Los Geek diversos también tienen su espacio no virtual para conocerse

¿Sabés cómo conquistó Han Solo a Luke? ¿Sabés cuánto tardaron She-ra y Cheetara en mudarse juntas? ¿Sabés como hace Robin para estar siempre de buen humor? Así dicen los divertidos flyers de “Grupos Geek LGBTIQ que el escritor Facundo R. Soto coordina los viernes en el Centro Cultural Matienzo.

¿Qué se hace ahí adentro? ¿Cómo surgió la idea? Son dos piezas clave que Facundo va a contar para Boquitas pintadas.

Facundo Soto propone un lugar de encuentro no virtual

 “Un espacio de despeje”

Por Facundo R. Soto

“Hace un tiempo vengo escuchando que muchos chicos quieren conocer a otros (chicos), mantener un noviazgo, armar una relación, y se les complica… Me pareció raro, habiendo tantas herramientas informáticas, redes sociales, sitios de encuentros… Lo que me graficó un chico era que al refugiarse en lo virtual la gente perdía cierto compromiso y se arriesgaban a decir cosas que frente a frente no harían. Esto se fue haciendo un hábito, y cada vez es mayor la dificultad para relacionarse. No está mal tener sexo, es básico, pero a veces se lo prioriza, y las personas, como el tema de Virus, pasan a ser “amor descartable”, por la increíble oferta que hay en los sitios de encuentros. Otro chico me decía que le escribió a otro porque le gustó su perfil, decía “busco alguien para empezar una relación, los que buscan sexo exprés, por favor abstenerse”. Pero, apenas le respondió le pidió que le desbloqueara las fotos, porque quería saber el tamaño de su verga.

Un poco así, frente a la necesidad de gente que quiere conocer gente nació la idea de armar un espacio lúdico, con el poder de las conversaciones, los juegos proyectivos y el coaching. ¿Para qué? Para destrabar, desbloquear los impedimentos que hacen que uno no avance hacia su meta y objetivos; claro que primero hay que hacer un trabajo sobre lo que queremos y deseamos, porque solemos decir una cosa y hacer otra.

El espacio está bueno porque se trabaja con confianza y respeto para poder desplegar cualquier inquietud que, quizás, sólo alguien de la comunidad LGBTTIQ pueda comprender. Hay mucha gente tímida, que va a los boliches y no conoce a nadie. Bueno, ésta es una forma de socializar, trabajar sus miedos, deseos, proyectos, lo que sea… Hay muy buena onda. Abre posibilidades. Crea expectativa. Posibilita que uno vea su tema desde otros puntos de vista… Ojo, no es un Cupido, donde la gente va de levante, es un espacio de “despeje”, donde entre todos trabajamos para sacar las piedras del camino y avanzar hacia donde uno quiere o desea… El espacio grupal es muy rico e interesante. En un punto, todos se identifican con todos, y esto hace que la problemática que uno lleva, pierda la solemnidad y el corte de tragedia que a veces lleva. Porque muchas cosas que a uno le pasan, al otro, de alguna manera también le pasan”.

 

Grupo orientado a Geek LGTBIQ

Viernes 19 a 21 en Club Cultural Matienzo

Consultas e inscripciones: literatura@ccmatienzo.com.ar

 

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“El amor es como una fuerza revolucionaria”

“A mí me gusta definir al amor como una fuerza revolucionaria como no hay otra en la humanidad”, dice a Boquitas pintadas Gato Martínez Canto. “El amor es lo que mueve al mundo”, arriesga su compañera Eloísa Tarruella, ambos creadores y directores del documental El Objeto de mi amor, que se estrena hoy en el cine Gaumont.

Esta película que va en búsqueda de historias de amor diversas se vive como “una odisea, una aventura, un remolino” de esos que nos despierta el amor. Y también es un recorrido poético. Comenta Eloísa: “El personaje que interpreto yo, la de una guionista que se encuentra escribiendo una película sobre el amor, es el nexo entre las historias de amor reales y las míticas/literarias que aparecen en el film (Romeo y Julieta, La Maga y Oliveira de Cortázar, Eloísa y Abelardo dos amantes en el 1100 en París). Mi personaje tiene una historia de amor inconclusa, esto interpela al espectador, lo pone como aliado y los lleva de la mano a conocer las distintas historias de amor”.

Trailer película "El Objeto de mi Amor" from Gato Martínez Cantó on Vimeo.

- ¿Por qué hacer un documental sobre el amor?

- Eloísa: El amor es lo que mueve al mundo, es un sentimiento universal que nos toca a todxs.

- Gato: Es una temática muy explorada desde la ficción pero poco desde el género documental. Nos pareció un desafío indagar en el amor con historias reales.

-Eloísa: En AMORAR, una pieza teatral que dirigí hace unos años, indagué en los objetos simbólicos y esto también fue un disparador importante para la película.

- ¿Qué buscaban? ¿Qué hallazgos tuvieron?

- Gato: Como directores, buscamos generar un cruce, un diálogo entre el documental y la ficción para abordar esta temática. También decidimos darle una fuerte presencia a lo musical (compuesta por Florencia Albarracín y Juan Matías Tarruella de “Todas las calles el día”). La música fusiona, da climas, poesía.

- Eloísa: El personaje que interpreto yo, la de una guionista que se encuentra escribiendo una película sobre el amor, es el nexo entre las historias de amor reales y las míticas/literarias que aparecen en el film (Romeo y Julieta, La Maga y Oliveira de Cortázar, Eloísa y Abelardo dos amantes en el 1100 en París). Mi personaje tiene una historia de amor inconclusa, esto interpela al espectador, lo pone como aliado y los lleva de la mano a conocer las distintas historias de amor.

- Gato: También al indagar en las historias reales, nos dimos cuenta que había muchas cosas en común con algunas ficciones: eran como odiseas, aventuras… ese remolino que nos trae el amor.

Eloísa en Europa, durante el rodaje del documental

- ¿Por qué decidieron enfocarse en el balcón de Romeo y Julieta?

- Eloísa: Investigando descubrimos que el balcón es un ícono, un símbolo del amor, que resiste el paso del tiempo.

- Gato: Shakespeare armó esta ficción antológica y luego se creó “La Casa de Julieta” donde se encuentra el balcón. Las personas que lo visitan se agolpan para estar allí. Eso construye un imaginario sobre el amor.

- Eloísa: En El objeto de mi amor el balcón funciona como disparador para mi personaje que se pregunta por el sentido de las cosas: ¿todos tenemos un objeto con historia o los objetos son cosas inanimadas que ocupan un espacio?

- ¿Cuál es el juego entre las palabras objeto y amor?

- Gato: Hay una “objetivación” del amor en estos tiempos. Preguntarse por “El objeto de mi amor”, jugando con la significación del sentido, justificación o finalidad (como si el amor lo tuviese que tener), nos hace reflexionar sobre el sentido que le damos a las cosas. El sentido que le damos al amor es muy propio, construido y en construcción. Y si trasladamos simbólicamente esa construcción al objeto del “amor”, brinda un anclaje y ayuda a pensar en una definición personal. Por ejemplo, a mi me gusta definir al amor, como una fuerza revolucionaria como no hay otra en la humanidad.

Silvina y Andrea, una de las parejas que integran el documental

- ¿Qué historia de las que conocieron los impactó más? ¿Por qué?

- Eloísa: Todas las historias tienen aspectos que nos impactaron. No podríamos destacar una sola. De Laura Lazzarino y Juan Pablo Villarino (dos escritores y viajeros nómadas), nos sorprendió la manera de conocerse y enamorarse a distancia a través del libro que escribió Juan Pablo. Que fue lo que los unió. En el caso de Silvina Maddaleno y Andrea Majul, son dos madres coraje de trillizos. Su batalla por el reconocimiento de sus derechos y el de sus hijxs, nos despierta admiración. Ariadna y Georges (ella argentina y él libanés) es una historia de amor que nos hizo recordar a una odisea, una aventura marcada por conflictos políticos/sociales…nos impactó.

- ¿Por qué incluyeron una pareja de mujeres? ¿Qué descubrieron de especial en ellas?

- Gato: Pienso que la película apunta a la diversidad, entonces por qué no contar una historia de amor entre dos mujeres. Por fortuna, los tiempos cambiaron y hoy en día las personas del mismo sexo pueden tener los mismos derechos que todxs. Esto no sucedía cuando Andrea y Silvina se conocieron (hace 20 años que están juntas). La película también da cuenta de este cambio social.

-Eloísa: Andrea y Silvina son dos madrazas que crían a tres niñxs pequeños y además trabajan muchísimo. Durante las entrevistas que tuvimos con ellas cuando se miraban había un brillo en sus ojos… a pesar del tiempo, las exigencias diarias… ese brillo.  Pienso que eso es el amor.

 

El objeto de mi amor se estrena este jueves a las 19.30 en el Gaumont

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“La idea es politizar la homosexualidad”, propone Alejandro Modarelli

Flores sobre el orín, “capullos que nacen sobre la roña de un baño público de estación ferroviaria”, dice a Boquitas pintadas el escritor Alejandro Modarelli, autor de esta obra de teatro que se estrena el próximo 17 de mayo. Habla de cómo surgió esta obra que es “el Eros porteño de las minorías sexuales y los disidentes sexuales, bajo las botas militares, que confunde en su peregrinar entre urinarios y carnavales secretos, lágrimas y placer”. Y reflexiona: “La idea que compartimos era repolitizar la homosexualidad, devolverle ese aura de revuelta secreta que la hacía en un momento tan poderosa, mucho antes de que se volviera objeto tolerado, nicho de mercado, y artículo modernísimo dentro del Código Civil”.

En esta conversación con Modarelli, también autor de Fiestas, baños y exilios y de Rosa Prepucio, él habla de esta resistencia a un orden dado, del momento en que emergió a la luz pública la aparición del SIDA, las consecuentes razias y encarcelamientos, el contramundial que se vivió en los mingitorios mientras la Junta Militar celebraba el último gol contra Holanda y Argentina, entre otras cuestiones.

Alejandro Modarelli, autor de Flores sobre el orín

- ¿Cómo surgió la obra?

- Jesús Gómez, un director de teatro venezolano que vive en Buenos Aires desde hace más de diez años, se interesó en buscar una opción a las obras de teatro con temática gay en cartelera, que son varias, y en general funcionan en registro Queer as folk. Algunas hechas con mejor suerte y con más inteligencia que otras. Pero la mayoría con esa misma impronta de pequeño drama burgués, donde los vínculos tienen un aire clonado de pista de discoteca, o se refuerzan miméticamente en la rutina del gimnasio. El mari-clon. Es decir, quería salirse de lo que consideraba un clisé estético de los nuevos tiempos, y del auge costumbrista de la promoción de la identidad gay. Pero también alejarse de otros autores posmodernos que reniegan de las clasificaciones, en el deseo de que la identidad se diluya -mariposeando siempre- en el flujo indiferenciado del deseo.

Como en la obra Cock, donde el protagonista reclama para sí la posibilidad de desear y enamorarse también de una chica. Pero ya ahí ingresamos en cuestiones teóricas, y sería complicado explayarme en esta entrevista. Lo post-gay tampoco era nuestro tema, ni nos interesaba. En una palabra, la idea que compartimos era repolitizar la homosexualidad, devolverle ese aura de revuelta secreta que la hacía en un momento tan poderosa, mucho antes de que se volviera objeto tolerado, nicho de mercado, y artículo modernísimo dentro del Código Civil.

- ¿Por qué se llama Flores sobre el orín?

- A primera vista, cualquiera podría asociar el término flores a la mariconería colibrí. Flores, maricuelas, mariposones. Orín, ya sabemos, lo que el cuerpo elimina. Pero cuando pienso en estas flores lo hago un poco al modo de Jean Genet, lo hago de modo de tornarlas  inseparables de la palabra orín. Flores sobre el orín, como vida de locas que se gesta sobre el detritus, capullos que nacen sobre la roña de un baño público de estación ferroviaria, un ciclo de/regenerativo. Gestación, gestión para el goce y resistencia contra el orden militar, porque se trata de un contexto histórico donde los encuentros sexuales, o las fiestas travestidas de los homosexuales, estaban todavía inscriptos en el código de contravenciones. Lo estuvieron hasta mucho después de la dictadura. Es decir, para el poder represivo éramos contraventores dionisíacos, con aroma a deshecho. Pero con la particularidad  de que hasta 1983, hasta que cae la dictadura,  podíamos terminar presos en la cárcel de Devoto.

- ¿Qué me podés comentar del contexto en el que se desarrolla la historia, la época de la dictadura militar?

- Te conté que la idea era repolitizar la homosexualidad en tanto resistencia a un orden dado, y una posibilidad era ponerla a jugar de nuevo en la escena del antiguo orden represivo, del que fue después saliendo (relativamente, de acuerdo a la ubicación geográfica) a través de la visibilidad, la obtención de los derechos civiles, la entrada triunfal a la ciudad democrática. Paradoja esta, porque si hay algo que hizo emerger a la luz pública la cultura gay fue la aparición del SIDA en los ochenta. Una vez desmoronado el misterio, a fuerza de tanta exhibición, y por lo tanto desactivada la presunta amenaza, la pregunta era como devolverle el interés, la pasión, a la cuestión gay. Jesús Gómez me propuso pensar una obra en la que se recuperase la memoria de las luchas políticas y la experiencia comunitaria de la clandestinidad, y que restituyera de alguna manera la importancia disruptiva que tuvo, si no sigue teniendo (tema de debate) la homosexualidad.

Alejandro Modarelli, autor de Flores sobre el orín

Yo ya había trabajado estas cuestiones en otros libros en torno de los cambios históricos en la sociabilidad gay. Así que pensé que sería interesante retrotraer el texto a la época de la dictadura argentina, en ese momento en que en América Latina seguía en funciones el modelo jerárquico marica-chongo, al estilo del Beso de la Mujer Araña, pero donde al mismo tiempo el gay norteamericano igualitarista (vos me cogés, yo te cojo), onda Village People, iba tratando de hacerse un lugar, un poco a los empujones, en unos países latinos con sexualidades más bien populares. Nacía entonces la disco mayoritariamente heterosexual, recordemos New York City, pero al cabo sobrevivía el sexo clandestino de los gays en los baños públicos. Y las consecuentes razias y encarcelamientos. En Flores…hay una historia que es central, la de un policía de la Brigada de Moralidad, Albano, que entabla una relación afectiva y comercial con la regenta de los baños públicos, la Lisette. Ese relato es de un amor infame, un vínculo de varones fuera de la ley, por cuanto Albano, casado con una típica mujer de clase media baja, embarazada,  fue expulsado de la fuerza por haber violado a un joven.

- Una frase de las que promociona la obra me resulta sugestiva: ¿Coincidís en que en la obra se palpa la resistencia del deseo bajo el terror? ¿Cómo se resiste?

- Se resiste afirmando el Eros sobre el orden de la muerte. Burlando su autoridad. De ahí que organizar una orgía secreta en la comisaría de la Casa Rosada, debajo del despacho de Videla fue, además de un hecho verídico, un acto de guerrilla urbana. Como lo fue también aprovecharse de la euforia mundialista para salir de caza de chongo ebrios de patrioterismo y con mucha cerveza en el torrente sanguíneo. Hay testimonios de que se armó un contramundial en los mingitorios mientras la Junta Miliitar celebraba el último gol contra Holanda y Argentina ganaba el campeonato. En la obra hay mucho cuerpo disponible para la parranda subversiva. Cuerpos que levantan la temperatura del público, respetables voyeristas. Una forma también, hay que decirlo, de retribuir con pan caliente el gesto amable de pagar la entrada y sentarse en la sala.

- ¿Te podés explayar en la frase: “La resistencia no es únicamente una negación: es proceso de creación: crear y recrear, transformar la situación, participar activamente en el proceso, eso es resistir”?

- Es una frase que los entrevistadores de Michel Foucault, en la revista Advocate, utilizan al comienzo de su artículo. No la pronuncia el filósofo, pero la inspira. Así como inspira la obra Flores sobre el orín. Resistir no es necesariamente desde las armas, y ni siquiera desde la militancia organizada, justo en una época donde el Frente de Liberación Homosexual (FLH) se había autodisuelto, después del golpe de Estado.  Uno de los personajes es nada menos que Héctor Anabitarte, uno de los fundadores del FLH, exsindicalista y excuadro del Partido Comunista, que interviene con sus monólogos desde un plano distinto, porque está exiliado en España. Y menciona a su antiguo compañero de activismo, Hugo,  “que no deja de yirar en los baños” aún bajo la vigilancia de las patrullas, y consigue robar así un orgasmo a la ciudad marchita. Hugo, entonces, transforma por un instante la catástrofe en una acción de arte callejero, nada menos que un pincelazo seminal en la cara de cemento de los verdugos.

Alejandro Modarelli, autor de Flores sobre el orín

- ¿Qué sentís con el hecho de verla representada? ¿Es completar un proceso?

- Flores sobre el Orín es un trabajo gozoso colectivo, con los clásicos coitos interruptus que producen la tensión y los enojos transitorios. El mismo texto se fue consumando a medida que avanzaban los ensayos. Los nervios son un combustible riesgoso en el teatro, una especie de navaja que hiere aquello que el aplauso, de acontecer, sin embargo puede cicatrizar. Es mi debut como dramaturgo, supongo además que es una audacia también para muchos que dentro del elenco están formándose como actores, aunque hay algunos de ellos con una trayectoria en la escena bastante sólida. La coreógrafa y entrenadora Marcela Robbio es una profesional experimentada, y ni que decir el musicalizador Marcelo Katz.  En fin, por otra parte creo que es el emprendimiento teatral  más complejo de Jesús Gómez, pero él ya tendrá la oportunidad de corregirme si me equivoco.

- ¿Algún proyecto en el que estés trabajando?

- En este año espero publicar un segundo libro con el sello de la editorial Mansalva. Una compilación de crónicas, la mayoría publicadas en el suplemento SOY de Página 12. Y quién sabe no me anime a preñarme de nuevo con la dramaturgia. Otro hijo anómalo concebido en el burdel teatral; ya adelantaré el tema cuando esté cerca de nacer. Será, eso sí, bajo el signo de la abyección, porque solo así podré sentirlo parte de mi infame familia literaria.

 

Están invitados: desde este sábado 17 y todos los sábados a las 23 en el Teatro Payró, San Martín 766

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“Yo soy gay, pero él no”, dice Manuel

Lo primero que Manuel dice es que “sólo sucedió”. Lo segundo, un pedido: “Tal vez a alguno de ustedes, lectores que son pertenecientes a estos temas le ha pasado una situación como esta. Si es así, compartan su experiencia pues el afrontarla con uno mismo es difícil de digerir”. Lo tercero que escribe es: “Todo se basa entre dos hombres que viven juntos en una casa de estudiantes y que, como el título lo dice, uno (yo) es gay, pero el otro no”.

En este relato, Manuel, un joven de 22 años, aclara que es gay pero que si lo viesen a lo lejos pensarían que es un “hombre tradicional”. Cree que no se le nota su orientación sexual (no tiene formas afeminadas) y lo aclara porque quizá esta sea una de las razones por las cuales un amigo suyo, alguien con quien comparte su casa, se dejó llevar.

Cuenta su historia así:

Estudio una carrera profesional a punto de terminar (gracias a Dios) y he convivido con muchas personas que me llenaron de experiencia y, sin duda alguna, mencionaría a Jorge. Él es uno de mis compañeros de casa, tiene 18 años a punto de cumplir 19 (lo sé, ¿la edad me lo ha dicho todo?), llevamos medio año de conocernos, pero en ese medio año nos hemos conocido de una manera muy buena.  Interactuamos por primera vez y diría que con el paso del tiempo, por mi comportamiento y actitud él infirió mi orientación sexual.

A pesar de ésto siempre me había tratado igual hasta el momento: hacíamos cosas juntos, salir a comer de vez en cuando, ir a su habitación y acompañarlo mientras se hacía los deberes, una que otra vez embriagarnos por diversión y ver películas. Entre este lapso de tiempo no puedo negar que sentía cierta atracción física por Jorge, salía por fuera de mis gustos o prioridades, entre éstas, la edad.

Antes de indagar más en esto permítanme describir a Jorge. Vive a tres horas de distancia de aquí en un pueblo donde el ambiente no es muy urbano y las mentes abiertas no abundan, entre hombres es vaya… machista y claramente si se pasa por allí un chico como yo con mis preferencias al descubierto, lo mínimo recibiría sería un golpe y palabras ofensivas. El vino de igual manera que yo y otros jóvenes a estudiar una carrera universitaria y eso con esfuerzos porque a este chico no le atrae mucho el estudio; si por él fuera dejaría de estudiar y trabajaría, vaya que si se le ve, pero para la habilidad de diseño que Dios (independientemente de la religió en ustedes lectores) tiene un buen desempeño, veo potencial en Jorge, sólo que la flojera lo empapaba.

Cuando él llegó a la casa, entre muchas historias de familia y amigos, relució su novia. En varios momentos me había comentado sobre la mucho que la quería, las chicas que había tenido, lo que le atraía de las mujeres y lo que ha pasado entre ellas. Mi reacción ante esto era normal, como un amigo sincero, nunca he visto a Jorge con más de estos ojos, nunca lo planee en mi vida o como acompañante de vida, era un amigo muy lindo que me había aceptado por lo que soy, por ser quien soy y ser el segundo hombre que me hablaba y me buscaba para divertirse. Es entonces cuando lo sentí como un hermano, me preocupaba por él, le ayudaba en los deberes de vez en cuando. A veces él me decía que parecía su mamá.

En nuestro período de vida y en los días cotidianos Jorge y yo teníamos cierto contacto que para él se podría traducir normal. Con esto me refiero a que cuando me pidió uno que otro masaje en la espalda, quizá para él fue normal, pero para mí fue el inicio de una atracción fuerte. Después de esto era el típico roce de manos que duraba segundos en cierta parte del cuerpo o abrazos que le daba y que eran del todo normales.

Debo destacar para esta historia que hubo varios momentos en los que hubo cierto contacto un poco más de lo normal por parte mía hacia él pero que nunca se puso un alto. Esto me daba vueltas en la cabeza, pues Jorge me dejaba ciertas puertas abiertas para pensar en él de maneras distintas, pero que a mi criterio supuse que ninguna de ellas iba a suceder hasta la fecha.

Después del último Año Nuevo y Navidad y de estar en comunicación por mensajes, regresamos a un nuevo período escolar y los planes de divertirnos entre compañeros de casa fluían de manera normal.  Es entonces cuando el vaso comienza a empañarse y el escribir esto me resulta triste de recordar, pero por eso lo hice, para poder reflexionar, para ver esto de otra manera y poder comprender lo que sucedió. Sobre todo para acercarme a la típica pregunta: ¿Y si no hubiera? o ¿Por qué?

Un día Jorge me dijo que se sentía mal, al parecer una gripa tremenda le había atacado. Yo comenzaba a despertarme y como siempre hacía cada día, me gritaba para ver qué planes íbamos a hacer y si tenía algo que le aliviase el malestar. Bajó a mi habitación y se acostó en mi cama como de costumbre al lado mío. Entre mis cosas encontré algo que le aliviaría y la charla comenzó de manera cotidiana. Para esto yo comencé a tocarle la espalda pues dijo que tenía ganas de un masaje. En la posición fetal en que se encontraba y dándome su espalda hacia mí, comencé en abrazarlo de manera “normal”.

Mi mano se volvió un poco insolente y necia y realizó movimientos que “no debía”. Empezó a pasar a su espalda, a recorrer su estómago y de ahí a la “zona prohibida”. Durante todo este desenlace, Jorge me recontaba los hechos de sus novias y lo que había pasado, entre otras historias de temas diferentes, pero no se movía de la posición que tenía. Acostados, en posición fetal y su espalda dándome en la cara sin poder observar que reacción tenía, sin ver sus ojos y ver lo que su mente pensaba. Mi cara estaba en su espalda y mis labios sobre su piel. Ya habíamos cruzado la línea, todo era cuestión de tiempo.

De manera paulatina mi mano bajó y dejo en sus mentes lo que sucedió. Pero dejo en claro que yo hice todo el trabajo. No puedo permitirme revivir este recuerdo otra vez, y no por lo pasó, sino por el efecto que ésto tuvo. Después del acto sucedido, él se levantó de la cama y se retiró a bañarse. Nos fuimos a la escuela juntos y de allí no supe nada más hasta que regresé a casa.

Durante mi mañana no puedo decir que me sentí realizado o feliz por lo sucedido. Una presión derribaba mi pecho y un sentimiento entre melancolía, tristeza, culpa y otras cosas que me provocan un vomito verbal, no desaparecían.

Otra de mis compañeras de estudio, después de unos días contarle lo que sucedió, me describió a Jorge con una actitud de apagado esa tarde y cuando mi presencia volvía a esta casa, cierta actitud ya era diferente en él. Después de actuar como un “nada pasó” me dispuse a hablar con él y sus palabras fueron: “No te preocupes, solo pasó pero no quiero que se vuelva a repetir”.

Mi respuesta fue, sin reacción: ¿Cómo puedo hacer que no pasó nada cuando sí paso? Quiero saber cómo te sientes, si estás bien. Jorge respondió: “Me sentí mal conmigo mismo, sólo hay que hacer como que no pasó nada y seguir igual”.

Mi reacción fue seca, no sabía qué hacer y un sentimiento de culpa y arrepentimiento me abordaba. La relación había cambiado y así se iba a quedar. Lágrimas cayeron al suelo cuando se fue y en la calle, cuando me dispuse a irme de la casa, antes fui con él y lo abracé diciéndole: “Perdón por haberte hecho sentir mal”.

Él era la víctima, no yo, yo sé quién soy, sé qué me gusta y qué no y tengo claras mis preferencias, pero para él fue un shock lo que en su interior accedió a hacer conmigo. Pasaron dos días y entre consejos de amigos sobre lo sucedido supuse que la mejor solución era aclararlo.

Era claro que no él quería abordar el tema, que no lo mencionara, pero no obedecí tal señal. En resumen le dije que mi amistad seguía en pie, que si necesitaba yo estaría aquí, que no quería que las cosas fuesen distintas. Entre mis palabras Jorge se distraía con objetos para distraerse y con palabras de: “A sí, no te preocupes, pues ya “x” ya paso, hay que pasar de hoja”. Lo que supuse que sería una larga charla de razonamiento y reencuentro, solo duró cinco minutos y con un “todo normal”.

Me levanté, le di un abrazo y me retiré de su habitación con el ánimo por el suelo y con tuve mi desahogo, que cada tanto vuelve.

Espero que no los haya aburrido con mi historia. Tal vez haya más cosas interesantes que ésto, pero creo que quizá pueda ayudar a alguien que pase por una experiencia similar. Si ustedes tienen un consejo para mí no lo desecharía por nada. Jorge sigue aquí; hoy se fue a la escuela, antes me habría llamado para ver qué hacíamos en el día; hoy sólo se lavó los dientes y se fue.

La historia sigue su curso y si algo mueve mi rumbo se los haré saber. Gracias por su atención.

 

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Quiero contarles algo: “Soy heterosexual”

Una de las hermanas de Marcelo, protagonista de la historia, a lo largo de toda la obra quiere contarles algo a sus hermanos, hasta que  finalmente se atreve: “Soy heterosexual”, les dice. Desde entonces, ella decide vivir plenamente su vida, liberarse del peso y romper con la farsa.

Emilio Berasain, coautor y director de TASCAQ (“Trastorno de Amar Sin Conocer a Quién”), una obra que se estrenó hace pocos días, conversó con Boquitas pintadas sobre los motivos por los que escribió esta pieza de amor a la que no le falta el humor.

En esta obra, el problema de una de las hermanas es reconocerse heterosexual

- ¿Qué te motivó a escribir TASCAQ?

- TASCAQ es un proyecto de amigos, todos profesionales dedicados al teatro, pero amigos en fin… o desde un principio. Nos inspiramos en las canciones de Jey Mammon, disparadores de las ridículas situaciones que se presentan en la obra para contar una historia con humor absurdo, pero con contenido. La dramaturgia es colectiva y hay alguna que otra vivencia personal por ahí andando. En el proceso nos divertimos mucho, esa fue la premisa. Contar a partir del humor.

- ¿De qué dirías que trata?

- Es una comedia -con gran parte de musical- que habla sobre el amor.  O sobre el no amor. O mejor dicho sobre ese amor que no está pero uno desea fervorosamente que aparezca. Habla de individuos –en este caso hermanos- que sufren por amor, y que se ayudarán para salir de ese estado que los tiene “trastornados”.

- ¿Podrías describirme a los personajes?

- Marcelo, Marcela, Sandra Celeste son los tres hermanos de esta historia.

Marcelo vive haciendo las compras en Coto (perdón por el chivo), compra arvejas, arvejas… y arvejas. Algo en él no anda bien, además de comprar solamente arvejas, y es que sufre de una extraña enfermedad: ama sin saber a quién.

Marcela es su hermana, la menor. Toma fuerzas con un paquete de Oreo (¡las marcas nos invaden!) y sale a la vida en busca de su amor, un viejo amor, que hace tiempo no ve pero siente cercano.

Sandra Celeste es la mayor, la correcta, la segura. Aunque oculta un gran secreto: tiene una colección de revistas El Gráfico que atesora desde su infancia, una novia -Roberta- y una gran paciencia hacia sus dos hermanos.

Los tres hermanos, en plena acción

- ¿Me hablás del juego Sandra Celeste?

- ¿Sace? Jajajajajaja. Toda semejanza con la realidad es mera coincidencia, con buena onda además. Los que vean la obra lo entenderán.

“Cuando estés desorientado, piensa en Valeria Lynch,

cuando el mundo caiga al suelo, piensa en Valeria Lynch,

si una lágrima te rompe el corazón y la voz,

piensa en Valeria Lynch, piensa en Valeria Lynch

ella va contigo donde quieras hasta el fin.”

 

- ¿Cómo ingresa Valeria Lynch en esta historia?

- Varios somos fanáticos de Valeria en la vida real, tarareamos sus canciones en la ducha (y en el escenario). Jey un día descolgó con un tema de ella que nos cayó como anillo al dedo para la más pequeña de la familia de esta historia. Somos sus fanáticos. Ella no nos conoce ni nos sigue en el twitter (@obratascaq –aprovecho el momento-) pero creo que una vez sí nos retuiteó. Yo de eso no entiendo mucho, dicen que es bueno. Lynch, sin saberlo seguramente, brilla en nuestro espectáculo cada noche y recibe uno de los tantos aplausos que nos regalan los espectadores.

- ¿Sos crítico con la frase “media naranja”? ¿Por qué?

- No soy crítico con buscar “nuestro complemento”. Yo tengo mi “media naranja” y está bueno. El tema es cuando la mano viene agria, pero sí creo que vale la pena, a veces, ir a fondo para “sacarle jugo”.

 

TASCAQ se estrenó el sábado 15 de marzo; va a las 23.30 en El Método Kairós Teatro 

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Un chat de hace diez años para revivir el final de una historia de amor lésbico

Maquimaiú (la dedicatoria) cuenta el final de una historia de amor entre dos mujeres: Maqui y Maia. Y lo cuenta sobre las tablas en una obra que se estrena este domingo. La obra pone en escena, con esa mezcla de humor y ternura que otorga revisar el pasado, los desencuentros y malos entendidos que se juegan a veces en el amor, en este caso, en la voz de dos mujeres.

En una obra inspirada en sus propios mails con su primer gran amor, Maia Muravchik, autora, directora y actriz, conversó con Boquitas pintadas sobre esta pieza que, desde las conversaciones virtuales con alguien que amó, reflexiona sobre los cambios en las relaciones en tiempos de hiperconexión. ¿Nos comunicamos más? ¿Cuánto hay de verdadero en ese intercambio virtual?

“De tanto escribirse horas y horas con una persona, uno termina escribiendo cualquier cosa. Pero, en algún momento del cansancio salta la verdad”, opina Maia.

Maia y Maqui, en escena

- ¿De qué trata la obra?

- MAQUIMAIU (La dedicatoria) cuenta la historia del final de una historia de amor. Algo tan absurdo como la dedicatoria de un disco hace que todo vuele por los aires. Habla de dos personas que se quisieron un montón pero que no pudieron escucharse por diversas razones: el orgullo, el miedo, la inexperiencia, el ego.

- ¿Por qué te interesó retomar una historia de amor desde el chat, un medio que en apariencia parecería sin mucha sustancia?

- Un domingo angustiada me puse a revisar viejos mails y chats que había tenido con quien fue mi primer amor, hace casi diez años. Las conversaciones virtuales y correos electrónicos habían formado parte fundamental de nuestra relación. En este chat en particular encontré un gran potencial  por lo absurdo, pero también porque había algo intenso y verdadero en esas incoherentes líneas. Había algo  bello y algo triste. Y el inevitable final. Entendí cómo en cierto momento ya empezábamos a decir cualquier cosa, como ocurre a menudo con los chats.

Me hizo reflexionar sobre los cambios que existen en las relaciones a partir de la irrupción de las nuevas tecnologías para la comunicación. Muchas veces, como en este caso, la hipercomunicación lleva a no comunicarse, a no escucharse. Y creo que eso fue en definitiva, lo que pasó.

Entonces armé como si fuera un guión. Lo leí una vez más y me puse a llorar. Lo llamé a Dennis Smith [director de la obra] quien aparte de ser mi entrañable amigo, es un artista talentosísimo, y le mandé el texto. Me llamó y me dijo “Amiga, estás re loca, no puedo parar de reírme”. Empezó a supervisar y proponer cambios para que la conversación pueda ser llevada a escena. Y llamamos a dos talentosísimas actrices para que se embarquen en esta locura virtual: Maqui Figueroa y Johanna Zambón.

El final de una historia de amor entre mujeres

- ¿Qué riqueza encontraste en ese medio?

- Justamente la riqueza radica en que, de tanto escribirse horas y horas con una persona, uno termina escribiendo cualquier cosa. Pero, en algún momento del cansancio salta la verdad.

El desafío fue hacer una obra con esto: generar ese chat en un espacio escénico, sin recurrir a lo obvio.

- ¿Te parecen importantes los pequeños detalles para abordar desde allí una historia amorosa? ¿Por qué?

- En su momento me volvió loca no estar en los agradecimientos del disco. Y tenía que ver lo cruda que había sido toda nuestra historia de amor, porque había sido realmente muy cruda. Yo pedía estar en los agradecimientos del disco porque necesitaba eso, una legitimación. Vivir oculta me parecía terrible. Hoy día lo puedo entender y agradezco no estar en la dedicatoria. Pero justamente lo que se ve en MAQUIMAIU es que lo de los agradecimientos es un disparador para conocer la intimidad de esa pareja, las locuras y los desencuentros.

- ¿Creés que tienen algo de particular las relaciones amorosas entre mujeres, a diferencia de otras de distinto sexo?

- No creo. La obra tampoco aborda ese lugar. Realmente en la obra no importa si son mujeres, hombres o mujer y hombre. Son dos mujeres, en verdad tres, pero no es lo más relevante de la historia. Lo que importa es lo que no fue y por qué no fue y ni eso queda demasiado claro.

Lo bueno de lo que está pasando hace un tiempo es que nos estamos empezando a dar cuenta de que la gente se encuentra o no se encuentra. Ya no importa si sos chico o chica y si el otro es chico o chica. Si te va bien, te encontrás. Si no te va tan bien, como en mi caso, adoptás dos gatas.

- ¿Qué te pasó a vos cuando terminaste de escribir esta obra? ¿Qué sentimientos te surgieron?

- Empecé a darme cuenta de que estoy loca y me empecé a preocupar. Es muy raro actuar de uno hace diez años. Al principio del proceso me defendía a mí misma, después llegué a odiarme un poco y finalmente aprendí a perdonarme. Hice lo que pude en mi primera relación. Y da cierta ternura haber sido tan inocente.

Creo que, al fin de cuentas, aprendí la lección.

 

MAQUIMAIU (la dedicatoria): Funciones: Desde el 23 de marzo, domingos a las 21. ElKafka Espacio Teatral –Lambaré 866

 

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Dos mujeres un poco “raras” presentan su libro de diversidad sexual

“Siempre me sentí un poco queer, rara, distinta”, dice Ana Lía Glas en el prólogo de Diversidades en primera persona, hacia un imaginario inclusivo, un libro que escribieron a cuatro manos con Silvia Kurlat. “Me hice dos abortos y nunca me arrepentí de la decisión tomada. Elegí parejas heterosexuales pero “especiales”, agrega. Feminista desde fines de los ’80, cuando su hijo le dijo que era gay las luchas contra la discriminación se volvieron centrales en su vida.

Silvia reconoce que su interés por las diversidades fue algo que la sedujo desde la escuela primaria. Este libro es la síntesis de años de andar, investigar, estudiar. “Me interesaba muy particularmente que las diversidades étnicas, generacionales, sociales, sexuales, genéricas dejaran de ser vistas y tratadas como patológicas, inmorales, obscenas o pecaminosas para ser consideradas como evidencia de que lxs humanxs somos diversxs, múltiples, discontinuxs y singulares”.

En este diálogo con Boquitas pintadas, las autoras hablan de sus motivaciones, explican por qué consideran que el sistema sexual actual está regulado según parámetros que no reflejan la realidad y generan opresión y subordinación, se refieren a las razones por las que incluyeron testimonios en primera persona y cómo las

- ¿Cuáles son las razones por las que escribieron el libro?

- Silvia Kurlat: Reconozco diferentes motivaciones: por un lado el tema de la diversidad me despertó  interés y preocupación aún en la escuela primaria. Curiosamente me volqué a lecturas relacionadas con personas perseguidas, pueblos oprimidos, diversidades culturales, étnicas, religiosas, sexuales, etc. Se constituyó en una fuerte motivación  compartir la experiencia de personas muy queridas que sufrían en silencio por tratar de adaptarse a un imaginario social patriarcal, heteronormativo, homogeneizante y patologizante sólo para ser aceptadas socialmente. Fantaseaba con una publicación que pudiera contribuir a la elaboración de argumentos para enfrentar los prejuicios con que se aborda, en general, el tema de las sexualidades.

A partir de la sanción de las leyes de Matrimonio Igualitario y de Identidad de género pensé que era el momento oportuno para hacer algún aporte sensibilizador en línea con los derechos que estas leyes garantizan, como modo de contribuir consolidar  una sociedad más justa e igualitaria.

- Ana Lía Glas: Soy una militante política desde mi juventud, una militante feminista y tengo escritos publicados e inéditos. Así que la escritura es un medio de expresión que amo, aunque nunca había escrito un libro. Estos últimos años me he acercado al tema de las diversidades sexuales, tal vez porque todas las luchas me interpelan y también porque a partir de que uno de mis hijos me dijo que era gay sentí la necesidad de militar en ese tema. La invitación de Silvia a que escribiéramos juntas este libro me dio la oportunidad de hacer de la narrativa, del contacto con las diversas personas entrevistadas, una forma de militancia.

- ¿Por qué consideran que el sistema sexual actual está regulado según parámetros que no reflejan la realidad?

- Silvia: Actualmente son frecuentes las familias homoparentales, ensambladas, etc. Las prácticas sexuales se ampliaron y se visibilizaron cada vez más. La concepción de familia tradicional se ha ido modificando sustancialmente, sin embargo, el imaginario social sigue valorando de manera diferenciada a las relaciones heterosexuales, monogámicas, entre personas de la misma edad  y clase y cuya orientación sexual y  el género están definidos.

La creencia arraigada que considera a la familia como la célula básica de toda sociedad humana es una concepción restringida, disciplinadora y opresiva.

Actualmente el sistema sexual se continúa regulando, a pesar de los avances, con parámetros restringidos que no reflejan la realidad de todas las personas y por lo tanto se tornan opresivos.

- Ana Lía : Esta sociedad patriarcal, heteronormativa impone sus reglas. Se parte de una lógica binaria: sos hombre o sos mujer, sos judío o sos argentino, sos heterosexual o sos homosexual. Quedan por fuera otras realidades que escapan a estas definiciones .Las identidades mutantes, ambiguas, paradas en ese lugar adonde no tienen límites rígidos, difíciles de comprender para la mayoría de las personas.

Además el patriarcado ha impuesto, y plasmado aún en las subjetividades de las personas la idea de la superioridad masculina.

Esto genera opresión y subordinación en mujeres, el colectivo LGBT y otras comunidades , franjas etáreas, etnias etc.

Las autoras Ana Lía Glas y Silvia Kurlat, en la presentación del libro junto a Norma Castillo, una de las lesbianas que dio su testimonio

- ¿En el libro consideran a la sexualidad en su dimensión política y privada? ¿Por qué?

- Silvia: Hemos tratado de considerar tanto los aspectos privados e íntimos de la sexualidad  como lo relativo a la dimensión política  que implica asumir una determinada orientación sexual e identidad genérica  tanto en la elaboración del marco teórico como en los relatos de las personas entrevistadas. Para algunxs autorxs y personas entrevistadas, toda sexualidad es política mientras que para otrxs es una expresión del deseo ligada al placer sexual.

- Ana Lía : Para mí éste es un libro eminentemente político. Pero como decimos las feministas: “Lo personal es político”, se incluye la dimensión privada, lxs entrevistadxs nos han contado parte de sus historias y también se han definido políticamente, en el sentido más amplio del término.

- ¿Qué teorías recorren el libro? ¿Por qué las eligieron?

- Silvia: Tanto en el mapeo bibliográfico seleccionado para esta publicación como a través de lxs entrevistadxs se puede identificar claramente la sociología de la desviación, los estudios de género, las diferentes teorías feministas, los estudios queer, la performatividad y la interseccionalidad.

- Ana Lía : Son teorías a las que he adherido a lo largo de mi vida, teorías de alguna manera transgresoras  con las que me identifico, como así también adhiero al abolicionismo penal, estoy a favor de la paulatina desaparición de cárceles y manicomios (aunque hoy pueda parecer una utopía) he nutrido también mi pensamiento en la antipsiquiatria, a favor de la despenalización del consumo de marihuana y por supuesto por la legalización del aborto.

Ilustración de tapa: Escucha alegría, de Gloria Frydlewski

- ¿Por qué sumaron las entrevistas en primera persona?

- Silvia: La propuesta era desnaturalizar todo etiquetamiento, cuestionar el binarismo, el modelo heteronormativo hegemónico y para ello, entendíamos que no alcanzaba con un desarrollo teórico. Los relatos en primera persona aparecieron como el modo más pertinente de abordar estas cuestiones porque las historias de vida describen mejor que todas las teorías juntas, las vivencias personalísimas de cada una de las personas. De hecho admito, a pesar de haber recurrido a una abundante y diversa bibliografía, asumo sin embargo haber aprendido más de los relatos que de los libros.

Muchas veces se discrimina porque  se desconoce la “humanidad” del discriminado. Se lo deshumaniza para poder humillarlo.

- Ana Lía: Como dice Aurora Levins Morales (1):”Los empresarios y promotores de las multinacionales convierten en alta teoría la riqueza de nuestras vidas, quitándonosla. Llevando a un proceso de abstracción hasta hacerla irreconocible y luego comerciar con ella”.

Nosotras pretendimos a través de nuestro libro dar la palabra  a lxs protagonistas. En el video de presentación del libro Luis de Grazia nos plantea que “cuando los libros son demasiado académicos y se quedan en un circuito muy cerrado no se abre el debate a la sociedad”.

- ¿Qué historia le resultó más llamativa, sorprendente por algo?

- Silvia: Varios relatos me sorprendieron. Sorprende, por ejemplo, que una persona que por razones políticas se presenta como una persona trans, que se siente un varón, considere la posibilidad de embarazarse en un futuro. Sorprende que a una mujer transexual la recluyeran reiteradamente  en institutos de menores sólo por el hecho de asumir esa condición sexual. Es poco conocida la situación de mujeres trans que deciden no intervenir sus cuerpos, no someterse a tratamientos de hormonización, no maquillarse, o sea que escapan al estereotipo que circula en los medios de comunicación e impregna el imaginario social.

Lo más impactante a mi parecer fue la entrega de cada una de las personas entrevistadas, la muy buena disposición para compartir su mundo interno,  lo más íntimo y muchas veces doloroso.

- Ana Lía : A mi todas las historias me resultaron ricas y súmamente interesantes. Y también me conmovieron y crearon un lazo con las personas  entrevistadas que perdura.

(1) Aurora Levins Morales es aborigen de Puerto Rico

 

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“No me gustan las mujeres”, dijo ella y se quedó con su marido

Dice Soledad que hace poco tiempo empezó a incursionar en la comunidad gay “virtual”. Dice, también, que  Boquitas pintadas le resulta tan interesante como triste. Le resulta chocante -se explaya- ver el nivel de violencia de ambos lados.

Dice: “Sueño y ansío el momento en que ya no haya un nosotros y un ellos. Que seamos un Todos”.

Dicho esto, se explaya en el relato de su vida.

Tengo una historia que es para una película, pero sería una película de esas de tres horas. Por lo tanto sólo diré que no me enamoré. No. Yo sentí el amor porque amo; porque más que ceguera fue un gran destello de existencia envuelta en sentimiento. Porque el amor verdadero es aquel que trae consigo una verdad.

Diez años me lleva, pero una vida nos une. Tiene a cuestas varios años de divorcio y dos hermosuras llamadas hijas. ¿Yo? Yo soy gay desde que recuerdo, ella… bueno, nunca supe bien de qué va la cosa

Tantas cosas hizo, tanto me buscó, que ni el inadecuado contexto la detuvo. Tocarme todo el tiempo, abrazarme de la nada, decirme que yo tengo algo atractivo pero que debe entender que eso no es para ella… más que decirme a mí, a veces tenía la sensación de que hablaba consigo misma. Tantos “te quiero” de la nada, tanto pensamiento frecuente. Tanta gana refrenada y torpe.

¿Para qué? Para que cuando yo a mi manera bien directa y sin enrosque la increpé terminé oyendo esas frases poco originales y muy desgastadas en el psiquismo de negación homosexual: “No me gustan las mujeres, nunca me gustó una mujer. Nunca estaría con una mujer, una mujer no es alguien a quien yo elegiría”.

Me quedé queriendo sola.

Foto: Ignacio Lehmann; 100 World Kisses, en Colombia

Cómo duelen las maneras, ¿no? A veces es eso lo que llama al dolor. Su estilo en ese momento fue mezcla de indiferencia, distancia y aparente sorpresa. No había necesidad de repetirme las palabras “no” y “mujer” como tratando de que retumben en mi cabeza hasta derrotar el corazón. O tal vez esas afirmaciones eran dirigidas a su persona. Sí, así no queda ninguna duda por las dudas. No vaya ser que…

La vida tiene un sentido del humor muy sospechoso, porque hoy ella permanece al lado de alguien que, desde su vocación de terapeuta, promueve terapias de conversión. Por supuesto, él tiene un nivel de convicción religiosa de dudosos principios. Ella también es muy creyente. Hoy no sé dónde está la persona que conocí, o creí conocer. Me entristece que esté rodeada de esa clase de gente.

Hace meses soñé que ella me enviaba una carta, era muy larga, sólo recuerdo la frase: “No conocí el amor”.

Eso me inspiró a mí a escribir fervorosamente a lo [Jack] Kerouac. Expresar sin pensar… sólo lanzar imágenes, imágenes que revuelan mi interior y por momentos pinchan mi corazón hasta desinflar la ilusión.

 

Este es el escrito de Soledad:

“No conocí el amor”

Un presagio intermitente, falto de tolerancia, incrementa el rigor mental en ideas cobardes que componen el espíritu alterno de tu existir.

No sé si será real o el afecto falso me lo indica, sólo sé que pierdo el lugar protagonista… para siempre, para siempre seré y nunca estaré. Difícil mando de religiosidad, viniendo de vos es extraño el desparpajo tumultuoso de sinceridad. Soportá el efecto renovador de caridad sentimental, al igual que yo que provoco distancias paralelas a mi ser.

Disfrutá del entorno temporal tal vez, misma manera, mismo discurso. Lentamente, lentamente me creaste del duelo de perderlo todo en mi interior incapacitado. Febril me dejaste aquella vez en que me sentí un cerro partido. Comprende la urgencia.

Un sueño del ser para estar presente por si solo en una cama, en la cama diagonal con ternura aparente. Rendijas percibo… rendijas diviisorias, un logro desperdiciado por una manera inconveniente de erradicación de sentimientos verdaderos, viniste a mi y destrozaste el futuro idiota de querer lo que no está.

Foto: Ignacio Lehmann; 100 World Kisses

Falsa la idea de ser creada en el desconsuelo, en el descontento. Te dije que lloraras, te dije que largaras la pureza de lo exótico. El “nosotros” consternado, el decadente final para vos. Ilusa, sos una ilusa engañada en el perdón por días desgastados. Te ataste a tu pérdida eterna.

Sabiduría baja, en el suelo conforma un espíritu irremediable. Descalzo ya camina el amor, pobre de intento por aflorar para querer sin escape, sin disminuir el riesgo de celarte. Más no podré esperar el envión de olvidarte. Te gusto, justo cuando te busco. El imán irremediable del amor.

Vos viste lo que se escapó de mí, lo quisiste y lo tomaste. Yo te lo di. Quereme que me canso, de quererte yo me canso.

Olvida el suelo y venite conmigo, el vuelo sale temprano, acapararé tu cintura por encima de mi deseo. Irradias ahora amor del bueno. Más te busco, más te intento. Desprejuiciada voy hacia vos, verdadero el desencanto de perderte, no se puede permitir la libertad interrumpida de dolor.

Te busco, te amo. Te soporto y te abstengo. Te miro y me aflojo, te entiendo y difiero, te tengo y te vuelo. Te intento y rechazas. Un lugar perdido de refugio.

Decirte no me alcanza, ya serás feliz, en el tiempo equivocado reducís mi forma de quererte. Ignoro tu pedestal. Me comprometo a diluirte hasta mi final. Será en vano, te llevo dentro. Te estrujo dentro. Te aprieto con ganas de más. No llores más, volveré y te veré de nuevo, como el sol me lo pidió cuando esperábamos el refucilo de su intención.

Lameme, lamé mi dolor, el que provocaste algún día de sabiduría estúpida que creí tener. Volcame tu amor que así soy más de mí. No puedo perderte, el destino se puso incierto. Vuelve donde te espero. Ya sabré de tu dominio interior.

Clasifica tu mente mi amor, tal como te gusta. Mirá el desconsuelo de arriba tal como te gusta, mi amor revoltoso de espanto.

Intenta el Cristo que mejor te queda, lleválo sobre tu espalda al meterte en su mar de nombres insospechados de pecado… tal como te gusta a vos.

Voltéame un segundo hacia vos, mientras camino a mi lado. Desvísteme en refucilos internos que tan poco tienen para decir. Como yo, te amo. Y enviudé antes de tiempo por tu culpa indómita. Me dejaste sola, te odio por estar para vos. Para mí no hay resquebraje que valga un santo demonio de mi alma. A oscuras te quedaste. Más no estar te devuelve al ser interior. No estés mi amor, no te lleves ahí donde no te perteneces.

 

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Fue cura y, tras diez años de convivencia con un varón, decidió casarse

Andrés Gioeni era sacerdote en Mendoza. Se fue de la Iglesia cuando empezó a sentir deseos homosexuales. Contó esta historia hace un tiempo en Boquitas pintadas y confió también entonces que le había escrito una carta al papa Francisco pidiéndole que aceptara la homosexualidad. “Jesús nunca la condenó”, le recordó al líder de la Iglesia católica. Ahora Andrés, después de más de diez años de convivencia con Luis, decidió casarse. La fecha de la boda es el 7 de marzo próximo.

Andrés y Luis se casarán el próximo 7 de marzo. ¡Felicidades!

Entre los invitados hay amistades de su tiempo de sacerdote. “Las redes sociales lograron volver a recrear amistades que, si bien no se habían perdido, la distancia las había silenciado. Y aquí estoy, dialogando y compartiendo con amigos sacerdotes, religiosas, miembros de mi antigua parroquia. Algunos vienen al casamiento porque nunca se perdió el afecto. Todos saben que las puertas de nuestra casa están abiertas y mucho más las puertas del corazón”.

- ¿Cómo tomaron la decisión de casarse?

- Hace más de diez años que estamos juntos. La decisión de casarnos es fruto de estos años vividos con inmensa pasión y respeto. Son diez años en los que, cada día al levantarnos, seguimos eligiéndonos el uno al otro. Diez años en los que hemos experimentado que nos hacemos mejores personas mutuamente. De ese modo, el paso del registro civil es una decantación natural de querer coronar este tiempo porque ha sido magnífico. La gente que nos rodea y conoce sabe de este amor que nos prodigamos y por eso creemos que es una buena posibilidad de ejercer este derecho que nos reconoce la Argentina.

Andrés, en sus tiempos de sacerdote

- ¿Qué creés que cambia con el matrimonio?

- En nuestra vida cotidiana no cambia prácticamente nada, pero nos parece que en términos de reconocimiento legal está muy bueno poder decir “no somos ciudadanos de segunda categoría, podemos poner en papel este amor que vivimos en la práctica”. Y sobre todo, dejar asentado ante la ley que esto que experimentamos cotidianamente está amparado, reconocido y respetado también constitucionalmente.

- ¿Pensaste alguna vez que te llegaría esta oportunidad?

- No, nunca me lo hubiera imaginado, desde ningún lado. Pero es lo lindo de seguir vivo y de que la vida, el Universo, Dios, te sigan sorprendiendo gratamente. Hoy recibo este regalo con mucha felicidad.

- ¿Te queda algún vínculo de tus épocas de sacerdote?

- Son muchos los vínculos que me quedan de mi vida de ministerio sacerdotal. De hecho, las redes sociales lograron volver a recrear amistades que si bien no se habían perdido, la distancia las había silenciado. Y aquí estoy, dialogando y compartiendo con amigos sacerdotes, religiosas, miembros de mi antigua parroquia. Algunos vienen al casamiento porque nunca se perdió el afecto. Todos saben que las puertas de nuestra casa están abiertas y mucho más las puertas del corazón.

- Le escribiste hace un tiempo una carta al Papa: ¿Te contestó?

- No contestó Francisco. Supongo que debe tener muchas presiones. Considero que él tiene la capacidad de generar cambios importantes dentro de la Iglesia, pero eso lo tiene que ir haciendo con mucha prudencia. Sin prisa pero sin pausa, sabiendo que todavía hay mucha gente formada con criterios arcaicos. Él sabrá mover las piezas del ajedrez, sin tener que sacrificar tantos peones en el juego.

Andrés, en sus tiempos de sacerdote

 - ¿Pedís que la Iglesia acepte el matrimonio igualitario? ¿Es una materia pendiente para vos?

- A la Iglesia argentina no le queda otra que aceptar el matrimonio igualitario porque es ley. De todas maneras, hay muchas comunidades cristianas que están haciendo su tarea incluyendo y blanqueando sin juzgar a sus catequistas, laicos e incluso curas y monjas. Tarde o temprano las relecturas y la renovación de los estudios bíblicos y de moral sexual van a ir ganando terreno también en el seno de la Iglesia. Porque no hay textos en la Biblia que hagan una condena explícita del amor consentido entre dos personas del mismo sexo. Y hay infinidad de textos donde se habla del amor.

-¿Escribiste un libro sobre Dios y la homosexualidad?

- Sí, por mi parte, en este terreno, no quiero dejar de realizar mi aporte. En este momento de la humanidad es muy importante reivindicar los derechos de todos y todas. Por eso subí gratuitamente el libro Tanto amor desperdiciado, donde me explayo al respecto, donde digo que es posible vivir la homosexualidad y ser creyente al mismo tiempo sin morir en el intento. Para que pueda ser divulgado, prestado, debatido y ayude a muchos a descubrir que Dios nos ama como nos creó. A mí me gustaría que lo leyeran no sólo las personas creyentes, sino también sus familiares y amigos que no entienden ni aceptan su modo de ser. Por eso es totalmente gratuito.

 

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“Papá, ya sabíamos que eras gay”

Juan González tiene 42 años. “Siempre me gustaron los chicos”, reconoce. Y eso le costó que desde pequeño le dijeran mariquita, maricón, entre algunos otros (des)calificativos. Hoy sabe que padeció de un bullying extremo, algo que antes se tomaba como algo propio de los chicos y adolescentes. A los 22 se enamoró de la mujer que fue su esposa y con quien tuvo tres hijos. “Supo toda mi historia, me amó y yo la amé. Juntos formamos una hermosa familia”, dice. “Pero uno es lo que es…”, agrega.

En ese “ser lo que uno es” lo llevó a separarse de su mujer y a vivir su homosexualidad. El recorrido no fue fácil. Pero la experiencia que comparte con Boquitas pintadas es una historia de amor y comprensión. Cuando les contó a sus hijos que era gay, ellos les dijeron que ya lo sabían. Pidieron tiempo. “Te amamos, te respetamos, pero no es fácil, muchos cambios en poco tiempo”, dijeron.

Hoy Juan tiene su pareja y, a la vez, una hermosa relación con sus hijos. Se dispuso a contar su historia porque cuenta que gracias a Boquitas Pintadas conoció virtualmente al Lic. Alejandro Viedma, que es “un gran obrero de su profesión”, como lo describe. “Y, en estos tiempos, gente buena onda y HUMANA es lo mejor”.

El cuenta que vive lejos de Buenos Aires -prefiere decir sólo el interior. “Me imagino contando mi historia de vida en el grupo de reflexión para varones gay que Alejandro coordina en la ONG Puerta Abierta. Como decía antes, no estoy en Buenos Aires y elijo contar mi testimonio en este blog. Veo que muchos lectores tienen en cuenta historias verdaderas y la mía puede aportar algo para que todos podamos seguir evolucionando”.

Esta es la primera de varias entregas en las cuales con distintos especialistas abordaremos la temática de las homoparentalidades y cómo hablarla con los niños, niñas y adolescentes.

Una postal del documental Familias por igual; Foto Facebook

“Soy Juan, gay y papá de tres hermosos hijos”

Por Juan Alberto González

Me llamo Juan, soy del interior del país y, como aquí no existe un grupo como el que modera Alejandro en Buenos Aires, que ayuda a que la gente se acepte y sea lo que sea, quisiera compartir parte de mi verdadera historia con ustedes.

Tengo 42 años, tuve una historia de vida muy dura. ¡Cómo a muchos nos toca vivir seguramente! Se sumó a todos los conflictos y situaciones traumáticas el tema de mi sexualidad. Siempre me gustaron los chicos, esto me pasó desde el jardín y corrobora lo que muchos hombres gay sostienen.

Crecí en mi entorno social y familiar con el mote y temores de: “MARIQUITA”, “MARICON” y otros más duros aún.

Tuve mis primeras experiencias homosexuales un tanto traumáticas y desagradables.

Me enamoré a los 22 de una mujer que supo toda mi historia, me amó y yo la amé. Juntos formamos una hermosa familia, pero uno es lo que es…

Sé que el amor es incondicional y muchas veces a esa paz y a esa felicidad uno las puede encontrar en una persona sin distinción de sexos, le puede pasar a cualquier hombre o mujer y en estos tiempos se ve mucho.

Tengo tres hermosos y maravillosos hijos, hoy ya adolescentes.

Estoy viviendo y asumiendo mi sexualidad, mi identidad desde lo más profundo de mi ser, preparándome física y emocionalmente.

Documental Familias por igual; Facebook

Documental Familias por igual; Facebook

Con mis hijos a lo largo de su vida fui marcando mi postura frente a temas como la homosexualidad, el travestismo, lo “diferente”, la discriminación y el sufrimiento de estas personas dentro de las cuales yo estaba también, puesto que padecí un bullying extremo, se podría decir que en mi adolescencia conocí lo que es el flagelo del bullying en mi propio cuerpo y en mi propia mente.

Un día, la pregunta llegó en medio de una crisis matrimonial de esas continuadas antes de mi separación: “¿Papá, sos bisexual, gay?”. Eso me dijo uno de mis hijos. Yo estaba en pleno tratamiento psicoanalítico y la respuesta fue sincera: “Sí, me gustan los hombres”. Fue como se dice en terapia: “Poner en palabras lo que circulaba en el aire”. Y eso que circula enferma, contamina las relaciones, provoca malestares a cada integrante de la familia.

Luego fue hablar con mis otros hijos. Les aclaré que nadie engañó a nadie, que eran fruto de una hermosa historia de amor. Su respuesta fue: “Papá, ya sabíamos que eras gay”.

Desde mi separación conocí hombres gays de doble vida, tapados, que me dijeron: “Sos loco, ¿cómo les vas a decir a tus hijos que sos gay?, yo nunca se los contaré a mis hijos ni a mi mujer”.

A mí mi cuerpo me dijo: BASTA, no podés seguir así, cada uno con su vida. Mi ser entero me pidió coherencia entre discurso y vida y así actué, nada fácil pero con la fortaleza y convicción de que todos nos merecemos vivir bien y gozar de salud física y mental; y creyéndome eso para mí también lo estoy logrando.

Hubo llantos. Uno de mis chicos me dijo: “Danos tiempo…te amamos, te respetamos, pero no es fácil, muchos cambios en poco tiempo…”.

Pasará por la cabeza y el corazón de cada uno procesar estas historias. Hoy puedo decirles a mis tres hijos que los amo y ellos me siguen respondiendo: “Nosotros también”.

 

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