¿Cuándo la burla se vuelve un problema?

 

En el Día Internacional de Lucha Contra la Homofobia y la Transfobia, que se conmemora el 17 de mayo, Julián Benavides, un lector de Boquitas pintadas, manda un texto alusivo al hito de 1990, año en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió retirar la homosexualidad de la lista de enfermedades. Julián tiene 24 años, es colombiano y vía mail dice: “Me siento muy contento de poder volver a aportar mis escritos a Boquitas y a la vez me siento afortunado de que me puedan dar este espacio”. Desde aquí respondemos: Muchas gracias a vos, Julián, y a todos los que nos envían sus historias para compartir.

Palabras sobre la homofobia

Por Julián Benavides

Foto de Alejandro Viedma

¿Cuándo la burla se vuelve un problema? Se cumplen 25 años desde que la Organización Mundial de la Salud decidió sacar de su lista de enfermedades mentales a la homosexualidad. Ya son 25 años en los que millones de gays han marchado, han discutido, se han organizado y desorganizado, han  construido historias, discursos, han entregado el alma y en los casos más duros la vida.

Nos han dicho putos, maricones, gays, pervertidos, enfermos, travestis, mujercitas, aputazados, raros, culos rotos y otro sinfín de títulos; nos han castrado, mutilado, agredido, relegado, retado, desaparecido, golpeado, marginado, encarcelado, amedrentado y, en los casos más graves, ¡nos han matado!.

Han pasado tantos años y aún seguimos discutiendo sobre lo bueno y lo malo, lo aceptable y lo no aceptable, lo moral y lo inmoral, lo normal y lo anormal. Es gracioso que nosotros propongamos un mundo de colores mientras el mundo sigue viendo en blanco y negro, mientras ellos que están allá lejos (o acá cerca, acechándonos) nos señalan como creando dos polos, dos mundos, dos formas, como si la realidad se pudiera partir en dos. Nosotros los raros, hablando de amor, los otros, los “cuerdos” hablando de rechazo.

Un día, mientras comía entre un grupo de personas, fui llamado puto y mi progenitora fue señalada de haberme convertido en tal y la burla continuó porque luego, cuando yo hablé de dolor, me dijeron que debería saber de dolores, haciendo una alusión al momento del coito anal, como si la homosexualidad terminara en la cama, como si todo lo homosexual se pudiera resumir en el culo o como si nuestra forma de hacer el amor fuera excremental, como lo pudo señalar un prolífico creador de palabras absurdas que tiene por título el de procurador de los colombianos. 

Voy a ser sincero, nunca me disgustó reírme de lo homosexual, de lo gay, porque creo que cuando se acude a la risa podemos quitarle el tabú a lo gay, digamos hacerlo “normal”, creo que por eso me río con algunos chistes que solo pueden representar la ignorancia de la mayor cantidad de seres vivientes, de sus prejuicios, de sus falsos saberes.

Sergio Urrego; Foto: Archivo

Sin embargo, lo que me impulsó a escribir estas líneas no fue únicamente la rabia, ni el orgullo, fue más bien la angustia, el miedo, porque no deseo para mí ni para los míos estar en un mundo lleno de tonterías. Y la razón y la pasión, porque creo firmemente que mis sentimientos no son ni enfermos ni pecaminosos sino que, como diría Sergio Urrego, mi sexualidad no es mi pecado, es mi propio paraíso.

Para quedar claros, lo molesto no es que usted, señor homofóbico, le diga gay a alguien que le atraiga o ame a una persona de su mismo sexo, porque al fin y al cabo eso es lo que es, no hay problema, el problema lo crea usted cuando utiliza esos términos de forma peyorativa, es decir, si usted desde su odio le dice a alguien gay o una serie de insultos para herirlo, para causarle un daño en su estima.

El centro del problema es entonces convertir las palabras en navajas cortantes. Ese malestar que usted siente, ese desagrado por los que no sienten igual que usted es su problema, resuélvalo, vaya al psicólogo, controle sus ansiedades, haga yoga, escriba un libro, pero en definitiva entienda que lo diferente no es el problema, el problema es no aceptar al mundo tal cual es; entienda que hay gente de pelo rojo, hay gente bajita, hay gente con crespos, hay múltiples creencias, y convivimos con siete mil millones de formas distintas.

Pablo y Ramón celebran la diversidad

Reírnos no está mal, hacer chistes sobre los otros es algo que todos hemos hecho, pero mídase, sepa cuando el chiste es transgresor y se convierte en arma que apuñala, que intoxica, que no construye porque no hace reír, sino que se convierte en veneno, en destrucción para los otros.

Ojalá en algún momento paremos con la bobada y dejemos de criticar y señalar la diferencia porque al fin y al cabo todos somos diferentes, entonces si todos somos diferentes, ¿qué es lo que usted tiene que andar viendo -y juzgando- de la vida del otro?

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  • daniel 23

    me encanto

  • Luis Montero

    Muy interesante la nota.

    Hay que reirse de uno mismo, yo lo hago. Pero que quede claro, que yo lo haga no le da el derecho a nadie de pasar esa línea que convierte el chiste en agresión.

  • horacio

    horrible la foto!

    • Luis Montero

      Ay! si, la foto… siempre la foto…. Algo un poquito mas madura para comentar por ahí?

      • dani

        madurez en este blog? por favor…tiene razon horacio, la foto es muy desagradable

        • Luis Montero

          Si, madurez.

    • keku

      la verdad q si. salió torcida, un tanto oscura, se ve el reflejo del camarografo y apenas se puede apreciar la fachada del lugar.

  • Marisa Mardel

    Muy buen post, me gusta y muchísimo.

    “entienda que lo diferente no es el problema, el problema es no aceptar al mundo tal cual es; entienda que hay gente de pelo rojo, hay gente bajita, hay gente con crespos, hay múltiples creencias, y convivimos con siete mil millones de formas distintas”.

    Chapeaux chapeaux

    “Reírnos no está mal, hacer chistes sobre los otros es algo que todos hemos hecho, pero mídase, sepa cuando el chiste es transgresor y se convierte en arma que apuñala, que intoxica, que no construye porque no hace reír, sino que se convierte en veneno, en destrucción para los otros”.

    Chapeaux chapeaux chapeaux

    Ni la Homofobia Ni la Transfobia son un chiste.

    Bien por Julián Benavides.

  • javier – san luis

    Me encantó la nota…..
    Coincido por completo en que las palabras tienen un poder impresionante en sí mismo… y mucho depende del contexto, del uso, de la intención que le demos….
    Los chistes son chistes, y tratan de sacar a luz lo más característico, lo más frecuente o sobre lo que más llama la atención sobre una situación o un grupo de personas…
    Podemos hacer chistes de “gallegos”, de “curas”, de “putos”…. pero siempre hay una línea delgada sobre la cual no es conveniente pasar porque se llega a la agresión….
    Está bueno “descontracturarnos” y reirnos un poco de ciertos temas o ciertas características… pero siempre saber recordar que el otro, merece tanto respeto como yo mismo…

  • Beth

    La verdad no ofende, pero si hiere. El problema lo tiene quien se siente herido por la verdad, porque sabe que está equivocado pero persiste en el error.

    • Luis Montero

      La verdad no ofende, seguro. Yo soy gay, estoy casado con otro hombre y nos amamos muchísimo desde hace años. Eso es verdad, y que me digas eso no me ofende ni me hiere. Pero cuando uno dice mentiras disfrazadas de verdad (ya sea por cuestiones religiosas, de educación o simple ignorancia) ahí si duele, por que justamente, son MENTIRAS.

      • milton reyes

        pasa que son mentiras para vos, pero son verdades para los otros. Si vos crees que 2 + 2 = 5 ok, es tu creencia y tu verdad, pero no es “la verdad”.

        • Luis Montero

          tampoco la tuya es la verdad, todo es relativo, lo que no podés hacer es insultar al otro porque no compartas esa verdad