“La idea es politizar la homosexualidad”, propone Alejandro Modarelli

 

Flores sobre el orín, “capullos que nacen sobre la roña de un baño público de estación ferroviaria”, dice a Boquitas pintadas el escritor Alejandro Modarelli, autor de esta obra de teatro que se estrena el próximo 17 de mayo. Habla de cómo surgió esta obra que es “el Eros porteño de las minorías sexuales y los disidentes sexuales, bajo las botas militares, que confunde en su peregrinar entre urinarios y carnavales secretos, lágrimas y placer”. Y reflexiona: “La idea que compartimos era repolitizar la homosexualidad, devolverle ese aura de revuelta secreta que la hacía en un momento tan poderosa, mucho antes de que se volviera objeto tolerado, nicho de mercado, y artículo modernísimo dentro del Código Civil”.

En esta conversación con Modarelli, también autor de Fiestas, baños y exilios y de Rosa Prepucio, él habla de esta resistencia a un orden dado, del momento en que emergió a la luz pública la aparición del SIDA, las consecuentes razias y encarcelamientos, el contramundial que se vivió en los mingitorios mientras la Junta Militar celebraba el último gol contra Holanda y Argentina, entre otras cuestiones.

Alejandro Modarelli, autor de Flores sobre el orín

- ¿Cómo surgió la obra?

- Jesús Gómez, un director de teatro venezolano que vive en Buenos Aires desde hace más de diez años, se interesó en buscar una opción a las obras de teatro con temática gay en cartelera, que son varias, y en general funcionan en registro Queer as folk. Algunas hechas con mejor suerte y con más inteligencia que otras. Pero la mayoría con esa misma impronta de pequeño drama burgués, donde los vínculos tienen un aire clonado de pista de discoteca, o se refuerzan miméticamente en la rutina del gimnasio. El mari-clon. Es decir, quería salirse de lo que consideraba un clisé estético de los nuevos tiempos, y del auge costumbrista de la promoción de la identidad gay. Pero también alejarse de otros autores posmodernos que reniegan de las clasificaciones, en el deseo de que la identidad se diluya -mariposeando siempre- en el flujo indiferenciado del deseo.

Como en la obra Cock, donde el protagonista reclama para sí la posibilidad de desear y enamorarse también de una chica. Pero ya ahí ingresamos en cuestiones teóricas, y sería complicado explayarme en esta entrevista. Lo post-gay tampoco era nuestro tema, ni nos interesaba. En una palabra, la idea que compartimos era repolitizar la homosexualidad, devolverle ese aura de revuelta secreta que la hacía en un momento tan poderosa, mucho antes de que se volviera objeto tolerado, nicho de mercado, y artículo modernísimo dentro del Código Civil.

- ¿Por qué se llama Flores sobre el orín?

- A primera vista, cualquiera podría asociar el término flores a la mariconería colibrí. Flores, maricuelas, mariposones. Orín, ya sabemos, lo que el cuerpo elimina. Pero cuando pienso en estas flores lo hago un poco al modo de Jean Genet, lo hago de modo de tornarlas  inseparables de la palabra orín. Flores sobre el orín, como vida de locas que se gesta sobre el detritus, capullos que nacen sobre la roña de un baño público de estación ferroviaria, un ciclo de/regenerativo. Gestación, gestión para el goce y resistencia contra el orden militar, porque se trata de un contexto histórico donde los encuentros sexuales, o las fiestas travestidas de los homosexuales, estaban todavía inscriptos en el código de contravenciones. Lo estuvieron hasta mucho después de la dictadura. Es decir, para el poder represivo éramos contraventores dionisíacos, con aroma a deshecho. Pero con la particularidad  de que hasta 1983, hasta que cae la dictadura,  podíamos terminar presos en la cárcel de Devoto.

- ¿Qué me podés comentar del contexto en el que se desarrolla la historia, la época de la dictadura militar?

- Te conté que la idea era repolitizar la homosexualidad en tanto resistencia a un orden dado, y una posibilidad era ponerla a jugar de nuevo en la escena del antiguo orden represivo, del que fue después saliendo (relativamente, de acuerdo a la ubicación geográfica) a través de la visibilidad, la obtención de los derechos civiles, la entrada triunfal a la ciudad democrática. Paradoja esta, porque si hay algo que hizo emerger a la luz pública la cultura gay fue la aparición del SIDA en los ochenta. Una vez desmoronado el misterio, a fuerza de tanta exhibición, y por lo tanto desactivada la presunta amenaza, la pregunta era como devolverle el interés, la pasión, a la cuestión gay. Jesús Gómez me propuso pensar una obra en la que se recuperase la memoria de las luchas políticas y la experiencia comunitaria de la clandestinidad, y que restituyera de alguna manera la importancia disruptiva que tuvo, si no sigue teniendo (tema de debate) la homosexualidad.

Alejandro Modarelli, autor de Flores sobre el orín

Yo ya había trabajado estas cuestiones en otros libros en torno de los cambios históricos en la sociabilidad gay. Así que pensé que sería interesante retrotraer el texto a la época de la dictadura argentina, en ese momento en que en América Latina seguía en funciones el modelo jerárquico marica-chongo, al estilo del Beso de la Mujer Araña, pero donde al mismo tiempo el gay norteamericano igualitarista (vos me cogés, yo te cojo), onda Village People, iba tratando de hacerse un lugar, un poco a los empujones, en unos países latinos con sexualidades más bien populares. Nacía entonces la disco mayoritariamente heterosexual, recordemos New York City, pero al cabo sobrevivía el sexo clandestino de los gays en los baños públicos. Y las consecuentes razias y encarcelamientos. En Flores…hay una historia que es central, la de un policía de la Brigada de Moralidad, Albano, que entabla una relación afectiva y comercial con la regenta de los baños públicos, la Lisette. Ese relato es de un amor infame, un vínculo de varones fuera de la ley, por cuanto Albano, casado con una típica mujer de clase media baja, embarazada,  fue expulsado de la fuerza por haber violado a un joven.

- Una frase de las que promociona la obra me resulta sugestiva: ¿Coincidís en que en la obra se palpa la resistencia del deseo bajo el terror? ¿Cómo se resiste?

- Se resiste afirmando el Eros sobre el orden de la muerte. Burlando su autoridad. De ahí que organizar una orgía secreta en la comisaría de la Casa Rosada, debajo del despacho de Videla fue, además de un hecho verídico, un acto de guerrilla urbana. Como lo fue también aprovecharse de la euforia mundialista para salir de caza de chongo ebrios de patrioterismo y con mucha cerveza en el torrente sanguíneo. Hay testimonios de que se armó un contramundial en los mingitorios mientras la Junta Miliitar celebraba el último gol contra Holanda y Argentina ganaba el campeonato. En la obra hay mucho cuerpo disponible para la parranda subversiva. Cuerpos que levantan la temperatura del público, respetables voyeristas. Una forma también, hay que decirlo, de retribuir con pan caliente el gesto amable de pagar la entrada y sentarse en la sala.

- ¿Te podés explayar en la frase: “La resistencia no es únicamente una negación: es proceso de creación: crear y recrear, transformar la situación, participar activamente en el proceso, eso es resistir”?

- Es una frase que los entrevistadores de Michel Foucault, en la revista Advocate, utilizan al comienzo de su artículo. No la pronuncia el filósofo, pero la inspira. Así como inspira la obra Flores sobre el orín. Resistir no es necesariamente desde las armas, y ni siquiera desde la militancia organizada, justo en una época donde el Frente de Liberación Homosexual (FLH) se había autodisuelto, después del golpe de Estado.  Uno de los personajes es nada menos que Héctor Anabitarte, uno de los fundadores del FLH, exsindicalista y excuadro del Partido Comunista, que interviene con sus monólogos desde un plano distinto, porque está exiliado en España. Y menciona a su antiguo compañero de activismo, Hugo,  “que no deja de yirar en los baños” aún bajo la vigilancia de las patrullas, y consigue robar así un orgasmo a la ciudad marchita. Hugo, entonces, transforma por un instante la catástrofe en una acción de arte callejero, nada menos que un pincelazo seminal en la cara de cemento de los verdugos.

Alejandro Modarelli, autor de Flores sobre el orín

- ¿Qué sentís con el hecho de verla representada? ¿Es completar un proceso?

- Flores sobre el Orín es un trabajo gozoso colectivo, con los clásicos coitos interruptus que producen la tensión y los enojos transitorios. El mismo texto se fue consumando a medida que avanzaban los ensayos. Los nervios son un combustible riesgoso en el teatro, una especie de navaja que hiere aquello que el aplauso, de acontecer, sin embargo puede cicatrizar. Es mi debut como dramaturgo, supongo además que es una audacia también para muchos que dentro del elenco están formándose como actores, aunque hay algunos de ellos con una trayectoria en la escena bastante sólida. La coreógrafa y entrenadora Marcela Robbio es una profesional experimentada, y ni que decir el musicalizador Marcelo Katz.  En fin, por otra parte creo que es el emprendimiento teatral  más complejo de Jesús Gómez, pero él ya tendrá la oportunidad de corregirme si me equivoco.

- ¿Algún proyecto en el que estés trabajando?

- En este año espero publicar un segundo libro con el sello de la editorial Mansalva. Una compilación de crónicas, la mayoría publicadas en el suplemento SOY de Página 12. Y quién sabe no me anime a preñarme de nuevo con la dramaturgia. Otro hijo anómalo concebido en el burdel teatral; ya adelantaré el tema cuando esté cerca de nacer. Será, eso sí, bajo el signo de la abyección, porque solo así podré sentirlo parte de mi infame familia literaria.

 

Están invitados: desde este sábado 17 y todos los sábados a las 23 en el Teatro Payró, San Martín 766

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  • Augusto Crea

    y si, esa es la forma contemporanea de los homosexuales para lograr sus objetivos. La despatologizacion de la homosexualidad en 1973 no fué una decision de caracter cientifico como resultado de evidencias irrefutables, sino que fue producto del patoterismo y las agresiones de los homosexuales contra los psicologos y psiquiatras que estaban estudiando el tema.

    • nora

      Es de publico conocimiento la forma en que lograron la despatologizacion y a la vez es lamentablemente que la ciencia claudique ante la imposicion de la fuerza como argumento. Pareciera que volvemos al oscurantismo medieval.

      • diego

        Me pregunto como es posible que los homosexuales (que segun las estadisticas que los homofobos manejan son un 1% de la poblacion), hallan podido alcanzar tanto poder, como para imponerse frente a los demas y lograr la despatologizacion de su condicion? Mas si tenemos en cuenta que del lado contrario se encuentran 3 grandes religiones que forman un aparato ideologico y economico gigantesco.
        La respuesta es simple, los psicologos y psiquiatras dejaron de considerar a la homosexualidad una patologia, porque se dieron cuenta que nunca hubo motivo cientifico alguno para considerarla como tal. Simplemente ya no podian seguir los mandatos de esos grandes aparatos ideologicos (las religiones), y seguir llamandose cientificos. Su oscurantismo termino, ilustrense.

        • nora

          deberias informarte mas sobre como fué el proceso de “despatologizacion” y te darias cuenta que tu comentario lo unico que deja en claro es el gran desconocimiento que tiene sobre el tema.

          • Luis Montero

            Dale, iluminanos, por favor…

      • Julia

        es lo que se denomina ´la dictadura de las minorías´. Si eliminás el bien común, lo que es bueno para todos, entonces caemos necesariamente en lo que es bueno para algunos.

    • Dario

      En otras palabras: la despatologizacion es puro humo?.

      • pepe

        exacto!

    • rolo

      Hay que politizar la cristiandad entonces.

      • diego

        ¿por que habríamos de someter a semejante agravio a la humanidad? ja

    • lucas m.

      informate, después escribí, sino vas a quedar como un perfecto ignorante, cómo en éste caso, si no fuera por lo desinformado lo que escribís da risa, las grandes organizaciones apa y oms van a cambiar sus criterios porque una patota les haya gritado, no solamente deberían haber borrado semejante oprobio histórico sobre un sector de la sociedad, sino deberían haber pedido perdón por semejante espada damócles sobre sus vidas, sólo por prejuicio e ignorancia, que la ciencia tampoco pudo y aún puede librarse tan facilmente.

    • Nicolás

      Para Augusto y los que votaron a favor su comentario, en la práctica la homosexualidad es egosintónica, por eso se la retira como criterio diagnóstico.

      • Mariano Mesutti

        Buscando el significado de egosintónica encuentro esto:
        “Egosintónico es un término psicológico que se refiere a los
        comportamientos, valores y sentimientos que están en armonía o son
        aceptables para las necesidades y objetivos del ego o yo, y son coherentes con los ideales de su autoimagen.”

        por lo que entiendo, se basan en la propia percepcion de si mismo que tiene la persona, en este caso el homosexual, lo cual puede ser equivocado o no, porque si tomamos uno por uno a cada persona, todos podemos tener criterios diferentes sobre un mismo tema.

        No veo una postura defendible en esta explicacion Nicolas, basicamente estas diciendo que no lo consideran una enfermedad porque los gays no creen estar enfermos y para ellos está bien lo que hacen. Nose, puede que para alguno esto sea suficiente, pero cientificamente hablando es un disparate. Te imaginas si otras ramas de la medicina o psicologia siguieran el mismo criterio para determinar que es patologico y que no?.

  • Fa

    Sabés qué pasa Norma? los terapeutas que sostienen este tipo de cosas siempre, oh casualidad, son muy religiosos. Y este señor no es la excepción.
    Lo cual le quita bastante objetividad a lo planteado, además de carecer de precisión, por eso las organizaciones no les dan cabida.
    ¿Cómo saber con exactitud que se “hacen” heterosexuales? ¿Porque salen y se casan con alguien del otro sexo? ¿Cómo saber que con el tiempo, cuando acabe el tratamiento, no se van a enamorar de su mismo sexo? fácil lo ven los heterosexuales, si no son gays no pueden saber la profundidad del sentir homosexual.
    Es un tema imposible… y las consecuencias de estas intenciones pueden derivar, incluso, en suicidio. Motivos suficientes para que las organizaciones estén en desacuerdo.

    • andres

      Fa, y sabes que pasa, los terapeutas que defienden la despatologizacion son todos gays, asi que tambien pierden toda objetividad porque lo que hacen es defender su propia inclinacion y salud mental.

      La heterosexualidad conforma el 99% de la humanidad, y eso es lo normal, cualquier cosa fuera de eso no es normal y minimamente deberia analizarse y estudiarse, cosa que no se hace como bien dice Cummings

    • Nicolás

      Totalmente, además las terapias “rectificadoras” como las llaman están por fuera del código deontológico, quien las practica debería replantearse sus incumbencias en relación a la ética profesional, de lo contrario puede ser denunciado a las organizaciones pertinentes, colegio de psicólogos en provincia y ministerio de salud de la nación en capital federal.

  • diego

    Uso la palabra homofobia, para describir una actitud, que la RAE define como, “aversión obsesiva hacia personas homosexuales”. Te atemoriza la palabra o la homosexualidad?
    Los homofobos usan la palabra patología para referirse a la homosexualidad (y es la más leve que usan), no como descripción de una patología, saben que descalifican, intimidan, desmerecen, agravian, atemorizan, a los homosexuales y sus seres queridos. Yo creo que además de ser por su patoterismo e inhumanidad, es una compulsión que responde a su obsesión hacia nuestra condición homosexual. La gran pregunta es, de donde surge dicha obsesión?
    Y si…me encanta la paja :D

  • diego

    Claro que entiendo que ellos mienten a la hora de calificar la homosexualidad como patología!!, lo digo en el comentario anterior, además que todos sabemos que no lo es. Ellos usan la palabra patología (como dije antes), solamente para estigmatizarnos, en respuesta a su Aversión obsesiva hacia la homosexualidad. Y que palabra usa la RAE para llamar a eso? Homofobia, asi que no nos llames mentirosos.
    A mi me molestan las moscas, ustedes ni cerca. Pueden venir cuantas veces quieran a decirme que no están de acuerdo, e intentar argumentarlo, que mi sexualidad no va a cambiar. Y por ultima vez, uso la palabra homofobia para describir esa actitud obsesiva, demostrada en el constante ataque que vienen a hacer en este espacio. Nosotros estamos acá porque somos homosexuales, etc. Ellos están solo por su obsesión de atacarnos.
    Convivo con heterosexuales diariamente, son familiares, amigos, compañeros. No puedo seguir la heterosexualidad por el simple hecho de que no soy heterosexual, no porque sea “heterofobo” (palabra que por cierto no se si tiene alguna acepción).