Adolescencia gay: el derrumbe del ideal de padre e hijo

En algunos post anteriores reflexionábamos sobre la bisexualidad y la homosexualidad en la adolescencia, también sobre los riesgos del hostigamiento escolar a causa de la orientación sexual de un joven. Esta vez, el Lic en Psicología Diego Samara ayuda a pensar sobre las desilusiones tanto de padres hacia sus hijos, como de estos últimos a sus mayores cuando los adolescentes se asumen gays.

Dice Samara que se vuelve necesario “duelar el ideal de hijo que se tiene como padre, lo que uno quiere que el hijo sea acorde a ciertos parámetros sociales”. Pero, por otro lado, al hijo también se le viene abajo el padre como ideal, como ese héroe imaginario que todo lo podía, según sus ojos de niño. Cuando un joven por fin reconoce que le gusta alguien del mismo sexo y logra contárselo a sus padres, si se siente incomprendido o juzgado o rechazado, sin dudas, la imagen ideal de aquella persona que podía contenerlo siempre, se cae.

Es interesante recordar que, luego de esa etapa que a veces implica cierto distanciamiento, todas las personas que dieron su testimonio a lo largo de más de dos años en Boquitas pintadas reconocieron que luego el vínculo con sus padres se recompuso. Nunca hay arrepentimiento por salir del ropero, los relatos testimonian todo lo contrario.

Para retomar a Samara: incluso esa desilusión mutua de padres e hijos es positiva. “Yo diría desilusión necesaria para dar cuenta de que los hijos no son objeto de pertenencia”, explica el especialista.

Beso en el umbral de una casa en Buenos Aires; Foto: Facebook Ignacio Lehmann; 100 World Kisses

“Es una desilusión necesaria”  

Por el Lic Psicología Diego Samara

La adolescencia es una etapa de ambivalencia emocional, emociones tanto de bienestar como dolor, además inquietud y curiosidad, en especial, sobre la sexualidad. Los adolescentes desean conocer, experimentar. Algunos tienen la posibilidad de manifestar libremente su orientación sexual según sus sensaciones, aunque sea con dificultades; otros no tienen esa chance y considero que si hay prejuicios, tabúes que vienen de la cultura social, depende de la historia familiar de cada uno, de si pueden cuestionar o no esas creencias más allá de la cultura en que se encuentren, que es muy diversa.

Comparto una viñeta del caso de un adolescente que llamaré  Andrés, de 17 años. Este chico manifestaba tener experiencias sexuales efímeras con algunas chicas; al año siguiente conoció a Claudio, con quien ahora está en pareja desde hace tres años. Ambos conocen a los padres de su respectivo novio, “mis suegros”, como dice él.

En este caso, no se podría pensar en una bisexualidad, sino en un cambio rotundo de objeto. Andrés necesitó un tiempo para que manifestara su orientación, que ya estaba latente.

A él no le fue fácil, no fue de un día para el otro manifestarse como gay. Recuerdo que hacía referencia sobre el rechazo de parte de su padre cuando se lo dijo. Sin embargo, en el transcurso de la terapia pudimos ver que en su caso no se trataba de la no aceptación, sino de la desilusión de su padre. Yo diría desilusión necesaria para dar cuenta que los hijos no son objeto de pertenencia.

De esta manera, implica por un lado duelar el ideal de hijo que se tiene como padre, es decir, lo que uno quiere que el hijo sea acorde a ciertos parámetros sociales  (en este caso específico, que su hijo sea heterosexual). Por otra parte, desde el lado del hijo cae ese padre como ideal, el héroe imaginario que corresponde a la etapa de la infancia (ese padre que defiende, que sostiene y apoya a ese hijo y su deseo).

Hoy el padre, su hijo y el novio de él tienen una relación excelente.

Para concluir, considero a la adolescencia como una etapa intermedia, de transición de la niñez hacia la adultez, que implica en parte cierta ambigüedad con cambios esporádicos de un objeto a otro; en general, eso ocurre sólo en una etapa temprana de la adolescencia, en otro tiempo posterior se vuelven más estables (los jóvenes y sus preferencias).

Me parece importante respetar los tiempos subjetivos de los jóvenes, escucharlos es una manera de generarles confianza, recién ahí, corriéndose del lugar de la vigilancia es que podrán hablar francamente con sus hijos y podrán ayudarlos, por ejemplo, a cuidarse en el sexo. Esto es un gran tema, más que del género que tengan sus compañeros amorosos.

 

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Sin comentarios

Después de enviudar, Nani se enamoró de una mujer

Su apellido invita a quererla. Nani Hamame tiene 41 años y estuvo casada durante 14 con un hombre al que reconoce haber amado. Con él tuvieron dos hijos. Después de que ella enviudó, luego de un tiempo de tristeza y duelo, volvió a enamorarse: esta vez, de una mujer. Desde entonces, se reconoce lesbiana, disfruta del amor hacia otras mujeres.

“Muchas veces me han preguntado cuándo me di cuenta de que me gustaban las mujeres, y nunca encontré la respuesta”, empieza diciendo a Boquitas pintadas en este relato en el que narra su vida amorosa. También habla de su gran preocupación: cómo lo iban a tomar sus hijos. Se sorprendió una noche al conversar con sus chicos, que por entonces tenían siete y nueve años, diciéndole: “Mamá, si M. está enamorada de vos y vos de ella, ¿por qué no son novias y están juntas para siempre?” (Santi). Y Tomás siguió: “Sí ma, no importa si estás enamorada de un hombre o de una mujer, lo que importa es que no te haga llorar y nada más”.

Este es el relato de Nani.

Nani, junto a sus dos hijos: Tomás y Santiago

“Siempre sentí que algo me faltaba”

Por Nani Hamame

Creo que me enamoré primero de un hombre porque las cosas se dieron así. Conocí a quien fue el padre de mis hijos (hace 23 años) y viví con él una historia hermosa de amor, con todo como “debía ser”: noviazgo, casamiento por civil y por iglesia, y unos hermosos años de convivencia que nos dieron como fruto a mis dos preciosos hijos, Tomás y Santiago.

Si bien puedo decir con total certeza que fui muy feliz, y que nada de lo que hice en esos años fue por obligación o sin quererlo, tengo que ser honesta y decir que siempre sentí que algo más había en mí, que algo faltaba… Y cuando alguna vez surgía la idea solamente de una mujer en mi vida, sólo como una fantasía, no lo vivía ni con culpa ni con miedo, simplemente sentía que si alguna vez pasaba iba a estar todo bien.

“Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido” (dice mi querido Joaquín Sabina) y un día me sorprendió con la muerte del hombre que hacía 14 años estaba a mi lado. Fueron años difíciles, tristes y de volver a empezar en todo sentido.

Y cuando llegó el momento en el que volví a sentirme mujer, conocí a algunas personas, hasta que apareció ella, M. (a quien no voy a nombrar porque ya no forma parte de mi vida, aunque fue muy importante, y en definitiva un pilar fundamental en esta historia).

Nani Hamame, con el mate de la diversidad; foto: facebook

Ahí entendí y corroboré que era como siempre había pensado, no dudé un instante en que me había vuelto a enamorar y que, el hecho de que fuera una mujer, no era un problema para mí, sólo me presionaba y sentía miedos por la cuestión social, por la mirada del otrx que, en definitiva, aunque no queramos, es lo que nos construye.

Pensaba, ¿cómo yo, madre de dos hijos, docente de escuelas secundarias, iba a estar en pareja con una mujer? Pero no dudaba de lo que sentía y no quería perderme ese amor por miedo a nada, aunque por momentos sintiera que iba a ser imposible de sostener. E insisto con esto de que no me negaba a lo que sentía, sino que lo que me asustaba era la mirada ajena, lo que dirían los demás.

Así fue que comenzamos una relación con M., conoció a mis hijos, que la amaron como yo desde el primer día y establecieron con ella un vínculo maravilloso. Pero mis miedos seguían: qué dirían ellos, cómo explicarles, qué decirles.

Terapia con la “psicóloca”

Empecé terapia justamente intentando buscar ayuda para resolver ese tema, y mientras yo le hablaba a mi terapeuta sobre eso, ella quería convencerme de que en realidad yo estaba con una mujer por “venganza a los hombres de mi vida que me habían abandonado” (mi papá y mi marido que habían fallecido). Esas sesiones de terapia, aunque en su momento fueron muy muy angustiantes para mí, a la distancia las recuerdo con mucha gracia, porque de repente me descubría explicándole yo a la psicóloga que yo no tenía dudas de mi amor ni de lo que quería para mi vida, sino que lo que le pedía era herramientas para hablar con mis hijos y por fin vivir plenamente en libertad.

Hasta que una noche, como muchas en las que nos acostábamos los tres juntos antes de dormir para charlar (tenían 7 y 9 años) Santi me dijo: “Mamá, si M. está enamorada de vos, y vos de ella, ¿por qué no son novias y están juntas para siempre?”, y Tomás siguió: “Sí ma, no importa si estás enamorada de un hombre o de una mujer, lo que importa es que no te haga llorar y nada más”.

Nani con su hijo Tomás; foto: facebook

Morí de amor, meses pagando una terapia donde yo trataba de explicarle a la “psicóloca” que, para mí, el amor no era una cuestión de género ni de sexo, que simplemente me había enamorado primero de un hombre y después de una mujer y que estaba segura de que podría haber sido al revés. Mis hijos, en cambio, con su inocencia y su corazón y cabezas abiertos y sin prejuicio, en sólo dos frases resolvieron todos mis cuestionamientos.

Al día siguiente, hablé con M., le conté, y decidimos hablar con ellos y decirles que todas las dudas que tuvieran y todo lo que necesitaran preguntarnos podían hacerlo con la mayor confianza, que íbamos a responderles todo lo que fuera necesario para que se sintieran tranquilos. ¡A partir de ahí ya nada más importó! Mi familia supo de mi nueva relación, ellos sí pusieron el grito en el cielo, con frases como: “A mis nietos no los vas a rodear de esa clase de gente”, “sos una perversa y mis sobrinos no pueden vivir en ese ambiente”, “yo no pienso ir a tu casa si está ella” y unas cuantas más.

Pero una vez más quienes tomaron de alguna manera las riendas del asunto fueron Tomi y Santi, diciéndole a la abuela que si no le gustaba participar de una mesa familiar con M, podía irse a mirar TV a la habitación, o diciéndole al tío: “Vos tenés que entender que M es la novia de mamá, y ella tiene que entender que vos sos el hermano de mamá, así que no se peleen ni discutan, si no querés venir a casa, no vengas más”.

Luego vinieron tiempos más de calma, las familias entendieron, a veces con más esfuerzo, otras veces, más relajados.

Nani, en una marcha de visibilización en Buenos Aires

De mis amigxs, puedo decir que casi todxs siguieron viendo a la misma Nani de siempre, solo que más feliz por vivir plena y sin miedos, y algunxs que se alejaron supongo que no habrán podido manejar sus propios prejuicios, tampoco lxs juzgo.

Y en mi trabajo, seguí siendo la misma profe de siempre, como debe ser. Una vez una alumna de un curso de secundaria de adultos me preguntó: “Profe, ¿es verdad que usted tiene novia?”, “sí” le respondí. “Y, ¿por qué no lo cuenta?”, “porque no cambia en nada que te cuente o no, soy la misma profe de matemática de siempre y si vivo con una mujer, con un hombre o sola, no soy ni mejor ni peor profe; ahora, si me preguntás, no tengo problema en responderte”. Y me dijo: “¡Qué grossa!, tiene razón; lo que pasa es que acá se habla de usted”, a lo que respondí: “Justamente, como soy la misma profe que hace años trabaja en esta escuela, lo que digan no es importante, siempre que no hablen mal de mí como profesional”. Así terminó la conversación.

Retomando,  como en cualquier historia de amor, cabe la posibilidad de terminar y eso sucedió.

Tomás y Santi, por decisión del papá, iban a una escuela católica desde el jardín de Infantes. Decidimos cambiar, porque me parecía que ya no tenía nada que ver con nuestras creencias y necesitábamos ser coherentes con nuestra idea de familia y con el hecho de vivir el amor en libertad y sin prejuicios. Y ellos también lo entendían así.  Así que todas las decisiones las tomamos entre los tres.

Si bien están entrando en la adolescencia ya y tenemos los conflictos lógicos de madre e hijos de estos tiempos, creo que algo bueno hemos logrado aprender juntxs: el respeto, la idea de diversidad, de que las personas son buenas o malas por cuestiones que no tienen que ver con quién duermen o viven o de quién se enamoran.

Ahora tengo una nueva pareja, Vivi, un hermoso amor con quien vivo muchos días de mi vida. Ella  también es mamá, y tanto su hija como los míos, aceptan y entienden naturalmente el amor que nos tenemos. Compartimos todo lo que podemos, y sobre todo hablamos de todo lo que es necesario hablar.

Nani y Viviana, su actual pareja; foto: facebook

El desconocimiento y la ignorancia sobre algunos temas son las armas que hacen que nos llenemos de temores y no sepamos cómo resolver o cómo reaccionar.

Entonces intento cada día que ninguno de los dos se quede con dudas sobre nada. Es un trabajo diario, luchar contra los prejuicios que todavía existen, pero si vamos seguros por la vida, convencidxs de que no puede haber nada malo si hay amor, la mirada del afuera desaparece, ya no importa nada.

 

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Washington Cucurto y que Vivan los putos

El escritor Washington Cucurto, fundador de la editorial Eloísa Cartonera, lanza Vivan los putos, una antología que promete reunir los cuentos más trash y borders contemporáneos. Lo hace a través de Eloísa Cartonera, un proyecto social que surgió hace más de diez años, que publica libros de autores latinoamericanos editados en cartón y que emplea, así, a cartoneros de la ciudad.

En una conversación con Boquitas pintadas, Cucurto, autor de libros como La máquina de hacer paraguayitos, Cosa de Negros, entre muchos otros, creador y director de esta editorial que trabaja por la inclusión social desde el arte, cuenta por qué esta vez decidieron publicar ficción sobre diversidad sexual. “Siempre me gustó la literatura gay-queer porque bordea los bordes, porque está cerca del abismo y en los márgenes, porque nunca termina de ser aceptada ese tipo de literatura”, dice.

Cucurto, en pleno armado de libros; foto: Matías Aimar

- ¿Cómo surgió la idea de hacer Vivan los putos?

- Bueno, la idea surgió cuando estaba armando la antología, que ya está terminada y a la venta “Nuevos borders”, donde hay cuentos de Fernanda Laguna, Fabián Casas, Cecilia Pavone. El de Gabriela Bejerman es muy sexy y quería poner uno de Facundo R. Soto, que finalmente metimos “Abrazos gratis”, pero tenía otro que era muy punk, muy trash, pero no iba para este libro porque iba a estar al alcance de los chicos. Era muy porno-trash. Lo de Gaby Bejerman quedó, si bien también es muy punk, también es muy frágil y por momentos infantil. De todas formas, a mí siempre me gustó la literatura gay-queer porque bordea los bordes, porque está cerca del abismo y en los márgenes, porque nunca termina de ser aceptada ese tipo de literatura. Con Eloísa Cartonera publicamos a Reinaldo Arenas, Dani Umpi, Néstor Perlongher, Lamborghini, Copi (hasta que lo tuvimos que sacar del catálogo por una cuestión de derechos). Ahora vamos a sacar, además de esta antología de cuentos porno-trash, que se llama Vivan los putos, una colección de libros gays, porque de alguna manera siempre lo vinimos haciendo, nada más que ahora decantó sola, sólo tuvimos que ponerle el nombre y seguir produciendo libros.

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Editores de Eloísa Cartonera arman los próximos libros; foto: Matías Aimar

- ¿Por qué te parece importante abordar estos temas desde la ficción?

- Se abordan desde la ficción pero todos tienen una base real – autobiográfica muy fuerte. Por ejemplo, lo de Effy es la crónica de la performance que ella hizo cuando le dijeron que, por más de que se operara, nunca iba a ser mujer. Entonces ella dijo, ah así, yo también puedo indisponerme y ahí salió con toda esa cosa de sacarse sangre y metérsela ahí abajo y en público ofrecérsela a la gente. Son genialidades. Rarezas. Cosas que la alta literatura hoy deja afuera, pero que en unos años va a tener incorporado. Siento que estamos abriendo caminos desde la sinceridad y la no pretensión, la espontaneidad y el sentido del humor, cosa que dejan afuera muchos escritores que se creen escritores con mayúsculas. Después de todo ¿para qué estamos acá si no es para ser felices y gozar, no?

Cucurto

Cucurto en Eloísa Cartonera; ocho de la noche y aún trabajando a pleno; foto: Matías Aimar

- ¿Por qué hacer esta edición por Eloísa Cartonera?

- Esta antología la sacamos por Eloísa porque, desde el día cero nuestra propuesta es divulgar la literatura, que los textos circulen. Por eso vendemos tres libros a 20$. Una pichincha. Porque no nos interesa sobrevalorar los libros ni que sean inaccesibles; por el contrario queremos que el libro sea un objeto de encuentro, para gente que no puede entrar a la librerías por una cuestión social; en ese caso les llevamos nosotros el libro a sus manos. El libro también va a salir en versión digital, en e.book, a través de la flamante editorial “De parado”, del gran poeta Mariano Blatt. Porque la idea es llegar a la mayor cantidad de gente posible. Ofrecer un momento de placer en la lectura y también abrir un poco las cabezas apelmazadas. En ese sentido la alianza con Blatt nos va a ayudar mucho a difundir este género casi inexistente, todavía; pero que pronto va a ser el alimento que muchos hambrientos esperan. Me divertí mucho trabajando con Facundo (R. Soto) en la selección de textos.

Soto

El escritor Facundo Soto colaboró en la selección de cuentos y, ahora, en el armado de la antología Vivan los putos; Foto: Matías Aimar

- ¿Cómo fue esa selección?

- Llegaron muchos y muy buenos, aunque también, todavía, hay mucho prejuicio. Hay escritores que no son jugados, pero bueno, esperamos que se suelten algún día y gocen de la libertad que tienen y no ven, o que sigan apareciendo escritores colorinches, borders, dispuestos a gozar y rasgar la tierra con su zapateo. Con Facu queremos hacer una lectura pública, en la Avenida Corrientes, en el puesto de diarios que ahora tenemos con Eloísa, en Paraná y Corrientes, de la mano en que circulan los autos. Antes, la intelectualidad porteña se juntaba en La Paz, La Giralda, etc. Ahora ya no queda intelectualidad viva, vital; los que movemos la sangre en el cuerpo y la agitamos nos juntamos en la calle, en el cordón de la avenida. Están todos invitados… A des-bordar. ¡Eso! Que salgan todos los locos del Borda y vengan a leer con nosotros. Esa es nuestra propuesta. Me gusta que la literatura sea un bazar de opciones, que la gente pueda elegir y que no se acote solamente a propuestas para especializados. Cualquier puede leer y sentirse reflejado en lo que lee o encontrar una realidad que no conocía…

Eloísa Cartonera

El frente de Aloísa Cartonera; foto: Matías Aimar

- ¿Para cuándo está previsto lanzarla?

- Ahora, cuando aparezca otro libro más que está por ir a imprenta, sale “Vivan los putos”. Hay un cuento de Martín Villagarcía, que incursionó en el porno con “La gira” en el sello de Blatt. Hay uno de Gaby Bejerman, que parece muy infantil y es re sexy-punk, Peter Pank, que ya hay un editor interesado en publicar un libro entero de él, cuando  leyó el texto que estamos incluyendo en la antología, Pablo Perez, infaltable con su aporte a la diversidad desde su lugar de construcción hacia textos sado-masoquistas, un original texto de Diego Trerotola y muchos, muchos textos borders, trash, punk, porno. Es la primera antología que se fija en los residuos, en lo que otras editoriales descartarían solo por el título. Nos interesa eso. A fines de junio: Vivan los putos, en todas las librerías colorinches del país y de Latinoamérica, porque viajamos a las ferias de otros países; y por supuesto en nuestro flamante puesto cartonero de Av. Corrientes y Paraná. Para todos los tikis y las tikis. Salud. Vivan los putos.

sol albañil

Cucurto y Soto, un gran equipo de trabajo a cargo de Vivan los putos

 

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Documental trans: “Un travesti es un ciudadano clandestino”

“Un travesti es algo innominado, con frecuencia alguien segregado, ausente de la sociedad, no reconocido, negado, negado por los padres, por la política, por la economía, por los empleadores, por la familia. Amado irresponsablemente por no ser ni hombre ni mujer, un travesti siempre es amado irresponsablemente. Caminan solos, generalmente de noche. La noche es menos dura con lo clandestino. Un travesti es, ante los ojos de cualquiera, un ciudadano clandestino”, dice Camila Sosa Villada, la actriz travesti que se hizo conocida a nivel nacional al protagonizar la película Mía y la miniserie televisiva La viuda de Rafael.

El texto, que le pertenece, forma parte de Carnes Tolendas una obra que protagoniza en el teatro La Cochera, en Córdoba, su provincia natal. En esa pieza teatral, inspirada en una reflexión de Marguerite Duras, Camila intenta mostrar cómo una persona travesti se ve a sí misma. “Uso el masculino de modo irónico y para hacerme entender mejor. Es el modo en que mucha gente se expresa respecto de nosotras y pienso que así te escuchan mejor”, aclara a Boquitas pintadas.

Trailer del documental

De fragmentos de esa obra y de entrevistas a la actriz surgió el documental “Camila, desde el alma” (Reflexiones de una travesti), dirigida por Norma Fernández, que se estrena este jueves 16 de mayo. “Filmada en forma testimonial, incluye el aporte de fragmentos de esta obra de teatro en la que los conflictos y las búsquedas son recreados desde textos y personajes de Federico García Lorca. La soledad, los amores clandestinos, la discriminación social y la afirmación de una identidad son los grandes temas”, anticipa el comunicado de promoción de la nueva película.

En diálogo con este blog, Camila cuenta, con su marcada tonada cordobesa, que cuando empezó a entrevistarse con la cineasta nunca pensó que esas conversaciones formarían parte de un documental. Ninguna de las dos lo sabía. Pero la empatía fue tal que decidieron trabajar juntas para que la vida de Camila estuviera en la pantalla grande de los cines de todo el país. Habla y uno cree acercarse más al significado de una de sus frases predilectas: “Se es lo que se quiere ser, o no se es nada”.

Camila, en plena acción en el teatro

“Se hicieron muchas cosas para visibilizar lo que somos, pero aún falta, hay que darle tiempo a la sociedad”, dice. “Estamos camino a un lugar más plural, lo siento así”. Enseguida reconoce privilegiada, sabe que su situación no es la misma que la de muchas compañeras travestis. Cita al poeta Roberto Juarroz: “Todo está al término de una larga paciencia. Tan larga que parece a veces exceder a la vida”. Luego se refiere a su historia de vida.

Camila cuenta que a los 16 años era tan fuerte su necesidad de expresar su identidad sexual que, pese a vivir en Mina Clavero, un pequeño pueblo de las sierras de Córdoba, empezó a vestirse con ropas de mujer. “Primero lo hacía de noche, en casas de amigos para que no me vieran en mi casa”, dice. Ya en Córdoba capital, donde fue a estudiar Comunicación social y Teatro, se liberó por completo. “Siempre supe que no era mi problema, sino el de la sociedad que no podía entender”.

Sufrió mucho. Se recuerda una adolescente muy triste. Ahora cree que todo lo bueno que le pasa es un poco la contracara de aquello. “Todo está al término de una larga paciencia. Tan larga que parece a veces exceder a la vida”, vuelve a decir. “A veces las cosas llegan tarde: no debemos permitir más que un adolescente pase las tristezas que yo y tantos pasamos”.

Cuando a Camila se le pregunta qué espera del futuro, responde: “Amor, a la fuerza ya la tengo”.

Camila, en el teatro

 

Sobre el documental

Con producción de Jorge Rocca y Graciela Mazza este documental fue presentado en la edición 2010 del BAFICI en su sección Personajes y en la competencia sobre Derechos Humanos. Obtuvo el Premio al Mejor Documental en el festival Internacional DIVERSA y fue seleccionado para diversos festivales y muestras nacionales e internacionales, con excelente acogida de público y crítica.

Sinopsis: una actriz usa un acento español para interpretar al personaje madre en García Lorca La casa de Bernarda Alba. De repente, las líneas y los movimientos de la actriz se transforman en las de un hombre cordobés que está demandando a su hijo para quitarse el maquillaje. Después de todo, una madre española principios del siglo 20 y un año de edad y padre argentino 50 tienen mucho en común. Camila es una actriz, ella vive en Córdoba y lleva a cabo en una pieza etapa unipersonal donde integra diferentes obras de teatro de García Lorca, dándoles un significado que expresa nuevas sensaciones.

 

“Camila, desde el alma” se estrena en el Cine Monumental el jueves 16 de mayo a las 20.30

 

“Nadie elige ser heterosexual, lesbiana, gay o trans”

En un post anterior planteamos la intención de reflexionar sobre la adolescencia, una época de cambios, de descubrimiento, entre otras, de la identidad sexual. La psicóloga clínica Ingrid Feferbaum aportó su mirada al respecto. Prometimos hablar, en post sucesivos, sobre los riesgos del hostigamiento escolar a causa de la orientación (homo o bi) sexual de un adolescente, sobre las desilusiones tanto de padres hacia sus hijos, como de estos últimos a sus mayores cuando los jóvenes se asumen gays, entre otras cosas.

Esta vez, el Lic. en Psicología (UBA) Alejandro Viedma hace hincapié en los riesgos que conlleva que un adolescente LGBTI (lesbiana, gay, bisexual, trans o intersex) o en proceso de definirse como tal se perciba totalmente rechazado, lo que lo deja desprotegido, sintiéndose no amado y por ende muy solo. “Porque si no puede compartir con sus padres por ejemplo los cambios que va experimentando, considerándose ‘diferente’ a los demás chicos y encima esa ‘diferencia’ hace que reciba castigos en su colegio, irá interiorizando la culpa, la vergüenza, los temores y su propio desprecio”. Esto impactará -señala el especialista- en su salud.

“El problema está en que en nuestra cultura toda diferencia es percibida como desigualdad, instalándose así una jerarquía en donde la categoría heteronormativa es preferible por encima de las otras sexualidades”, señala Viedma. Y aclara: “Lo fundamental es que cada adolescente pueda arribar a la construcción de una identidad positiva para tener una mejor calidad de vida. Tenemos que seguir apuntando a una buena salud para que cada ser se construya como único y digno. Aquí los padres tienen un rol primordial respecto a hacerle un lugar a la singularidad de ese/a hijo/a, a no obturar su deseo”.

Foto: Alejandro Viedma

- ¿Por qué son tan vulnerables los jóvenes gays, lesbianas y trans?

- La ausencia de una red de contención (como tienen los heterosexuales: la red familiar, escolar, de grupo de pares, barrial, etc.) pone a los jóvenes LGBTI en una situación de sensibilidad y vulnerabilidad extrema, ya que la construcción de la subjetividad de estas personas es desde lo individual, por no contar, a esas edades, con un colectivo de pertenencia.

Lo preocupante es que tampoco hay una política de prevención en estos asuntos tan graves como quitarse la vida, no por casualidad los suicidios se dan cada vez más y en personas cada vez más jóvenes. Y como sociedad, no podemos permitir que un niño o adolescente no sea querido por nadie, es inaceptable y muy llamativo que ninguna persona cercana al mismo esté atento al padecimiento que está soportando, hasta que no aguante más.

- ¿Qué relatos le llegan a su consultorio?

- Desde mi experiencia clínica he recibido muchos relatos de pacientes en mi consultorio privado y de integrantes del grupo de reflexión para varones gays que coordino que historizan esos recuerdos (del hostigamiento escolar sufrido en su niñez y/o adolescencia) Après-coup (a posteriori y retroactivamente), haciendo un flashback angustioso y doloroso, literalmente hablando por las marcas que ha dejado en su cuerpo y psiquis el látigo de la violencia en esas situaciones rememoradas. Es decir, el acoso escolar nunca es sin costos, sin huellas que perduran. Hay efectos psíquicos que son producto de la no protección, el desamparo y el no respeto ni la valoración de esas vidas.

Lic. Alejandro Viedma

- ¿Por qué se sigue sancionando a la persona que no es heterosexual?

- La homosexualidad NO es una elección, como ninguna orientación sexual lo es. Entiendo que haya calado fuerte en lo social el concepto freudiano de “elección de objeto”, pero nadie elige desde su voluntad consciente ser lesbiana, gay, bisexual o trans, ni tampoco heterosexual. Esto lo digo porque muchos aún hoy vociferan: “Si eligen eso, que se banquen las consecuencias” y así siguen justificando la discriminación. Y por otro lado, sería como si un niño se levantara un día y dijera: “Hoy voy a ser gay, casi no tengo modelos positivos pero deseo ser atacado, separado, burlado y sancionado…”.

Es decir, nadie elegiría de antemano algo que le haga tanto daño, por no sentirse querido en ningún grupo. Me gusta utilizar el concepto de orientación sexual (y no “elección”) porque es una noción que hace referencia a la capacidad de cada ser humano de tener una profunda atracción física, emocional, afectiva y el deseo sexual por otros individuos de sexo diferente, del mismo sexo o por más de un sexo, así como de tener relaciones íntimas y sexuales con esas personas.

La orientación sexual refiere al objeto de los deseos sexo-afectivos de una persona, como una manifestación más dentro del campo amplio de su sexualidad. Cualquier orientación sexual o identidad de género es una construcción –dentro de las variantes de la sexualidad- que se da por varios factores: biológicos, socio-culturales, de crianza, por un proceso fluido de identificaciones, por modos de goce, etc. En ese sentido, la orientación sexual del humano es impredecible.

Foto: Alejandro Viedma

- ¿Qué pasa con la orientación sexual en la adolescencia?

- Esa es una etapa en la que no hay una identidad u orientación sexual definida ni fija; no hay un rótulo para siempre y se deambula bastante en la sexualidad, lo cual resalta la existencia de la diversidad. Por eso defino a la adolescencia como una etapa de exploración en general, y en particular de la sexualidad; exploración ajena y propia de la corporalidad y el placer; exploración que no define orientación sexual ni identidad de género ni estructura (al decir de Lacan: neurosis, psicosis o perversión).

Para ejemplificar, podemos pensar en la no poco común masturbación grupal de púberes y adolescentes que, lejos de etiquetarlos como del orden de la homosexualidad, la mayoría de las veces esta situación sucede para pertenecer a un grupo, para afirmar su masculinidad y, repito, no por ser gays. O la comparación de sus miembros (penes), los tiempos en que se tarda en eyacular, cuán lejos se orina, sobre todo en baños de colegios, en los campamentos o en los vestuarios de los clubes.

Por otra parte, también puede resultar violento (para el joven gay o quien esté en proceso de asumirse como tal) que se “imponga” ir a debutar en grupo a un cabaret, hecho que puede confirmar a tal sujeto el sentirse “sapo de otro pozo”, y así quedar dolido por “no ser como los demás”. Recuerdo que un ex paciente me comentaba en una de sus sesiones: “Fue horrible, no pude, al final me quedé conversando con la prostituta para hacer tiempo y obviamente después le mentí a mis compañeros”.

- ¿Y qué pasa con la bisexualidad en la adolescencia?

- Para Freud hay una disposición constitucional en los humanos, disposición psíquica inconsciente propia de toda subjetividad, es decir, que se nace con disposiciones sexuales tanto masculinas como femeninas. El austríaco toma tal concepto de Fliess, quien consideraba que la bisexualidad era un fenómeno humano universal.

 

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El lesbianismo como extranjería

Paula Jiménez España vuelve y, como después de cada viaje, vuelve distinta, es otra y también es su propio recuerdo. Su nuevo libro de poemas La Vuelta (Editorial Simulcoop), que presenta este jueves 9 en Pan y Arte, en el barrio de Boedo, es la historia de un viaje metafórico que también simboliza esa especie de globo que se vive durante la juventud. “Siento que pasada la juventud se retorna a cierto lugar”, dice la poeta. “A medida que te vas haciendo adulta te vas separando de la mirada social, te vas individualizando”, reflexiona en otro momento de la entrevista con Boquitas pintadas.

Poder hablar, por ejemplo, de su amor hacia otras mujeres, con todas las letras, es -cree Paula- una consecuencia de ese proceso madurativo. Por eso define sin tapujos: “Este es un libro de amor torta”.

Decía San Francisco que haber ido a la Tierra Sagrada / le enseñó que no hay tierras sagradas. Conocí una antropóloga / capaz de asegurar que todos los lugares son el mismo. / Pero cuando gente como yo/ sin esperarlo, encuentra unos ojos como aquellos / creemos haber ido de una vez a la luna / y el pastito de las veredas / o los dibujos que hacen las baldosas / nos parecen las maravillas de un museo.

Paula Jiménez España; foto: Sebastián Rodeiro, LA NACION

- ¿Cómo surge La Vuelta?

- Surge después de una reunión de amigas a las que no veía hace mucho tiempo. En verdad es como una historia de quien se reconoce de vuelta de la juventud. Es la historia de un viaje metafórico, pero es como alguien que se fue lejos y que cuando retorna se encuentra con que lo que ha pasado es tiempo. Algunas cosas siguen siendo iguales y otras han cambiado completamente. Ese sería, si hubiera en la poesía, el argumento. Lo que trato de metaforizar es esa especie de globo que se vive durante la juventud. Siento que pasada esa juventud se retorna a cierto lugar. Por eso cito a Patti Smith: “Solo la juventud puede saber lo que hay en el corazón de la juventud”. Ahora, por más de que yo intente rescatar aquello o hablar de lo vivido, eso quedó en el tiempo.

- En el primer poema decís: “Ahora pienso que el turismo miente / que alguna gente se va para buscar / lo que no tiene y otra / se va para olvidar”: ¿Qué es el viaje para vos?

- Los viajes transforman, aunque uno crea que se va en un tour a Brasil. Creo que hay algo que tiene que ver con el espíritu en el desplazamiento y el turismo quiere generar una cosa pero a la gente le pasa otra.

- Hablás de viajar para olvidar un amor, también

- Muchas veces es la intención, pero cuando retornás puede que algo permanezca igual, a eso me refiero en el poema del perro. Concretamente ahí estoy hablando de una mujer que no pudo ser del todo olvidada.

Digamos que una entiende, a su regreso, / que es igual a los perros que ha tenido / que escondió su hueso años atrás y al encontrarlo / se encandila nuevamente con la luz / de esa viejísima elegría.

La Vuelta, de Paula Jiménez España

- En uno de los poemas hablás del gusto amargo de despertar lejos de ella sobre un colchón prestado. En el viaje también se extraña: ¿ese es el centro del poema?

- En los viajes largos hay un lugar en el que se recuerda. Quizá los viajes cortos son más efusivos, más llenos de sorpresa. Pero cuando viajás lejos te empezás a estacionar en las cosas pasadas, también. Lo que intento, además, tratar en el libro es esta idea de la juventud como extranjería: salís de tu familia, de tu círculo conocido y te vas a vivir nuevas realidades donde siempre sos nueva, porque sos joven. Está siempre el tema de lo extranjero y de querer caer bien para no ser expulsada de los lugares nuevos. Ese extrañamiento está presente en los poemas.

- Este es un libro de amor, también: ¿Fue pensado así?

- Sí, es un libro de amor torta. (Se ríe)

- ¿Ser poeta, te ayudó a pensar mejor lo que te pasa en términos amorosos?

- No, te diría que al contrario. Recién ahora que tengo 43 años puedo hablar más sin prurito sobre el amor, porque hasta acá tuve mucho miedo, me refiero en los libros anteriores, de hablar del amor desde lugares comunes, o de volverme cursi. Recién ahora le perdí un poco el miedo y hablo desde un lugar austero y nada rimbombante. Viendo que puedo hablar desde ese lugar me animo a hacerlo.

- En el libro está plasmado tu amor hacia otras mujeres: ¿sentís que ahora lo podés decir así tan abiertamente en tu poesía?

- Ahora recién lo digo con todas las palabras. En Espacios Naturales (Ed. Bajo la Luna) también es un libro de duelo, del amor perdido; no fue a propósito, pero no le puse género a la persona que perdí, de la que hablo en ese libro. En este libro, en cambio, hablo de una mujer. Enamorarte por primera vez es una experiencia, pero enamorarte por primera vez de alguien del mismo sexo es un dato más de la extranjería porque te sentís una persona distinta al círculo de las personas que te rodean. Entonces, desde muchos lugares se genera el patrón de lo extraño en ese libro, cómo el sujeto se percibe como extraño. Porque está fuera de lugar, fuera de lo esperable. Trato de rescatar también esa singularidad.

- ¿Poder hablar de esto es parte del ser adulta, de esa vuelta?

- Es una consecuencia. También a medida que te vas haciendo adulta te vas separando de la mirada social, te vas individualizando. Poder hablar de esto es una consecuencia de ese proceso madurativo.

- ¿Sentís que antes le buscabas la vuelta para hablar del amor sin nombrar a la persona amada?

- No había un esfuerzo, debía ser muy grande la represión interna porque ni siquiera hacía el esfuerzo por no nombrar, simplemente no me ocurría escribiendo poesía. También quizá porque cuando se habla del amor o del dolor ni siquiera necesitás referenciar al otro, la poesía es un terreno para hablar de la experiencia subjetiva íntima, no de la persona a quien dirigimos nuestro amor. Digo, si acá lo traigo es justamente porque el hecho de que sea otra y no otro la destinataria de ese amor contribuye a la idea de la extrañeza, de la extranjería. Lo necesito como dato también.

Una vez, mientras viajaba en micro / camino a no sé dónde / oí berrear a un chico cerca de mí, en plena noche. / Te imaginé en un asiento reclinable / unas filas atrás / meciéndolo, buscando / el ritmo que logra apaciguar / su angustia entre tus brazos. / En mi imaginación eras tan joven / como la última vez / como si los hechos se hubieran sucedido / sin dejarte sus marcas./ No aparecían en tu cara las arrugas / marcadas por la pena o la alegría / de aquella que vos fuiste: una mujer / sensible y suave / a la que quise con respeto, inútilmente / como a una piedra preciosa.

 

Los poemas publicados en este post son del libro La Vuelta, que se presenta este jueves 9 a las 19 en Pan y Arte (Boedo 880), Ciudad de Buenos Aires. Acompañan en la presentación María Julia de Ruschi y Carlos Battilana; Música: Zulma Ducca y Laura Boscariol

 

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¿Nuestro hijo es gay o bisexual?

La adolescencia, coinciden los especialistas, es en esencia una época de cambios, de descubrimiento de la propia identidad, construida por el cruce de diversas identidades. La sexual es una de ellas. Este post es un intento por reflexionar acerca de las experiencias íntimas de los jóvenes con otras personas del mismo sexo. ¿Por qué se dan? ¿Puede haber un despertar homosexual que luego se sostenga de por vida? ¿Quizá son sólo experiencias dadas como una excepción que se permiten en ese momento de búsquedas personales?

La opinión de la psicóloga clínica Ingrid Feferbaum, miembro del Grupo Arcis, es un aporte en este sentido. “Es frecuente observar en la práctica clínica que en esta búsqueda los adolescentes realicen juegos sexuales con sus pares tanto del género opuesto como del mismo sexo, presentándose ciertas situaciones que pueden ser vistas como homosexuales, llevándolos a tener dudas y cuestionamientos”, señala en un momento. “Es importante destacar que la homosexualidad no aparece por hechos aislados sino como la “continua interacción o atracción sexual, afectiva, emocional y sentimental hacia individuos del mismo sexo”.

Esta será la primera de una serie de miradas que aporten otros psicólogos. En post sucesivos también conversaremos sobre los riesgos del hostigamiento escolar homofóbico a causa de la orientación sexual no normativa  (homo o bisexual) de un adolescente, sobre las desilusiones tanto de padres hacia sus hijos, como de estos últimos a sus mayores cuando los jóvenes se asumen gays, o de cómo esos recuerdos de aquella etapa hoy siguen actuando como marcas dolorosamente imborrables en adultos gays y lesbianas, entre otras cosas.

 

Un grupo de jóvenes militantes LGBTIQ, en un acto homenaje a Carlos Jáuregui; Foto: Fuentes2Fernández

La adolescencia, el tiempo de las dudas

 Por la Lic. Ingrid Feferbaum

La adolescencia se define, en esencia, como una época de cambios y transformaciones que abarcan aspectos biológicos, sociales, emocionales, cognitivos y sexuales y es en esta etapa del ciclo vital en donde el individuo irá descubriendo su propia identidad, su propia independencia en las distintas áreas de la vida que se irán presentando. Este momento situado, entre la infancia y la edad adulta, invitará al adolescente a formular diversas preguntas: quién soy, qué siento, qué elijo, qué me gusta, con quién quiero estar, ya que el pensamiento abstracto que se afianza en esta edad le permite pensarse y pensar a su entorno de manera diferente.

En este momento es cuando los jóvenes buscaran encontrarse a sí mismos, especialmente en lo que se refiere a su sexualidad. No es un proceso sencillo sino complejo y prolongado en el tiempo, ya que tardan años en definirse completamente. Es frecuente observar en la práctica clínica que en esta búsqueda los adolescentes realicen juegos sexuales con sus pares, tanto del género opuesto como del mismo sexo, presentándose ciertas situaciones que pueden ser vistas cómo “homosexuales”, llevándolos a tener dudas y cuestionamientos. Sin embargo es importante destacar que la homosexualidad no aparece por hechos aislados sino cómo la “continua interacción o atracción sexual, afectiva, emocional y sentimental hacia individuos del mismo sexo”.

En cuanto al concepto de bisexualidad podemos decir que se entiende como “la orientación sexual que se caracteriza por la capacidad de sentir deseo, afecto, atracción física y emocional por otra persona independientemente de su sexo”. La aparición de esta definición es relativamente reciente es decir, hoy en día sabemos que tanto hombres como mujeres pueden ser bisexuales y algunos sexólogos entienden que la bisexualidad tiene una entidad propia, tanto cómo la heterosexualidad y la homosexualidad. Pero hay pocos estudios científicos sobre bisexualidad, ya que se basan mucho en aproximaciones y generalizaciones.

El por qué de esta orientación sexual se desconoce tanto como el de la homosexualidad, y es atribuida a distintas razones: vínculos, genética, ambiental. A veces, algunos autores, hablan de un período transitorio hacia la homosexualidad. Otros hablan de poner en práctica fantasías eróticas o ampliar las propias experiencias sexuales. Fundamentalmente es importante aclarar que hay grados y matices de comportamiento y actitudes, y esto es un tema central a tener en cuenta.

Jóvenes militantes LGBTIQ en una jornada de visibilidad en Plaza Francia

Mucho más allá de lo genital

La sexualidad de los seres humanos difiere respecto de la sexualidad de los animales, ya que está conformada por varios elementos que van mucho más allá de lo genital, es decir más cerca de los sentimientos, el erotismo y lo social. La elección de objeto sexual no se puede proponer o modificar y las diferentes actitudes no tienen que ver con ser “malos” o “buenos” dado que las personas homosexuales o bisexuales no eligen sino que se sienten atraídos sin poder modificarlo o proponérselo.

Los adolescentes se preguntarán una y otra vez cómo son, sus gustos, preferencias y elecciones y esto incluye por supuesto sus elecciones en lo sexual. Adoptar experiencias y comportamientos no acordes con lo esperado es parte de esta etapa. A veces el querer pertenecer a un determinado grupo lleva a adoptar determinadas maneras de ser, en la búsqueda constante que tiene el adolescente de encontrarse a sí mismo. Otra vez, la adolescencia se caracteriza por los cambios de humor, las conductas de riesgo, la euforia y la vulnerabilidad debido a aspectos tanto psicológicos como neurobiológicos y es ahí donde también entra el concepto de sexualidad, como cualquier otro aspecto importante de la vida.

La pregunta sobre la orientación sexual del adolescente incluye diferentes variables como el amor, los vínculos, sus gustos, su identificación con grupos de pertenencia, su cultura y su entorno familiar.

Es común que a esa edad los adolescentes tengan fantasías sexuales sobre su propio sexo y el otro, tratando de definirse en el tiempo. Pero lo más importante es destacar la necesidad de que como padres y educadores estemos abiertos al diálogo, el compromiso con nuestros hijos y la información seria respecto de estos temas. Por de pronto saber que la homosexualidad o la bisexualidad de nuestros hijos no tiene que ver ni con su salud mental, bienestar o capacidad de ser buenas personas.

Es frecuente que aparezcan dudas y temores frente a estos planteos y que estos miedos se muestren en forma de prejuicio. El descubrimiento de que un adolescente es diferente puede ser difícil y esto implica valor y comprensión por parte de sus padres. La falta de apoyo y comprensión pueden tener implicancias negativas, ya que muchos jóvenes en esta situación de rechazo por parte de amigos y familiares tienen una mayor tendencia a la depresión y abuso de sustancias.

El motivo por el cual una persona es homosexual puede deberse a causas genéticas,  factores sociales o individuales, como a un conjunto de estos factores. Muchos sostiene que la homosexualidad proviene de hogares conflictivos o disfuncionales, sin embargo afirmar esto tiene que ver más con mitos que con realidades.

Según el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) de la Asociación Americana de Psiquiatría, la comunidad científica internacional considera que la homosexualidad no es una enfermedad, no obstante esta cosmovisión varía mucho de un país al otro y es fuente de polémicas y discusiones que se presentan regularmente. En otras épocas se la ha catalogado de enfermedad, patología o trastorno que había que curar, pero actualmente se entiende que no es así. La pregunta de por qué algunas personas son gay o lesbianas no tiene una respuesta fácil ya que innumerables estudios demuestran que no existen pruebas contundentes de causas genéticas o ambientales, si es innata o aprendida, sino multideterminada por factores ambientales, genéticos, psicológicos, socioculturales y situacionales, o sea no por un factor aislado sino por un conjunto de ellos.

 

Foto: 100 World Kisses; Mexico City, Mexico

Un proceso que requiere ayuda profesional

El tema radica en que la discriminación, el estigma y el prejuicio continúan aún hoy a pesar de los distintos avances sociales y de aceptación y decir que no es un momento difícil tanto para padres e hijos sería negarlo. Saber que nuestro hijo no está enfermo y que no hay que “curarlo” de nada sería un buen primer paso. Este proceso es largo y puede resultar doloroso, por lo cual sugerimos ayuda terapéutica para abordar esta situación, ya que con ayuda profesional el proceso puede resultar menos difícil.

Las distintas etapas por las que pasa un adolescente hasta definir completamente su identidad sexual llevan en un principio a negar esos sentimientos, debido a su incomodidad y para no sentirse diferente y evitar así  el miedo al rechazo y a la discriminación tanto de sus pares cómo de su propia familia.

Posteriormente aumenta la consciencia de deseos e impulsos, llevando al individuo a evitar lugares o personas que puedan desencadenar estas sensaciones incómodas y que no son aceptadas del todo. Lugares, cómo clubes, playas o gimnasios pueden resultar incómodos.

Al final, al asumir la nueva identidad, se reduce el aislamiento, llevando al joven a contactarse con personas homosexuales en dónde es común enfrentar el estigma social que implica el ser diferente y la confusión en el grupo familiar. Para muchos padres saber que su hijo tiene una orientación sexual que no es la heterosexualidad resulta una situación desconocida y de difícil manejo, llevando a ese sistema familiar a una situación de crisis, propia de esta situación no esperada.

Que nuestros hijos compartan estos sentimientos sobre algo tan importante en sus vidas es un dato de honestidad, apertura y afecto, y esto habla de una cierta flexibilidad en ese vínculo en particular. No obstante es normal y esperable que los padres se preocupen y quieran ayudar, por lo que sugerimos estar abiertos al diálogo y hacerles saber a nuestros hijos nuestro amor incondicional

Al final la homosexualidad se integrará  al final de la adolescencia, identificándose con grupos que presentan gustos y características similares.

Es importante destacar la actitud de los padres frente a la homosexualidad de un hijo, ya que el sufrimiento de un joven al verse no aceptado por su familia pueden llevar a desarrollar altos montos de ansiedad, depresión o estrés debido a que la noticia puede llevar a conflictos.

En síntesis, la adolescencia trae aparejada movimientos biológicos, psicológicos y sociales que habrá que transitar y experiencias y grupos que invitarán al cuestionamiento e identidad del joven. La idea es informarse, acompañarlos, estar atentos y contestar dudas y preguntas cuando surjan en el seno familiar. El diálogo, el amor y la escucha abierta permiten sortear mejor cualquier crisis que pueda presentarse durante cualquier momento del ciclo vital.

 

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“Soy un pivot de la NBA y soy gay”

Hablar de lo que no se habla. Hacer público lo que no debiera causar escándalo ¿O acaso los heterosexuales deben dar cuenta de una declaración jurada cotidiana sobre sus inclinaciones sexuales? Para los homosexuales todavía es necesario. Para derribar barreras y tabués. Algún día ya no será más noticia este tipo de “confesiones”.

Este post fue sugerido y escrito por los colegas dedicados al periodismo deportivo en canchallena.com. En este blog ya dimos cuenta del ejemplo del rugbier galés Gareth Thomas. Ahora es el turno de un basquetbolista, Jason Collins, jugador de la NBA. Se convirtió en el primer jugador de las cuatro grandes ligas de Estados Unidos (básquetbol,  fútbol americano, béisbol y hockey sobre hielo), en reconocer públicamente su homosexualidad. Algunos deportistas lo hicieron, pero después de dejar la actividad. Lo que hace aún más notable la actitud de Collins es que lo hace público cuando está a pleno en su carrera y mientras está libre: es decir, todavía no tiene club.  Se lo contó a la revista Sports Illustrated. Además de Collins, te recordamos otros deportistas que tuvieron la valentía de hacer pública su homosexualidad.

“Soy un pivot de la NBA de 34 años, soy negro y soy gay”

Kwaku Alston/For Sports Illustrated

Las declaraciones de Jason Collins cayeron con plomo en un mundo que, en algunos aspectos, sigue apoyándose en ideas conservadoras. Este tipo de confesiones deberían pasar inadvertidas, deberían estar incorporadas como parte de la sociedad. Pero Collins no fue el primer deportista en abrirse al mundo, sino que se suma a una larga lista de atletas que salieron del armario con convicción y seguridad. Un repaso por los casos más resonantes.

Martina Navratilova

Foto: www.bolarosa.com

Fue una de las mejores tenistas de la historia. Pero este espacio se lo ganó en 1981, cuando le dijo al mundo que era lesbiana. Así se ganó el respeto de todo el mundo del deporte, en una época donde era mucho más difícil que ahora. Ayer, tras la declaración de Collins, Navratilova escribió en Twitter:

“Well done Jason Collins- you are a brave man. And a big man at that:) 1981 was the year for me- 2013 is the year for you:)”

Gareth Thomas

Es el jugador de rugby que más veces vistió la camiseta del seleccionado Galés, donde también se lució como capitán. En 2006, le contó a su mujer que era homosexual. Intentaron seguir juntos, pero no funcionó. Fue en noviembre de ese mismo año que decidieron separarse. Cuando se los contó a sus compañeros de equipo, lejos de la reacción esperada, lo respaldaron sin contratiempos. “Ellos vinieron, me palmearon en la espalda y dijeron: «No nos importa ¿Por qué no nos lo dijiste antes?» Sentí que todos me protegieron. Nadie se distanció de mí, ni una persona”, confesó en 2009.

 John Amaechi

Jugó en Claveland, Orlando Magic, Utah Jazz y Houston Rockets. En 2007, ya retirado, se convirtió en el primer NBA en declararse abiertamente gay. Escribió un libro al respecto: Man in the Middle (El hombre en medio).

Greg Louganis

Ex integrante del equipo de salto estadounidense, fue medallista olímpico y dos veces campeón del mundo. Reveló su homosexualidad en 1994 y, un año más tarde, confesó ser portador de HIV.

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Soportan perder a un hijo antes que aceptarlo como gay

En el post anterior presentamos a Sofía Olguín, una joven escritora, estudiante de Letras en la Universidad de Buenos Aires, fundadora de Bajo el arco iris, la única editorial infantil y juvenil LGBT de la Argentina y de América latina. Su proyecto es innovador y, desde nuestro punto de vista, absolutamente necesario en una sociedad que pretende ser cada vez más inclusiva.

En esta entrevista, Sofía habla de “Todos mis sueños, tuyos”, una novela que acaba de publicar en España. “El libro narra un año en la vida de Alexis, un muchacho gay que se va de su casa porque no soporta su situación familiar. Siempre digo que Alexis no se va de la casa porque es gay, sino que se va porque sus padres no saben que lo es. Creo que hay que estar bastante ciego para no darse cuenta de algo así, de que tu hijo es gay y sufre por serlo”. Así sintetiza la escritora el argumento de su novela.

El libro, que se consigue en la librería Otras Letras, en Buenos Aires, y que también tiene su versión digital, a poco de salir tiene una recepción muy buena. “Todos los comentarios que estoy recibiendo de la novela son muy positivos, constantemente recibo mails de chicos de la edad de Alexis que me cuentan cómo se sintieron identificados con el protagonista”, cuenta Sofía. “Eso me emociona mucho”.

Sofía Olguín, autora de “Todos mis sueños, tuyos”; foto: bauldelcastillo.blogspot.com

- ¿Por qué escribiste esta novela?

- Escribí “Todos mis sueños, tuyos” porque siempre estoy escribiendo algo, necesito estar siempre escribiendo, aunque sea un cuento corto. Comencé a escribirla a fines del 2009/principios de 2010. Hasta el momento sólo había escrito novelas fantásticas, Todos mis sueños, tuyos fue mi primera gran inmersión en el realismo, un cambio que venía necesitando mucho. De hecho, había intentado escribirla un año antes, pero fracasé rotundamente y el resultado fue otra historia fantástica, una novela corta llamada Noches de luna roja (pronto va a ser publicada, también en España pero por otra editorial). La primera novela que me publicaron (Menfis, Eldalie Publicaciones) es una novela de terror gótico protagonizada por un cantante de apariencia andrógina.

- ¿De qué trata “Todos mis sueños, tuyos”?

- Narra un año en la vida de Alexis, un muchacho gay que se va de su casa porque no soporta su situación familiar. Siempre digo que Alexis no se va de la casa porque es gay, sino que se va porque sus padres no saben que lo es. Creo que hay que estar bastante ciego para no darse cuenta de algo así, de que tu hijo es gay y sufre por serlo. Creo. Y Alexis siente eso, que para sus padres él es invisible. Cada uno arrastra historias personales no superadas, problemas, miedos, incluso enfermedades. Y si uno no puede consigo mismo, difícilmente pueda con otro ser humano. De manera que Alexis se va a vivir con Franco y Martín, dos compañeros de la facultad (estudia Letras en la Facultad de Filosofía y Letras) y recién ahí es cuando puede comenzar a resolver sus propios asuntos, exorcizar a sus demonios y poco a poco empezar a vivir su sexualidad.

Portada de “Todos mis sueños, tuyos”; foto: www.libreriaberkana.com

- ¿Cómo fue el proceso de publicación?

- Terminé de escribirla en febrero o marzo de 2011, más o menos. El tema de la publicación, por suerte, fue bastante sencillo, contrariamente a lo que suele pasar en estos casos. Tenía claro que quería publicarla en España porque acá en Argentina no hay ninguna editorial LGBT. Hay algunas “gay-friendly”, pero que no se promocionan como editoriales LGBT y eso para mí era (y es) muy importante. Lo primero que hice fue presentarla a un concurso de novela gay-lésbica (que ya lleva quince ediciones), pero la impaciencia me ganó y en medio del certamen conocí a la editorial Stonewall. Vi que la editorial tenía abierta la recepción de originales, envié la novela y más o menos en dos meses ya había firmado el contrato de edición.

- ¿Cómo fue la recepción de la gente?

- Todos los comentarios que estoy recibiendo de la novela son muy positivos, constantemente recibo mails de chicos de la edad de Alexis que me cuentan cómo se sintieron identificados con el protagonista, cosa que me emociona mucho. También recibo mails de personas que me preguntan cómo conseguir mi libro en Guatemala, Perú, Ecuador, México… lo cual también me alegra, aunque no pueda ser de mucha ayuda ya que la única forma de conseguir el libro en esos países es encargarlo por correo ordinario (que suele ser caro) o comprar el e-book.

- ¿Por qué te parece importante publicar historias de ficción que incluyan la temática LGBT?

- Me parece importante porque escribirse no me cabe la menor duda de que se escribieron muchísimas, sobre papel o en la imaginación de los escritores, que quizá no se animaron a llevarlas a su pluma. A veces, me pregunto con qué historias nos podría haber deleitado Oscar Wilde, qué novelas u obras de teatro de amor gay se habrá llevado a la tumba. O Lorca. En estos últimos tiempos se están publicando bastantes obras de temática LGBT (aunque muy poco de «T»), y están surgiendo proyectos para darles cabida en el mercado. El único inconveniente que veo es que todavía la gente cree que este tipo de novelas son escritas solamente para personas gays (como si una novela policial la tuvieran que leer sólo detectives). Algo ridículo.

Creo que el problema parte, en primer lugar, de los prejuicios que todavía circulan en torno a la homosexualidad (“no creo que pueda disfrutar de una novela así”) y en algo muy diferente, que es el cómo se realiza la promoción de ese producto que es el libro. Si un libro se publica para todo el público, no solo se lo debe hacer visible en medios que frecuentan personas LGBT. Y eso es difícil, porque son justamente esos espacios los que recibirán el libro con los brazos abiertos.

“Todos mis sueños, tuyos”, en la librería de Otras Letras, en Palermo, Buenos Aires

 

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Literatura gay, también para chicos

Bajo el arco iris es la única editorial infantil y juvenil LGBT de la Argentina y de América latina. Tiene quince títulos editados (por ahora sólo en versión e-book) y se pueden bajar gratis de su página en Internet.

La idea de este proyecto que surgió en 2011 es de Sofía Olguín, una joven escritora, estudiante de Letras en la Universidad de Buenos Aires. Según cuenta a Boquitas pintadas, ella convocó a varios colegas escritores y a ilustradores para fundar esta editorial que, por ahora, sólo publica sus títulos online.

“Estaba suscripta a varios sitios de noticias LGBT. Me llamaban la atención la cantidad de suicidios que veía. Editar cuentos para llegar a los chicos es una reacción frente a esos hechos indignantes”, relata Sofía.

Sofía, en la 20° marcha de orgullo gay en Buenos Aires

Quince profesionales de diferentes países de América latina y hasta de Europa se comprometieron a participar. Hay escritores y dibujantes de la Argentina, Chile, Venezuela, Perú, Panamá, Bolivia, Guatemala, Ecuador, México y España.

¿Cómo funciona la editorial? Comenta Sofía: “Recibimos los cuentos, los leemos y decidimos si publicarlos o no. Además de la calidad literaria, evaluamos si que se ajusta a lo que buscamos”. En este sentido, se explaya: “Una vez recibimos un cuento de un chico trans pero no mostraba esto desde una imagen positiva. Eso no nos gusta, nos parece que no suma. Decidimos no publicarlo”.

Sofía dice que tampoco acuerdan con publicar historias en las que lo gay se plantea como algo raro, extraordinario. “Por ejemplo, el conejo Mirlo es el relato de un chico con dos papás, pero el cuento no es sobre eso sino sobre la mascota. Es decir, se plantean los mismos problemas que puede tener una familia y su hijo con una mascota recién llegada a la casa”. Así, lo gay queda completamente naturalizado.

¿Por qué considera importante publicar literatura infantil con temática gay?, pregunta Boquitas pintadas. “Toda la literatura infantil es heterosexista. Desde la infancia se nos encasilla y la literatura, como los juguetes y la ropa, son herramientas para ese adiestramiento. La infancia es clave para formarnos como personas y mientras más abiertos seamos, menos prejuiciosos, más democrática e igualitaria será la sociedad”.

¿De qué tratan los cuentos? “En general son historias románticas de dos chicos o de dos chicas. También hay de dos mamás o dos papás. Hay dos cuentos trans también. Estos son más raros aún, pero empiezan a escribirse buenas historias también que naturalizan el tema. Tenemos un cuento de un príncipe que se transforma en princesa, por ejemplo”.

En estos días Sofía acaba de publicar su novela Todos mis sueños, tuyos, editada en España por Editorial Stonewall. En otro post nos explayaremos sobre este gran libro.

 

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