Un joven celebra su salida del clóset: ¡trece años de libertad!

Ángel Vallejos es un joven de 25 años. Estudia Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM). Cuenta que, luego de leer varios post de Boquitas pintadas, decidió compartir su historia. Dice: “La semana que viene cumplo 13 años desde que descubrí que era gay y escribí un relato contando ese momento y un pequeño resumen de lo que pasó luego”.

Angel Vallejos

¡13 años de Libertad!

Corría el año 2004 cuando mi hermana mayor me invitó al cine, una salida de vacaciones de invierno junto a mis dos sobrinos, el que era su pareja en ese momento y el hijo de él. Ese día era el típico de esa época del año, frío, nublado y, a cada tanto lloviznaba. Salimos de su casa al mediodía, tomamos el colectivo, un viaje bastante largo desde Ciudad Evita hasta el microcentro.

Nos bajamos en Av. Corrientes y Av. 9 de Julio, y de allí nos fuimos caminando hasta Florida. Antes de ir al cine, entramos a un barcito, donde comimos hamburguesas. La idea era que mi hermana y mi sobrina fueran a ver “Erreway” y mi ex cuñado, su hijo, mi sobrino y yo a ver “El Hombre araña”. Sinceramente no me agradaba mucho ese plan, entonces luego de tomar coraje le dije a mi hermana que prefería ir a ver la película de Rebelde way y, por suerte, estuvo de acuerdo.

Cada grupo fue a su sala a ver su película, al terminar nos encontramos a la salida del cine. Ya era hora de regresar. Fuimos caminando hasta la parada, y cada vez lloviznaba más fuerte. Al tomar el colectivo, todos se sentaron atrás de todo y yo en último asiento de dos antes de llegar a los cinco del fondo… para que se imaginen bien la situación, el colectivo era esos que tiene puerta en el medio y no atrás.

Todo iba muy tranquilo hasta que algunas paradas después subió un hombre: digamos que de 30 años (soy muy malo indicando edades a las personas), estatura promedia, morocho, pelo corto, anteojos, traje y sobretodo.

Yo desde el fondo lo ví y sentí algo en la panza, algo que en ese momento no lo podía terminar de entender ni asimilar.  El joven sacó su boleto, se dirigió hacia el fondo y se sentó en el asiento de adelante mío.

¿Qué me estaba pasando? Entendía y a la vez no. Al llegar a Mataderos, se bajó en Zequeira y Lisandro de la Torre. A pesar de que ya no estaba igual seguía pensando en ese extraño, que vaya a saber cómo se llamaba. Al volver a mi casa mi cabeza no paraba, era toda una revolución.

Días después volví al colegio y el interés por los chicos iba aumentando, pero nadie podía saber. Ya de por sí me hacían bullying, no me quiero imaginar lo que me hubieran hecho si se enteraban de este secreto. Como dice la canción de Arjona: “Que no sepan los chicos en la escuela, que se le van los ojos en gimnasia”, o en mi caso en el recreo.

Con tan solo 12 años debía guardar este gran secreto sin poder confiar en nadie. En esa época no tenía amigos y obviamente con la familia siempre es más difícil de hablar de estos temas.

Al terminar noveno grado fui a otro colegio: borrón y cuenta nueva. En esta nueva escuela nadie me conocía, entonces intentaba relacionarme más con mis compañeros, en especial, con las chicas (siempre me he llevado mejor con las mujeres que con los hombres). En cuestión de semanas por fin podía decir que tenía amigas.

El 18 de abril de 2007, por primera vez, pude compartir mi secreto con dos de mis compañeras: Silvia y Mariel. No recuerdo cómo se los dije pero no tuve rechazo de ninguna de las dos. Al poco tiempo se los conté a Micaela y María Eugenia y así fui contándoles de a poco a cada una de mis compañeras. Con ellas, estaba todo bien pero no era lo mismo con mis compañeros, ellos preferían alejarse.

Luego de 3 años de silencio ya tenía mi grupo de amigas con las que podía hablar, compartir mis sentimientos, contarles de quién estaba enamorado y hasta mis miedos. Sin embargo debía dar otro paso en este camino, necesitaba ser libre en todos lados, no solamente en el colegio sino también en mi casa pero eso no era tan fácil.

Era el domingo 26 de agosto del 2007, una mañana fría y lluviosa. Me desperté y algo en mí me dijo: “Este es el momento”. Me levanté de la cama y me fui al comedor donde esta mi mamá. Me senté frente a ella… no me salía las palabras, movía la boca pero no emitía sonido. Hasta que salió: “Necesito contarte algo, pero no se como decírtelo”.

Después de varias idas y vueltas me animé a decirle: “Me gusta los hombres”. Ella respiró profundo y me contestó: “¡Ah! Era eso”, luego me dijo que lo pensara bien, que tal vez sea algo de la adolescencia y algunas cosas más. Al finalizar la conversación se fue a comprar para hacer la comida y yo aproveché para llamar a mis amigas y contarles lo que había pasado.

Desde ese día no hemos hablado más de ese tema, con el paso de los años lo fue aceptando pero no fue fácil. Luego de eso me costó contarles al resto de mi familia. Mi plan era hablarlo con mi mamá y luego con mis hermanas, pero ya no me animé… así que dejé que se enteraran solas mediante post y comentarios que hacía en Facebook. (a veces, escribirlo es más fácil que hablarlo cara a cara).

Algunos meses después me animé a hablarlo con mi sobrina, con la que había ido al cine y, al igual que con mis amigas, obtuve su aceptación.

Antes de terminar no puedo olvidarme de ellos: mis amados mal de amores.

Desde aquel invierno de 2004 hasta hoy, tantas veces me he enamorado, tantas ilusiones llevadas por el viento. Lamentablemente no he tenido suerte en el amor, siempre fijándome en el que no correspondía: en los que no son gay o en lo que sí lo es pero tiene pareja o directamente no se fija en mí.

Pero no me doy por vencido, sé que algún día aparecerá el hombre que me ame, mientras tanto escribo historias (cuentos y novelas cortas) con esas ilusiones que no se cumplieron.

Hace algunos días justamente le contaba a una amiga que las historias que escribo son producto de mis mal de amores, esa fue la forma que encontré para hacer “realidad” esos pensamientos que tenía con esas personas que quería hasta que descubría que no eran para mí.

Además, le comentaba que el día que encuentre el amor dejaría de escribir o, por lo menos, en ese género, ya que a esa historia la viviría en la realidad y ya no en mi imaginación.

En fin cada vez que paso por esa esquina de Mataderos me emociono y me pongo a pensar tantas cosas vividas, tantas anécdotas por contar, he reído, he llorado, he sido feliz y he estado triste pero fundamentalmente he sido libre… nunca he sentido vergüenza de ser gay. Hoy dejé de buscar la aprobación de la gente, solo busco estar en paz conmigo mismo y manejarme lo mejor posible en la vida, porque como le dijo el padre de Pepito Cibrián al enterarse que era gay: “Se es hombre en la vida, no en la cama”. Esa es mi frase de cabecera.

 

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¿Qué es la familia?, una pregunta que abre la posible consulta popular sobre adopción en Colombia

¿Qué es la familia?, se pregunta Julián Benavides Marin, un lector de Boquitas pintadas nacido en Colombia. En su país el Congreso está a pasos de aprobar una posible consulta popular sobre adopción. ¿Quiénes tienen derecho a adoptar? ¿Sólo parejas heterosexuales? ¿A esta altura se siguen desconociendo las familias diversas? Ante este escenario, Julián escribe un pequeño ensayo o crónica sobre lo que piensa de este asunto. 

Colombia, cerca de una consulta popular sobre adopción

¿Qué es la familia?

por Julián Benavides Marin

La ciudad de Bogotá, como la mayor parte del tiempo luce fría, parece sumergida en un otoño eterno. Está decorada por varias lucecitas que cuelgan en las casas y hasta en los edificios públicos. Dice una canción “llegó diciembre con su alegría”… Es martes trece y, como una premonición para la mala suerte, en el capitolio se discute sobre la posibilidad de darle vía libre a un referendo cuya pregunta pretende modificar un artículo de la constitución política colombiana; hasta aquí todo transcurre con normalidad.

La senadora Viviane Morales pasa al frente y da inicio a su ponencia que busca persuadir al senado para que vote a favor de una consulta al pueblo de Colombia que básicamente frena la posibilidad para solterxs y familias homoparentales de acceder a la adopción. El mayor argumento de la senadora es que una familia solo puede ser constituida por un hombre y una mujer, ambos heterosexuales, por supuesto.

La Corte Constitucional (guardiana de la constitución), mediante sentencia proferida en noviembre de 2015, dispuso que los niños tenían el derecho superior a ser parte de una familia y por esto podían ser adoptados ya no solo por parejas heterosexuales sino también por parejas conformadas por personas del mismo sexo, y también ratificó lo que ha venido pasando desde hace 140 años, que las personas solteras también pueden adoptar.

Julián Benavides Marin

Lo que sucedió luego de que la Corte profiriera tan brillante sentencia fue que la senadora supuestamente liberal (así se llama el partido al que pertenece) inició una cruzada con el fin de impulsar un referendo para consultar a los colombianos si quieren o no modificar uno de los artículos de la Constitución Política colombiana. Básicamente lo que la senadora quiere preguntarle a la gente es ¿Cuál modelo de familia quieren: si un modelo tradicional donde una mujer y un hombre adoptan o si conciben una familia donde haya un solo papá o una sola mamá (familia monoparental) o dos papás o mamás (familia homoparental)?

Y ustedes dirán pero qué buen Estado le va a preguntar a su pueblo si quiere o no que las parejas gays adopten… En este artículo, por espacio y tiempo, no podría dedicarme a explicarles las contrariedades de esta discusión política y, además, el centro de mi argumentación se mueve más sobre lo que pensamos alrededor de la  familia o las familias y no en el grave golpe que se viene para las minorías diversas.
En Buenos Aires hace calor y hay una humedad insoportable, no ha empezado el verano pero la temperatura en los últimos días ya ronda los 35 grados. Me muevo por el subte en la línea D desde Congreso de Tucumán, llego al microcentro, me traslado a la línea E. ¡UH! Justo ahí, en esa última esquina antes de bajar por las escaleras eléctricas, una imagen llama mi atención. Es un mural hecho por los estudiantes de la escuela número 21. Es una imagen que se titula “La Familia” y pienso: esta debe ser la forma en que muchas personas imaginan la familia, esta debe ser la familia.
En la imagen, una mujer sostiene un plato con frutas, un hombre está sentado y sostiene un pequeño bebé, hay dos niñas, una de ellas sostiene una muñeca, también hay un niño que juega con un balón y un trencito, todos lucen muy felices, hay un retrato de un gato y además un pájaro en una jaula, la casa parece decorada como cualquier otro hogar porteño.
Llegados a este punto me pregunto ¿Cuál es el imaginario colectivo que tenemos sobre la familia? Al parecer, en distintas partes del mundo aun con los avances en materia legal que se han dado, la realidad sobre la aceptación de diversas formas de familias es negativa.
Las sociedades latinoamericanas siguen considerando poco aptos a los homosexuales para crear un núcleo social que pueda generar amor y respeto, creen que las personas LGBT nos son competentes para adoptar o para construir una familia. Quiero pensar que muchos lo hacen sin darse cuenta, aunque siguen señalando, juzgando, discriminando.
Más que un mural o una discusión legislativa, lo que me preocupa es esa concepción tan arraigada en nosotros sobre la idea de familia única. No hemos logrado apropiarnos o interiorizar la realidad que nos circunda: hay más de una sola familia, hay varias formas de entender, de crear y de sentir lo que es familia.
La discusión en Colombia se centra en la adopción pero no se frena ahí porque la senadora ha impulsado distintas marchas y ha esgrimido como uno de sus argumentos que la única posibilidad de familia es la que está compuesta por un varón y una mujer.
Y me pregunto ¿Qué será la familia? ¿Será tan banal como esa agrupación de individuos creados para parir y perpetuar en sus rostros esa sonrisa falseta que intenta transmitir a los demás goces inexistentes en vidas tremendamente trajinadas por quehaceres insignificantes?
O mejor, ¿será ese apoyo incalculable, ese paraíso terrenal donde llegamos a calmar el ajetreo diario, donde secamos el sudor de tanto laburo, de tanto esfuerzo? ¿Acaso no es la familia el núcleo de la sociedad, el lugar de tranquilidad, no es la familia el hogar? 
Mi invitación es para que sigamos reflexionando en torno a estos temas, considerando que hay diversas formas de entender qué es una familia, basta con escuchar los diferentes ejemplos que se brindan en la página de la ONG Colombia Diversa, donde se nos muestra el día día de varias familias no heteronormadas.
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Retratos de familia: Camilo y Angélica
 
Sigo pensando que Diversidad es la palabra clave para entender nuestro mundo plagado de discusiones. Hay personas que siguen presionando por ver un mundo que para ellos es blanco o negro, un mundo con solo una idea de familia, pero para nosotros el mundo es de colores como el arcoíris, las familias también son diversas.
 
Bonus track

De salir victoriosa de todos los trámites los colombianos irán a las urnas y responderán la siguiente pregunta:

El artículo 44 de la Constitución Política tendrá un parágrafo adicional que quedará así:

Parágrafo. La adopción como medida de protección de los niños, niñas y adolescentes que no tienen familia busca garantizarles el derecho a tener una constituida por una pareja heterosexual en los términos explícitos del artículo 42 de esta Constitución, es decir, por un hombre y una mujer unidos entre sí en matrimonio o unión marital de hecho, con el cumplimiento de los demás requisitos establecidos en la ley.

Aprueba usted el anterior parágrafo

Sí: ( )

No: ( )

Más información de contexto en este link del diario El espectador, de Colombia

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Hembra, la biografía de Cris Miró que la rescata del olvido y la discriminación

Hembra, vivir y morir en un país de machos, el libro de Carlos Sanzol (Editorial Milena Caserola), es un recorrido biográfico de Cris Miró, la primera persona trans que triunfó como vedette en la Argentina, y cuya vida estuvo marcada a fuego por la discriminación. El libro de Sanzol, un “perfil” tal como lo entiende la cronista Leila Guerriero, reconstruye la historia de esta artista a partir de entrevistas con quienes formaron parte de su entorno durante su apogeo y decadencia, hasta su muerte. Al leer su libro uno siente que se le hace justicia a este ser sensible, adorable y doliente que enfrentó con su cuerpo la transfobia y el machismo de su tiempo.

Portada del libro Hembra, de Carlos Sanzol

En esta entrevista con Boquitas pintadas, el periodista de LA NACION y autor del libro, Carlos Sanzol, revela los motivos que lo llevaron a abordar este personaje y cómo logró investigar la vida de Cris Miró.  

- ¿Por qué te interesó la vida de Cris Miró?
- Tenía ganas de escribir sobre un personaje que hubiese sido un símbolo de algo. Y Cris Miró apareció en ese contexto, mientras estaba haciendo una nota para Espectáculos de LA NACION sobre las vedettes de antes y de ahora. Y en ese listado de nombres de la revista porteña surgió el nombre de Cris como la primera vedette trans que tuvo la Argentina. En ese momento de la nota, 2010, también se estaba discutiendo la ley de matrimonio igualitario. Y de alguna manera, empezó a tener mucho más sentido escribir sobre Cris. También, yo estaba atravesando una crisis sobre quién era y hacia dónde iba. Entonces, volvió a aparecer Cris: ella debió atravesar también una crisis, mucho más grande que la mía, porque además de preguntarse por quién era, debió indagar en su identidad sexual. Así, concluí que lo que iba a escribir era sobre la historia de Cris, que, en realidad, era algo mucho más grande: la historia de un símbolo de la construcción de la identidad en una época plagada de homofobia y machismo.

- ¿Cómo fue el acercamiento a esa vida, a sus afectos, a quienes la conocieron?
- La primera entrevista que tuve para el libro fue con el hermano de Cris, Esteban Virguez, en 2010. Cuando terminé la entrevista quedé bastante conmovido porque me encontré con una historia que tenía varios dejos de tristeza y de conflictos irResueltos. La aprobación familiar fue una de las cuestiones que Cris llevó a lo largo de toda su vida.
Encontrar a las fuentes que nutren el libro fue bastante complicado porque muchas personas que estaban en el entorno de Cris habían desaparecido sin dejar rastros. Su muerte golpeó a muchas personas y provocó un antes y un después en su entorno. Por ejemplo, a uno de sus asistentes logré encontrarlo dos años después de comenzada la investigación.

- ¿Qué fue lo más difícil de lograr en el libro, lo que más te costó, y por qué?
- El libro trata sobre una tragedia: es la historia de una persona que debió luchar contra sus propios fantasmas y los prejuicios sociales para construir su identidad. Y en ese camino, Cris atravesó muchas circunstancias de discriminación: desde el rechazo cotidiano por ser una persona trans hasta el de vivir con VIH en una sociedad que estigmatizaba a la enfermedad.

- ¿Qué papel jugó Flor de la V en la vida de Cris Miró?
- En 1997, Cris estaba en la obra “Más pinas que las gallutas”. El 2 de junio de ese año, cuando terminó la función de la obra, se empezó a sentir mal. Fue hasta su casa, que compartía con su madre, y desde allí la trasladaron en ambulancia al hospital Fernández. En el hospital, le dieron un diagnóstico: neumonía. Mientras estuvo internada, Florencia de la V la reemplazo en la obra. Fue tal la repercusión que tuvo en el teatro, que cuando Cris se reincorpora a la obra, los productores le escriben un papel a Florencia. Las dos debieron convivir en escena. A Cris esta actitud le dolió y lo sintió como una cierta traición. De todas maneras, se llevó bien con Florencia. Ambas compartieron camarín. Hablaban, pero Florencia recuerda que Cris siempre fue una persona distante. No fueron nunca amigas. Sólo compañeras de trabajo. Florencia, después, logró encontrar un rol que ocupar: el de la capocómica. Mientras que Cris cultivó más el de la vedette. Cris fue la pionera, es decir, la persona trans que logró abrir el camino en el mundo del espectáculo a las que vinieron después.

- ¿Cuánto creés que tuvo que ver el machismo de la sociedad en su muerte?
- ¿De qué murió Cris? Esa una de las preguntas que recorre todo el libro. Cris murió de un cáncer linfático, una enfermedad oportunista del VIH. En esa época, 1999, muchas personas lograban sobrevivir al VIH. Sin embargo, Cris se descuidó: dejó de lado el tratamiento médico. Sobre todo, porque ella no podía decir públicamente que era portadora. La estigmatización en ese momento era terrible: para la sociedad argentina, la enfermedad seguía siendo un patología propia de gays, como lo fue en sus inicios en 1982. Había toda una sociedad que silenciaba el VIH. Ni siquiera la madre de Cris supo que su hija vivía con el VIH.
El subtítulo del libro es “Vivir y morir en un país de machos”, justamente, porque en todo su recorrido biográfico, Cris debió enfrentar la discriminación. Fue una persona valiente desde el momento en que se dio a conocer como una travesti, en una época en que las personas trans eran apresadas, maltratadas e, incluso, asesinadas. Hasta 1999, en la ciudad de Buenos Aires rigieron los edictos policiales, suerte de contravenciones. Uno de ellos, el de Escándalo, decía que se detendrá a toda persona que vista en la calle las ropas de su sexo opuesto. Ese edicto, que se mantuvo desde mediados de los 50 hasta 1999, persiguió a las travestis y permitió que se las detuviera. De hecho, ellas podían podían pasar un total de cinco días a la semana presas.

- ¿Por qué creés que ayuda a descifrar su vida de los años 90? ¿Y de hoy?
- Sólo pasaron 17 años desde la muerte de Cris. Es un tiempo muy corto en términos de cambios culturales. Sin embargo, hubo fuertes avances en términos de aceptación a las personas LGBT. De hecho, la ley de identidad de género es, quizás, el mayor avance. La manera en que eran tratadas las personas LGBT en los noventa era tremenda. Por ejemplo, en los programas de TV, cada vez que se entrevistaba a una persona trans se le preguntaba obsesivamente sobre sus genitales.

 

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“Mis marcas del bullying homofóbico y cómo salí adelante”

Este es el relato en primera persona de Alejandro Viedma que, en un texto sincero y sin victimizaciones, narra los episodios de bullying que lo acompañaron en su niñez y adolescencia. Fueron momentos que vivió con angustia y casi en soledad. “Tachaba cada día que pasaba y era un aliciente ver que faltaba menos para terminar las clases”, escribe en este texto rememorativo. El recorrido se extiende, también, hacia la adultez: Alejandro es Licenciado en Psicología por la UBA y, un ejemplo, de cómo salió adelante pese a todo.

La vida de Alejandro, según sus propias palabras 

Infancia:

Alejandro, abanderado de séptimo grado

Desde muy chico sentí que no formaba parte de lo que hacían y les gustaba a mis compañeritos varones. Mis intereses se diferenciaban cada vez más de los de ellos a partir de quinto grado, o sea, a mis diez años. Y no hablo de sexualidad, porque en esa época no tenía ni idea de lo que era el sexo. Pero sentía que no encajaba, que no pertenecía al grupo de pibes que se constituía por los que les gustaba jugar al fútbol o empezaban a admirar a ídolos que nunca fueron los míos, como Maradona o Soda Stereo, o denigraban al que parecía el más débil… Como empecé a juntarme más con mis compañeras, comenzaron las cargadas con palabras como “marica” o “nena”. Eso se fue acrecentando en sexto y séptimo grado y, al unísono, iba escuchando en la tele, en la misa a la que asistía los domingos, en el barrio, que ser homosexual estaba mal, que era pecado, que era sinónimo de ser enfermo, algo contranatural, con lo cual fui incorporando que yo era diferente y con algo a corregir.

Recuerdo que a los once varios de mis compañeros, los mismos que ya habían dejado de elegirme para jugar y habían dejado de invitarme a sus cumpleaños (algo horrible para mí), me esperaron en el aula luego de educación física donde empezaron con cánticos agresivos. No aguanté y me puse a llorar, me veía tan en desventaja frente a ellos, como con el pudor de quedarme desnudo públicamente y aún más humillado por mis lágrimas que fueron la descarga de tiempo acumulado de tensión.

A mediados de los ochenta tampoco había comprensión y por ende contención en las familias y uno se sentía muy solo. En paralelo siempre fui un alumno destacado, tal vez inconscientemente, me exigía mucho como para compensar lo que suponía que no iba a agradar a los demás: tenía las mejores notas porque eso no me costaba y me gustaba que mis padres estuvieran conformes con ese aspecto mío.

Adolescencia:

Lo peor fue a partir de la mitad del secundario -encima hice un comercial técnico en administración de empresas, es decir, que estuve seis años en aquel colegio-. Me acuerdo que en quinto año empecé a tachar los días que pasaban, se ve que ya me gustaban las agendas, así que quizás era como un aliciente ver que en el calendario faltaba menos para que terminaran las clases. Eso hacía menos insoportable todo: la mitad de mis compañeros había dejado de saludarme un año antes y, si bien nunca ejercieron violencia física sobre mí, sí fue muy fuerte para mí la simbólica, verbal, psicológica con referencias homofóbicas. Y eso no fue menos duro porque, aunque no lo hicieran mirándome a los ojos, las burlas, los insultos, los grafitis en las paredes dirigidos a mi nombre, las notas que me dejaban en mi carpeta me lastimaban mucho, yo sentía mucha vergüenza, miedo y así me fui encerrando cada vez más. Por suerte tenía tres amigas en mi división, no sé qué hubiera pasado sin ellas, con quienes al menos podía hablar… En sexto la situación lejos de mejorar empeoró, porque llegó el viaje de egresados a Bariloche y para mí fue una tortura en lugar de vivir una semana de diversión, porque dos de mis compañeros fueron por más, les dijeron a los pibes de otros colegios que yo era “re puto”, así que cuando me enteré me sentí tan expuesto, observado, evitado y mirado con sorna que lo único que quería era irme, estar en mi casa. Nunca me sentí tan aliviado como cuando terminé esa etapa.

Sentimientos/emociones rememorando esa etapa

Hoy no tengo rencor ni enojo con nadie. Hasta puedo comprender por qué la gente discriminaba: en los ’80s y ’90s estábamos en un contexto donde nos maleducaron respecto a lo que ahora se denomina diversidad sexual, sin leyes igualitarias, sin cuidarse de lo políticamente incorrecto, siendo parte de manuales de desórdenes mentales, así que no culpo a nadie aunque lo haya vivido con dolor. Pero, obviamente, no quisiera retroceder el tiempo para nada, por eso creo que hoy y mañana siempre es mejor, lo peor ya pasó.

No obstante, no olvido. En una de mis sesiones de terapia le decía a mi analista: “Recuerdo haber leído en Freud que de la guerra volvían más traumatizados los que regresaban ilesos que los que salían heridos o incluso habiendo perdido partes de su cuerpo… Los sueños eran más repetitivos en los que no tuvieron marcas corporales… Así que a veces la palabra que injuria lastima más que un látigo o una bala”. Y él me respondió: “Es que los oídos no tienen párpados, están sobreexpuestos, sin protección”, y me recordó una frase de Oscar Masotta: “No matar la palabra, no dejarse matar por ella”, es decir que no hay que quedarse callado ni permitir que la palabra que degrada provoque tanto daño. Quizá por eso es que pude hacer una transformación en positivo con esa parte de mi historia: sin habérmelo propuesto, empecé a trabajar escuchando a mis pacientes y a los integrantes de los grupos de reflexión para varones gay que coordino, brindándoles un espacio para que puedan historizar(se) a través de su discurso y sus recuerdos.

Lo que me ayudó a sobrellevar la secundaria

Empezar a conectarme con mis gustos, ir descubriéndome como gran oyente de música, por ejemplo. Y no solo me iban deslumbrando ciertas voces o melodías, sino que transcribía letras de canciones del rock nacional en un cuaderno, de artistas que hoy todavía admiro, como Charly, Celeste, Fito. En esa época además estudiaba Dibujo y Pintura y quizá la sublimación a través del arte también hizo que expresara cosas que no podía decir con palabras. Por otro lado, la gimnasia me gustó siempre. También empecé a estudiar inglés y con los años causalmente leí autores increíbles como Patricia Highsmith, Susan Sontag, Hermann Hesse. En paralelo iba investigando mi orientación sexual y mi identidad con lo que obtenía de información en revistas con artículos o entrevistas a referentes o miraba películas de temática gay. Después vinieron los recitales, los primeros boliches en donde me di cuenta de que no era el único “bicho raro”, que tenía pares, gente a la que le pasaba o sentía lo mismo que yo.

Facultad:

En 1993 me surgieron sentimientos que no había experimentado antes: entusiasmo por ir a cursar y la libertad de no estar presionado por tener que disimular algo. Y el plus de haber elegido yo la carrera que iba a seguir. No por casualidad en el CBC de Psicología pude tener mi primer gran amigo varón. Empecé a disfrutar de ir a leer al buffet de Ciudad Universitaria mientras me tomaba un café y observaba el río a través de esos ventanales enormes…

Yo no tenía idea de que me iba a dedicar a las diversidades sexuales. Se fue dando paulatinamente. Recuerdo que en cuarto año de aquel secundario tuve la materia Psicología y me encantó, así que de todo lugar negativo u oscuro, uno puede llevarse algo bueno.

Luego de más de quince años de haberme recibido, creo que es difícil atender a una persona gay, lesbiana, bisexual o trans si uno no ha sufrido esa u otra discriminación en carne propia. Creo que para abordar las diversidades sexuales hay que saber de los subtemas que conforman ese universo y, lamentablemente en el campo del psicoanálisis, aún falta apertura y actualización.

Algo para agregar:

Hoy estoy preparado para contar cosas que nunca hice públicas, cuestiones de mi vida, y lo hago porque tal vez mis palabras ayuden a alguien. Desde mi sinceridad y empatía con el otro y lejos de la victimización o de pararme en un lugar de ejemplo, no quiero ser ejemplo de nada ni quejarme de lo que viví, aunque tal vez aporte mi granito de arena para que idealmente nadie más transcurra lo que a mí me hirió tanto. En ese sentido sí quiero dejarles un mensaje a los adultos que ocupan cargos de mucha responsabilidad, a los docentes, a los profesionales de la salud, a los padres: les pido que no tengan una mirada indolente, insensible frente al sufrimiento de niños, niñas y adolescentes en general y, sobre todo al de los LGBT; es de suma importancia que estén atentos porque cuando te lastiman paulatinamente te vas cerrando, aislando y, cuanto menos un pibe hable y socialice, más problemas tendrá en su vida ya que su autoestima va decayendo.

En general un chico que no se percibe o no se va perfilando como heterosexual cree que no tiene un lugar porque está más en soledad y en silencio que otra persona de cualquier otra “minoría” discriminada, se va metiendo en el placard porque advierte que no puede compartir con su familia lo que siente y cómo está siendo violentado, agredido, y eso no sucede con por ejemplo niños o adolescentes judíos, afrodescendientes, de países limítrofes porque comparten la misma característica que sus padres, quienes pueden ayudarlos porque los entienden, contienen y defienden. Por tales motivos, la tasa de suicidios de adolescentes y jóvenes LGBT es mayor comparada con la de adolescentes y jóvenes heterosexuales.

En la actualidad todos los adultos somos responsables. No puede justificarse más la discriminación o la complicidad por ignorancia. En 2016 tenemos mucha información, leyes que protegen, despatologización y si alguien no sabe también es responsable por no informarse, que la falta de datos e ideas no camufle la maldad y la impunidad de herir al otro, cosas feas que lastimosamente todavía habitan en nosotros, los humanos.

 

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La Argentina, en el foro mundial LGBTI

El 2 de octubre pasado unas cuarenta y cinco personas se reunían en las afueras de una tranquila ciudad al norte de Tailandia para el primero de una serie de encuentros que se extendieron por cinco días. Lxs allí reunidxs venían de más de 30 países: se incluyó un grupo de la región de América Latina y el Caribe; la Argentina estuvo  presente. En esta crónica, uno de los participantes por argentina, el militante Mariano Ruiz, cuenta a Boquitas pintadas que reflexionaron sobre sus visiones de la comunidad LGBTI en la región, la importancia del foro para las batallas que libran en sus países y sus visiones sobre el significado de “familia”. Mariano Ruiz es director de comunicaciones para la Región de América Latina y el Caribe del Comité para el Día Internacional Contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia (IDAHOT por sus siglas en inglés).

Algunos de los participantes, entre los que se encuentra el argentino Mariano Ruiz, al foro global LGBT

 Los rostros de la inclusión

por Mariano Ruiz

 

Era un grupo diverso. Parlamentarixs y activistas, diplomáticxs y académicxs, cineastas y emprendedores. Eran por sobre todas las cosas, seres humanos forjando batallas a contra reloj para conquistar espacios y derechos. Batallas que en algunos casos les pueden costar la vida, el destierro, el odio. Pero nunca descarrilarlos de una apasionante dedicación a construir espacios de inclusión en un mundo que no pocas veces les es adverso.

En cinco días, personas transgénero, cisgénero, no-binarixs, génerofluidxs, no-conformistas o intersexo de las comunidades lésbica, gay, bisexuales, queer, pansexual y hetero, forjaron una dinámica de trabajo y un ambiente de confianza que son cruciales para el evento. A puertas cerradas, tocaron con honestidad, crudeza y creatividad temas que abarcan lo político, artístico, legal y personal. Conversaron sobre sus actividades profesionales, experiencias formativas y sus ideas para cambiar lo que debe ser cambiado y erradicar formas de discriminación o exclusión en base a identidad de genero y orientación sexual a escala planetaria.

Este evento es el 4to Salzburg Global LGBT Forum (Foro Mundial LGBT de Salzburgo, en inglés), un formato que inició en 2013 y que forma parte de Salzburg Global Seminar, una institución sin fines de lucro fundada en 1947. Esta organización tiene como objetivo ser un catalizador para el debate y la búsqueda de soluciones a temas críticos mundiales en áreas como educación, salud, ambiente, economía, gobernabilidad y procesos de paz. La organización trata de enlazar a talentos e innovadores para repensar las interacciones, los retos comunes y el funcionamiento de instituciones publicas, entes privados o sociedades.

Para el Dr. Klaus Mueller, fundador y director del Salzburg Global LGBT Forum, la razón que lo motivó a crear este formato y unir en un mismo techo a un grupo tan diverso de líderes se basa en una simple idea: “Las instituciones no interactúan con otras instituciones. Somos los seres humanos quienes nos comunicamos unos con otros. El foro busca construir una comunidad global de compañerismo y confianza para ayudar a que los derechos humanos de la comunidad LGBT avance”.

El foro hasta ahora se realizó en Salzburgo, Austria y Berlín, Alemania. La cuarta edición tuvo lugar en Chiang Rai, Tailandia para su primera reunión con un enfoque regional en Asia y sus sub-regiones; y con un tema principal: la diversidad de las familias. Mueller explica que el tema de la diversidad de las estructuras y formatos de las familias tiene una importancia gigantesca. “Todos venimos de familias que no estaban preparadas para nosotros. Escuchamos frecuentemente sobre algo que llaman “valores familiares tradicionales”. Pero la exclusión no es un valor. La exclusión es un ataque a la fibra de nuestras experiencias de vida y a la misma idea de lo que es la familia. El núcleo familiar es sinónimo de igualdad, respeto y protección; Salzburg Global LGBT Forum celebra y promueve familias inclusivas, sean éstas en las que nacimos o las que escogimos” –  nos explica Mueller.

El United Nations Development Program (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, conocido por sus siglas en inglés UNDP) ha sido un aliado y patrocinador crucial para traer esta edición del foro a Asia. Desde inicios del 2014, UNDP esta implementando el programa Being LGBTI in Asia (Ser LGBTI en Asia, en inglés), una iniciativa regional que busca afrontar temas como la desigualdad, la violencia, y la discriminación en base a orientación sexual, identidad de género o estatus intersexual; promueve además el acceso universal a los servicios sociales y de salud. Es una cooperación entre gobiernos, la sociedad civil, instituciones regionales de Asia y otros actores que buscan avanzar en la inclusión y protección de la comunidad LGBTI. El programa reconoce que las comunidades LGBTI son excluidas a niveles extremos y confrontan múltiples formas de estigma y discriminación. La prioridad medular del programa es “promover la participación cívica y política de las comunidades LGBTI, porque la misma es crucial para avanzar en la solución de las desigualdades y discriminaciones existentes” en palabras de Edmund Settle, consultor de políticas públicas del UNDP para la región del Asia-Pacífico.

Esta es la primera ocasión en que Salzburg Global LGBT Forum y UNDP colaboran. Con esta cooperación, “demostramos como dos actores globales  pueden apalancar sus prioridades y recursos para que los estados, los defensores de derechos humanos y la sociedad civil de diferentes regiones puedan acelerar conquistas en la inclusión de las comunidades LGBTI” – recalca Settle.

Aunque el acento en este foro fue la región asiática, lxs participantes (provenientes de más de 30 países) incluyó un grupo de la región de América Latina y el Caribe. La Argentina, Jamaica, México y Venezuela fueron los países  presentes en este foro. Pudimos compartir varios minutos con lxs participantes de Latinoamérica y el Caribe. Reflexionaron sobre sus visiones de la comunidad LGBTI en la región, la importancia del foro para las batallas que libran en sus países y sus visiones sobre el significado de “familia”.

Una participante de honor es la venezolana Tamara Adrián, abogada, activista y actual parlamentaria de la Asamblea Nacional de Venezuela. Tamara es desde enero de 2016 la primera diputada transgénero electa por voto popular en la historia del país caribeño. La Argentina estuvo representada por Mariano Ruiz, activista y director de comunicaciones para la Región de América Latina y el Caribe del Comité para el Día Internacional Contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia (IDAHOT por sus siglas en inglés). También acudieron la jamaiquina Angeline Jackson, directora ejecutiva y co-fundadora de la organización Quality of CitizenshipJamaica (Calidad Ciudadana Jamaica, en inglés) y el mexicano Enrique Torre Molina, Director de Campañas de la organización All Out.

-¿Cómo ven en este momento la situación de las poblaciones LGBTI en nuestra región?, indaga Iván, el moderador

-Tamara: Con relación a los derechos de la población LGBTI, América Latina y el Caribe es un continente con grandísimas diferencias desde el punto de vista social, cultural, educativo y legal. Encontramos situaciones tan diferentes como la penalización de las relaciones entre personas del mismo sexo y, en general, el sexo no-reproductivo, en varios países del Caribe y en Guyana y Surinam, por un lado. La existencia de derechos iguales al matrimonio, al reconocimiento de la identidad de género y la protección contra la discriminación, en algunos países emblemáticos, como Argentina, Uruguay, Colombia y México, y en una menor medida, Brasil, Chile y Bolivia. Y la total invisibilidad jurídica, social, cultural y educativa de las poblaciones LGBTI en Perú, Paraguay, Venezuela y casi toda América Central.

-Iván: ¿El caso argentino es, en algunos aspectos, punto de referencia. ¿Qué factor creés que ayudó a consolidar logros?

-Mariano: La Argentina ha avanzado mucho en los últimos años en relación a los derechos humanos de las personas LGBT con la aprobación de leyes tales como Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género, la Ley de Reproducción Humana asistida sin discriminación entre otras políticas públicas que son ejemplo para nuestra región y el mundo. Esto no hubiera sido posible sin el trabajo incansable de activistas y organizaciones tales como la Federación Argentina LGBT o la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina (ATTTA) entre otras. Sin embargo todavía tenemos mucho por hacer para transformar la igualdad legal a la igualdad real.

-Iván: ¿Cómo está la situación de la aceptación de las familias diversas?

-Enrique: En este momento, el tema de la familia está al centro de los debates nacionales en México. Ha sido una coincidencia buenísima que ése sea uno de los temas principales del foro este año también. Los grupos extremistas y los opositores al reconocimiento de derechos LGBT en varias regiones se han aferrado a hablar de nosotros como una amenaza a la familia y a los valores familiares, cuando en realidad la única amenaza a las familias es precisamente la exclusión, la homofobia, el rechazo a las personas LGBT.

-Iván: Más allá de las coincidencias, ¿cómo ayuda el foro en las luchas que están dando dentro de sus países o a la región en general?

-Tamara: Salzburg Global LGBT Forum es una oportunidad única para mostrar las diferencias y semejanzas entre diferentes regiones del mundo. Así, puede haber más situaciones mucho más simétricas entre Venezuela, Paraguay, Perú o América Central, con relación a muchos países asiáticos o africanos, que las que hay entre esos países y el resto de los países de la región.

Esta situación es bastante clara en algunos contextos internacionales. Así, por ejemplo, el Grupo Latinoamericano (GRULAC) del Consejo de Derechos Humanos constituido por Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia y México ha estado sumamente activo en la promoción de resoluciones e iniciativas en el marco de la ONU, para la protección de los derechos de la población LGBTI. En tanto que la actitud de Venezuela ha sido mucho más afín a la de los países islámicos, africanos o asiáticos más reticentes a este tema.

El foro da la oportunidad de comprender estas afinidades y antagonismos desde un punto de vista multicultural y global. Entender estas dinámicas es un instrumento determinante para la toma de acciones adecuadas para lograr los cambios legales y sociales necesarios en ambientes locales totalmente opuestos a la igualdad, y en los que los extremismos religiosos toman la delantera para atacar cualquier avance desde el punto de vista legal, social, cultural o educativo, como un ataque a los “valores culturales tradicionales” y a “la familia”.

-Mariano: Concuerdo con Tamara. El foro es una excelente oportunidad para compartir las lecciones aprendidas en nuestro país y también conocer las realidades de otros países del mundo en un ámbito que reúne a activistas, defensores de derechos humanos, artistas, religiosos, académicos, directores de cine, representantes de gobierno y organismos internacionales. En comparación con otros foros y reuniones sobre la temática es muy importante destacar la fuerte presencia de jóvenes, considerados el futuro de nuestra población en la lucha por la igualdad a futuro. Por mas distantes que sean los países en los que vivimos, nuestras realidades son muy parecidas y nuestros desafíos son los mismos, que es hacer de nuestro mundo un lugar mejor para todas las personas LGBT.

-Iván: Y más allá de las visiones nacionales, ¿hay puntos comunes entre las comunidades LGBTI a nivel mundial?

-Enrique: Estoy participando en el foro porque me interesa aumentar mis relaciones con defensores de derechos LGBT de todo el mundo. Como parte de mi trabajo como Gerente de Campañas en All Out, es clave conocer a las personas que están impulsando cambios sociales y políticos en distintos países, conocer sus retos y entender de qué manera abordan los problemas en contextos culturales diferentes al mío. Y ha sido increíble confirmar que sí existe una comunidad LGBT global, y que tenemos más cosas en común de las que uno pensaría – y también, tenemos que enfrentar obstáculos y discursos anti-LGBT muy similares alrededor del mundo.

-Angeline: Éste es mi segundo año participando en el foro.  A pesar del trabajo y las largas horas que se requieren antes, durante y después del foro, tengo la convicción y la sensación de que venir aquí me renueva los ánimos y la motivación para regresar a Jamaica y continuar otro año que en muchas veces no es nada fácil.

La diversidad de quienes nos reunimos aquí y las relaciones que he desarrollado en los foros es única. Además logro compilar informaciones y ejemplos de cómo puedo innovar y adaptar métodos de trabajo a mi propio contexto.

Muchas conferencias LGBTI tienden a tener participantes de países “occidentales” y del “norte global” y aunque aprendo mucho de ellxs, sus experiencias en muchos casos no reflejan o no pueden compararse con mi contexto en Jamaica. El foro me ha dado una oportunidad única de conocer, intercambiar y aprender de personas del “sur global”. Algo crucial para el método del foro es la cantidad de participantes. No somos mas de cincuenta personas, y esto crea un ambiente profesional e intimo. Podemos comunicarnos, conocernos, y compartir con una honestidad y una sensibilidad única.

Este cuarto encuentro del Salzburg Global LGBT Forum concluyó el 7 de octubre de 2016. Los eventos incluyeron mesas de trabajo, presentaciones, muestras cinematográficas, conversatorios íntimos y sesiones de lluvia de ideas. Las conclusiones y el reporte final de este evento será publicado en las próximas semanas. Para más información sobre el foro, las sesiones previas e información sobre miembros, actividades y documentación relacionadas con esta iniciativa, visita este sitio web.

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Francisco: “La Alegría del Amor (heterosexual)”

La publicación de la última exhortación apostólica del Papa Francisco, “La Alegría del Amor” (en latín, “Amoris Laetitia”) ha generado intensos debates sobre los múltiples temas que aborda, en especial, sobre los más controvertidos. El documento, que reúne las reflexiones del líder de la Iglesia Católica luego de la 14° Asamblea General Ordinaria del sínodo de obispos que tuvo lugar en la Ciudad del Vaticano del 4 al 25 de octubre de 2015, discute cuestiones relacionadas a la familia, la vida de amor en pareja (exclusivamente entre un hombre y una mujer), educación sexual, anticoncepción, la situación de personas divorciadas, la denominada “ideología del género”, e incluso el feminismo y la asistencia económica internacional.

Existen numerosos pasajes de la exhortación que afectan directa e indirectamente a personas lesbianas, gays, bisexuales y trans (LGBT). Este artículo, escrito por el abogado especializado en Derecho Internacional de los Derechos Humanos Lucas Ramón Mendos, propone un primer acercamiento hacia algunos de estos pasajes, analizándolos desde la diversidad y con el objetivo de reflexionar sobre cómo impactan las palabras del Papa entre quienes se identifican como LGBT, sean católicos o no.

Francisco y su alcance

por Lucas Ramón Mendos (*)

En ocasiones se intenta argumentar que los lineamientos que determina el pontífice romano quedan restringidos al ámbito religioso, que se abocan a regular cuestiones internas de carácter dogmático y que solo afectan a la curia y a la feligresía, por lo que el análisis de sus implicancias y significados debe hacerse en ese marco y dentro de ese contexto.

Lucas Ramón Mendos

Sin embargo, existen fuertes razones para cuestionar esa postura. En los hechos, los pronunciamientos del Papa, líder de uno de los credos más numerosos del mundo, tienen efectos que trascienden los ámbitos monásticos, eclesiásticos o estrictamente teológicos e impactan de lleno en todos los espacios religiosos y laicos a los que llega el poder terrenal de la Iglesia. Para ello se vale de una estructura de un alcance territorial vastísimo, así como del carácter de mando vertical con el que opera, lo cual contribuye a que su discurso penetre de manera fuertísima y privilegiada en todo el mundo.

Claro está que es necesario tener una mirada crítica —y desprovista del tamiz ideológico propio de la religión católica— para poder analizar cómo la perpetuación de su discurso ayuda a reforzar y legitimar dogmas, estigmas y prejuicios que tanto daño y sufrimiento generan, incluso entre quienes no son practicantes. Tan solo por mencionar un caso tan reciente como lacerante, la Conferencia Episcopal de Malawi manifestó en un documento público su decepción ante la moratoria que el gobierno de ese país ordenó para no enviar a prisión ni enjuiciar a personas por el delito de homosexualidad. Los purpurados católicos calificaron dicha decisión como una “traición” al pueblo de Malawi y una claudicación ante prácticas foráneas.

Este tipo de mensajes surte sus más potentes consecuencias en aquellos países donde las divisiones entre las esferas civiles y las eclesiásticas no están claramente demarcadas. En efecto, uno de los documentos citados por Francisco en “La Alegría del Amor” es el documento titulado “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales” del año 2003, preparado por la Congregación para la Doctrina de la Fe (el vestigio actual de la Inquisición romana) y firmado por el entonces Prefecto Joseph Ratzinger (hoy, Papa emérito, Benedicto XVI). En este documento, la Iglesia católica establece órdenes detalladas sobre la actitud que deben tomar los políticos católicos ante legislaciones favorables a las uniones homosexuales. En el caso de quienes integran los cuerpos legislativos, la Iglesia afirma que tienen el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y “votar contra el proyecto de ley”. Especifica el documento advierte que votar a favor de un texto legislativo “tan nocivo del bien común de la sociedad es un acto gravemente inmoral”. En la práctica, es muy frecuente que quienes pertenecen al culto católico y al mismo tiempo ocupan cargos de poder adopten posicionamientos que se apegan a éste último y a otros cánones católicos, siguiendo a rajatabla los lineamientos que propone el pontífice romano. Esto es algo que suele darse en los tres poderes del Estado en varios países, ya sea en la emisión de sentencias judiciales, en la implementación de políticas públicas o en la sanción de leyes y normas de distinto rango. En suma, cuando en el campo de lo público el discurso religioso se encuentra ampliamente legitimado, el peso de este tipo de documentos papales en las políticas de Estado es inmenso.

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La segunda salida del placard: ser gay y vivir con VIH

Ser gay y querer contarlo, la primera salida del clóset. Tener VIH y querer contarlo, la segunda salida. ¿Cómo se viven ambos momentos? ¿Qué similitudes tienen? ¿Cuándo es el mejor momento para hablar de cuestiones tan íntimas? Alejandro Viedma comparte con los lectores de Boquitas pintadas algunos apuntes sobre su experiencia en el consultorio con varones gays que viven con VIH en un intento por responder a estas preguntas.

 

La segunda salida del placard

Por Lic. Alejandro Viedma

 

La importancia de profesionales y consultorios inclusivos

 

En mi clínica analítica con adultos vengo notando, de parte de varones gays que viven con VIH, la necesidad de atenderse con psicólogos y médicos “amigables” para abordar estos temas.

Según mi punto de vista no es justificable, hoy en día, que profesionales de la salud trabajen en sus consultorios con prejuicios por falta de información actualizada o que reproduzcan conceptos preestablecidos que están cimentados por una ideología moralista y hegemónica, o por otras causas que llevan a juzgar, criticar o direccionar el deseo del paciente, precisamente lo más singular que posee. En ese accionar, el profesional, se estaría comportando de una manera poco ética, más allá de que esté en juego o no el tema del VIH-SIDA.

Yo tomo el camino de contener a ese sujeto que consulta, alojar los interrogantes que se hace y así co-pensarlos, ver cómo está dicha persona, cómo vive, qué siente, cómo se maneja con los cuidados en sus prácticas sexuales y, en todo caso, revisar por qué se conduce de tal forma, más allá de con quién y cuántas veces mantenga relaciones sexuales; todas cuestiones a desplegar si la infección del VIH se hubiera producido por la vía sexual.

En los últimos tiempos y conforme mi experiencia, los pacientes buscan un profesional que les brinde serenidad; así como la persona infectada espera de un psicólogo que pueda contener la “intranquilidad” que suele generar tener un diagnóstico positivo, alguien que pueda escuchar el llanto, el enojo, los temores, las incertidumbres de saber que uno vive con el virus y a partir de allí ayudar a esa persona a que pueda construir alternativas saludables, de un infectólogo precisan recibir algo como: “Si te comprometes con este tratamiento vas a estar mejor, mantené la calma y seguí las indicaciones que te doy”. Y, por supuesto, también están atentos a que el psicólogo esté sensibilizado en el tema, que sea idóneo, es decir, que el saber profesional esté acompañado de la empatía necesaria para crear un clima de confianza, porque ya bastante violencia vienen recibiendo de lo social. Por tales motivos, desde la primera entrevista, los consultantes que arriban con un padecimiento subjetivo de gran magnitud (sobre todo si recientemente tuvieron un diagnóstico positivo), no dejan de tantear qué cara pone el analista, si cambia su lenguaje corporal, si es otro ser más que los va a discriminar, si “se queda mudo” o qué dice cuando por fin pueden manifestar eso que les cuesta mucho abrir en sus otros círculos sociales, principalmente en el laboral y en el afectivo, donde la mirada de los más cercanos, familiares y amigos, es la que consideran más preponderante.

Resumiendo este apartado, la actitud del terapeuta con un paciente que vive con VIH o SIDA es fundamental al momento de abordar qué es lo que provoca la infección del VIH en las personas. Saber que vivir con VIH se entiende, del lado del profesional, como una característica más de alguien, baja los niveles de ansiedad y estrés, y ese es el primer paso para que una persona seropositiva pueda abrirse, con menos dificultades, al resto de su gente.

 

¿Cuándo es el mejor momento para contárselo?

Viñeta de un ex paciente a quien llamaré Camilo, de 30 años

“No sé cuándo es el momento indicado para contarlo, esa situación para mí nunca es cómoda, ahora un poco menos que antes… siempre me conectaba al momento que me dieron el diagnóstico positivo, me actualizaba aquel día y me producía dolor, me angustiaba”.

Aquí entran a jugarse diversas cosas a nivel psíquico. Cuando una persona se entera que vive con VIH suelen emerger cuestiones relacionadas con la enfermedad, el deterioro, la muerte, ya que crece el grado de vulnerabilidad al mismo tiempo que baja la autoestima. Parte del dolor y de la angustia que expresa Camilo en su testimonio tal vez tenga que ver con su pregunta, pero a ese interrogante hay además otra pregunta que le precede o que subyace: “¿Se lo tengo que decir?”. En este punto, muchos sujetos que viven con VIH diferencian si se encontrarán con un otro “sólo para sexo” y, en esa circunstancia no consideran que haya que decirlo, o si sienten que aquel compañero sexual podría devenir en un novio o una pareja, como apuntaba “Camilo”.

Por otro lado, están presentes las expectativas por las respuestas del partenaire. En aquella sesión de terapia, Camilo continuó: “El miedo a que te rechacen siempre está… (Se toma unos segundos para repensarlo). Ahora no sé si es temor, pero no deja de ser desagradable si lo toman mal, hay un malestar. Yo siempre me cuidé con preservativo, pero más de una vez, cuando creí que la cosa podía avanzar con alguien para algo más que sexo y pude hablarlo, me contestaron: “¿Por qué no me lo dijiste antes?”. Y qué sé yo cuándo es ese “antes”… ¿Antes de vernos, cuando empezamos a chatear, cuando nos vimos por cam, cuando nos conocimos personalmente, a la tercera salida? Si no sabés qué va a pasar… O supuestamente lo tomaron bien, y a la semana se borraron”.

Me gustaría sumar, a lo que antecede, algunas preguntas propias: ¿por qué aparece la necesidad de contar que uno vive con VIH o SIDA?, ¿qué sucedería si no surgiese esa necesidad? En definitiva, lo más importante ¿no es implementar las medidas de auto cuidado?

Lo grupal para empoderarse

En 12 años de coordinar grupos de encuentro y reflexión para varones gays predominantemente mayores de 35 años en la Asociación Civil Puerta Abierta, sólo excepcionalmente algunos contaron que son seropositivos. Sí lo hicieron en un espacio más privado, como lo es el consultorio de su analista o con amigos muy cercanos.

Sostengo, por lo precedente, que esta cuestión se trata de una segunda salida del clóset, y para muchos es más complicada que haberse asumido gay y habérselo comunicado a sus allegados. El concepto de doble salida del placard es algo que también utilizan las mujeres lesbianas por el hecho de ser mujeres. Pero creo que en el caso del VIH opera también el sentimiento de culpa, de sentir constantemente que es algo “evitable”. No es la misma clase de culpa o vergüenza, por llamarlo de alguna manera, que cuando hablamos de sexualidades distintas a lo heterosexual. Aquí hacemos referencia a una enfermedad crónica que en el 80 por ciento de los casos -dato publicado por la Fundación Huésped o por el Ministerio de Salud- se transmite por relaciones sexuales sin protección. En el caso de las identidades “disidentes”, se ha desterrado el concepto de elección, mientras que hablar sobre el VIH exige otras fortalezas, involucrarse con la situación, hacer la adherencia al tratamiento, pero también luchar para recuperar la propia autoestima.

Pero los miedos empiezan a achicarse cuando se puede hablar de lo que a uno lo aterra, toda carga es menos pesada si se comparte lo que uno silencia. En tal sentido, otro tanto sucede en la otra orilla, del lado de los que conocen a alguien que vive con VIH… Ejemplo de ello es cuando determinadas dudas pueden ser verbalizadas: “Si nos cuidamos al momento de la penetración pero no cuando tenemos sexo oral, ¿puedo contagiarme?”.

Para finalizar, puedo concluir que los grupos de pertenencia donde puedes hablar con otros que comparten tu situación son una herramienta interesante porque también ayudan a desdramatizar y fortalecerte para mejorar tu relación con el resto de las personas.

 

El próximo miércoles 9 de marzo a las 20 se inicia la treceava temporada del grupo de reflexión de varones gays en Puerta Abierta, en el barrio porteño de San Cristóbal. Para ingresar al grupo el lic. Viedma toma una entrevista previa, que podés concertar comunicándote al tel. 15-6165-4485 alejandroviedmapsi@hotmail.com.ar

 

¿Cómo seducir a un hombre hétero?

Julián se define como aprendiz de todo. Tiene 25 años, nació en Bogotá en el ’90 y vivió cerca de 5 años en Buenos Aires. Dice que el universo conspiró a su favor para permitirle encontrar a una de esas personas que te hacen cambiar el rumbo o la vida: Alejandro Viedma, su ex terapeuta, su maestro, quien ahora siente su amigo.
Lo contactó a través de su blog y, a partir de lo que escribía en relación a los grupos de varones que coordina en Puerta Abierta, dice que pudo encontrar este espacio.
                                                                
Entre el respeto por el ser y las sábanas
Por Julián Benavídez
 

Beso apasionado en Buenos Aires; Foto de Ignacio Lehmann; proyecto 100 World Kisses

Hace un par de días leía en una revista colombiana de moda, belleza y vida moderna un escrito que se preguntaba  ¿Cómo un gay se levanta a un heterosexual?, en el cual encontré cinco tips para lograr el cometido. Describía que el homosexual debe acercarse lentamente a su presa sin mostrar las plumas y mucho menos poniéndose en evidencia, que debía hacer actividades que le atrajeran a los heterosexuales como practicar un deporte extremo o jugar videojuegos; recomendaban para el primer encuentro algo casual, neutral, por ejemplo tomarse un café.
Sé que no se puede esperar mucho de una revista de farándula y cotilleo,  pero realmente creía que esos espacios estaban más “amigados con la comunidad libre pensadora”, pero me equivoqué, realmente este escrito sólo es el reflejo de una colectividad de personas que siguen reforzando estereotipos “gays” y peor aún, intimidando a los heterosexuales a que sean más precavidos al momento de relacionarse con los gays.
No solamente me llamó la atención este texto, sino que al seguir navegando también encontré varios otros artículos, incluso hallé algunos videos de youtubers. En todos se repetía lo mismo, se colocan etiquetas, se nos divide entre cazador y presa, y nunca hay ni un solo atisbo de referencia a la diversidad y mucho menos al respeto. 
Pero vayamos punto por punto:
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Presa y cazador
En uno de los videos de YouTube son más específicos con los tips, invitan a ganar la confianza del heterosexual, a no pasar la línea de la insinuación y  comparan esta acción con una trampa para animales: “Si a un animalito le pones comida y esperas a que venga a comer, si en vez de darle en la mano se la tiras en la cara, el pobre animalito se va ir corriendo y no va a volver nunca”.
Las metáforas y sus usos no son relevantes, lo que percibí con estos tips es que hay un impulso nuestro por ver las relaciones como algo ágil, debe ser el tiempo en el que vivimos donde todo lo queremos inmediatamente, nos pasa igual con las relaciones, no nos detenemos a preguntar(nos), nos guiamos sólo por gustos exteriores y en nuestra vida veloz queremos tener ya al lado a ese alguien que convertimos en presa, como si las relaciones humanas hubieran llegado a la penosa medida de ser un simple ejercicio de atrapar.
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Respeto
Queremos ser respetados, queremos poder andar por la calle con nuestra pareja (cualquiera que hayamos elegido), queremos que ser gay ya no sea un tema anormal, queremos ser entendidos, y no tenemos respeto por lo diferente, por lo no homosexual.
Mi punto no es el de decir “pobres heterosexuales, tan perseguidos por nosotros”,  porque considero que nuestras historias son terriblemente diferentes, a ningún heterosexual le ha tocado pasar por lo que a un joven homosexual. Mi llamado es a que seamos respetuosos de las preferencias de los otros, si queremos ser respetados por lo que somos.
Seguramente estarán pensando en que uno no decide de quién se enamora, y apoyo en parte esa afirmación, no decidimos quién nos gusta, pero sí podemos decidir cómo “tiramos los galgos”, me ha pasado de gustar de un amigo muy cercano, me ha pasado de querer atraerlo, pero también he optado por respetar sus decisiones y su ser, le he dicho que me gusta, él también me ha hecho saber que yo a él no. Yo he sabido desistir y alejarme, pero no todos somos iguales y de ninguna manera voy a servir de consejero, sólo pretendo enviar un mensaje de respeto por lo diferente.
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Aceptación y voto por la diversidad
Se nos está olvidando que somos personas que aman y son amadas, este escrito es precisamente para recordar que somos todos hombres y mujeres completos y también incompletos, con nuestras búsquedas y promesas, sueños y miedos, alegrías desiguales, pero unidos bajo un mismo cielo, por un tiempo y un espacio iguales, vivámonos sin tanto papeleo, que eso es rico.
El escrito que se menciona al principio es del 27 de septiembre de 2013, ya han pasado más de dos años y en varias materias la comunidad gay en Colombia ha podido dar avances, ejemplo de esto es la ley que condena la discriminación, ley por la que se siguen haciendo grandes esfuerzos en la Argentina. 
¡Sigamos luchando!
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“Ser puto es subversivo”, opina el escritor Luis Negrón

Luis Negrón estuvo en Buenos Aires presentando la flamante edición de Mundo cruel (Páprika Editorial) con un caluroso recibimiento y reconocimiento al autor, ganador del Lambda Literary Award 2014 for Gay Fiction. El libro de cuentos recorre el mundo gay desde una mirada no gay y a la vez bien intransigente, cruda y marginal, que deja una sensación seca, angustiante, produciendo placer por el entramado de las historias y la prosa al mejor estilo Carver o Dani Umpi.

Luis Negrón, en entrevista para Boquitas pintadas; foto de Facundo Soto

En esta entrevista con Facundo R. Soto, para Boquitas pintadas, Negrón habla de su libro, que ya está recorriendo el mundo. Dice: “Yo  creo que el libro negocia con la homofobia. Ha tenido éxito amplio, no de gueto, porque no lo leen necesariamente los gay. Juego un poquito con esa idea”. Y agrega: “Mucha gente me dice que no sabía nada de ese mundo. Pero cómo se ríen, cómo lo gozan… Buscamos la igualdad y celebramos las diferencias”.

-¿Te sentís parte del movimiento gay-queer, después de haber ganado este premio?

-Lo que me molesta es la forma en que la mercadean, tapas de libros con chicos lindos, musculosos, desnudos. En Guadalajara, una editorial gay, acaba de publicar una novela brasilera del siglo XVIII y ponen un chico en calzoncillo.

-¿Y por qué pensás que pasa eso? Yo tengo una hipótesis…

-Dicen que si no hay un hombre desnudo en la tapa, la gente gay no lo compra… Es lo mismo que los que piensan que, para vender una motocicleta hay que poner a una chica en traje de baño. Identificar un libro para que se vea que es de temática gay no me molesta, incluso estoy muy pendiente de buscar esa familia extensa que uno tiene. Es buscar, un poquito, reafirmar, que somos similares y que vivimos las mismas situaciones. No hablo por un grupo pero obviamente pertenezco. No soy la voz de una comunidad…

-Marco Berger decía que ahora no quería hacer una película gay para no quedar pegado a ser un director de cine gay: ¿Cómo es en tu caso?

-Pues, que te etiqueten está bien. ¿Cómo no te van a poner una etiqueta de portorriqueño o caribeño? Que te etiqueten está bien. Que digan que sos lumpen, o lo que sea; una más está bien… Y si me invitan a un Congreso gay y me pagan, mejor. Mira esta tapa, bien creativo. El que está buscando algo gay, ahí lo encuentra… (Hace referencia a la edición de Páprika con ilustración de María Luque).

-Es más abarcativa…

-Claro, lo pone en un universo más grande, que pertenece a un todo. Esa dualidad que logran acá me gusta…

-¿Cómo trabajaste los cuentos que tienen, a mi criterio, una estructura firme?

-Cada historia la pienso mucho. Algunos son más espontáneos como el de Por Guayama, que tenía una idea poco clara pero… Tú te sientas a la mesa con pocas cosas pero a la hora de escribir se van multiplicando… Es como sentarte a tomar un café pero terminas cenando. Uno también es el primer lector y editor. Cada cuento manda, exige una trayectoria, cuan vicioso puede ser o cuan ambicioso puede ser. No diría que tengo una técnica, pero sí que sean honestos y evitar la trampa. Lo que sobra lo saco.

-¿Qué es lo que pensás? ¿La historia u otra cosa, la forma por ejemplo?

-Oye, pienso mucho lo que escribo. La atmósfera y el sonido, que es lo más importante para mí. Cómo suena un cuento. Cuando tengo el tono me siento con toda la confianza para escribir, porque es lo que necesito. El tono para mí es todo, ya estoy a salvo. Lo demás es disciplina y oficio. Muchas veces me senté a escribir y fracasé, porque todavía no sabía cómo sonaba esa voz. Cuando tenés una idea de una canción, tú tienes algo, pero es la música la que te ayuda a formar la letra. Después le pones la coreografía, la ropa, la música, pero para hacer la letra necesitas la música; para mí. Yo soy un escritor muy de sonido, me gustan las palabras por cómo suenan.

-¿Escribís poesía?

-No, no, pero leo mucho. Acá conseguí un libro de Jaime Gil de Biedma, que andaba buscando desde hace tiempo… Es un poeta esencial, que cuando lo leas vas a saber porque. Es alguien que te habla muy de cerca…

-El libro tiene más o menos la misma atmósfera, que en parte tiene que ver con el tono, o van por la misma línea, de lo crudo, descarnado… ¿Lo pensas así?

- Bueno, hay coincidencias como el escenario, el barrio donde se da que no importa donde es pero es reconocible. Es algo que yo tengo muy presente cuando escribo, es muy orgánico. No lo describo con detalles porque pienso que no hace falta. La esperanza es que eso se traduzca de otra forma, no directamente como lo haces. Sí, si es un barrio grande o pequeño. En el cuento Botella todo transcurre muy rápido,  porque pasa en el barrio de San Juan, donde todo es muy veloz. San Juan es una ciudad que tu recorres bien rápido, porque en tres horas cruzas la isla completa, sábelo, de este a oeste; no nos podemos perder. La frontera del barrio es una imagen importante que yo quería que se permeara en el cuento; yo no sé si esto se transluce… Escribir es pensar mucho, ¿no? No es una cosa así, azarosa…

-A pesar de haber ganado el premio tenés que seguir trabajando, ¿no? Y trabajas de librero en Puerto Rico, ¿no? Bueno, cuando elegís un libro para leer, ¿en qué te fijas? ¿Qué buscas, qué esperas de un libro, como lector?

-Bueno, estoy muy pendiente de los títulos. El primer párrafo. A la gente que tiene dudas, para llevarse un libro, le digo que se siente por ahí y que empiece a leerlo; y si lo agarra que se lo lleve. El primer párrafo tiene que convencerte, la oferta. La entrada a una novela o a un libro de relato es como el lobby, tú sabes que ahí está la información que te lleva, a veces directamente a la habitación.

- Que te lleve a algún lugar…

-Un libro es un compromiso. A veces a largo plazo. Y tenemos cada vez menos tiempo… Hoy, con Maxi [Papandrea], hemos hablado mucho de libros y me mencionó uno, de César Aira, Un episodio en la vida del pintor viajero, y me fascinó…

-Además veníamos para acá y por Salguero vemos caminando a Aira con una bolsita del MALBA. Volvamos a lo que te atrapa de un libro: los títulos

-Los títulos y el primer párrafo son los que me atrapan. Es una buena pregunta que no se contesta de una sola forma. Es como que te digan, qué te gusta de un hombre. Si dices alto, rubio, es mentira, porque siempre hay algo más. Es algo instintivo cuando lo agarro y me lo llevo. Yo soy librero, pero también tengo mi librero. Es como los médicos, ellos no se atienden a sí mismos, tienen su médico… Como librero uno sueña con leer algo primero…

-Como un editor…

-Claro… Es chévere descubrir un libro que va a dejar marcado a la gente, que no lo va a olvidar fácil, eso es lo lindo. Me gusta Luis Chávez, un poeta que ahora acaban de publicar la novela Salvapantalla. Me fascina, él como poeta.

-¿Si tuvieras que recomendarme un libro, a mí y a la gente que lee Boquitas pintadas, qué nos recomendarías?

-¿Leíste a la chilena Nona Fernández? Tiene un libro que te lleva, que te hace… Vas siguiendo, feliz, a un carnaval, y te está llevando a un lugar que… vas a salir igual.

-Ya me lo vendiste…

-Eso se agradece. O Federico Falco, que estoy fascinado… Cómo escribe con esas abundancias… El cagón es cagón, la lluvia es un diluvio… Con pocos elementos te transforma todo. Su forma de escribir es exótica. Que me lleven a otros lugares, que no sabes y la honestidad.

-¿Cómo se desarrolla en tu país la movida de las marchas LGBITQ?

-Pasa de todo. El Festival de Cine Queer de San Juan es el más exitoso de todo el mundo, es donde hacen más plata. Es que lo ve todo el mundo. Y dan películas buenas. Para mucha gente son porno. Judicialmente hay matrimonio igualitario. Adopción de niños. Está a punto de resolverse los estudiantes de escuela pública para que usen el uniforme con el que se sientan más cómodo, con el género con el cual se identifiquen. Un niño que nació varón puede ir con falda; eso ya no lo pueden prohibir porque la ley lo protege. Pero eso no quiere decir que pase. Una cosa es la ley y otra es San Juan, que es la Capital y otra cosa es el resto del país. Todavía está el Medio Evo y la Capital, como pasa también en Estados Unidos. Mirá Francia que todo el mundo pensaba que era pro gay y cuando estaban con el asunto del matrimonio igualitario salieron millones de personas en contra…

-Es que todavía hay mucha gente cristiana, o sea dogmática, que no se cuestiona nada…

-Sí, sí. Siempre hay que convivir porque, por más que estén los espacios hay que conquistarlos permanentemente, porque están las dos cosas; siempre. Hay cierta comodidad. Tú ves una parejita de la mano, en algunas áreas, pero eso no asegura nada. Están estudiando los crímenes de sodomía, en Puerto Rico, en el siglo XVIII, y encontró una historia de una loquita, negro él, que una vecina lo acusa de sodomía con un soldado español. Le preguntan si es verdad y él dice, después de Dios a quién más amo es a él. Tú empiezas a mirar y dices, lo que faltaba es escribir sobre eso, pero eso siempre ha estado ahí. La fuerza de eso se siente, aunque haya sido tres siglos atrás. Yo no sé si con tanta legislación nos atrevemos a decir eso, si tiene esa importancia o no hacía falta… Ser puto es subversivo… ¿Tu eres gay? Yo no, porque no tengo ropa para serlo. Soy puto de barrio. Ser puto es subversivo…

-¿Aportó algo Mundo cruel a tu país, en tu comunidad? 

-Yo  creo que el libro negocia con la homofobia. Ha tenido éxito amplio, no de gueto, porque no lo leen necesariamente los gay. Juego un poquito con esa idea. Mucha gente me dice que no sabía nada de ese mundo. Pero como se ríen, como lo gozan… Buscamos la igualdad y celebramos las diferencias…

-Es una puerta de entrada…

No presento al gay que todo el mundo quiere ver, el de los escaparates, o al viejo bondadoso, buey. Esto resulta incómodo porque es honesto. Por eso estoy contento.

-Bueno, acá hay muchos consumidores de Osos y otras prácticas que rompen con heternormativo impregnado en la cultura gay…

-Bien. Hace poco que estoy aquí y ya me enamoré de esta ciudad que es preciosa.

-¿A qué publico te dirigís o cuál es tu ideal de lectores? Dani Umpi me decía que son las mujeres solteras, viejas y gordas…

-La esperanza es que encuentres un lector que quiera participar, porque Mundo cruel no te lo da todo. Tiene que ser un lector que pueda llenar los espacios en blanco, que no se detenga en las palabras que tendría que tener y no tiene. Que me acompañe.

-¿Qué sea gay?

-No, no, no necesariamente… ¿Tú como escritor piensas en eso?

-Bueno, a veces, algunos libros, sí. Porque me di cuenta que faltaba contar algunos temas o situaciones que vivimos y que está bueno leerlo o verlo en una peli, para identificarse

-Hace poco un muchacho de Perú me dijo que lo describí a él. Y otro de San Juan que él ha sido todos los personajes del libro a lo largo de su vida. Una maestra de un pueblito que tiene un muchacho autista en su salón les asignó el libro, y uno que casi no puede comunicarse conectó con Mundo cruel. Son cositas con las que uno dice Woow. Me gustan las historias, me gusta contar historias… Me encanta sentarme en una barra y hablar con gente desconocida. En la guagua, el colectivo, me entero de un montón de cosas; mi mamá me regañaba porque decía que para mí todo el mundo es bueno y que era amigo de todo el mundo. Yo soy así, le abro mi casa para todo el mundo.

-Aunque el mundo sea cruel…

-Aunque el mundo sea cruel…

 

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Una marcha de la diversidad para eliminar el código de faltas que criminaliza en Córdoba

Hace cuatro años que se marcha en Río Cuarto, la segunda ciudad en importancia luego de la capital de Córdoba. La marcha de la diversidad surgió, primero con un puñado de militantes en una sociedad descomprometida de estos temas “invisibles”, y ahora convoca a cientos de activistas y vecinos que intentan apoyar las políticas inclusivas.

Este año, la multitud -entre la que me incluí- marchó por la derogación de los códigos de faltas. “En consonancia con marchas que se hacen en todo el país empezamos a organizar la nuestra”, dice, bandera en mano, Walter Torres, presidente de la asociación civil Mesa de la Diversidad, coordinador de Derechos Humanos en la Municipalidad de Río Cuarto, y quien fuera compañero de militancia de la activista trans fallecida Eliana Alcaraz.

Esta marcha recibe el nombre de una luchadora por los derechos humanos, Susana Dillon, una maestra, Abuela de Plaza de Mayo, quien enarboló la lucha por la recuperación de derechos de todxs. La marcha se realizó un mes antes de la que se realiza este fin de semana en la ciudad de Buenos Aires.

El pedido de este año resulta básico y elemental para garantizar el fin de la persecución de gays y trans. “Pedimos la derogación del código de faltas de la provincia de Córdoba. Hoy en la provincia de Córdoba existen dos figuras que son trágicas para la ciudadanía: una es el tema del merodeo, las detenciones arbitrarias por estar caminando por la calle y lo que nosotros planteamos: que los pibes de los barrios no pueden llegar al centro de la ciudad. Son las detenciones por portación de cara”, define Torres. “Y también está el artículo que tiene que ver con la prostitución escandalosa. Las mujeres y los hombres que están en situación de prostitución son detenidas arbitrariamente en función de ese artículo. Hay un montón de otras cuestiones también que son inconstitucionales y por eso pedimos su derogación y generar normativas democráticas y participativas”.

Otro de los pedidos de la marcha, que se revelaba en la presencia de carteles con peticiones, es el de la implementación de la ley sexual integral. “Es necesario trabajarlo en todo el país. En algunas instituciones se trabaja, pero hay que profundizar en el trabajo de la educación sexual no sólo desde una mirada biológica sino teniendo en cuenta la diversidad, los derechos humanos, las situaciones de violencia y trabajar para erradicar la discriminación y la violencia. Esa es la mirada que nosotros creemos que tiene que haber”.

Entre los ejes que se propone la mesa de la diversidad, están: promover la igualdad de derechos y oportunidades para todos, concientizar sobre el respeto a que todos somos diferentes y luchar contra todo tipo de discriminación, reducir el estigma social y posicionar una agenda política sobre estos temas.

-¿Están yendo a colegios?

-Venimos trabajando con las instituciones educativas. Tenemos el documental Se dice de mi y la idea con él es salir y generar la discusión. En ese documental con mirada positiva de la cuestión trans la idea es mostrar que ser una persona trans no es simplemente estar parada en una esquina, ejercer la prostitución sino que hay una mirada diferente si uno le da posibilidades. Está el caso de Eliana Alcaraz, dirigente social y política que no llegó a ver el documental, María Belén, a quien se le dio la adopción de dos nenes, por ejemplo.

-¿Cuán abierta ves a la comunidad de Río Cuarto?

-Es muy difícil. Seguramente que si uno hace una encuesta hoy en la ciudad el 99% está en contra de la discriminación  y está a favor de la diversidad. Ahora: ¿cómo pasamos de lo discursivo a la acción concreta? ¿Qué hechos produzco yo para que se generen acciones de inclusión? Lo que le toca al Estado nosotros se lo vamos a exigir, se lo vamos a seguir pidiendo, pero también está lo que nos corresponde a nosotros como miembros de la sociedad. Preguntarnos: pese a que la mayoría dice no estar a favor de la discriminación, si yo hoy tuviera que tomar a una chica trans para ser niñera o secretaria, ¿la toma?

-¿Se está luchando para que haya un cupo laboral trans en la Municipalidad?

-Sí, desde la organización hemos presentado dos propuestas. Una que tiene q ver con una ley integral trans, que plantea la situación de salud, vivienda y empleo con el cupo de empleo municipal, que está en tratamiento en el Concejo Deliberante. También presentamos un proyecto a nivel provincial con similares características.

-¿Cuál sería el cupo?

-El 1%. En realidad, ponemos ese número de modo simbólico. Lo que necesitamos del Estado es un gesto. Cuando le pedimos a la sociedad que de un gesto, también se lo pedimos al Estado porque hay que educar con el ejemplo.

Se avanzó mucho, pero aún hay materias pendiente, motivos para seguir luchando: la ley de Prevención y Sanción de Actos Discriminatorios, la derogación del Código de Faltas, la declaración de emergencia provincial por violencia de género, la inclusión socio-educativa, laboral y salud para todos, la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral y un Estado laico.

 

Este sábado a las 16, sumáte a la Marcha del Orgullo en la Plaza de Mayo en Buenos Aires. Una de las consignas es ir con un cartel que reclame Justicia por Diana Sacayán: ¡Basta de travesticidios! 

ilustración Maia Venturini Szarykalo

 

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