Marcha del Orgullo: del “rejunte de locas” a la identificación con la diversidad

 

El sábado pasado se realizó la XXIII Marcha del Orgullo LGBTTIQ en Buenos Aires. Para Julio Francisco Szanto, un porteño de 45 años, fue la primera. No desconoce que esta necesidad de visibilizar a la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgéneros, intersex y queer se inició en 1992; tampoco le es ajeno el hecho de que sólo por entonces marchaban unas 250 personas, la mayoría con máscaras, para evitar represalias. No desconoce nada de eso, pero nunca había estado allí, nunca le había puesto el cuerpo a esa convocatoria de personas tan diversas y, sin embargo, tan afines a él.

En este relato que escribió para Boquitas pintadas cuenta por qué esta vez decidió ir y habla de sus sensaciones en esta marcha que convocó a unas 200.000 personas. Una de esas personas fue Julio, con quien conversamos el sábado acerca de algunas de las emociones que ahora comparte con toda la comunidad de Boquitas.

Mi primera vez

Por Julio Francisco Szanto

 

Tarde de sábado muy calurosa. Estaba en mi casa listo para emprender mi camino hacia un lugar hasta ese momento desconocido para mí.

Si bien soy un varón gay fuera del clóset, estaba algo nervioso, con una “fiaca” repentina que no era más que un signo de que mis mecanismos de defensa estaban activándose. Recordaba lo que solía pensar hasta hace un tiempo no muy lejano: “Eso es un circo”, ¿“Qué tengo yo que ver con esa gente?”, “No me siento para nada identificado con ese rejunte de locas”.

Finalmente y sin pensarlo demasiado, salí de mi casa rumbo a la Marcha del Orgullo LGBTIQ.

Ya desde el momento en que tomé el subte comencé a vivir un clima festivo. De repente casi todo se vistió de muchos colores, algunos con banderas, otros con pancartas y otros con remeras alusivas. El público claramente era muy diferente a lo que suelo ver de lunes a viernes. Me empezó a invadir una sensación extraña, mezcla de ansiedad y emoción.

Ya más cerca del evento, ví una Plaza de Mayo completamente vestida de fiesta pero a la vez pacífica. Comencé a caminar más rápido pero con cierta desconfianza, ya que las grandes concentraciones de gente en general no me gustan.

Tan pronto como me mezclé con la gente la primera impresión que tuve es de pertenencia. Qué extraño, ¿no? Pertenencia con completos desconocidos. Eran todos tan diferentes a mí, y tan diferentes entre sí, pero al mismo tiempo tan iguales que por supuesto todos los prejuicios que podía llegar a tener quedaron completamente desterrados. Ví a familias compuestas por niños y niñas con dos mamás o dos papás, familias heterosexuales manifestando su apoyo a una vida más libre y abierta.

Julio y Alejandro en los extremos de la foto junto a dos amigos más

Seguí caminando por la feria hasta el stand de Puerta Abierta, en donde habíamos quedado en encontrarnos con Alejandro Viedma, coordinador del grupo de reflexión de varones gays del que formo parte, y con otros integrantes del grupo.

Pasamos una tarde excelente, en medio de una gran alegría, una sensación de plenitud que me invadió por completo y un increíble respeto que se respiraba en todos lados.

Con la consigna “Por más igualdad real: ley antidiscriminatoria y Estado Laico”, la marcha se desarrolló con absoluta tranquilidad. Esto fue una clara demostración de que se puede pensar, sentir y amar de formas diferentes y convivir en paz, respetando nuestras originalidades.

Pensé en los grandes avances que el colectivo LGBTIQ ha tenido desde que se llevó a cabo la primera Marcha del Orgullo allá por el año 1992. Esa marcha solamente contó con 250 personas y algunos se ponían caretas de cartón por temor a perder sus trabajos.

Felizmente, en la marcha del sábado pasado éramos unas 200.000 personas expresándonos libremente. Vaya que hemos recorrido un largo camino lleno de conquistas, desde aquellos valientes corajudos y corajudas de las primeras marchas hasta la masiva convocatoria de hoy en día.

En una sociedad en la que la legislación va unos pasos más adelante que el cambio cultural, aún falta bastante por hacer en materia de igualdad de derechos, pero vamos en muy buen camino.

Lo que me quedó clarísimo en la Marcha es que el amor no tiene género, la libertad no tiene género, la dignidad no tiene género y el respeto por el otro no tiene género.

Ir a la Marcha me ayudó a confirmar plenamente lo que siento sobre mí: que no tengo vergüenza, que no tengo miedo, que estoy orgulloso de ser quien soy, con mis defectos y con mis virtudes y viviendo en plenitud mi forma de amar.

Flor de la V, entre las más aplaudidas de la marcha; foto de Alejandro Viedma

Espero humildemente que el contar mi experiencia pueda servir a otras personas a animarse a participar de este gran evento. El compartir nos fortalece y nos hace libres.

Muchas gracias Vero Dema por tu buena onda y la oportunidad que me diste de expresarme a través de tu blog.

Muchas gracias querido Ale Viedma por haberme alentado a participar de la Marcha.

Julio Francisco Szanto

 

Te invito desde este espacio a que compartas tus historias, tus experiencias. Escribí a boquitaspintadas@lanacion.com.ar. ¡Te espero! ¡Gracias!

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” ¡GRACIAS!

  • sergio

    genial esta cronica simple y sentida de la marcha
    tengo como meta ir algun año y leer esto me arrima un cachito mas
    ser

  • lucas m.

    todo muy lindo, pero la marcha dejó de ser lo que era hace rato y la comisión directiva no lo toma en cuenta, siempre las mismas caras (repetidas hasta el cansancio y sin posibilidad alguna de renovación) y una clara cooptación del gobierno nacional le han dado un tinte sectario y partidista, yo fuí uno de los que concurrí a unas de la primeras que se realizaron en los 90, (estaba en vida carlos jáuregui) Y DESGRACIADAMENTE con los años se fué desvirtuando su sentido, que más allá de lo festivo tuvo un fuerte contenido de protesta política, falta muchísimo para la igualdad real todos lo sabemos, y éste gobierno hace poco y nada para que ellos se produzca, es una verguenza la ley de educación sexual, la ley antidiscriminatoria sigue durmiendo el sueño de los justos y mejor ni hablar lo que pasa en las provincias feudalistas (muchas aliadas al gobierno central).
    Hay que barajar y dar de nuevo, renovar caras en la comisión organizadora y en las organizaciones lgbt, sino se perderá todo lo conquistado, yo no fuí éste año pero quienes fueron sostienen la merma de gente con respecto a otros años, el achicamiento del escenario y la mala elección de florencia de la v como oradora principal, quién seguramente sea ejemplo en lo que conquistó en lo personal, pero que de militante lgbt tiene poco y nada, todos recordamos cuándo durante muchos años se le suplicaba que concurra y ella decía que prefería seguir su carrera artística sin inmiscuirse directamente en la militancia, cuándo su presencia hubiese ayudado mucho a muchas chicas de su identidad, se acordó tarde de la militancia.

    • Carito

      Adhiero 100% a tu comentario. Desde que se convirtió en un show kirchnerista la marcha fue vaciada de contenido. Entre el “mercado rosa” y la guita del gobierno hicieron mierda todo. Hay dirigentes LGBT que se vendieron por carguitos y parece que la única innovación en la lucha es seguirle agregando letras a la sigla….Yo decidí no ir mas por eso. Pero no hay que bajar los brazos, y seguir poniendo esfuerzos en esta lucha que es histórica y que no se resuelve nada con un par de leyes.

  • lucas

    verguenza ajena…
    por eso ya casi nadie apoya esto