“La de Uganda es la peor ley antihomosexualidad del mundo”

Mariano Ruiz desde hace unos seis años integra la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans. Ahora se incorporó al equipo que se encarga de la campaña de este año por el Día Internacional Contra la Homofobia y la Transfobia del próximo 17 de mayo; él se ocupará de la coordinación en Latinoamérica y el Caribe. El eje de la campaña será la libertad de expresión.

En esta entrevista con Boquitas pintadas este militante no puede dejar pasar la ley homofóbica que el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, promulgó ayer. “Es la peor ley antihomosexualidad del mundo y atenta contra la libertad de expresión de todos y todas. No sólo castiga con cadena perpetua a personas LGBT, sino también a quienes sean sospechadxs de serlo, quienes aconsejen a personas LGBT y a integrantes de organizaciones que ayuden a personas LGBT”, enumera.

Libertad de expresión. Libertad de sentir, de ser, de expresar ideas, de abrazar a quien queramos. Libertad de expresión, entendida como el derecho a ser quien uno es y no otrx. Más que nunca el próximo 17 de mayo será necesario que el mundo discuta en torno de ese concepto tan usado, tan ahuecado de sentido, tan manipulado, a veces.

Mariano Ruiz, militante por los derechos de todxs

“Es terrible ver que se persiga a las personas por el sólo hecho de tener una orientación sexual o identidad de género distinta a la de la mayoría y se incite a una caza de brujas como recientemente hemos escuchado al Presidente decir. Debemos llamar a los líderes mundiales, incluyendo a nuestro país, a condenar esta actitud que va en contra de todos los derechos humanos y que desde los organismos internacionales se tome una acción de presión internacional conjunta para darle marcha atrás a este tipo de legislaciones por demás dañinas e injustas”, señala.

Desde la organización que representa – IDAHO (International Day Against Homophobia)-  trabajan con ORAM para generar material y asesorar a aquellas personas LGBT que se vean amenazadas en sus países. Mariano invita a todos y todas las que deseen participar en el grupo que abrieron en Facebook. Allí podrán formar parte de una discusión informal y encontrar ayuda en caso de ser necesario.

- ¿Cuál es tu rol en la campaña para este año?

- Junto con Alvaro Queiruga, un compañero de la organización uruguaya Ovejas Negras, el primer objetivo es provocar acciones en todos los países de la región. Las acciones pueden tener lugar bajo un gran número de formas diferentes: un debate de clase, una exposición en un café, una manifestación en la calle, un programa de radio, una proyección en una casa del vecindario, una mesa redonda organizada por un partido político, un concurso de historias cortas patrocinado por un periódico, una campaña de concienciación planeada por una asociación, etc. Estas acciones pueden ser respaldadas por organizaciones LGBT (Lesbianas, Gay, Bi, Trans) o por organizaciones de derechos humanos, pero también por mujeres y hombres de cualquier procedencia e intereses. De hecho, hoy en día muchas personas que no están específicamente interesadas en cuestiones de homosexualidad se preocupan por el problema de la homofobia.

- ¿Cómo trabaja la organización que integrás?

- La organización para la que trabajo se llama IDAHOT (por las siglas en inglés International Day against Homophobia and Transphobia). Tiene sede en Francia y presencia en todos los continentes. La organización es presidida por un comité integrado por activistas de todo el mundo y la presidenta actual es la reconocida activista transexual Tamara Adrian. El comité IDAHO fue puesto en marcha por los fundadores del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia.

- ¿Cuál es el objetivo de un Día Internacional Contra la Homofobia y la Transfobia?

- Nuestro objetivo es el de hacer ese día como un momento de concienciación y movilización, que sea un espacio útil para que los activistas actúen a todos los niveles. Nos movemos durante todo el año para hacer que el día sea conocido y para incitar actividades de todo tipo. Queremos aumentar el peso político de ese día y su capacidad para atraer atención política y mediática, destacando el objetivo y la diversidad de las movilizaciones durante esa jornada.

-¿Qué eje tendrá la campaña? ¿Por qué lo eligieron?

- Luego de varios meses de investigación y consultas con activistas de derechos LGBTI y aliados en todo el mundo sobre cuál debería ser el tema del décimo aniversario del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia llegamos a la conclusión de que el llamado a la acción debe ser por la libertad de expresión, entendida como el derecho a ser quien uno es y no otrx. Frente al avance de políticas que atacan la libertad de expresión para personas LGBT en algunos países del mundo es necesario desafiar las leyes de “anti-propaganda”, “obscenidad y moral pública”, las cuales en la práctica están siendo usadas para clausurar lugares de reunión de personas LGBTI, cerrar portales de Internet, justificar ataque por parte de las fuerzas de seguridad y silenciar a periodistas y defensores de derechos humanos que defienden los derechos de las personas LGBTI.

- ¿Cuál es el objetivo global que los moviliza?

- Nuestro objetivo es seguir trabajando para concientizar sobre las problemáticas del colectivo LGBT; particularmente en Latinoamérica y el Caribe crear una mayor concientización y participación de aliados en nuestras campañas. Nuestro mayor desafío para la región es lograr tener presencia en todos los países, incluidos aquellos en los que se penaliza la homosexualidad con la cárcel (Caribe) y acompañar la agenda de cada país emponderando a las organizaciones para que realicen actividades que tengan visibilidad para lograr el cambio social y jurídico que hace falta.

La realidad es que no hace falta ir a Rusia o Uganda para encontrar leyes que penalicen la homosexualidad, países como Santa Lucía, Saint Kitts and Nevis o Barbados tienen legislaciones que prohíben y castigan con prisión las relaciones entre personas del mismo sexo. Mientras que muchos países tales como Chile o Ecuador están avanzando con respecto al reconocimiento y respeto de la diversidad sexual, otros todavía no empezaron aunque se encuentren en el mismo continente.  Creemos que la visibilidad de las organizaciones LGBT y la presión internacional son las únicas que pueden ayudar a que estas políticas cambien para que se respete el derecho a amar a quien uno quiera sin distinción.

 

Pueden seguirlos en Facebook o en Twitter y así enterarse de todas las acciones que se llevarán a cabo este año en la región y en el mundo

 

 

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“Si no se ama, al menos no se sufre”

Amar es bendito enuncia la última película dirigida por Liliana Paolinelli que cuenta la ruptura entre una pareja de mujeres a raíz de la aparición de una tercera. “El título funciona como contrapunto de la imposibilidad de amar que tienen los personajes. El final de la película, momento en el cual cierra para mí el sentido del título, sugiere que si no se ama, al menos no se sufre. Es una especie de consuelo, un poco limitado tal vez pero útil en las horas de desesperación”, reflexiona la directora en este diálogo con Boquitas pintadas.

TRAILER AMAR ES BENDITO from Liliana Paolinelli on Vimeo.

Paolinelli cuenta que empezó a escribir el guión de la película mientras atravesaba una rupture amorosa. Sus amigos eran los fieles seguidores de cada episodio, como en una novela por entregas. Asi fue avanzando, al compass de esas narraciones, que no se privaban del humor y del absurdo. “Romper no es tan sencillo, sobre todo si hay que decidir entre una o la otra. Frente a este dilema la protagonista propone una serie de iniciativas esperando que la vida “decida” aquello que ella es incapaz de hacer. Lejos de solucionarse, las cosas empeoran”, anticipa la directora.

En esta charla con Boquitas pintadas Paolinelli, también creadora de largometrajes como Lengua materna y Por sus propios ojos, habla de la infidelidad, de los celos, del amor y sus toques femeninos, entre tanto más.

- ¿Qué te motivó a crear Amar es bendito?

- Cuando escribí el guión estaba atravesando una ruptura amorosa. Mis amigos eran fieles escuchas de los pormenores de la crisis y se habían ido creando expectativas sobre cómo terminaría el drama, como si fuera una novela por entregas. Cuando les contaba alguna anécdota aparecía algún toque de humor y de absurdo, esto más que el hecho traumático en sí fue el disparador de la película.

- ¿De qué dirías que trata?

- De la decadencia del amor en una pareja de mujeres.

- ¿Por qué titularlo así? ¿Esconde una ironía?

- El título funciona como contrapunto de la imposibilidad de amar que tienen los personajes. El final de la película, momento en el cual cierra para mí el sentido del título, sugiere que si no se ama, al menos no se sufre. Es una especie de consuelo, un poco limitado tal vez pero útil en las horas de desesperación.

- ¿Qué sentís que te permite decir la “infidelidad”? ¿Qué reflexiones rondan en la película respecto de este tema?

- La infidelidad nos zambulle en el torrente de los celos. Todo el mundo más o menos los ha experimentado, ya sea estando de un lado o del otro. Los celos forman parte de la experiencia más primaria de las personas, aparece ya en el vínculo con los padres. La infidelidad, o fidelidad si tomamos su forma positiva, es un compuesto del amor. Así como los celos. El miedo a perder a la persona amada es parte constitutiva del amor y es el riesgo de la pérdida la constatación de que existe. Nos enamoramos y empieza a corroernos cierta inquietud y resquemor, algo de celos… No hablo de amor posesivo, que es otra cosa. Y hago esta aclaración como si abriera un paraguas, pasa que la modernidad nos enseñó a ocultar estos sentimientos, no es muy cool ser celoso.

El nuevo cine también lo ha disimulado bastante. Será que la infidelidad tiene sus máximas expresiones en la comedia, género que aún no le gana en prestigio al sentimiento trágico. Es común oír, tanto del descrédito de la comedia como de la infidelidad que son cosas superadas. Sin embargo, cada tanto leo algún comentario que pareciera ir en la dirección contraria, como el del crítico Luciano Monteagudo cuando señalaba, a propósito de una retrospectiva de Ernst Lubitsch en [el festival de cine de] Locarno, “que el mejor cine es también aquel que es capaz de hacer reír”. El subrayado es mío: todos estamos de acuerdo y no dudo de las intenciones del crítico, pero esa necesidad de reafirmar lo que a esta altura debería ser obvio es lo que despierta sospechas. En el fondo, cuando decimos comedia e infidelidad seguimos pensando en los ciclos de Darío Vittori, en la risa como expresión de los sentimientos bajos y emociones vergonzantes.

- ¿Hay alguna diferencia entre esta pareja de mujeres y otra que podría ser heterosexual? ¿Qué cuestiones universales y cuáles particulares marcarías, si las hay?

-Cuando se estrenó el film en Córdobauna espectadora se manifestó sorprendida -gratamente- de que las lesbianas de la película tuvieran los mismos problemas que la mayoría de los mortales.Acepté el comentario como un indicio de apertura, sin duda impulsada por todo lo que significó la ley de matrimonio igualitario. Pero para ser honesta,no sería la misma película si en vez de protagonizarla una pareja de lesbianas lo hubiera hecho una pareja heterosexual o incluso de dos hombres.El amor femenino tiene componentes específicos que incluye copiosas dosis de camaradería,compañerismo… no sé si pasaenel cien por ciento de los casos pero es muy común ver cuidado y reciprocidad en los grupos integrados por parejas de mujeres: allí convivenex parejas, parejas actuales y por qué no alguna futura. Esto es muy característico de las lesbianas, quizá tuvo su origen en las épocas de prohibición,quizáel hecho de que hay menos lesbianas que mujeres heterosexualespredispone a los grupos a cuidarse yresguardar sus miembros…Una práctica corrientey distintiva en las mujeres es la de prestarseropa, por ejemplo. Es interesante ver cómo se expresa el amor en este intercambio, y cómo también pueden suscitarse conflictos por eso.

- ¿Podrías hablarme brevemente de los personajes principales? ¿Cómo describirías a Mecha y Ofelia? ¿Cómo a Ana Laura?

-Mecha tiene rasgos autoritarios y es la figura dominante, quizás es la que menos modifica su sustancia dentro del grupo. Ofelia es frágil pero a lo largo de la película se vuelve medio guacha. Y Ana Laura es bastante veleta.

-¿Cuándo se estrena en Buenos Aires?

- La película estaba programada en septiembre del año pasado, pero la gigantesca oferta de los llamados “tanques” nos obligan a tener que reconsiderar junto con los exhibidores una posible fecha futura. Espero que podamos concretarla en marzo.

- Ya se vio en Córdoba: ¿Qué devoluciones tuviste?

- En Córdoba se vio en agosto del año pasado. Soy cordobesa, pero creo que no dimensioné hasta hace poco lo que significó presentar un film en la docta sobre una pareja de lesbianas en donde se suma una tercera y hasta un cuarto, mezclando drama, comedia, absurdo y un final inesperado. Todavía me resuenan las risas, los aplausos y también alguna puteada.

- ¿Estás trabajando en algún proyecto?

- Un largometraje titulado El rebaño. Trata de una joven que ve cómo su madre se involucra con un hombre perteneciente a la Gnosis, una agrupación filosófica y religiosa, y de cómo esta relación trastoca las vidas de las mujeres y sobre todo la del mismo gnóstico.

 

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Intimidad, deseo y temor

Qué pasa cuando la infidelidad está avalada y fomentada por el contexto. Cuál es la delgada línea que separa lo que mostramos de nosotros y lo que mantenemos a la sombra como un secreto. Cómo se vincula la intimidad, el deseo y los temores que giran a su alrededor. Algunos de estos interrogantes orbitan en torno de “Deshora”, el primer largometraje de la directora salteña Bárbara Sarasola – Day.

A pocos días del estreno –la película se podrá ver desde este 6 de febrero- en diálogo con Boquitas pintadas, Sarasola- Day cuenta que “Deshora” nació “de la observación, de la curiosidad y cierta inquietud” que le despiertan algunas cuestiones. “Me interesaba una historia que transcurriera en mi contexto de origen y poder explorar situaciones que tuvieran que ver con la intimidad y el deseo”, dice.

Y se explaya: “Me resulta muy atractivo lo que sucede con lo íntimo, cómo se define y constituye. Es una línea delgada la que separa lo que mostramos de nosotros y lo que mantenemos a la sombra como un secreto. La presencia del otro es siempre desestabilizante, sobre todo  cuando se aproxima a ese límite y logra ver algo  de ese espacio de lo íntimo en donde habita una parte de nuestros deseos,  tabúes y lo  que no podemos nombrar”.

Bárbara cuenta que su película “trata sobre la intimidad, el deseo y los temores que orbitan alrededor”. Y agrega: “Esto anclado en el contexto de una sociedad patriarcal como la nuestra en donde el machismo juego una mala pasada a todxs”.

Ella sintetiza la historia así: “Es un matrimonio en crisis que insiste con tener hijos a pesar de que nada parece unirlos más allá de ese proyecto, y lo que sucede con la llegada de alguien nuevo que trae aires renovadores , vida y peligro”.

La palabra “deshora”, que utiliza para nombrar su largometraje, es un término que a la directora le encanta. “Está mucho menos ligada a su relación con el tiempo de lo parece. En Salta se usa como adjetivo, se dice que alguien está “deshorado” cuando su mente no está en el mismo tiempo y espacio que su cuerpo.  El “deshorado” es el que no puede habitar el tiempo presente. Me gustó pensar en ese estado mental, como las personas que parecen suspendidas por una u otra razón en un limbo”, explica. “De alguna manera, y de diferentes formas, los personajes de la película están deshorados”, dice.

En la película aparece con fuerza el tema de la infidelidad. Sobre este tópico la directora dice: “Hay diferentes tipos de infidelidades, las dirigidas hacia otros y las que son hacia uno mismo. En ambos casos creo que se sostienen gracias a la subestimación (hacia el otro o hacia uno mismo)”. PY reflexiona: “A mí me llama particularmente cuando la infidelidad está avalada, naturalizada y fomentada por el contexto y lo que sucede con muchas personas que parecen vivir con una escisión en el que, en su universo afectivo, está la persona que los acompaña en un proyecto de familia y otra u otras con las que se disfruta del esparcimiento y de la sexualidad”.

¿Cómo juega la cuestión de la homosexualidad en el trío que se crea? ¿Hay cuestiones universales desde las que se pueda pensar a los vínculos amorosos? “Los personajes se van sintiendo atraídos por lo que el otro genera en ellos y por lo que la mirada les devuelve. Algo que es bastante universal en la atracción entre personas”, responde Bárbara. “Estamos todavía atravesados por lógicas que son muy duales, el rosa y el celeste, y eso es bastante tremendo para todxs”.

En el caso de la película, ella cuenta que le interesaba trabajar con las formas en las que el machismo y, por consiguiente, la homofobia, se manifiestan. “Son lógicas enquistadas y creo, en este sentido, que sigue siendo algo muy universal. Me sucedió en el recorrido por festivales el descubrir lo cercano que les podía resultar esta historia a personas de lugares muy diversos”, agrega.

Quién es quién

En el film aparece el personaje de Ernesto, que interpreta Luis Ziembrowski. “Es para mí un hombre que ha cumplido bastante con lo que sus pares y la sociedad esperaba de él sin cuestionarse demasiado. Tiene pendiente el tener descendencia y ese es un tema que le incomoda e intenta eludir responsabilidades o decisiones al respecto. Es dueño de una finca muy grande y productiva en donde él manda y es el rey. Tiene esa simpatía paternalista, algo de ese carisma autoadjudicado”.

También está Helena, casada con Ernesto desde hace muchísimos años. Su creadora la define así: “Helena tiene una seguridad económica y social, fantasea con otra vida posible que no se animaría a salir a buscar. Hay algo en ella que acepta esa falta de valor y traición hacia su propia vida y se deja llevar por la inercia y la comodidad de lo conocido”.

Joaquín es el primo de Helena, que es enviado en contra de su voluntad a la finca después de salir de una rehabilitación de drogas. Está buscando a alguien que le ponga un límite, que lo frene.  “Tiene unos 27 años y deciden por él. Siempre me llama la atención (y sobre esto no tengo una posición tomada del todo) el modo en el que se trata a los rehabilitados o a las personas que tiene alguna afección emocional o psíquica, se las infantiliza, se decide por ellos con total libertad y en nombre de “su bien”; como si eso diera licencia a irrumpir en el espacio de su intimidad sin mayores rodeos”.

“Deshora” se estrena pasado mañana en Buenos Aires, pero ya tiene su recorrido. La película tuvo su estreno mundial en la Berlinale en 2013, estuvo en la sección Panorama. Después pasó por el Festival de Cartagena de Indias en Colombia en donde ganó el Premio a Mejor Actor que fue para Alejandro Buitrago. Estuvo en la Competencia Argentina del BAFICI (Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires), pasó por Latin Beat en el Lincoln Center de Nueva York, en los festivales de Haifa (Israel), Films from the South (Noruega), Thessaloniki (Grecia), Minsk (Bielorrusia), La Habana (Cuba), Göteborg (Suecia) y muchos otros.

“Los premios, cuando llegan, siempre alegran pero no son ni el principio ni el fin. La selección de los festivales internacionales le dan la posibilidad a la película de encontrarse con públicos con otra idiosincrasia y, cuando se tiene la oportunidad de acompañar la película, es una experiencia preciosa”, cuenta.

- ¿Cómo está viendo la producción cinematográfica argentina en relación a temáticas de género? ¿Se va alejando de los clichés?

- Creo que el cine argentino se está volviendo cada vez más diverso y que, sin dudas, se le ha dado lugar a las temáticas de género en los últimos años. Siento que estamos en un momento en el que nos estamos re-pensando y de alguna manera ese proceso necesita ser inclusivo. Por supuesto que hay un cine que se construye a base de atajos y ese si cae en unos clichés y prejuicios espantosos.

Bárbara está próxima a estrenar su película pero ya está escribiendo un guión para otra. Sólo adelanta que transcurre en un pueblo de frontera. Además, con Pucará Cine -es la productora que tiene con Federico Eibuzsyc-, está con dos proyectos de largometraje: “Tigre” de Silvina Schnicer y Ulises Porra y “Los corroboradores” de Luis Bernardez.

 

“Deshora” se estrena el 6 de febrero próximo. En los cines Gaumont – Cosmos; el 8 se podrá ver en Cine Avenida, de Bolívar  

 

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“Era mi mejor amiga y nos saludábamos con un beso en la boca”

Se presenta así: “Mi nombre es Roma, tengo 21 años y sí, soy bisexual”. Sigue: “Considero que todo ser humano lo es. El tema es que mucha gente se encasilla. ¿Por qué? Porque vivimos en un mundo de estereotipos, discriminación, desigualdad”.

Roma cuenta en un mail a Boquitas pintadas que no bien vio el primer post sobre bisexualidad se detuvo: “Mis ojos se detuvieron en esa palabra. Faltaba mi nombre al lado”.

Entonces decidió contar su experiencia de vida segura de que hay miles de personas como ella.

“Soy bisexual”

Por Roma

A comienzos de mi adolescencia mi vida se trataba de chicos, sólo hombres. Estamos hablando de mi vida a partir de los… digamos 12 años. (Yo a esa edad me consideraba y tenía una mentalidad de alguien un poco mayor, como de 15). Salía con uno, conocía a otro, todo se trataba de jugar y sentir esas mariposas (con sólo besos, para el sexo tardé un poco más). En ese momento mi mejor amiga era Juli (nombre que marcó algo en mi vida).

A los 14 empecé a sentir cosas por Juli. No sabía ni qué cosas, ni cómo, ni si era a veces o siempre. Cosas que no entendía, ¿por qué? Porque era mi mejor amiga y de repente a esa edad nos saludábamos con un beso en la boca. No sé si para provocar a los chicos o para divertirnos. Además, algo más íntimo: nos duchábamos desnudas comparando cosas del cuerpo, teniendo la confianza de tocar, de dejar que la mano de cada una recorra libre. La cuestión es que al no entender lo que me pasaba no le prestaba la atención que quizá le di tiempo después.

Unos años más tarde volvíamos del campo en una 4×4, en la parte de atrás descubierta. Hacía frío y decidimos cubrirnos con una manta y maternos debajo. Fueron cinco horas interminables (no quería que terminen tampoco) y eternas. Infinitas. Comenzamos por acariciarnos las manos; esto nos llevó a tocarnos el cuello, el busto, a rozar con las yemas de los dedos nuestras bocas, a bajar al pecho, rápidamente bajar por el pecho y volver lento a la panza para caer en el ombligo. Cinco horas así. Quedé totalmente pelotuda.

No se habló del tema, como si nada hubiera ocurrido. Y no, estábamos en otro mundo, no era una camioneta, era el paraíso, era la paz.

Geraldine y Luisa en Perú, retratadas por Ignacio Lehmann

Me distancié de ella, no por eso sino porque (creo yo ahora, cinco años después) me estaba enamorando y presentía que me iba a lastimar si lo decía, incluso, si me lo decía a mí misma.

Esta atracción hacia una mujer no me volvió a pasar hasta los 19. A todo esto, a los 16 me puse de novia con un varón (digámosle Benjamín). Cinco años hermosos me dio. Hasta los 21 mi vida fue con él. Cada pensamiento y sentimiento. Hace no mucho cortamos y fue porque yo tenía cosas en mi cabeza que no podía controlar, no en una relación. Las hablé con él: Siento cosas por chicas, por mujeres, le dije. Al principio me dijo que no pasaba nada, que podía “experimentar” tranquila, que no lo consideraba como un engaño.

Conocí a una chica: la secretaria de mi psicólogo. No salimos mucho tiempo, ni tampoco pasó nada. Fue una especie de “experiencia”, como decía mi ex o “experimento”, diría yo. Pero fue suficiente para entender que al sentir cosas fuertes por mujeres, sentía que sí lo engañaba. Que no era una excepción simplemente porque era otro sexo, uno distinto al de él. Como decía en el artículo de Boquitas: “Me gusta la persona, no los genitales”. Entonces, corté con él.

Al poco tiempo conocí a otra mujer, unos 14 años más grande que yo. Me revolucionó los sentidos. Como cuando te cortas y eso provoca dolor. A veces sirve para decirse a uno mismo: estoy viva. Fue así. Mis poros se abrieron y mi piel respiró aire puro, limpio, trasparente. Estaba sintiendo algo que quise toda mi vida y nunca supe cómo o por qué. Salimos tres meses, poco tiempo, pero ese es otro tema. Ya es un miedo mío al compromiso que no me deja ser.

¿A qué voy con esto que cuento? A que hay que escucharse, sentirse. No sólamente quererse: el amor, a veces, no alcanza. Y no se aplica sólo en las relaciones con otros. Uno mismo vive en constante relación con uno mismo. Si uno vive tratando de eliminar sentimientos o inclinaciones por lo que piensen o vean los demás, va a terminar siendo una persona amargada e infeliz. No está bueno. La vida se trata de vivir. No de esconderse, de negarse. El que no lo entiende, mal por él.

Tengo amigos que vienen con dudas y me dicen que  no se imaginan estando con otros hombres, pero que quizá sí se excitan mirando o les tienta su boca…etc. Uno no puede imaginarlo bien hasta no vivirlo. Yo tampoco me imaginaba en la cama con alguien con mi mismo cuerpo o mis mismos genitales. No era rechazo, pero simplemente me costaba imaginarlo. La imaginación va más allá de la realidad y, a veces, con la realidad cambiamos esa imaginación.

Yo cambié. No me imaginaba con una mujer, acariciando su cuerpo, disfrutándolo. El hombre me gusta, sí. Pero hay una profundidad única en la mujer que no encuentro en el hombre. Ultimamente los encuentro hasta estúpidos, atractivos como para una noche y ya.

Si el día de mañana conozco a un hombre que me revolucione como mi ex no lo pienso dos veces. No elijo en función del sexo. Me gustan los dos.

El amor es bisexual: ¿Acaso no amamos a nuestros amigos, varones o mujeres?

En el post anterior conversábamos sobre la posibilidad de que la bisexualidad sea innata a todas las personas. Tratamos a la bisexualidad desde el punto de vista sexual, es decir, definíamos bisexual a alguien que se involucraba sexo-afectivamente con personas de su mismo sexo o del contrario. El tema desarrollado por el Lic. Alejandro Viedma despertó un debate intenso entre posturas encontradas: además de los más de 350 comentarios en el blog, varias personas escribieron a Boquitas pintadas contando sus experiencias, que iremos compartiendo en este espacio.

La psicóloga y sexóloga Denise Regadío hizo un aporte que creo que suma una posibilidad de pensar desde otra perspectiva la bisexualidad: propone pensarla no desde lo sexual, sino desde el amor, en sentido amplio. Ella se centra en la amistad.

“Existe algo muy simple como la amistad para dar cuenta del componente bisexual presente en todos los seres humanos. Una gran amistad supone un gran amor”, postula la psicóloga. No se trata de un amor sexual, pero sí un amor profundo, cargado de historias, valores, sentimientos. “Si las personas fuéramos netamente heterosexuales, no existiría la capacidad de amar a nuestros amigos del mismo sexo, sencillamente se repelerían (visto desde el lado energético); sólo existiría la posibilidad de amar a un amigo del sexo contrario”, reflexiona.

Los dejo con esta pequeña introducción disparadora de un tema que quizá nos ayude a mirar el mundo, no en términos de blanco y negro, sino con la diversidad y la amplitud que el mundo y sus vínculos nos ofrece.

Foto: Alejandro Viedma

Bisexualidad: entre el amor y la amistad

Por Denise Regadío (*)

Existen varios niveles de análisis de los que derivan las diferentes formas de conceptualizar la bisexualidad, como por ejemplo: bisexualidad biológica, bisexualidad psicológica, bisexualidad conductual, bisexualidad cultural, entre otros.

Hoy les propongo abordar este concepto, no desde el lado sexual, sino desde el lado del AMOR, despojados de ideologías teóricas, religiosas o culturales. Veamos primero algunas definiciones etimológicas:

Heterosexual: del griego héteros (que significa “otros”) y del adjetivo latino sexualis, lo que sugiere una relación sentimental.

Homosexual: es un híbrido del griego homós (que significa «igual») y del adjetivo latino sexualis, lo que sugiere una relación sentimental.

Existe algo muy simple como la amistad para dar cuenta del componente bisexual presente en todos los seres humanos. Una gran amistad supone un gran amor. No caben dudas que muchos de los lectores de este artículo habrán experimentado sentimientos de amor hacia un amigo, no un amor sexual, pero sí un amor profundo, cargado de historias, valores, emociones vividas y sentimientos.

Entonces bien, si las personas fuéramos netamente heterosexuales, no existiría la capacidad de amar a nuestros amigos del mismo sexo, sencillamente se repelerían (visto desde el lado energético); sólo existiría la posibilidad de amar a un amigo del sexo contrario. Similares afirmaciones son válidas si las personas fuéramos puramente homosexuales, destinados a sentir amor sólo por las personas del mismo sexo.

Todo esto nos lleva a afirmar que, independientemente de la orientación sexual que cada individuo “elija” o asuma, el componente bisexual atraviesa a todos los seres humanos a lo largo de nuestras vidas.

¿Es posible imaginar una sociedad heterosexual en el sentido estricto de la palabra, donde no existiera la amistad entre personas del mismo sexo? ¿O una sociedad netamente homosexual, donde sólo existiera un grupo de hombres, distinto y opuesto a un grupo de mujeres?

Creo que la respuesta es NO, y considero que el amor es masculino y femenino, ni lo uno ni lo otro. Es un sentimiento que nos invade y nos llena de energía, tan pleno, tan grande, que no distingue entre géneros.  Entonces, si tuviera que definir qué orientación sexual tiene el amor, sin dudas…EL AMOR ES BISEXUAL.

Así debe ser entendida, según mi opinión, la bisexualidad: como la capacidad, o incluso el don del ser humano, de dar y recibir amor sin distinción de género, sexo u orientación sexual.

 

*Lic. en Psicología (UBA) y sexóloga, especializada en clínica psicoanalítica, forense y sexología

 

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¿Todos y todas somos bisexuales?

“Yo no me etiqueto. Puedo estar tanto con un hombre como con una mujer: no me enamoro de los genitales sino de la persona”. “Estoy mal porque no sé qué soy, necesito definirme para un lado o para el otro”. “El que dice que es bisexual en realidad es un gay no asumido del todo”.

Frases como éstas, reflejo de lo que se escucha en algunas sesiones de terapia, invitan a conversar sobre quienes alternan sus prácticas sexuales y afectivas homosexuales con las heterosexuales. Son personas llamadas bisexuales, es decir, que tienen relaciones emocionales y/o sexuales tanto con personas de su mismo sexo como con otras del sexo opuesto.

Para el austríaco Sigmund Freud hay una bisexualidad innata en los seres humanos, un rasgo psíquico inconsciente propio de toda subjetividad: venimos al mundo con disposiciones sexuales tanto masculinas como femeninas. Así, cualquier persona tiene la capacidad de involucrarse sexo-afectivamente con otra, más allá de su sexo o género.

La mayor visibilidad en los últimos años de las distintas sexualidades da cuenta de la diversidad que hemos sabido construir. Entonces, lo que antes operaba como fantasía o como algo experimentado esporádicamente o en la clandestinidad, hoy se concreta con menos temores, vergüenza y sin traumas.

"Segunda Parada de la Igualdad" en Asunción, Paraguay; Foto: Alejandro Viedma

“Segunda Parada de la Igualdad” en Asunción, Paraguay; Foto: Alejandro Viedma

No hay nada nuevo bajo el sol. El Banquete de Platón (diálogo que versa sobre el amor, compuesto hacia el año 380 a. C.) ya era un verdadero “mapa sexual humano” y, por otro lado, el padre del psicoanálisis en toda su obra también acogió lo diverso iluminándolo desde la infancia humana, especialmente a partir de Tres Ensayos sobre teoría sexual (1905).

En este post, el psicoanalista Alejandro Viedma, a partir de la experiencia clínica, desarrolla su mirada sobre la bisexualidad. “Hay muchas personas que se dan permiso de probar estar con alguien de su mismo sexo luego de una vida “hétero”, o viceversa, gente que en el pasado sólo tuvo relaciones homosexuales y después de décadas se enamora de alguien del sexo contrario. Me parece adecuado que el propio sujeto descubra, construya, experimente su sexualidad, sexualidad que en ningún caso es del todo fija o lineal”, sostiene.

 La bisexualidad en el consultorio

Por Lic. Alejandro Viedma

“Yo no me etiqueto”, me comentaba en una de sus sesiones un ex paciente al que llamaré Matías, y cuando le pregunté a qué se refería con eso, se explayó un poco más: “Puedo estar tanto con un hombre como con una mujer, yo no me enamoro de los genitales sino de la persona”.

Por otra parte, ¿por qué angustia la falta de etiquetas? Otro paciente me decía: “Estoy mal porque no sé qué soy, necesito definirme para un lado o para el otro”. También la angustia y los miedos pueden emerger desde la pareja de una persona bisexual, por ej., ese mismo paciente refirió: “Además pongo mal a mi novia porque le conté que sentía atracción también por algunos hombres y me dijo: ¿Y ahora cómo querés que me quede, si en cualquier momento me metés los cuernos con tipos?…”.

Etiquetas que, más que cerrar, abren interrogantes: ¿Alcanza mencionar un tipo de orientación sexual para definir a un ser humano? ¿Nominarse como hetero, gay, bisexual o trans abarca la totalidad de la sexualidad de un sujeto? ¿Hasta dónde limita o alivia rotularse con una preferencia sexual en particular?

¿Los bisexuales rompen con la tiranía de tener sí o sí una condición homo o heterosexual? Decirse bisexual: ¿Unifica a los bisexuales dentro del colectivo LGTB (lésbico-gay-trans-bisexual) o los segrega? ¿Es ese rasgo de nominarse bisexual (u otro modo de goce, al decir de Lacan) parte de un discurso entre pares para segregarse o segregar? Incluso también hay prejuicios internalizados dentro de la comunidad LGTB, ya que es común escuchar: “El que dice que es bisexual en realidad es un gay no asumido del todo”… ¿Es ese el motivo por el cual los y las bisexuales quedaron relegados en la visibilización del colectivo LGTB?

Hay tantos casos como personas, tanta diversidad incluso dentro de los y las bisexuales, lo que podría reflejarse modificando el singular por el plural y referirse a “las bisexualidades”.

Claudia es otra de las pacientes que me llamó para iniciar una terapia. Al momento de la consulta tenía 48 años, estaba en proceso de divorcio con su ex esposo, tenía dos hijos. Sufría de ansiedad: “Me pone muy ansiosa lo que vendrá, cuando mis más allegados se enteren que estoy con otra mujer… Más que nada me cuesta abrirme con los que me conocieron con una vida armada muy tradicional: marido, hijos y ahora un nietito en camino… No puedo contarles”.

Hay muchas personas que se dan permiso de probar estar con alguien de su mismo sexo luego de una “vida hétero” o viceversa, gente que en el pasado sólo tuvo relaciones homosexuales y después de décadas se enamora de alguien del sexo contrario. En ese sentido (si alguien se anima a concretar con otro de su mismo sexo luego de vivir una “vida heterosexual”) no creo ajustado concluir que es gay o toda la vida lo fue o que antes era hetero y ahora bisexual, o lo que sea, más bien me parece adecuado que el propio sujeto descubra, construya, experimente su sexualidad, sexualidad que en ningún caso es del todo fija o lineal. Y sólo esa persona revisará y sabrá por qué le cuesta tanto asumir el rótulo de gay, o si le es menos o más conflictivo asumirse como bi. En todo caso, mi rol será escucharlo, contenerlo y acompañarlo en ese proceso.

Desde mi posición de terapeuta, no segrego a un paciente que se presente con una identificación singular, sea cual fuere, con una elección SIEMPRE inconsciente y enigmática, puesto que esa singularidad se corresponde con su deseo, y no con una orientación sexual enfermiza per se. Soy inclusivo también con los que padecen porque aún no pueden salir del clóset en todos sus ámbitos.

Yo escucho lo que el analizante despliega, lo que dice que siente o su malestar o bienestar, qué dice cuando expresa que es homo, hetero o bisexual,  de igual manera con la identidad de género trans, cómo se presenta el sujeto, cómo se autopercibe, independientemente del sexo que le asignaron al nacer. Y al mismo tiempo estoy atento para no cristalizarme en esa solapa –sobre todo cuando es inamovible, contundente- que transmite el/la paciente, en una etiqueta o un rótulo que funciona a modo categorial.

Cada año hay más casilleros, más sujetos diferenciados en letras: LGTTBIQH… La letra I refiere a los intersexuales y la Q a los queer, yo agrego la H para mencionar también a los heterosexuales dentro de las diversidades sexuales. Pero todxs comparten algo: el SER. Y la capacidad de AMAR.

 

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Nahuel y Franco son amigos y se gustan: ¿Por qué no se animan?

Jonatan Olmedo es de Munro, provincia de Buenos Aires, tiene 25 años y es realizador audiovisual. Hace poco tiempo estrenó su primer corto: “Puertas adentro”. Además del esfuerzo profesional, la película le permitió indagar en un tema que le da vueltas en la cabeza desde hace tiempo: dos amigos, supuestamente heterosexuales, sienten que se gustan, que tienen ganas de estar juntos, pero pese a estar “todo bien” para que eso suceda, no se animan, no se lo permiten. ¿Por qué?

“De alguna manera, lo que me propongo es demostrar, a través de esta historia sencilla e intimista, que, aunque afortunadamente las condiciones para la comunidad LGTB a nivel nacional y mundial están cambiando a nuestro favor, todavía quedan generaciones a las que el peso cultural y la mirada condenadora de ciertos sectores sociales les pesan tanto que no le permiten vivir su sexualidad con libertad”, comenta a Boquitas pintadas. “No todo es tan fácil, aunque cada vez, claro, es menos difícil”.

Su corto fue filmado de manera independiente en 2012. Tuvo un recorrido en festivales y en algunas pantallas unders en Buenos Aires, pero Jonatan se quedó con ganas de mostrarlo más. Este es un modo de compartir su punto de vista con toda la comunidad de Boquitas. También puede verse a través de este link en Internet.

Cuando se le pregunta de qué trata el corto, él dice: es sobre dos chicos que pasan unos días de verano solos en la casa de uno de ellos y sienten deseos de estar juntos pero, a pesar de que las condiciones están dadas para que eso suceda, no logran permitírselo.

“Por otro lado, con este corto me propongo empezar una carrera -si las condiciones están de mi lado- en el cine con el objetivo de poner en crisis el estereotipo de gay que los medios han bastardeado durante muchos años y mostrarnos desde el punto de vista más humano: enamorados”, comenta.

¿Amigos seducidos?

Los personajes de Nahuel y Franco se presentan como amigos, a priori, heterosexuales. Pero en el ambiente se percibe hay una energía sexual entre ellos, que está siempre a punto de estallar entre juegos y peleas acuáticas que no tendrían nada de homosexual. O sí.

Comenta Jonatan: “Probablemente, Nahuel esté más seguro de hacerse cargo de lo que sucede, pero se queda en una actitud pasiva de espera, como midiendo a su amigo, para ver si realmente es todo parte de una sensación que tiene o si Franco va a hacer algo al respecto. Ocurre que él no está tan seguro de hacerlo. Tiene ganas, claro. Lo busca a Nahuel, por momentos lleva la delantera, lo seduce, tiene el poder. Pero a la hora de concretar se esconde, elude, se achica, no puede”.

“No es un hecho menor el que estén en la casa paterna de Franco. Si bien están solos, el peso del lugar (la cama matrimonial de sus padres, el consultorio de la madre…) funciona, de algún modo, como un ente represor para Franco. Se siente vigilado. Creo que por eso, a pesar de que las condiciones son ideales como para poder hacerlo sin que nadie los mire o juzgue, los fantasmas familiares, culturales y sociales están tan adheridos a ellos que da lo mismo que no haya nadie cerca o que todos los ojos caigan sobre ellos”.

Ser cineasta: una pasión de su infancia

Jonatan dice que desde su infancia juego a ser “director de cine”. Lo relata así: “Recuerdo que mi papá tenía una cámara VHS y yo desde los 12 ó 13 años la usaba, la investigaba y grababa cortos con primos y amigos. Incluso a los 14 enchufaba los dos reproductores de VHS que había en casa en el living para editar analógicamente mis videos y después exhibirlos con orgullo ante mis padres y abuelos”. Cuenta que a los 15 años usó los ahorros acumulados en sus cumpleaños y navidades y se compró su primera cámara digital. Entonces, aprendió a editar en computadora.

Con estos antecedentes, cuenta él, nunca dudó de qué era lo que quería hacer “de grande”. “Mis viejos me bancaron los estudios terciarios en el Centro de Investigación Cinematográfica porque sabían que yo estaba seguro de que eso era lo que quería hacer”, dice.

En ese camino anda Jonatan.

 

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Poemas que surgen de contemplar a dos pibes del mismo sexo

El escritor Facundo Soto vuelve a dar qué hablar. Esta vez, con su libro de poemas: Electricidad.

Nos compramos pantalones. Caminamos por un shoping hasta que/cerró y nos dejó adentro. Leímos revistas. Le cambiamos la rueda al/auto y nos encajamos. Nos embarramos. Nos corrimos como/astronautas para mearnos. Nos resbalamos. Nos caímos. Nos/abrazamos en el barro. Nos dijimos que éramos sapos. Nos/escupimos. Dejamos de vernos. Nos escribimos mails. Nos dijimos/que no nos íbamos a ver más, y acá estamos, pensando que uno se/va a morir primero que el otro. Y acá estamos, pensando en quién/se va a morir primero. Te toco. Me tocas. Nos damos electricidad. (Fragmento de Electricidad)

Cucurto y Facundo Soto comparten la alegría de Electricidad, el libro recién editado por Vox

Facundo cuenta a Boquitas pintadas que Electricidad está compuesto por cinco poemarios: Electricidad, Entrar al sol, Qué hacés campeón, Chucherías baratas y Fuegos artificiales. “Son poemas que escribí en estos dos últimos años. Me encantaría sacar un libro así cada dos años, porque todavía siento que me representan. Son textos frescos, narrativos y tienden a resaltar la belleza de las cosas, de las relaciones, y de los chicos lindos (sobre todo en Qué hacés campeón)”, dice.

Comenta que si bien hay de todo un poco -hay un poema al  papá y otro a las cucarachas- la mayoría de los poemas están hilvanados por la contemplación a los pibes y a las relaciones que se establecen entre chicos de igual género con muchas cosas en común, como el fútbol, la cerveza, andar en bici bajo el sol. “Son muy luminosos”, apunta.

“Este collar de poemas me permite contar, decir, narrar algo breve y, por lo menos a mí, no sólo disfrutar de una linda imagen o situación, sino que también me dejan pensando en algo; espero que ese efecto también lo tengan lxs otrxs lectores”, dice.

La portada de Electricidad

-¿Por qué decidiste editar con Vox?

- [Washington] Cucurto viaja seguido a Bahía Blanca, lugar donde vive el editor de Vox, y le habló de mis poemas. Recibí un mail de Gustavo López diciéndome que le habían gustado mucho los poemas que le leyó Cucurto (Microondas, 2011, Cartonerita solar) y que le pasara otros, nuevos. Estoy súper contento de publicar en Vox, porque es una editorial de poesía que amalgama distintas artes, donde los libros suelen venir con grabados, y un arte de tapa impresionante; Electricidad tiene la tapa dorada con efectos celestes, basado en una obra del artista plástico Gastón Olmos. Hace 20 años que funciona Vox, y muy bien; creo que es la editorial más prestigiosa e importante de la Argentina, en cuanto a poesía. Su catálogo tiene a casi todos los poetas que me gustan.


¡Escriban! ¡Escriban! La poesía puede ser cualquier cosa

Texto de introducción a Electricidad, de Facundo Soto

Por Cucurto

Facundo Soto vino a destruir todo lo que construimos con cucharitas de juguete. Ese lugar preciado, serio, responsable, ese lugar que podía ser el espacio de la política, del rock, del nacionalismo, del peronismo y de la desacralización vallejiana y nerudiana, esa “cosa llamada poesía” que podía ser un mundo para anteponerle al mundo y darle sentido a nuestras vidas, de pronto comenzó a cambiar…

Eso tan cerebral que practicaba Girri manteniendo interesantes relaciones con la Embajada estadounidense. Tampoco se parece a las parodias laborghinianas, ni al espantapájaros de Girondo.

Hoy nos reímos con esa metáfora. En este mundo de Monsanto no vamos a ningún lado con un espantapájaros.

Ya no leemos a Wallace Stevens.

Y Jhon Asbhery es una rareza, una especie de invento creado en los laboratorios de los talleres de escritura creativa de las universidades yanquis.

¡Y los cuatro cuartetos de Eloit, ahora sí, con justicia, están condenados al polvo! ¡Ni cien años de academia anglosajona pudieron sostenerlo! ¡Internet lo acabó en menos de una década!

Los poetas de esta época que aspiran a algo parecido deberían fijarse.

Cada época tiene sus manifestaciones.

Por lo tanto, esta es la época de los escritores como Facundo Soto, un cuarentón juvenil que escribe como un adolescente. Usa gorrita, lector voraz, solitario y solidario. Además quien conoce a Facundo Soto (Facu para los amigos) no puede evitar caer en las redes de su inspiración. Leanlo. Leer a Facu significa ponerse a escribir al instante.

Facu es un auténtico atolondrado, escribe todo el tiempo, hace las cosas rápido y bien. Se le ocurren ideas todo el tiempo y al rato ya está tratando de concretarlas. No tiene una actitud lagrimosa o quejosa como la mayoría de los escritores que creen que son genios y que el mundo les debe muchos dólares por no reconocerles su talento. ¡Sotretas, mentecatos, zoquetes, analfas, mequetrefes, biorsi, shiomes, perejiles!

Facundo Soto nos da una enseñanza letal, le da a la poesía el espacio que se merece. Ni una vida, ni una hora. Lo justo. Facundo Soto tiene el tremendo poder de volver poesía a cada todo.

Una anécdota: Incluso una vez le mandé varios poemas y él los dio vuelta e hizo todos poemas nuevos con los mismos versos. ¡Qué manera de jugar!

El drama está disimulado.

¿La poesía será algo así? No es una poesía dramática la que Facu nos muestra en Electricidad – el libro que estamos presentando en cuestión-, sino todo lo contrario, el autor parece decirnos escriban, escriban, poesía puede ser cualquier cosa, lo que se les ocurra, a todo terreno.

Hay reflexiones sobre las golosinas, descripciones infinitas sobre cosas hechas.

Electricidad comienza así:

“Tomamos agua, coca cola y vinos de distintas épocas y colores. Hablamos de hacer uno azul, y escribimos. Nos leímos. Nos escuchamos. Nos peleamos con las almohadas hasta deshacer la cama. Nos pasamos los chicles de la boca. Miramos la lluvia y preparamos sopa. Miramos la tele. Conocimos  alcaparras. Nos calentamos los pies. Discutimos la ley del copy right. Nos peleamos. Nos amigamos haciendo zapallo en almíbar. Nos quedamos dormidos oyendo los grillos. Soñamos con irnos a Marruecos y terminamos en Entre Ríos.”

La poesía de este siglo está destinada a mezclarse con otros lenguajes, con otros mails, con otros mensajitos de textos, con literatura de los libros, con viejas ideas políticas, pero ya casi poca. Las cosas dichas como son y lo más importante: no perder mucho tiempo que hay cosas más importantes para hacer.

La poesía ha cambiado, ya no es como la estudiamos, como la leímos, como la admiramos. Sin embargo, en el campo poético todavía se sostienen viejas ideas, relacionadas con la forma, con el método, con el trabajo y el esfuerzo, como decía Carlos Fuentes “la necesidad inexpugnable de abrir un interrogante y a la tarde encontrarle su respuesta. Esa es la idea de la tradición, ir cerrando etapas.

Facundo Soto nos dice con su obra, con sus poemas, sus cuentos, sus mensajitos de textos, sus relatos o ideas anotadas en el blackberry que la literatura también puede ser otra cosa, que tiene otros tiempos y otras inquietudes.

De esto, precisamente, del riesgo de lo efímero, nos hablan este racimo de poemas buenísimos.

 

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Papá y papá, un grupo para compartir la experiencia de la familia propia

El grupo de Facebook ‘Papá y Papá’ nació como un espacio para establecer y fortalecer vínculos entre gente que tiene en común el deseo de ser padres y enfrentar las dificultades que implica querer hacerlo, siendo varones, solos, o en pareja con otro hombre. También vincularse con otros que ya viven la paternidad, compartiendo sus experiencias, con instituciones, o personas que se interesen por esta problemática, y-o participen del recorrido en el camino hacia la paternidad, interrelacionándose e informándose de cada situación. Y bajo la creencia de que lo fundamental para crear una familia es el AMOR.

Ariel Ocampo y Guillermo Boccamazzo, así como Pablo Adzich y Francisco Solá dedicieron compartir con Boquitas pintadas la razón de ser de este grupo que crearon, las intenciones que los movilizan, los desafíos que se plantearon.

Con esta ilustración, realizada por Ariel Ocampo para Boquitas pintadas, se presenta la agrupación

Ellos escriben a cuatro manos: “Somos dos matrimonios de varones que buscábamos la forma de lograr tener hijos, y de vez en cuando nos encontrábamos en distintos ámbitos sociales y comentábamos lo que veníamos realizando. Coincidimos en el Encuentro de Familias Homoparentales que se realizó en Agua de Oro, Córdoba. Gracias a la generosidad y apertura de las organizadoras, que no solo convocaron a familias con hijos, sino a todos los que tienen intenciones de ser mamás o papás siendo gays. Volvimos a notar que dentro de la diversidad de familias, nuestra situación como varones conforma una problemática específica dentro del grupo, por el hecho de que existe la necesidad de un óvulo y un útero ajenos a la familia, si hablamos de hijos biológicos”.

“Además, en el caso de la adopción, a los prejuicios que la mayoría de los jueces ostenta acerca de las familias homoparentales, se le suma el de la idealización del rol de la mujer como elemento insustituible en una familia, ignorando, por ejemplo, los innumerables casos de los viudos, o separados y/o divorciados varones que crían a sus hijos y conforman hermosos hogares. Entonces, nos encontramos con que mientras muchas parejas de lesbianas están ya compartiendo experiencias acerca de cómo criar a sus hijos, cómo integrar la familia a la sociedad, etc., la mayoría de las parejas de varones seguimos viendo cómo hacemos para algún día concretar nuestro anhelo de agrandar la nuestra”.

“Entonces, dijimos: ‘Che, tenemos que reunirnos de una forma más sistemática, para hablar sobre este tema específico y ver qué podemos hacer. Y hasta que nos organicemos para juntarnos, armemos un grupo de Facebook y podemos ir sumando a gente que conozcamos que está en la misma’.

Una vez que armaron la página empezaron a llegar mensajes desde todos los puntos de la Argentina; se contaban situaciones de lo más variadas. Algunos eran casi como llamados de auxilio pidiendo que alguien escuche su historia.

“Esta situación nos hizo ver una vez más que no estamos solos, sino separados, ocultos, callados y todos esperando un lugar visible al cual pertenecer. Ver que la gente nos escribía, incluso sin saber quiénes éramos nos daba a entender que estaban esperando algo más que un ‘gracias por participar, estamos en contacto’. Y si bien no nos sentimos capacitados para “asesorar”, vamos comenzando a canalizar algunas dudas e inquietudes y poniendo en contacto a la gente con distintos profesionales especialistas que se han acercado desinteresadamente”.

Es decir, aclaran que no son un grupo organizado que busca reflejar su actividad en las redes sociales, sino al revés: Facebook fue un disparador y la intención es conformar un grupo presencial.

“Cuando decimos ‘Papá y Papá’ es un poco en respuesta a las banderas levantadas por los católicos conservadores con la leyenda ‘Papá y Mamá’ y cuando decimos ‘varones gay’, no es porque nos importe especialmente la sexualidad de las personas que conforman el grupo de Facebook, sino para encuadrar con alguna palabra la imposibilidad de tener en nuestras familias a una ‘mamá’’, aclaran.

- ¿Cuál es la realidad que atraviesan las parejas de varones gays que quieren ser padres?

Ellos cuentan que las realidades son múltiples, con el denominador común de la ansiedad, y una serie de limitantes sociales y legales. Las exponen:

Frente a la adopción: Si bien la ley no hace diferencia por preferencia sexual ni tipo de familia, en el tema adopción siempre hay un margen de discrecionalidad que queda en manos del Juez y sus prejuicios. Para el aspirante soltero gay, si bien no es fácil adoptar, hay más posibilidades de “burlar” esos prejuicios, revistiendo ante el sistema la categoría de “soltero” y nada más; en cambio, cuando nos casamos, nuestra libreta de familia es un “certificado de homosexualidad”, con el cual estamos explicitando nuestra preferencia sexual, y estamos “blanqueando” formalmente nuestro proyecto de familia ante la mirada temerosa de los juzgados. El soltero, una vez que adoptó, puede casarse con una persona de su mismo sexo y luego el cónyuge “co adopta” al niño, con lo cual el proceso estaría listo.

Frente a la posibilidad de paternidad biológica: Para este proyecto, aunque suene raro, no se necesita una “mujer”. Por más prejuicios que existan, un niño puede crecer sana y felizmente en una familia donde no hay una mujer. La realidad es que lo que sí es imprescindible, es un óvulo, y un cuerpo de mujer que pueda gestar el bebé. Para todo lo posterior al nacimiento, no es excluyente la presencia de la mujer. Y la realidad y estudios al respecto lo demuestran.

La subrogación, o ceder la capacidad de gestación no sólo existe como posibilidad sino también en los hechos, aunque no haya un marco legal que lo contemple. De esta manera, la precariedad y la falta de seguridad jurídica para todos –incluido el hijo- vulnera los derechos de los implicados. Así como no hizo falta la ley de matrimonio igualitario para que las parejas de personas del mismo sexo convivieran, pero sí hizo falta para ser reconocidos con los derechos y responsabilidades que genera, de la misma manera la realidad de la subrogación de vientres necesita un marco legal –que ya existe en diversos países-. Un marco legal que defina y delimite las responsabilidades de cada participante del proceso, y también un marco regulatorio que centre la paternidad en la voluntad expresa y no en la persona de quien dio a luz a un niño.

- ¿Qué presiones sienten de la Iglesia católica, por vivir en una provincia tan creyente?

“En cuanto a la Iglesia Católica, creemos que ejerce la misma presión que ejerce con todo lo que signifique cambio cultural: es uno de los principales aparatos de conservación y reproducción cultural, una máquina que casi anda sola, porque sus mandatos y principios inundan el tiempo y los espacios, de tal manera que casi no le hace falta expresarse en alguna presión en particular, sino que ejerce esa fuerza que sus 2000 años de imposición cultural le posibilita”.

“Por lo general la Iglesia se toma sus años en reconocer y legitimar cambios sociales, y por lo general pide perdón por el hostigamiento moral y físico con una distancia temporal suficiente para que tanto víctimas como victimarios queden perdidos en el anonimato de la historia, o su existencia se limite al ‘personaje’ y no a la ‘persona”.

“Hoy en día es casi pintoresco hablar de los métodos de la Inquisición, de las Brujas en la hoguera, de los Esclavos y su sufrimiento, del aniquilamiento de pueblos y culturas en nombre de la Fe, pero si pensamos en los millones de personas que a lo largo de la historia de la Iglesia Católica nacieron, crecieron y murieron en el sufrimiento de ver sus derechos avasallados, más que pintoresco es realmente triste. Y como que no alcanza con un pedido de perdón lejano y anacrónico, que limpia el historial para hacer nuevo espacio para seguir persiguiendo y condenando a los perseguidos de hoy y del mañana”.

- ¿Creen que con el papa Francisco cambiará algo?

- “Hay una euforia papista-nacionalista desde que Bergoglio fue elegido Papa. Y si la gente estaba haciendo esfuerzos por salir de la comodidad de lo conocido, para empezar a considerar lo diferente…ya no”.

- ¿Qué opinan de los recortes en el proyecto de modificación del código civil?

- “Nos parece un reflejo concreto de lo que venimos hablando: un tire y afloje entre las necesidades de cambio social y las fuerzas conservadoras, que generan este retroceso que consideramos “momentáneo” ya que la realidad, tarde o temprano, termina ajustando las leyes. Y cuanto más visible sean nuestros proyectos de vida más rápido se generarán los cambios necesarios. En este contexto entendimos lo importante de nuestra visibilización como familias homoparentales”.

 

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“Anita y sus dos mamás”, un cuento infantil para pensar las familias diversas

“Anita y sus dos mamás” cuenta la vida cotidiana de una nena de unos 6 años llamada Anita, su mamá Eva y su mamá Mimi, que está embarazada esperando el segundo hijo de esta familia. La editorial Molinos de Viento lanzó este libro –que no sólo es para chicos sino también para sus padres, familiares y amigos. Cuenta mediante un relato simple la dinámica diaria en las familias homoparentales, que para sorpresa de muchos no difieren del resto de las familias, cualquiera sea su conformación.

En diálogo con Boquitas pintadas, el editor de Molinos de Viento, Darío Fernández, cuenta que ya tienen tres títulos disponibles para pensar temas vinculados a diversidad sexual desde la infancia. El interés surgió a partir de su experiencia personal: hace tres años con su marido tomaron la decisión de ser padres y cuando empezaron a andar en ese camino repararon en la falta de material bibliográfico infantil que tratara la temática.

Fernández cuenta todo el recorrido de esta editorial cuyos libros ya pueden encontrarse en el sitio web de la editorial.

- ¿Cómo surge la editorial?

- Editorial Molinos de Viento surge a partir de la necesidad de tener material con temática de familias homoparentales en español. Hace unos 3 años, mi marido y yo tomamos la decisión de ser padres y agrandar nuestra familia. Comenzamos a averiguar las distintas alternativas y nos encontramos con un grupo fantástico en la Fundación Foro, conformado por varias parejas y algunas personas solteras LGTB con un mismo objetivo: “ser padres”. Luego de varios años analizando las diferentes posibilidades algunos lograron su objetivo de ser padres y otros están en el proceso.

En este grupo se discutieron muchísimas cosas a cerca de la posibilidad de ser padres y madres LGTB, desde cómo se nombran los intervinientes en los procesos de subrogación de vientre, a como nos llamarían nuestros hijos. En medio de todo ese análisis acerca de nuestra realidad y la de nuestros futuros hijos nos dimos cuenta de que no había material bibliográfico infantil en la Argentina que tratara la temática. Sólo se conseguían algunas cosas traídas de España y el resto era todo material en inglés.

Este proceso de ser padres trae consigo algunos momentos muy angustiantes y estresantes, por lo que uno busca descomprimir la situación de diferentes maneras. Al ser yo diseñador gráfico, la mas práctica para mi fue comenzar a escribir e ilustrar.

- ¿Cuáles son los primeros títulos que editaron?

- Un tema que se había tratado en el grupo todo el tiempo fue, ¿qué cosas estarían bien en nuestras familias y cuáles no?. Esto me llevó a pensar en cómo les enseñaría a nuestros hijos qué cosas están bien o mal en general. Habíamos visto que en inglés había algunos autores que trataban el tema, pero no podíamos encontrar nada en español. De estas preguntas y de esta necesidad nació “Hay muchas cosas que están bien”, un libro no sólo para niños de familias homoparentales sino contra el bullying. Es un libro de integración, que permite contarles a los niños que todos somos individuos con diferentes características y capacidades y es eso lo que nos hace únicos y valiosos. Es un libro muy colorido que nos muestra distintos tipos de familia, chicos de distintas razas, con anteojos, entre otras muchas situaciones más.

Luego surgió “Anita y sus dos mamás”, que cuenta la vida cotidiana de una nena de unos 6 años llamada Anita, su mamá Eva y su mamá Mimi, que está embarazada esperando el segundo hijo de esta familia. Este libro no sólo es para niños sino también para sus padres, familiares y amigos. Nos cuenta mediante un relato simple la dinámica diaria en las familias homoparentales, que para sorpresa de muchos no difieren del resto de las familias, cualquiera sea su conformación.

Después llegó: “¿Cómo llegué a este mundo? Libro para chicos que llegaron a este mundo por subrogación”. Surgió de manera muy rápida y sorpresiva. Con mi marido estamos llevando a cabo un proceso de subrogación de vientre, que inclusive a nosotros nos costó comprender en que consistía. Luego de estar un año explicándoles a familiares y amigos de qué se trataba, sentí la necesidad de escribir de manera sintética cuál es el proceso que atraviesan las familias homoparentales que pasan por esta experiencia.

Un día en casa estábamos con el grupo de futuros padres, ya a esta altura amigos y compañeros en este fantástico viaje a la paternidad, hablando del tema de que no se encontraban libros infantiles con temática LGTB en español. En ese momento comenté con mucho pudor que había escrito e ilustrado algunos libros e insistieron en que se los mostrara. Cuando los vieron todos coincidieron en que era lo que ellos estaban buscando.

Luego de varios meses de insistencia por su parte, decidimos publicarlos, tarea que en un principio nos pareció algo sencillo, pero claro no lo era: debíamos primero chequear el material con profesionales de la salud reproductiva y psicológica para no incurrir en errores que pudiera confundir a los niños. Había que crear una editorial, consultar con un abogado para hacer las inscripciones correspondientes en el Instituto de la Propiedad Intelectual, en la Cámara Argentina del Libro, registrar la marca, elegir la imprenta, entre otra cantidad de cosas. Era un poco volver a repetir lo vivido hasta ahora en nuestro proceso a la paternidad pero reflejado en este caso en libros que finalmente el pasado 6 de noviembre salieron a la luz.

- ¿Qué otros títulos tienen en agenda?

- En este momento hay en preparación dos títulos más, que cuenten las realidades de los distintos tipos de familias y no sólo homosexuales, con la participación de otros autores. La idea es que Molinos de Viento crezca y podamos editar a más autores e invitar a ilustradores a sumarse a este proyecto que nos entusiasma tanto.

- ¿Por que el nombre de la editorial?

- El nombre Molinos de Viento surgió naturalmente; el camino a la paternidad en las personas homosexuales es un recorrido con muchos escollos no sólo biológicos sino sociales, al igual que para El Quijote, nos parecerían gigantes contra los que tendríamos que luchar, hasta que comprendimos que sólo son obstáculos, pruebas a superar. Por otra parte el molino de viento es un elemento cinético, generador de energía, la energía que generan los hijos, la energía que mueve al mundo.

- ¿Cuándo hicieron el lanzamiento?

- El 9 de noviembre pasado hicimos la presentación en la XXII Marcha del Orgullo LGBTIQ 2013 de Buenos Aires, donde justamente este año la consigna era “Educación sexual igualitaria, libre y laica”. Realmente nos sorprendimos con la buena repercusión y el interés que despertaron los libros en el stand que generosamente nos ofrecieron y compartieron con nosotros Arturo Lodetti, del programa Latitud Gay de Radio Sentidos y Ariel Nuñez, de la Guía Turística “Gay Travel Map”.

Por el stand pasaron muchas maestras y personas relacionadas con la educación que nos contaron que hoy en día se están presentando casos de familias homoparentales en las escuelas y que estos libros les serían muy útiles para trabajar con los chicos.

- ¿Por qué es importante hablar de estos temas desde la literatura?

- Nos parece importante desmitificar la connotación de oscuridad y perversión que se le ha dado a la homosexualidad durante siglos. La gente tiene muchas fantasías negativas acerca de dos hombres o dos mujeres con hijos, fantasías que carecen de sustento. Hoy día hay muchos estudios acerca de familias homoparentales y afortunadamente ninguna responde a estos estereotipos negativos que aún persisten en algunos sectores de la sociedad.

Los dueños de Molinos de Viento rodeados de amigos en el stan de la última marcha de Orgullo en Buenos Aires

Cuando terminamos los libros nos encontramos con una gran sorpresa: no eran libros sólo para niños sino también para adultos. “Hay muchas cosas que están bien” es un libro que nos muestra que está bien ser uno mismo, que aceptarse tal cual uno es nos acerca a aceptar a los otros con sus diferencias. “¿Cómo llegué a este mundo?” le cuenta a los adultos de manera simple como es el complejo proceso de la subrogación de vientres, y despeja la idea de “comercio” como eje central de esta práctica cada día mas común no sólo en parejas homosexuales sino también en parejas heterosexuales con problemas de fertilidad, muestra que tanto los padres como la donante y la subrogante transitan un camino de amor para concretar esa familia tan deseada. Finalmente “Anita y sus dos mamás” despejan fantasías y nos muestra que toda familia tiene una rutina diaria como cualquier otra.

- ¿Cómo creés que evoluciona el tema de la conciencia social respecto de las familias diversas acá en la Argentina?

- Creo que la Ley de Matrimonio Igualitario abrió una puerta para que mucha gente salga del clóset, con sus amigos, compañeros de trabajo y familiares. Esto le mostró a una parte de la sociedad que los homosexuales somos personas comunes y corrientes, que estudiamos, trabajamos, hacemos deportes, tenemos familias y amigos, y que hoy el marco legal reconoce nuestras propias familias.

La experiencia con respecto a la paternidad en nuestro entorno ha sido muy positiva. Por supuesto que aún queda mucha gente que no se permite pensar a la familia de una manera no binaria. Es un proceso, nos han criado con la idea de que una familia siempre fue papá, mamá e hijos, pero históricamente se sabe que la familia con ese formato tiene sólo unos siglos, de hecho estadísticamente sólo el 30% de las familias en la Argentina responde a esa estructura.

Pienso que se ha evolucionado mucho en muy poco tiempo, pero aún falta para que las familias homoparentales sean aceptadas en su totalidad. Ese tiempo estará dado por lo que le lleve a la gente entender que somos familias como cualquier otra.

 

Dónde conseguir los libros: Hay varios puntos de venta: para conocerlos pueden ingresar al sitio web de la editorial. También, mediante la página de Facebook: Editorial Molinos de viento.

 

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