Lluvia y Arcoíris, un amor de película

 

Atrás quedaron los años de esplendor de Margo, un actor transformista maduro, confinado a mostrar su show en un pequeño bar de ambiente. Aún conserva el estilo que lo caracterizó siempre: Liza, Barbra, Judy, todas ellas viven en él. Su humor ácido y escéptico contrasta con el de su superficial asistente, Norman. Margo, amante de las ficciones cree que el amor no es para él, y que es algo que sólo se vive en las películas. Pero irrumpe en su vida Tim, un joven veinteañero que lo llevará a vivir esta historia de amor en clave de comedia dramática. Esta es la historia que cuenta “Lluvia y Arcoíris”, una obra que está construida con las frases más famosas de la historia del cine y que es, además, una representación de la vida gay en el Buenos Aires de los años ‘90s. Es mucho más que una historia de amor, es un alegato contra la discriminación, el ocultamiento y la mentira, los verdaderos causantes del drama que en ella encierra.

En diálogo con Boquitas pintadas, el director de la obra, Marcelo Roitman, habla de los entretelones de esta propuesta.

-¿Porque decidió dirigir esta obra de Patolsky?

-Conozco a Gabriel (Patolsky)  hace casi 10 años y desde entonces somos grandes amigos. Siempre quisimos trabajar juntos, cada uno desde su lugar como artista. Hace casi 2 años recibí por mail el texto y no dudé en que sería el proyecto que tanto queríamos hacer. Gabriel escribe con una sensibilidad exquisita y fue el rasgo que siempre admiré en su trabajo. Lluvia y Arcoíris está impregnada de esa sensibilidad, además de un finísimo sentido del humor y el toque justo de melodrama que la hacen tan intensa, divertida y conmovedora a la vez. Imposible no querer “trabajarla” después de la primera lectura.

-¿Cómo se emparenta el teatro con el cine en esta historia de amor?

-Margo, el personaje principal de “Lluvia y Arcoíris”, es un transformista en el final de su carrera. Toma su nombre de Margo Channing, el personaje de Bette Davis en “La Malvada”, y es un fanático del cine. Ama tanto el cine que usa las frases de películas casi constantemente para expresar lo que siente o lo que le pasa y es gracias a esas frases que conecta con Tim, el chico que golpea a su puerta pidiendo un autógrafo y con quien vivirá la historia de amor más importante de su vida.  El texto, además, reflexiona sobre por qué la ficción es un lugar tan preciado para los gays.

-¿Qué mirada se muestra sobre el transformismo encarnado en Margo?

-El transformismo es en Margo la manera de construir una nueva historia, una nueva identidad, además de una manera para ganarse la vida. Un lugar donde poder desplegar su acidez, sinceridad e histrionismo. Además, es una metáfora potente para la explotación de las facetas femeninas y masculinas que todos tenemos dentro. Y a pesar de parecer un gran imitador es una criatura completamente genuina.

-¿Qué concepto del amor se propone en escena?

-Justamente la polaridad temática del texto tiene que ver con dos miradas de la sociedad sobre el amor y la homosexualidad en diferentes épocas. Estas miradas están representadas por Margo y su asistente Norman. La primera, producto de la  mirada represiva de la sociedad que creía que el amor no era permitido para los gays, a los que solo se les reservaba el goce sexual. Y la otra mirada, la que fue imponiéndose a través de luchas y reivindicaciones durante más de 2 décadas hasta conseguir la sanción de la ley de matrimonio igualitario, a través de la idea del “mismo amor, con los mismos derechos”

-¿Qué acercamiento hay hacia la vida gay en los 90s?

-No sólo desde el discurso del texto, sino que además desde la estética, vestuario y dirección de arte, están muy patentes los ‘90s. El pensamiento, cosmovisión y manera de relacionarse. Es un homenaje a esa época. Un retrato de una sociedad que ya tenía más de una década de vida democrática y que, sin embargo, esa libertad no había llegado a la vida gay, que se seguía viviendo en clandestinidad producto de las persecuciones policiales y sociales.

 

Desde el sábado 6 de agosto va todos los sábados a las 23.30 en el Teatro Buenos Aires