Josue Marcos Belmonte, “Ioshua”, el último poeta punk

 

El escritor y periodista Facundo Soto comparte con los lectores de Boquitas pintadas esta entrevista a Josue Marcos Belmonte, conocido como “Ioshua”, el último poeta punk. Ioshua, poeta gay del conurbano, falleció en junio pasado. Esta conversación inédita es un homenaje a él.

Sólo contra todos

Por Facundo R. Soto

La última vez que Ioshua leyó en público, se apoyó en un bastón. Era el poeta del conurbano profundo y gay, performer, fanzinero, músico, periodista, punk, cumbiero, hardcore, artista plástico, libertario: Josue Marcos Belmonte murió en la casa que alquilaba en Mariano Acosta, partido de Merlo, al oeste del conurbano bonaerense. Tenía 37 años y convivía con el virus de vih.

Ioshua leyendo uno de sus textos

Jueves 3 de mayo 2012, Centro Cultural Pachamama

Cuando arreglé con Ioshua para pasar por el Centro Cultural Pachamama, donde estaba viviendo porque otra vez se había quedado en la calle, me dijo que se iba a bañar ya que a la noche iban a pasar a saludarlo, y además le comprarían Malincho su último libro; lxs compradores eran lxs escritores Paula Brecciaroli, Gaby Luzzi, y Bruno Szister. Le pregunté cuánto tiempo hacía que no se bañaba, y me dijo que mucho; y que no se acordaba. Al día siguiente fui con Bruno para entrevistarlo. Me sorprendí al ver a Ioshua. No era el que yo había conocido en las FLIAS (ferias de libros independientes), el que hacía lecturas tratando de acaparar el centro de la atención con la provocación constante y el buen humor.

La primera vez que lo vi fue cuando leyó junto a Pablo Perez y Mariano Blatt en Casa Brandon, donde presentaban la plaqueta de Proveedora de droga que acababa de publicar Germán Weissi como editor. Recitó un poema que decía “Pija. Dame pija. Quiero pija. Merca. Pija y merca. Merca y pija”, y pronunciaba las palabras como si desprendiera odio de su interior. Pero cuando terminaba su show-performático, se reía y desprendía buena onda para todo el mundo.

Nació en el ’82 en Haedo, provincia de Buenos Aires. Tiene muchos libros publicados, entre ellos “Es la noche que brilla en tus ojos” (Eloísa Cartonera), “Para los pibes” (Plaqueta de Belleza y Felicidad), “Pija, birra y faso” (Ed. Milena Caserola), “En la noche” (Ed. Wacho de la calle), “Loma Hermosa” (Ed. Nulu Bonsai), “Cumbiagai” (Ed. Chapita), “El libro negro” – tapa y contratapa absolutamente negra- (Ed. Milena Caserola), “A quién me ame” –  escrito 100%  a mano, con birome, e ilustraciones-  (Edición limitada de autor), “Malincho” (Ed. Wacho de la calle), fue co editor de la Revista Ají, entre otros multi actividades que emprendía en su vida, bardeada por la creatividad y el arte. Esta vez, a Bruno, a Gaby y a mí, nos abrió la puerta como si fuese un anciano que no podía más con su vida.

Se agarraba la cintura y no podía caminar. Tenía pelo, mucho, y en remolino, Ioshua siempre andaba pelado; ahora también tenía barba. Lo único que mantenía eran sus pantalones de gimnasia y las zapatillas onda tractor, pero estaba extremadamente flaco. Cuando hablaba, con la cadencia prolongada, casi cantando, prolongando las letras,  se le deslizaban las palabras, y en algunos momentos se enojaba; se ponía duro, apretando los dientes. No estaba drogado, sino medicado. Había ido al Hospital de clínicas por un fuerte dolor en la columna, que desde hacía varias semanas no lo dejaba tranquilo.

“Dolor, siento un fuerte dolor, en todo el cuerpo. Un dolor fuerte, Facu. ¿Vos me entendés, no?”, decía y me repetía.

El nuevo libro se llama Malincho, es diferente a lo que escribí antes, porque esta vez los protagonistas son homosexuales adultos. Todo lo que escribí desde el 2005, cuando empecé, eran muchachitos de 17 años hasta 23, porque esos wachines eran yo, en realidad. Entre esos excesos, yo soy un hombre adulto de casi 40 años, entonces escribo desde ese lado. Ya no estoy en la calle, ya no estoy en la marginalidad.  Eso se refleja en mi libro.

-¿Por qué decís que no estás más en la marginalidad?

-Porque no estoy más en la marginalidad, hombre. Porque no fumo paco, no tomo cocaína, no tomo alcohol, porque no estoy durmiendo en la vereda ni comiendo de la basura.

-¿Hiciste eso?

-Hice eso porque me ha tocado hacerlo. ¿Qué culpa tenía yo de estar solo en la vida? No tenía ninguna culpa.

-¿En qué etapa fue eso?

-Desde que era chico hasta los veinte y algo…

-¿Y de ahí surgió algún libro?

-No, imaginate si iba a estar pensando en un libro cuando tenía una desnutrición fatal, una vida excesiva donde vivía alcoholizado, drogado, perdido. ¿Imaginate si iba a pensar en un libro? Apenas pensaba en estar vivo, y ni siquiera sabía lo que eso significaba. Era como un animal que continua y continua, por instinto o impulso. No sé… Lo que sí hacía era escribir. Yo escribía. Escribía y escribía, y escribía y escribía y escribía…

-¿Tenés guardadas esas cosas?

-No. Nada de eso sobrevivió. Está en Pija, birra y faso. Ahí sí, se rescataron algunas cosas; pero…  no hay ningún manuscrito original de la época. Hay cuadernos, que son los que yo hacía circular en mi origen.

-¿Qué fue lo que te hizo empezar a escribir con el objetivo de publicar?

-Que la gente respondió. Yo, cuando empecé a escribir con más voluntad, fue porque había respuesta de lo que hacía. Fui una vez a Belleza y felicidad con estos manuscritos que yo hacía, con unas hojas de poemas, nada más. Yo se los doy, se los regalo a la chica, le digo “Hola, tomá”. No se los doy para que los ponga a la venta. Laura Las Heras. Me manda un correo y me dice “Che, se vendieron”. “¿Cómo que se vendieron?”. “Sí, los puse en la exhibición de la galería y se vendieron. ¿Tenés más?, me dice. “Sí, claro”, le dije; pero era mentira. Entonces empecé a escribir, escribir, escribir. Hacer más, más y más libritos; para ella. Y ahí se empezó a vender y a vender y a vender. Y eso empezó a circular, a circular, a circular. Y nadie me conocía. Nadie me conocía a mí. Sólo los que compraban ese fanzine en Belleza y felicidad. Un día, por esos azares, me invitan a leer a la casa de la poesía (ahí en Bulnes y no sé cuanto). No sé por qué azar, pero caí ahí. Yo me imagino la imagen que habré dado, porque era un tipo semi linyera, totalmente destruido. Cuando estaba llegando escuché que decían, no dejen entrar a los chorros ni a la gente de la calle. Y yo era uno de los que leía, ese día. Y… bueno, era un público muy poético-literario. Arranco leve. En un momento digo cosas como “bla bla bla, te amo wachín”, y fue como prender pólvora. Todo el mundo quedó azorado. ¿Qué está diciendo este pibe? Mi poesía decía, “wachín, merca, birra, calle- y siempre la palabra amor en el medio, yo te amo wachín- vamos a rompernos todo, tengo dos bolsas”. Era entre violento y romántico. Los desconcertó. Esa fue mi primera lectura, en agosto del 2005. Cuando termino se me acercan un montón de personas queriendo saber quién era yo, de dónde venía, porqué escribía así, qué soy. Yo no tenía respuestas. Hoy no las tengo, tampoco. Bueno, después me empezaron a llamar de lecturas… Empecé a buscar lo que yo quería hacer en vivo. Me importaba el escenario y una lectura, que buscaba algo, yo quería dar un show. Ese año…

En ese momento entró una persona del centro cultural, estaban preparando una lectura en la sala principal, donde también iba a tocar una banda con instrumentos de vientos. Se escuchaba la trompeta de fondo. El chico nos pidió las banquetas. Bruno dijo que él se tenía que ir (estaba con editora de Paisanita Editorial: Gaby Luzzi).

-              ¿Te puedo comprar tres?- le dice Bruno a Ioshua.

-                Si, si, si. No, no no.

-              ¿Viste que yo te dije que teníamos que cenar?

-              Sí, pero yo al final, no podía…

-              Porque en la esquina hay una rotisería bárbara, que por $17 te dan una de mozzarella fantástica. Yo hoy me compré empanadas de jamón y queso riquísimas. Riquísimas.

-              Ojalá. Otro día- dijo Gaby.

-              Sí. Si yo estoy acá. Yo vivo acá.

-              Che, ¿y celu todavía no tenés?- le preguntó Bruno.

-              Mmm. No.

-              Arriba, en el entrepiso había uno.

-              Claro, ése es el que tengo que arreglar. Hoy averigüé y el más barato me sale 150.

-              Y 150 es barato- dijo Bruno

-              Es barato pero bué…

-              ¿Y el Facebook lo ves seguido?- le preguntó Bruno.

-              Todo el tiempo. Vengan cuando quieran, y a cualquier hora. Porque yo estoy acá. Estoy muy solo y aburrido.

-              ¿Vos Facu te quedás, no?

-              Sí, sigo entrevistándolo.

-              Chau, nos vemos en la próxima, en cualquier situación. Cuidate mucho- dijo Ioshua.

-¿Dónde habíamos quedado, después de lo de Belleza y felicidad?

-Sí. Lo de Belleza fue muy fugaz. No fue una etapa es que yo pertenecía a ese lugar. Ellos vendían mis fanzines y nada más. No teníamos otro tipo de vínculo. Yo en ésa época estaba en un grupo anarquista donde aprendí todo. Lo que es la independencia, el “hazlo tu mismo”, a ver el sistema comercial del arte desde otro lugar. Aprendí muchísimo de ellos y hoy lo implemento. Es esto de editar mis propios libros con mi esfuerzo. Hacer los flyers, y todo eso, es propio de la educación anarquista-punk que aprendí con esta gente.

-¿Y qué valor tiene hacerlo todo por vos mismo, sin interactuar con otra gente?

-Y, que no tenés que pelear con nadie, nadie te roba nadie. Sos vos con quién se interesa por tu obra. No tenés que ceder ningún porcentaje a nadie. Ni sonreírle a nadie. Haces las cosas tal las queres, y decís las cosas tal como querés. Y después a ver qué pasa, si hay interés de las personas. Si hay devolución de todo eso. Lo que aprendí, también, es a no buscar la fama o popularidad. A abandonar eso. Si llega, llega, pero no es una búsqueda que uno debe tener.

-¿Qué buscas con tu escritura?

-¿Qué busco? Yo no busco nada en particular. Dejo que todo ocurra y nada más. Trato de disfrutar lo bueno que viene de todo eso. Pero yo, artísticamente, no tengo ninguna búsqueda. Todas mis búsquedas son personales. Están bastante lejos de algo tan mundano como el arte o la cultura…

-¿Y personalmente qué buscas?

-Y, estoy preocupado por mi salud, por mi actualidad. Hoy tuve médico. Tengo un problema en la columna, y aquí estamos, con tomas de sangre, tomas de sangre; que de aquí, de allá. Me preocupa más eso… que la popularidad o el reconocimiento que pueda tener.

-¿Te preocupa tener algo malo?

-Más allá de eso… A mí me modificó la vida todo esto. Perdí todo el vigor… todo el ánimo. No puedo caminar… (Tengo corrimiento en tres vértebras). Me trastornó enteramente el cuerpo. Me trastornó todo el cuerpo. No es que está acotado a la espalda. Son dolores musculares en el lado derecho, donde no tengo nada, pero los dolores se trasladan, y son terribles. Terribles… Hoy venía en la calle… Y decí que estaba cerca de la plaza del Hospital de Clínicas, que hay mucho sol. Llegué como pude a un escalón y me senté ahí, y empecé hacerme masajes.

-¿Te atienden bien en el Hospital de Clínicas? ¿Cobertura social no tenés?

-No, yo me atiendo en el Hospital Álvarez. Ahora voy a empezar, mañana, si puedo, en el Clínicas. Ahora estoy tomando calmantes, pero sólo para evitar el síntoma… Hoy llegué re mal de la calle. Ahora estoy bien porque me calenté en la salamandra. Yo necesito tener el cuerpo caliente. Si tengo el cuerpo caliente estoy bien. Sino, siento frío y empieza mi dolor, mi dolor, mi dolor, mi dolor. Por eso vivo cerca del fueguito, o de un radiador y me quedo al lado… Uso mucho abrigo, pero es por eso. Se me enfría un poco el cuerpo y la paso terriblemente mal.

-¿Y el libro que ibas hacer para niños?

-Ahí está. Yo escribo mucho, en general… Hay cosas que quedan como en el medio, después las retomo. Eran cuentos infantiles, pero también para adultos, como los de Lewis Carroll.

-¿Y acá estás bien? ¿Te sentís tranquilo?

-Quisiera irme ya. Voy a ver si lo puedo concretar. Un amigo me ofreció una habitación que tiene en un departamento. El vive solo, muy solo, y me dijo que le vendría bien una compañía, alguien con quién charlar un poco…, y me ofreció el espacio. Si hoy viene acá al Pacha, le digo que me gustaría conocer el lugar. Está bien, tiene agua caliente y calefacción en la casa… me voy ahí. No puedo estar acá, porque me roban.  (Apenas llegamos gritaba que le faltaban los libros Malincho, y que le habían robado la cámara de fotos que está vendiendo por Facebook. Bruno subió al entrepiso y estuvo buscándolos. Encontró algunos. Yo le dije que no creía que en el centro cultural le hayan robado la cámara, que seguramente estaba tirada por algún lugar, que el cuarto estaba desordenado).

-¿Y cómo llegaste acá, porque estabas viviendo en la casa de un amigo tuyo, en Merlo?

-Claro. Ese amigo enloqueció, pobre pibe. Freekeó. Freekeó. Estaba demente. Rompía todo. Todo. Todo.

-Y a nivel amores ¿estás con alguien?

-No… ¿Mirá si voy a estar con alguien? No estoy con nadie. Antes. Imaginate ahora… ¿Quién podría salir con un enfermo? La mejor cita para un sábado a la noche es yo, tiritando de frío y dolor en una cama.

-Hay de todo para todo, Ioshua…

-Ya no…  Ya no…. Antes, bueno, porque yo era un poco exigente con las relaciones.

-¿Pensás quedarte solo toda la vida?

-No pienso en eso. No pienso en eso. No es algo que me preocupe.

¿Pero te gustaría estar en pareja?

-Obvio. El amor es algo fabuloso y maravilloso. Por supuesto que me gustaría, pero no están dadas las cosas para eso. Ahora vos me ves y estoy hablando bien. Si venís en otro momento, me vas a encontrar ahí tirado, durmiendo con tres mantas encima. Así, todo dolorido, incapaz de hablar, incapaz de concentrarme… ¿Entendés? Todo bien con Ioshua y Cumbiagai, pero… Un pibe llega a ver eso y sale huyendo… “Tengo que irme a estudiar”, me dice, y se re borra. Se borra. Te das cuenta. Uno lo sabe.

-Mucha gente cree que Cumbiagai es un grupo de música…

-Yo soy DJ en las fiestas, yo no toco música, paso música. No toco ningún instrumento. Yo estoy en el mundo de la música, yo trabajo, porque cobro mi pequeño sueldo en SADAIC. Encontré un lugar de letrista. Me contratan para escribir letras para artistas que consideran que escribo bien y quieren cantar temas míos. Cumbiagai es un montón de dibujos desenfadados, infames.

Infames. ¿Sabés que siempre me llamó la atención de que tus textos son muy punks, por ejemplo el que se llama “Me muero por chuparte la pija”, “Palo y a la bolsa” donde gritas pija, quiero pija, dame pija, etc; y uno puede fantasear que sos un descontrolado. Sin embargo, los que te conocemos un poco más, sabemos que sos super tranquilo a ese nivel y lo curioso para mí es que sea tan antagónico a lo que escribís (ese desenfreno sexual).

Lo que pasa es que yo soy una persona de otros modales, creo que se nota en la manera en que hablo. Siempre entendí que uno no es su obra. Uno no es enteramente lo que escribe. Pija, birra y faso es mi vida tallada palabra a palabra. Soy su protagonista y hay plena fidelidad de lo que cuento, pero eso está concluido. Lo mismo pasa con todas mis obras. Yo hago Cumbiagai, y detesto la cumbia. Detesto la cumbia. Me parece un género básico, inmediato, vulgar, que no tiene ninguna profundidad ni matiz que a mí me interese.

-¿Y por qué hiciste Cumbiagai?

-Porque tomo un esteticismo de la calle que nadie, nadie, había rescatado. Cuando sale Cumbiagai fue una bomba por eso. Hoy veo galerías de arte, revistas fashion haciéndose eco de esa estética, a muchos años de su inicio; empezó en el 2006, imaginate. Tardó en aceptarse a los pibes como símbolo de belleza. Los pibes negros, villeros, cartoneros tienen su belleza.

-Versus el paradigma de los modelos rubios, bronceados, musculosos…

-Un paradigma absolutamente social y facho, que nos obligaba a pensar que los cánones que debíamos seguir eran los de Miami. Fue cultura facha.

-Viajaste con tus libros y lecturas, a distintas provincias y países, con los fanzines de Clasismo Homo (política de género, identidad y revolución), y siempre fuiste bien tratado, incluso en años donde no se planteaba la posibilidad de la ley de género ni del matrimonio igualitario…

-Ser tratado con mucha deferencia es algo que no puedo explicar. Yo nunca tuve ningún encuentro violento con nadie, a pesar de haber recorrido lugares jodidos y tradicionalistas como Santiago del Estero o Corrientes, que son ideológicamente muy tradicionalistas. Creo que, porque la gente mala y fascista no se acercan a estos eventos. No van.

-Bueno, cuando se debatía la Ley del matrimonio igualitario, se hicieron contra marchas organizadas por la ultra derecha y el catolicismo…

-Y bueno, pero eso fue un movimiento para popular, en la calle. Es obvio que reaccionen los otros. Lo mío es estar en una feria, con mis libritos, y ya está. Yo nunca me puse la bandera homo. Yo hablé libremente de mi homosexualidad, sin pensar ni medir ninguna consecuencia. Nunca me consideré parte de ningún movimiento gay, y nunca levanté la bandera de nadie del movimiento gay. Mis intereses son homosexuales, así son las cosas cómo las pienso y las hago. Si eso se interpreta como un gesto…

-Pero los fanzines que hacías con el puño levantado, el blog Clasismo Homo donde al entrar decías “proyecto de militancia homo, griten putos, griten”, en el 2009…

-Bueno, eso fue un esteticismo con el que yo jugaba mucho. Esta muy bien, pero yo, qué se yo. Nunca fui invitado…

-Estuviste invitado en el Centro de la Cooperación. Ioshua en la calle Corrientes…

-Sí, sí. Fue muy bonito. Me han pasado muchas cosas en la vida que agradezco mucho.

-¿La ley de género, el casamiento igualitario son cosas que las vivís como un logro?

-No pienso nada. Están muy bien las leyes porque promueven un derecho cívico. Me gusta la ley de despenalización del cannabis. Yo estoy de acuerdo con todo.

-¿Con todo?

-Con cualquier derecho cívico y social, que tenga que ver con la libertad de las personas: aborto, marihuana, matrimonio igualitario, HIV. Todo lo que ayude a la gente, yo lo apoyo, vamos para adelante. Voy a estar en la Universidad Nacional de Río Cuarto, en Córdoba, dando dos conferencias.

-¿Sobre qué temas?

-Voy arrancar sobre mi historia, porque creo que tiene un valor. Después voy a desarrollar el Hazlo tu mismo, que incluye las publicaciones, el no detenerse, demostrar que uno puede generar sus propios vínculos sin esperar nada de nadie. Esto derivará en la diversidad sexual, en algún momento. Porque quiero transmitir eso, que todo lo que quieran hacer, pueden hacerlo. No hay ningún secreto. Insisto, yo empecé escribiendo con birome y papel y fue la convicción, la tenacidad…

-¿Hay algo que te hubiese gustado hacer y que todavía no pudiste?

-Uy, sí, tantas cosas…

-¿Por ejemplo?

-La secundaria. Me gustaba tanto estudiar. Es muy fácil para mí aprender, comprendo rápido. Me gustaba tanto… Sorprender a todos. No era el inteligente mala onda, mis compañeros me querían porque yo no era canuto. Ellos me preguntaban las respuestas y yo se las daba.

-¿Tenías novio en ésa época o alguien de quién te hayas enamorado?

-No recuerdo… Había un compañero con el que había una historia, pero era el típico heterosexual cagón que no se animaba a concretar. Me encantaba ese pibe, era hermoso. Pero era la típica historia “quiero pero no sé, no me animo, no me animo…”.

-Te conozco hace bastante tiempo, pero no sé tu nombre verdadero. Sé que sos Ioshua pero no te llamás Ioshua. En una época usabas muchos seudónimos: Canibalistikum Cadaver, Dishei Alkoliko, El mal es hombre, y otros. ¿A qué responde estos frecuentes cambios de nombres que te posibilitaban tener varias identidades y no una?

-Ahora ya no… Ocurrían esas tonterías porque yo pensaba que no iba a ser nadie. Estaba jugando, nomás… Me inventaba nombres y era otra persona, y jugaba con eso… Jugaba que era un personaje exótico. Yo me llamo Josue Marcos Belmonte. Un día estaba tirado en la cama, aburridísimo, y empecé a escribir. Escribir. Escribir. Escribir. Escribía mi nombre y fue mutando hasta que apareció Ioshua. Y dije, y bueno… Hoy por hoy no me gusta. No me gusta. A veces pienso en usar mi verdadero nombre. Ioshua como tal no existe. No tendría que empezar con i sino con j, no terminar con a sino con e, que es mi nombre verdadero. Josue fue el muchachito, mano derecha de Moisés, durante el éxodo. Tuvo revelaciones donde salió a matar ejércitos, y a todos los venció. Y fue uno de los encargados que agarró una de las manijas del arco de la alianza, cuando cruzaron el mar abierto. El era uno de esos muchachos.

-¿Tenés mucho sueño ahora?

-No.

-¿Seguís haciendo cosas con Kaudia con K? (Klaudia falleció 06-03-2015)

-Sí, soy amigo de ella y trato de ayudarla. Cuando hay alguna movida le aviso. Publiqué un libro de ella y otro que se llama Luz y fuerza, que es una antología y la incluí. Hay una onda, de amigos, no soy su manager.

-Hiciste un documental de ella…

-Sí, que no lo entendió nadie, por la música. Decían que la música estaba muy fuerte y que no se escuchaba lo que decía Klaudia.

-Pero si por la calidad de los videos ya no se escuchaba nada desde antes…

-¿Vos escuchaste los videos originales? Entonces no me digas que la música está muy fuerte y tapa la voz, porque no hay voz en los videos… El sonido era malísimo, todo casero pero representa una época. Hice una obra, trabajé con material experimental y nadie entendió nada. Al final tiré todo a la mierda…

-¿Te sentís, en otros aspectos, no reconocido?

-Siento que hay gente que no tiene humildad. Noto como han copiado mis textos. Los han copiado de un modo que a mí me da vergüenza.  Lo mismo con los esteticismos. La otra vez le puse en el muro a un poeta “cómo te pegó la cultura Cumbiagai. Sos un vulgar. Y a mí tanto que me bardeabas diciéndome que era un engreído, un sobervio. Y ahora tenes todo el muro con fotos de pibes de la calle, cartoneando y qué se yo. ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh? Son cosas que uno percibe… Entonces decís, nene, por lo menos decí influenciado por, un gesto… Yo no digo que me hagan un homenaje, pero sí un saludito de onda, porque yo veo todo. Yo te estoy mirando. A mí todo me llega. Yo no voy a ningún lugar, no me muevo por fiestas ni eventos de arte… Cuando salgo es porque voy a lugares muy específicos.

-¿Y qué te influencia a vos? ¿Qué estás leyendo ahora, por ejemplo?

-Yo leo muchos libros a la vez.  El secreto de Los Lubabitch. Cualquiera, es raro, pero bueno. No recuerdo el nombre del autor. ¿Sabés lo que son los lubabitch? Los judíos con pelo negro y rulitos. Bueno, el chabón de mete ahí. Es un libro raro.

-¿Y cómo llegaste al libro?

-Porque estaba en la editorial y me interesó el tema: un tipo hablando de los lubabitch en la Argentina, está bueno…  Ahora tengo 4 poemas inéditos que no sé en qué va a terminar. Yo saco un libro por año.

-¿Podemos decir que sos un escritor gay que hace literatura y poesía gay?

-Los protagonistas son homosexuales, todos. Ya está. Para mí no hay una literatura gay, son tonterías. Esa nomenclatura no existe. Es como decir que haya literatura cervecera, no me cierra. Hay literatura, en este caso, protagonizada por homosexuales, pero bueno, qué se yo…

-Bueno, pero existe el rock chabón de birra y cancha, y los lugares gays, y la música maraca (como dicen), hay un crucero que hace viaje solo para gays, una empresa aérea…

-Lo que pasa con eso es que utilizan la palabra gay solo para vender. No tiene ninguna profundidad.

-Vos, por ejemplo, escribís historias gays ¿Qué lees? Porque hay gente que solo lee lo que le interesa, y lo que le interesa es su mundo, que es gay. Si querés, una especie de mundo cerrado, pero su mundo al fin que determina una cultura gay.

-Sí, pero no vas a sacar un libro que se llame “Soy gay, qué feliz que soy”. Ahora, si aparece, está bien. Esos son libros de homosexuales, como tantos que hay, que me parecen buenísimos. Los últimos homosexuales, me parece un buen título. O La homosexualidad en el peronismo. Ese nombre está muy bueno, porque alguien puede decir me lo llevo, pero no sé… o Me hice gay, y vos decis, nene, seguí escribiendo porque vas para atrás… Igual, me parece que yo no estoy calificado para decir que el libro de tal es una mierda o Fulano es un pelotudo. No.

-Sin embargo, en una época, te calificabas como fundador de la nueva prosa argentina, vanguardista… ¿Por qué considerabas eso?

-Porque lo soy. Porque lo soy. Lo soy. Renové todo. Renové todo. Todo. Renové la literatura. Antes de que yo existiera la literatura era otra cosa. El libro más cercando que se puede vincular a mí es El mendigo chupapijas, de Pablo Pérez.  Y nunca me han vinculado con él. Fijante vos, que nunca, jamás, nos han comparado. Porque no. Porque era evidente que yo venía de otro lugar. Era evidente que yo decía otras cosas. Era evidente que tan fresco y tan nuevo, que no había como retenerme o contenerme. Nadie sabía cómo manejarse conmigo. No sabían si yo era un chiste o real.

-¿Por qué? ¿De dónde venías?

-De la mierda misma.

-¿Vos encontrás algún paralelo entre Ioshua y El mendigo chupapija?

-Ninguno en absoluto. Ninguno en absoluto. Para nada. Y con Pablo Pérez menos. No tenemos nada que ver literariamente. El es porteño, yo vengo del conurbano. Son cosas diferentes, no es lo mismo. Él hablaba de departamentos, que si se aburría iba a tomar un café al bar, que no sé qué. Yo vengo de un lugar miserable, que no hay un lugar donde me sienta aburrido y me vaya a tomar algo al bar. No existe todo eso. No existe el timbre, el encargado de edificio. No existe el ascensor. No existen los taxis, no los subtes. Él es porteño, de ciudad. Yo soy de la calle. Esa es la gran diferencia que por suerte todo el mundo se dio cuenta y no hizo la comparación, porque no existe esa comparación.

-¿Hay alguien con quién te sientas identificado o admires diciendo quisiera escribir como tal?

-Puig. Manuel Puig. No era porteño, veía de un pueblito, y relataba eso con fineza y a la vez con denuncia. De hecho en el nuevo libro encuentro una conexión sensorial con Manuel Puig. Tenía que nombrar un pueblo y me acordé del nombre del pueblo que él inventaba. El nunca decía que era de Coronel Villegas, sino que transformaba el nombre. Yo me encontré diciendo lo mismo. Inventé un pueblo que se llama Coronel Merlo. Ahí encuentro una influencia de haber leído tanto a Puig.

-¿Y a quiénes leés además de Puig?

-De todo leo. Carver. Boudelaire. Cuentos antiguos infantiles. Poesía japonesa. Estoy leyendo a un colombiano que se llama Flaubert Gutiérrez, el libro se llama Entre ataúdes. Es un libro independiente. (No aparece en la web). Es muy oscuro y bueno con la palabra. Es poesía.

-¿Por dónde tiene que transitar el poeta para que a vos te toque?

-Tiene que tener alma. Tiene que ver la tragedia. Cualquier artista en general tiene que tener alma. Miguel Abuelo decía que el artista es que el que va delante de la caravana, el que  enuncia la tragedia.

-¿Cambiaron muchas cosas desde que empezaste?

-Mi vida es increíble. Me acuerdo muy bien quién fui. No me olvido nada. Yo, cuando estoy en una gran cena de producción, lujosa, en el mejor restaurante de Posadas; porque soy la figura. Soy Ioshua. ¿Entendes? Soy Ioshua. Ioshua. Me preguntan qué voy a comer y les digo Merluza grillé con salsa de champiñones sin perejil, por favor, le digo yo.   Yo cuando en esos lugares recuerdo las noches cuando me sentaba en el suelo, en la calle, abría las bolsas de basura y comí. Y no me olvido. No me lo olvido, aunque tenga delante de mí caviar, yo me acuerdo quién fui.

-¿En esos momentos disfrutás de la cena o la vivís con culpa?

-Sí, soy un hombre que disfruta la vida, sin culpa, porque sé que eso me lo he ganado. Es un retorno de mi esfuerzo. Pero una cosa no anula la otra. Uno no tiene que olvidarse de dónde viene o dónde le ha tocado estar, como dormir en el banco de la estación de trenes de Paso del Rey, congelado de frío, a estar en hoteles pagos. Dormir en un hotel y recordás cuando dormías en el banco de la guardia del hospital de Haedo; yo a veces dormía ahí porque era calentito. Son cosas, cosas, cosas, cosas, cosas. Todo eso te marca. Por eso cuando escribís, escribís como escribís.

-Por eso decís que sos auténtico…

-Yo no escondo nada.  No tengo nada que demostrarle a nadie. Yo siempre estuve solo. Solo, solo. Yo a mi vieja no le importaba, ella nunca se interesó por mí. Yo era algo. Nunca le importé a ella. Tengo dos hermanas mayores que veo, porque me detestan. Las dos chiflaron por su lado.

-¿Sos afortunado?

-Sí. Gran parte de lo que conquisté es por la suerte y la fortuna.

-¿Qué es lo más preciado que tenes en tu vida?

-Mi estrella. Mi estrella. Es todo lo que tengo. La luz que me ilumina para adelante, que me dice Ioshua no pares, no pares. Seguí, seguí, seguí.

 

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