Qué rol tuvo el activismo gay y queer por el aborto legal

Historia de una desobediencia, aborto y feminismo. Ese es el título del último libro de la ensayista y periodista Mabel Bellucci, que “escapa (por suerte) a las tipificaciones disciplinarias y por ende resiste una lectura convencional”, como señala el prólogo del libro. Se trata de una rigurosa constelación de genealogías y cartografías de las luchas por el derecho al aborto en la Argentina, desde los años ’70 hasta la actualidad.

“Ningún libro da cuenta de todo”, se sincera Bellucci, no obstante, realiza un notable esfuerzo por plasmar a lo largo de sus páginas una pluralidad de voces y de recorridos transitados alrededor del “único lugar donde convergen todas las tendencias del feminismo”: el aborto.

En este post de Boquitas pintadas, nos detenemos  en un apartado del libro en el que Bellucci menciona el rol activo de militantes LGBTIQ y queer en esta cruzada “desobediente”.  En un acercamiento a este documento teórico potente, compartimos el extracto de un capítulo referido a esta participación activa de la que poco se conoce.

Mabel Bellucci, militante feminista

“Hacia principios de 1999, entre las filas del activismo de Buenos Aires surgió “la Coordinadora por el Derecho al Aborto”, una coalición política en la cual convergió una diversidad de agrupaciones feministas, de lesbianas, estudiantes, de sectores independientes de izquierdas. A partir de la constitución de este frente, la lucha por  la despenalización del aborto le ganó tierra al río”.

“Así, todas sus integrantes se arrojaron a organizar una intervención callejera para el 8 de marzo. Para ello elaboraron un documento fundacional: “Las mujeres reclamamos nuestro derecho a decidir y nuestros derechos laborales”. Entre tantas cosas planteaban lo siguiente: “El acuerdo entre la jerarquía eclesiástica y el gobierno nacional también continúa: aquella silencia sus críticas a la situación económica y social  y éste cuenta con la intervención de la Iglesia para sostener el equilibrio social. La moneda de cambio para ello son nuestros derechos, la garantía de que todo siga igual con la clandestinidad del aborto.”

“A partir de allí, dentro de la Coordinadora quedó plasmada una vocación de entrecruzamiento de miradas diversas en torno al aborto .Contra el viejo dictamen de “la biología no es destino”, de propio cuño feminista, se consolidó el armado de alianzas y coaliciones con experiencias tan disímiles como tradiciones e historias diferentes. Encarnaban otras formas de politizar sus especificidades y otras luchas pero fueron confluyendo”.

“Desde ya, significó un aprendizaje más que interesante, donde convergieron territorios heterogéneos que con anterioridad habían discutido hacia el interior de sus asociaciones el régimen heteronormativo para luego apostar a acciones micropolíticas. Por un lado, la comunidad LGTTB estaba comenzando a acompañar al activismo feminista en intervenciones callejeras, ya sea para el 8 de marzo como para el reclamo por la despenalización del aborto. Todo ello otorgó a ambos frentes una práctica de convivencia política, sin un anclaje ideológico de fondo que permitiría reservar la independencia necesaria de cada una de las partes”.

La fuerza arrolladora de las travestis

“Asimismo las lecturas de textos de teóricas clave facilitados por muchas de ellas hicieron lo suyo. Nadie puso en duda que el feminismo encarnaba el espacio de contención por excelencia. También, al activismo feminista le interesaba la apuesta desafiante de las minorías sexuales por su lucha decidida contra la discriminación. Durante los años noventa, las agrupaciones de travestis fueron las más flexibles para afinar acuerdos tanto con las lesbofeministas como con las heterofeministas. En realidad, las travestis traían consigo una fuerza arrolladora, además de representar un punto de quiebre en el arco iris de entonces”.

Portada del libro de Bellucci

“Estas cuestiones sirvieron de motor de ese magma de compromisos teóricos, políticos y experienciales –sea por parte de los colectivos de la diversidad sexual como de la militancia feminista– por la conquista del aborto legal. Cada grupo que se integró a la lucha fue a través de un acuerdo táctico pero también con objetivos estratégicos para enfrentar a un adversario en común y un cuestionamiento de toda la sociedad en su conjunto. Las coaliciones con travestis, gays y lesbianas como figuras con potencia “de fuga” de su lugar de origen, se fortalecieron por la incidencia del activismo queer que durante la década del noventa irrumpió con el propósito de explorar idearios, prácticas y materiales e hizo su desplazamiento desde los Estados Unidos a la Argentina, sin escala. Con la mudanza, lo queer- como sitio político sin delimitación de antemano y sin identidades estratégicas ni tampoco de una posición estática en tanto perspectiva teórico- crítica y como sustento de un accionar militante- se transmutó y se retorció en una serie de alternancias relacionadas con las luchas culturales locales de un presente reciente, pero también condicionada por experiencias políticas anteriores, como fue el caso del “Grupo Política Sexual”. Al rastrear tradiciones truncas del pasado inmediato, emergería la crítica al concepto de identidad llevada a cabo por el “Frente de Liberación Homosexual” (FLH) y, en especial, por Néstor Perlongher”.

“Durante los años noventa, los antecedentes del activismo queer se localizarían, al menos en Buenos Aires, hacia 1993, con la aparición del colectivo estudiantil de lesbianas y gays “Eros”–espacio de producción teórica y política de la Facultad de Filosofía y Letras- UBA – homónimo del grupo liderado por Perlongher en la década de los setenta. A ello, se acoplaba la constitución del FDA”.

“Para esa misma fecha se asentó esa incipiente apuesta con la declaración de solidaridad que había presentado la “Comisión por el Derecho al Aborto” con la lucha de la CHA para obtener la personería jurídica”. Mientras que en octubre de ese año, ambas agrupaciones organizaron un panel “El derecho al propio cuerpo y lo diferente”. Estos datos no resultaron menores: colocó de relieve el diálogo mutuo de convergencia entre grupos feministas y de la diversidad sexual para la transformación de los modelos existentes. También esta abigarrada mezcla de alianzas logró su punto prominente de complejas articulaciones político-culturales, de modos de organización, de historia y cultura política con la configuración de la Comunidad Lésbica, Gay, Travesti, Transexual (LGTT). Allí, Carlos Jáuregui instaló como práctica política coaliciones montadas con una diversidad de asociaciones, colectivos autogestivos y movimientos sociales –desde lesbianas, gays, travestis y transgéneros junto con partidos políticos progresistas, de izquierda anticapitalista a grupos de estudiantes, feministas, derechos humanos, sindicatos combativos– a partir de las Marchas del Orgullo LGTTB, que comenzaron su recorrido desde 1992 en adelante. En 1996, surgió el “Área de Estudios Queer y Multiculturalismo”.

Retomar a Perlongher

“Funcionaba en el Centro Cultural Ricardo Rojas-UBA y representó un centro experimental de coaliciones en términos de lucha hegemónica y de antagonismo. El Área se proponía  retomar una idea de Néstor Perlongher interrumpida por la dictadura, de articular las luchas de clase con las de género y sexualidad en un movimiento contracultural que se erigiera contra todas las formas de explotación, exclusión, represión y discriminación, en una alianza entre las izquierdas, las minorías sexuales y el feminismo”.

“Se trataba de producir alianzas políticas en la que los vectores diferenciales aparecieran en relaciones específicas, históricas y concretas. Así, estas propuestas entre tantas otras que se fueron explorando durante los años noventa, moldearon un activismo joven y fresco que, por un lado, revisaba el pensamiento feminista hegemónico y, por el otro, ingresó a su terruño la impronta política de la visibilidad pública desde comunidades con vectores diferenciales específicos. Se pedía entonces un reconocimiento para que estas cuestiones fueran más trabajadas en el interior de las colectivas desde la propia experiencia. Para el 8 de marzo de 1999, la Coordinadora expuso un documento que planeaba propuestas transversales de conquistas: “al luchar por revertir nuestra opresión en este mundo inadmisible, para lograr la libertad sexual, la libre opción sexual, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, el derecho al aborto libre, contribuimos a afirmar la fuerza de aquellas y aquellos que queremos sacudir los pilares de esta sociedad patriarcal y capitalista y de esa manera transformarla”.

“Otra oportunidad fue el 28 de Septiembre de 2001. Se organizó un recital en Plaza Houssay frente a la Facultad de Medicina de la UBA –entre Córdoba y Junín– animado por “Lunática and Group”, “She Devils”, “Entre Coplas”, “Arbolito” y “Las Carmelitas en Calzas” bajo la consigna: “Aborto legal para decidir en libertad”.  Para esa actividad, la “Coordinadora por el Derecho al Aborto” presentó un documento denunciando la ilegalidad del aborto con argumentaciones similares a las precedentes, excepto con una diferencia de propósito al colocar un fuerte énfasis en la construcción de alianzas: “No deleguemos nuestra capacidad de decisión. Despleguemos nuestro poder, nuestra proyección y nuestra voz junto a las de otras y otros grupos de las minorías sexuales convergiendo en un futuro común”.

“Voces sobre el aborto”

“Pasado un año, el 24 de Octubre, el Área de Estudios Queer propuso un taller asambleario “Voces sobre el aborto”. La idea no consistía precisamente en volver sobre los viejos vicios y discusiones bizantinas en torno a las conocidas controversias que se disparaban en el interior de los colectivos y agrupaciones que luchaban por el derecho del aborto. Las personas convocadas reflexionaban de acuerdo a los parámetros presentes: “Después de tantos años de protestas callejeras y activismo de compañeras de diversas tendencias, es necesario interrogarse sobre las razones del estancamiento o, incluso, del retroceso de dicha demanda como reclamo social colectivo”. De allí que la pregunta disparadora para este taller asambleario fue “¿Por qué no se logró articular un frente político y cultural de lucha por el derecho al aborto?”.

“De esta manera, invitaban a todas y a todos al aporte de ideas renovadoras, coaliciones con otros frentes, movimientos y agrupaciones, testimonios y cuestionamientos sobre lo recorrido y lo no recorrido. Al activismo queer le resultaba imprescindible la presencia de feministas y de agrupaciones de mujeres, de gays, lesbianas, travestis, de derechos humanos, profesionales, asambleístas, piqueteras/os, integrantes de partidos políticos y sindicatos, centros de estudiantes, cartoneras/os, artistas, ahorristas, periodistas, intelectuales; ocupaciones varias, obreras/os de fábricas y establecimientos autogestionados”.

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“Así, sin demasiadas vueltas se compartió el debate con todos los espacios abiertos a alianzas heterogéneas entre saberes teóricos y militancias de trinchera que anticipaba la complejidad y las nuevas vertientes de coaliciones comprometidas alrededor de esta demanda puntual, formalizadas a partir de 2005”.

“El 3 de diciembre de 2000, la “Coordinadora por el Derecho al Aborto” hizo su ingreso de ceremonia con una charla bajo el nombre “¿El aborto es solo una cuestión de mujeres?”. La actividad se llevó a cabo en el primer piso de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) en la sala “Gregorio Selser” el querido profesor, periodista e historiador argentino. El panel estaba constituido por Flavio Rapisardi –activista queer y de la CHA–, Norberto Inda –psicoanalista y profesor universitario–, Ricardo Zambrano –médico sanitarista e integrante de la FNS y de la CTA – y Alejandro Geoffroy Lassalla– abogado. Este debate transversal provocó cantidad de zapateos y disputas en juego. En aquellos momentos, tal mesa significaba una de las primeras oportunidades que referentes relevantes del arco de la comunidad homosexual, integrantes de la CTA, grupos feministas junto con izquierdas independientes, se sumaron a una actividad que se caracterizaba por un dato peculiar: las voces que intervenían eran varones atentos a la cuestión. Un modo diferente de abordar las clásicas campañas del “Yo aborté”.

“No cabía dudas de que ese era el camino correcto en función de las experiencias adquiridas a través de las diferentes solicitadas a favor del derecho a decidir que se publicaron a lo largo de la década de los años noventa, más el acompañamiento comprometido desde los colectivos de las minorías sexuales en las acciones de trincheras que las feministas impulsaban en pos de la libertad de interrumpir un embarazo. Asimismo, varias agrupaciones estudiantiles tanto de la Facultad de Filosofía y Letras como de la Facultad de Ciencias Sociales -UBA se encontraban sondeando en esa misma dirección”.

El aborto, ¿sólo una cuestión de mujeres?

En aquella oportunidad, si bien esa mesa debate “¿El aborto es sólo una cuestión de mujeres?” se pensó como un acontecimiento exploratorio, al final terminó en una muestra de resistencia al cambio e, inclusive, de estallidos de enojos de una cantidad de algunas feministas porteñas. Ellas no concebían que un frente de pares propusiese una actividad de varones para que hablasen en voz alta sobre un tema considerado como propio. En realidad, el ambiente ya venía caldeado con una cascada de cuestionamientos hacia quienes exploraban una amalgama de articulaciones que permitirían extender las propias fronteras del feminismo. Se planteaba una apertura de campos que traspasaría la condición misma de las mujeres. De allí que no existía una única y sola explicación para dar cuenta de los largos altercados a la hora de llevar a cabo nuevas alianzas e integraciones dentro de sus filas”.

“Mientras tanto, Rapisardi hacía un paralelo entre la homosexualidad y el aborto en relación al carácter clandestino y a la ausencia de reconocimiento al planteo de decidir en libertad. Para este activista, el mandato de la maternidad obligada representaba una imposición de la heterosexualidad como régimen político; del mismo modo, tal hegemonía regulatoria se ejercitaba también sobre el mundo de la diversidad sexual. Por último, las condiciones de desigualación y subalternidad de las mujeres como de las minorías sexuales constituyó el grueso de su intervención, dado por su entraña de activista homosexual como por sus prácticas queer”.

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“Lo cierto es que en aquellos años no solo la incorporación de varones causaba escozor a las mujeres sino también hubo estampidos de estruendos con el ingreso de la comunidad travesti transexual al feminismo y, en especial, cuando se integraron a la lucha por el derecho al aborto”.

“En 1999, Lohana Berkins, presidenta de la “Asociación de Lucha por la Identidad Travesti-Transexual” (ALITT), hizo su entrada de gala a las filas feministas porteñas, apenas finalizó el VIII Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe llevado a cabo en Santo Domingo. El testimonio de esta luchadora marca su recorrido y el protagonismo público adquirido: “Hacia 1995, cerca de la Facultad de Ciencias Sociales, hubo unas jornadas que hicieron un grupo de jóvenes y nosotras participamos de manera espontánea. Una de las personas que habló fue Pastora Campos, integrante de la “Comisión por el Derecho al Aborto”. En esa ocasión, escuchamos un discurso claro con argumentos sólidos sobre el aborto ilegal y sus consecuencias. Por primera vez, alguien explicaba con tanta consistencia y profundidad sobre el tema. Allí fue que consideramos que esta cuestión tenía que ser discutir en el interior de nuestra comunidad y siendo una demanda de las mujeres nos preguntábamos si podría ser nuestra también. A partir de ese momento, comenzamos a participar de las reuniones que se organizaban vinculadas al aborto”.

“De esta manera, dichos sucesos no tuvieron una sola cara y un solo formato fueron la puesta en escena de variadas formas de lucha, aprendidas y conformadas en distintos momentos, cuya comprensión requiere de la reconstrucción histórica, escenario común de expresión de las diferencias y, a la par, de construcción de adversarios comunes que hicieron posible unificar un sentido contundente en la premisa”.

“Hacían también un fuerte hincapié sobre cómo abordar el aborto para incluirlo dentro de los cuestionamientos en torno a la heterosexualidad y al aspecto reproductivo.  Esta estrategia como apuesta del feminismo más comprometido con el derecho al aborto permitiría el apoyo de otras mujeres de los movimientos de base junto con los grupos de las minorías sexuales contra todo tipo de jerarquía, desigualdad, explotación y opresión confrontando al patriarcado y todo otro sistema de dominación que reproduzca desigualdades como mecanismo de fragmentación y estratificación vertical. En este trazado, sus prácticas políticas explicitan un posicionamiento antiheterosexista, anticapitalista y antirracista. En efecto, el designio de “Varones Antipatriarcales” gira alrededor de deconstruir las identidades masculinas que se sostienen en el sistema de valores hegemónico con una voluntad de poder y de dominio que hasta ahora los han caracterizado como tal”.

 

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“Fui homofóbico aún siendo gay”

Leonardo es un exintegrante del grupo de reflexión para varones gay que coordina el lic. Alejandro Viedma en la Asociación Civil Puerta Abierta y que festejará sus primeros 15 años de vida el próximo sábado. Leo envió a Boquitas pintadas el texto que viene a continuación como testimonio de su paso por ese espacio y de cómo ese lugar lo ayudó a resolver cuestiones internas que cuando ingresó al grupo ni siquiera tenía conscientes.

Uno de los aspectos a destacar es que Leo reconoce que, si bien se había reconocido a sí mismo como homosexual,  jamás se  incluía en el ambiente gay, ni en marchas del orgullo, ni iba a boliches, pubs, ni participaba de páginas de encuentros. “No me gustaba nada de eso, era muy prejuicioso, sin poder ser consciente de ello”, dice en un tramo de su escrito. “Se trataba de mi homofobia inconsciente, internalizada. Por ejemplo, pensaba que la Marcha del Orgullo Gay era un circo, no daba cuenta  del objetivo político sobre la lucha por los derechos LGTB que la Marcha conlleva. Además tenía el típico desprecio por lo femenino en el hombre y la sobrevaloración por lo masculino, en realidad, se trataba del desprecio a mí mismo”.

Sus creencias homofóbicas pese a ser gay. Esa es una de las cuestiones que más tuvo que desandar en el grupo de reflexión que lo cobijó desde 2007.

Vale la pena acercar una definición. “La homofobia internalizada es la creencia consciente o inconsciente que tienen algunas personas gay y lesbianas de que los prejuicios, estereotipos y mitos sobre los homosexuales son ciertos. En otras palabras, son sentimientos negativos que sienten hacia sí mismas por su homosexualidad. La homofobia internalizada se refleja con complejo de inferioridad, sentimientos de vergüenza y culpa, baja autoestima y conductas autodestructivas”. (Un artículo para conocer más sobre homofobia) 

Mi experiencia con mi querido grupo

Por Leo

Marcha Del Orgullo LGBTIQ (Lesbianas Gays Bisexuales Transexuales Intersex Queer) XXII de Buenos Aires; Foto: Ignacio Lehmann

En una etapa un poco difícil de mi vida respecto de mi sexualidad, busqué hasta que encontré este hermoso grupo. Cuando digo difícil con respecto a mi sexualidad, no me refiero a mi orientación sexual, ya que yo ya estaba asumido como gay, sin embargo, me llegué a preguntar ¿y ahora qué hago con esto, con lo que siento?

Mi familia, mis amigos heterosexuales me conocen, sabían de mi orientación, lo que notaba era que no tenía  amigos ni compañeros gays  para compartir entre pares lo que me sucedía.

En resumen, jamás me incluía en el ambiente gay, ni marchas del orgullo, ni boliches, ni pubs, ni páginas de encuentros. No me gustaba nada de eso, era muy prejuicioso, sin poder ser consciente de ello, se trataba de mi homofobia inconsciente, internalizada, por ejemplo, pensaba que la Marcha del Orgullo Gay era un circo, no daba cuenta  del objetivo político sobre la lucha por los derechos LGTB que la Marcha conlleva. Además tenía el típico desprecio por lo femenino en el hombre y la sobrevaloración por lo masculino, en realidad se trataba del desprecio a mí mismo. Tampoco estaba  de acuerdo  que dos papás o dos mamás adopten niños, pensaba que podía ser perjudicial  para la salud de estos últimos por la discriminación. Ni siquiera sabía que existían las familias homoparentales. En fin, una lluvia de creencias homofóbicas que me perjudicaban, que hacían sentirme aislado, como sapo de otro pozo, hasta el año 2007, cuando conocí el grupo de reflexión.

Pensar que en siete años cambió tanto la concepción de las personas LGBT a partir de la Ley de Matrimonio Igualitario y la de Identidad de Género… Sin embargo, faltan años para que estas leyes se interioricen en cada sujeto, familia; la homofobia social todavía existe, como por ejemplo en las escuelas: el bullying por homofobia es un problema grave que se tiene que poner en evidencia.

Tengo que aceptar que, aunque sin darme cuenta, fui parte de los prejuicios y estereotipos socioculturales, pero por suerte, puedo hablar en pasado ya que tanto por mi estimado grupo y por el Lic. Alejandro Viedma, cambié.

Alejandro Viedma, coordinador del grupo de reflexión de Puerta Abierta

Mis modificaciones tuvieron lugar por los intercambios con ellos, los cuestionamientos de muchos mitos homofóbicos y compartir sucesos, sentimientos sobre el amor, la amistad y conformación de una red entre pares, charlas sobre cómo afrontar su salida del clóset en el trabajo, debates desde las vivencias personales en torno al sexo, la sexualidad, las familias diversas, los derechos LGTB, etc. Y recién ahí hice un insight, un “ahora me doy cuenta de cómo mis pensamientos prejuiciosos me limitaban” en mi desarrollo personal, la manera de vincularme con los demás, por ende en  mi sentimiento de bienestar.

Por otra parte, en los boliches o páginas de encuentro, siempre noté un lado frívolo y es algo que no comparto, la alienación a la imagen, el divismo narcisista hasta ahora me aburre mucho, pero la diferencia es que antes tomaba la parte por el todo, generalizaba, y después me dí cuenta que los gays no somos todos iguales, ni tampoco tenemos la misma actitud en todos los lugares, al igual que el resto de los seres humanos.

Tal es así que escucho a amigas quejarse, después de ir a bailar dicen: “¡Los tipos están todos tomados, lo único que quieren es echarse un polvo!”. Noto que acá está también la queja por la frivolidad o por lo efímero de lo exclusivamente sexual. Otros amigos heteros comentan también: “Las minas están muy lanzadas, hasta se pelean entre ellas para ver quien se lleva al más fachero!”. Pareciera que la complicación histérica está en todos lados, jaja. Entonces, el lado frívolo está en todos los ámbitos independientemente de la orientación sexual.

No obstante, se puede salir de ese boliche o de lo virtual con alguien y te encontrás con  el otro aspecto de esa persona, como cuando encontré a este grupo. Muchos vamos a bailar o usamos las páginas virtuales, sin embargo, en el grupo pensamos, intercambiamos, nos reímos, profundizamos, nos divertimos, nos respetamos, descubrimos otras miradas y opiniones, otros discursos y, a partir de allí, de ese recorrido, pude habilitarme a tener una vida más amplia donde otras puertas se me abren y nuevos vínculos se constituyen.

Gracias, querido Alejandro, y a todo el grupo porque se derrumba ese muro prejuicioso que construí. Ahora puedo mirar desde otro lugar, de una manera menos totalizadora, ahora lo que internalizo y trato de entender es la diversidad misma.

Mil gracias y cariños a todxs.

Leo

 

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Las lágrimas, una obra sobre la identidad arrancada: la artística, la social y la sexual

En la obra el público asiste al rodaje de una telenovela, intitulada Las Lágrimas, de rotundo éxito de público en la televisión. Su protagonista, la bella Libertad (Urtizberea), y la productora, Victoria (Mockert), tienen un noviazgo en zona de derrumbe. Su excéntrica autora y directora es una señora que se mueve en silla de ruedas, la alcohólica y egomaníaca Edith (Pelicori).

La llegada casi por azar de un nuevo asistente de dirección, Marcelo (Urbaneja), traerá información a los personajes, información sobre el pasado de ellos y del dueño del canal, Leopoldo Acevedo (Aste). Travestismo, una novela en verso, éxtasis mezclado con vino, música electrónica, doblecasseteras, besos que no se dan, virginidad, un caballo que viaja por el tiempo, vómitos, un embarazo y una última cena: una metáfora barroca sobre un país barroco.

Así se presenta la obra de teatro Las lágrimas, dirigida por Mariano Tenconi. Este artista escribió, para Boquitas pintadas, su presentación de la obra.

El amor entre Libertad y Victoria

Por Mariano Tenconi

Las Lágrimas trata el tema de la identidad desde todas las resonancias que nos fueron dadas encontrar. La identidad arrancada, por el genocidio que sucedió en la Argentina en los años 70, pero también las otras identidades: la artística, la social, la sexual.

Un relato atraviesa la obra, y es un relato sobre la militancia en aquellos años pero es, a su vez, una historia de amor. Y como Romeo y Julieta, Titanic u Ocho Cuarenta, del potro Rodrigo, es una historia de amor prohibido (y socialmente prohibido).

Una mujer, una señora de su casa, vive un romance apasionado con su empleada doméstica. Ella, su empleada, la convence de hacer política, de poner el cuerpo. “Ella lo hacía porque la política era su causa. Yo lo hacía porque ella era mi causa”, dice Edith, interpretada por la genial Ingrid Pelicori. “El amor es mi revolución” es una frase que formó parte de mis dos primeras obras.

En Montevideo es mi futuro eterno un profesor de historia argentino se iba a participar del Movimiento Revolucionario Tupamaros y se enamoraba de una periodista. En Lima Japón bonsai un campesino peruano se enamoraba de su secuestrada, la hija del embajador de Japón. Creo en la fuerza revolucionaria del amor y creo también, profundamente, en el vínculo entre lo íntimo y lo político. Por eso una de las metáforas de la Argentina, de la relación de Argentina con su pasado, de la relación de Argentina con su futuro, aparece plasmada en la obra como el romance de dos mujeres: una empleada doméstica y la dueña de casa; un romance atravesado por la Revolución Armada y el cautiverio genocida,

Otro amor de mujeres es central en el relato de Las Lágrimas. El amor entre Libertad (Violeta Urtizberea) y Victoria (Iride Mockert). Las actrices están extraordinarias, no sucumbiré a la tentación de hablar de ellas. Es la relación entre la protagonista de la telenovela y la productora, un amor en crisis que -justamente- confronta dos modos de leer/escribir el amor: el de Libertad, un amor romántico, apasionado, militante (“yo te amo como en el siglo XIX”) y el de Libertad, un amor posmoderno, virtual. Se confronta, también, la importancia de la identidad en el amor. “Si no sé quien soy no puedo amar”, dice Libertad.

Una cosa muy importante, además, para cerrar. Quizás todo esto suene demasiado grave. Amor, política, futuro. Pero Las Lágrimas es, antes que nada, una comedia. Es un enorme ejercicio de libertad. Ojalá puedan verla y notar, antes que nada, lo profundo y conmovedor que puede ser el humor.

 

Elenco: Ingrid Pelicori, Violeta Urtizberea, Iride Mockert, Martin Urbaneja, Fabio Aste. Música original: Ian Shifres; Diseño de escenografía: Oria Puppo; Diseño de luces: Matías Sendón; Diseño de vestuario: Oria Puppo, Micaela Sleigh; Coreografía: Carolina Borca; Realización de escenografía: Valeria Abuin; Video: Santiago Brunati; Fotografía: Soledad Allami; Diseño gráfico: Gabriel Jofré; Asistencia de dirección: Tomas Vio; Producción general, prensa y comunicación: Angela Carolina Castro

 

La obra va los viernes y sábados a las 22:45 en el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543)

Macky Corbalán, la poeta libertaria

Ayer, domingo 14 de septiembre de 2014, a la madrugada en un hospital de la ciudad de Neuquén murió la poeta y activista Macky Corbalán. Había nacido en Cutral Có, en 1963. A ese pueblo le dedicó uno de sus más hermosos poemas: “Tuvo río solo por un día. Arrastró/ casas, perros y/ gente por kilómetros,/ durante un marzo hecho/ enteramente/ de agua”.

En esta nota para Boquitas pintadas, el periodista Daniel Gigena la recuerda.

Macky Corbalán: “La poesía decide por mí”

Por Daniel Gigena

Macky Corbalán, la poeta libertaria

Alejandro Méndez, poeta y amigo de Macky, comenta a propósito de la relevancia del territorio en su obra: “Podría decirse que su poesía, más que visual, es tributaria del sonido, pero no de un sonido cualquiera, sino de aquel que reverbera en esa caja musical  llamada desierto. Cutral Có, Neuquén, que en mapuche significa ‘agua de fuego’, marca el origen; allí donde existió un río sólo por un día, aunque pudiera desmentirlo la geografía, el mito poético lo afirma”.

Más tarde, desde el final de los años noventa, en la vida de Macky Corbalán confluirían plenamente los mitos que la poesía crea, la lucha por la igualdad de derechos para mujeres y lesbianas y su participación en diversas acciones sociales en defensa del medio ambiente (afectado sobre todo por la expansión del negocio petrolero y la desertificación causado por el monocultivo de soja). Además de poeta, fue periodista y asistente social.

En una entrevista con otros tres poetas patagónicos (Luciana Mellado, Mónica Baeza y Jorge Maldonado), declaró: “No hay ninguna decisión de mi vida que no pase por la poesía. Ella decide y, de alguna manera, me lo hace saber. Cuento una anécdota a manera de ejemplo. Tiempo atrás, estuve un par de años sin trabajo, pasándola muy mal (mi edad coincide con la generación que sufrió la flexibilización laboral de Menem, caí justo en esa época aciaga). Trabajaba en diarios y me despidieron.  Entonces, hice de todo: vendí libros por las calles, cobraba cuotas de los planes de autos, atendía en una panadería medio tiempo. Cuando estaba en esa panadería trabajando, empecé a escribir cartas de solicitud laboral con muchos destinos y me enteré de que había una posibilidad de rendir en el Poder Judicial. Tenía mi título de trabajadora social y me presenté junto a un centenar de personas. Rendí una serie de pruebas y me fue muy bien, aunque yo tenía mis dudas. Finalmente gané uno de los puestos concursados; recuerdo que después estuve todo un mes huyéndole al oficial de justicia que me iba a notificar del trabajo. En todo ese tiempo me empezó a acosar la idea de que si ingresaba en una estructura tan cerrada, eso iba a afectar mi poesía. Yo no tenía un trabajo fijo, no tenía obra social, no tenía nada, hasta que un día me mandaron con un policía la notificación, y me notifiqué que no, que no lo iba a aceptar. Hoy en día estaría ganando un sueldo muy bueno, pero estoy segura de que yo no sería la misma si hubiera aceptado ese trabajo. Y esa decisión la toma la poesía, no yo”.

Esa anécdota, además de cifrar el carácter libertario de Corbalán, cede conscientemente al lenguaje poético el control de una existencia afectada por la desigualdad y en lucha contra las injusticias, década a década (siempre hay nuevas además de las de siempre), del presente.

Macky Corbalán también formó parte del grupo de lesbianas feministas Fugitivas del Desierto. Allí también, como con la escritura y la poesía (y la amistad, ese factor imprescindible de la actividad poética), asociada con la lucha política y las acciones callejeras, buscaba “mayor libertad en la vida”.

“¿Quién se acerca

desde el vibrante labio del horizonte,

protegido por una cegadora luz blanca?

 

Quisiera creer que todos lo ven,

y lo esperan. (Pero ¿por qué lo pienso

en masculino? ¿Acaso mi mente puede leer

lo que se acerca y cuando esto es poderoso

lo imagina hombre?)

Miro a los costados,

nadie parece compartir mi digresión,

esta ansiedad, el aire de temor.

 

Se mueve detenido por la lejanía.

 

Aquí, en este lugar de la espera,

todo sigue igual: casas y tumbas se

chupan a los seres con igual codicia;

la piel se enciende en los sueños,

los sueños se acaban cuando empieza el día,

el día termina apenas abiertos los ojos.”

Macky Corbalán, poeta

 

En este fragmento de un poema de Inferno, de 1999, se entrecruzan el paisaje, el ansia vital, el desafío a las jerarquías y la denuncia convertida en canto. “Si pienso en Macky, inevitablemente llegan sus poemas, su aura luminosa, el aliento de Como mil flores o las cadencias de una Conversación. Puro ímpetu y una irreverencia libertaria capaz de unir grandes palabras y detalles nimios de lo cotidiano”, comenta la poeta Andi Nachon horas después de conocer la noticia de la muerte de Macky Corbalán, que provocó sendos homenajes en las redes sociales (lo que, de paso, informa del atraso de los medios gráficos en la difusión de poesía nacional y extranjera). “Obsesiva en sus lecturas, tenía el don de saltar de las recetas vegetarianas a una charla profunda sobre las cartas de  Tsvetáieva y luego contar los juegos de una de sus perritas. Atolondrada siempre, siempre atenta y, sobre todo, especialmente, una de las personas más abiertamente cariñosas que conocí.  ‘Más que la religión, el amor  es materia de fe’, proclama uno de sus poemas. Y así debemos pensar en ella, en su compromiso con la escritura, en su voz siempre alerta a aquello que es preciso decir.”

Desde hace tiempo, los poemas de Corbalán se pueden leer gratuitamente en la Red en el blog Pasajera de Arena. Allí los lectores podrán encontrar resonancias indemnes, sentidos como herramientas renovadas, plegarias laicas. Sandra Escobar Ginés, otra poeta y amiga, sintetiza así el legado que la lectura de sus poemas prometen: “Nos enseñó que lo efímero puede ser, además, luminoso. Comprometida con la poesía, la libertad para todos y todas, y el dolor de los otros, hizo de sus palabras un verdadero arte y tomó parte de la vida a puro sentir-la. Nos queda su letra, nos quedan sus pensamientos, nos queda el amor que nos dio, porque además era sumamente generosa”.

“En Chile opera una sociedad de apariencias: nos gusta ser lo que los otros quieren ver”

El concejal Jaime Parada Hoyl, que estará hasta el próximo viernes en el país en distintas actividades, es el primer político abiertamente gay elegido en Chile. Después vino un diputado que salió del clóset durante la campaña en 2013. No hay más en su país.

¿Por qué ocurre esto? “En Chile opera una sociedad de apariencias: nos gusta ser lo que los otros quieren ver. En gran parte de Latinoamérica esto es así, pero estoy convencido de que está cambiando. En parte porque el prejuicio hacia la homosexualidad se está disolviendo; en otra parte, porque la sociedad está asumiendo la transparencia como un valor; la transparencia de ser quien eres, digo”.

Así lo explica  este político en diálogo con Boquitas pintadas. También habla de su agenda como legislador, de las materias pendientes que a su criterio tiene Michelle Bachelet, que podría haber impulsado una ley de matrimonio igualitario, el rol de Pedro Lemebel en su sociedad, la agresión que sufrió de parte de otro político en el cargo que ocupa, entre otras cuestiones. Aquí el diálogo completo con él.

- ¿Qué motivo lo trae a la Argentina?

- Recibí la generosa invitación del Diputado Maximiliano Ferraro para desarrollar una agenda de activismo y política con distintos actores del mundo civil e institucional. Mi visita se enmarca en una estrategia implícita, común, que es la de internacionalizar la lucha por los derechos civiles y políticos de la población LGBT. Los gringos dicen: “actúa localmente; piensa globalmente”. Esta frase, que fue acuñada con fines de protección medioambiental, se aplica también a la causa de los derechos humanos en todo el mundo. Lo que haga Argentina en materia de derechos civiles igualitarios repercutirá en Chile directa o indirectamente. Y viceversa.

- ¿Cómo observa la militancia en la Argentina?

- Los argentinos son una sociedad politizada en el amplio sentido del término. Chile, en cambio, aún sufre la despolitización que promovió con éxito la dictadura. Aunque este escenario ha cambiado con la irrupción de movimientos y líderes sociales en los últimos años, aspiramos a que dentro de la próxima década la cosa pública sea tan relevante para los chilenos como lo es para los argentinos. Y aunque estoy consciente de que la sobrepolitización (y la “metamilitancia”) tiene sus contras, es mucho más sana que la apatía individualista que padecemos los chilenos.

Jaime Parada, de visita en la Argentina

- ¿Cómo vive el hecho de ser el primer concejal gay declarado en ejercer en Chile?

- En estricto rigor soy el primer político abiertamente gay elegido en Chile, en cualquier cargo. Después de mí vino un diputado que salió del clóset durante la campaña en 2013. En el ámbito trans la cosa es distinta, pues desde hace años Chile tiene una concejala que fue la verdadera pionera; su nombre es Alejandra González. A ella le siguió otra compañera, concejala por Valparaíso.

En lo particular, tuve la suerte de ser elegido en un lugar con alto nivel educacional y, en parte, acomodado. No es un misterio que la homofobia tiene un componente de clase: mientras menos educación, más prejuicios, lo cual en sí mismo es falla del sistema. La relativa posición de privilegio en la que salí electo me ha permitido tener alta valoración de la comunidad y mucha exposición mediática. El resultado de ello es que se me han dado las condiciones para asumir, junto a otros agentes sociales, una voz pública en temas de discriminación y derechos civiles.

- ¿Se sintió discriminado por sus pares?

- Muy poco. Hace poco tuve un incidente con un concejal malversador de fondos públicos (supuestamente) y su esposa, quienes luego de un agrio debate me espetaron un “eres maricón porque fuiste violado cuando chico”. Como esto lo hice visible inmediatamente, y como los vecinos que lo escucharon mandaron una carta de apoyo hacia mi persona, se generó toda una reacción social –hasta nacional, diría- que terminó con este hombre en el tribunal supremo de su partido, al borde de la expulsión. La moraleja es que quien discrimina así en Chile, recibe una sanción social (y una paliza mediática) tan grande, que no se olvidará fácilmente. La segunda moraleja es que la cultura ha cambiado tanto en Chile, y en tan poco tiempo, que me hace pensar que los homofóbicos están perdiendo decidamente la batalla cultural

- ¿Cuáles son sus luchas desde el sector político?

- Tengo una agenda macro, que es la de construir una sociedad de derechos en el sentido más amplio. En esto soy algo así como un aprendiz de Marco Enríquez Ominami, el líder de la tercera fuerza chilena, quien desde la izquierda ha tensionado el sistema al punto de imponerle sus agendas al sector gobernante. Hoy se tramitan en el parlamento dos reformas mayores, la educacional y la tributaria, que fueron propuestas por él en 2009 y que Bachelet sólo mandó ahora, en su segundo mandato (2013).

Yo, gay, el libro autobiográfico publicado por Jaime Parada

En lo personal, me siento conectado con la agenda progresista y trato de llevarla al gobierno local. En Providencia, por ejemplo, cambiamos el concepto de familia que opera para la provisión de servicios municipales; hoy, una pareja gay puede acceder a un plan deportivo familiar en los recintos municipales de la comuna. Eso obligó a un cambio normativo interno que ni siquiera el gobierno central se ha atrevido a asumir; menos otros gobiernos locales. Asimismo, estoy en la causa de la promoción de derechos humanos en los liceos públicos que administramos. Por ejemplo, hoy los estudiantes pueden elegir entre formación de derechos humanos y religión, cosa que antes no existía. Y también apoyo al resto de las diversidades, para lo cual creamos un Departamento de diversidad y no discriminación que trabaja con migrantes, pueblos originarios, minorías sexuales y personas en situación de discapacidad.

- ¿Por qué cree que cuesta tanto asumir la homosexualidad siendo político? (no en su caso pero, en general, los políticos no salen del clóset)

- En Chile opera una sociedad de apariencias. Nos gusta ser lo que los otros quieren ver. En gran parte de Latinoamérica esto es así, pero estoy convencido de que está cambiando. En parte porque el prejuicio hacia la homosexualidad se está disolviendo; en otra parte, porque la sociedad está asumiendo la transparencia como un valor; la transparencia de ser quien eres, digo. Con todo, entiendo que cada contexto es distinto y que, como decimos en Chile, “cada cual sabe dónde le aprieta el zapato”.

- ¿Qué le diría a un político encerrado en el clóset?

- Le diría que puede hacer de su orientación sexual una causa pública, lo que no tiene nada que ver con exhibicionismo. Aquí hay un paradigma que debe instalarse: mientras más visibles seamos, mayor empatía generaremos hacia quienes no nos entienden o no nos quieren ver. Creo que el cambio cultural profundo vendrá por la vía de la visibilidad, incluso más que con el matrimonio igualitario o leyes similares. Empatía es la consigna. Y en este sentido, un político tiene más recursos para hacerse visible que un ciudadano de a pie.

- ¿Por qué escribió el libro Yo, gay? ¿Qué lo impulsó?

- He dicho por ahí que el testimonio es el activismo del siglo XXI. En sí misma, mi historia no tiene nada particular, nada más digno de ser contado que otras. Sin embargo, y conectando con la pregunta anterior, creo que hay que buscar mecanismos para cambiar mentes y corazones por la vía del conocimiento del otro. Si tú lees mi historia, me conoces, y entiendes que mis dolores, que mis luchas, son las de muchísimos homosexuales en todo el mundo, entonces tendrás una chance de conectarte con aquello. Para mucha gente la homosexualidad es una abstracción, algo que saben que pasa pero que no tiene forma. Para otros, “un asunto de cama” en el cual nadie debe meterse. Pues bien: no es ni lo uno ni otro. Los homosexuales somos personas, tenemos caras y queremos plenos derechos. Y nuestra homosexualidad la ejercemos cada día, en cada espacio, pues es tan esencial como lo es la heterosexualidad. Cuando un hetero habla de sus hijos en el trabajo, está siendo eso: un hetero. Nosotros, en cambio, vendríamos a ser algo así como seres hipersexualizados que son gais sólo en la medida que tienen relaciones sexuales. Absurdo.

Una vista de Santiago de Chile

Una vista de Santiago de Chile

- ¿Qué repercusión tuvo el libro en su sociedad?

- Ha sido increíble. El mercado editorial chileno es pequeño y nadie se hace rico vendiendo libros (salvo Pilar Sordo). Mi paga, sin embargo, son los mensajes, mails, tweets, etc. que recibo cada semana y que almaceno religiosamente en un carpeta de mi computador. Lo bonito ha sido que, sin planificarlo, el libro ha contribuido a cambiar conductas. Algunos han salido del clóset al leerlo; otros le han tomado la mano a sus parejas en la calle (cosa que en Chile no se estila) y hay quienes me han declarado su intención de convertirse en activistas. Creo que la gente está ávida de referentes, o de modelos, y en este caso, me tocó ser uno para muchos. Lo digo con humildad y con todos los matices que eso pueda tener, porque –hay que decirlo- si hay alguien poco modélico, soy yo.

- ¿Qué me puede contar de aquel artículo que fue un intercambio epistolar con un familiar? ¿Qué ideas intercambiaban?

- Fue una catarsis de sinceridad y, a la vez, mi puerta de entrada al activismo. Mi sobrino, estudiante de derecho en la universidad del Opus Dei, quiso saber mi visión sobre el matrimonio igualitario. Lo suyo fue un acto de profunda madurez y empatía, pues quiso contrarrestar lo que le enseñaban con lo que vivía su tío. El resultado fue un intercambio de ideas riquísimo volcado en varios mails que, por cuestiones del destino, terminaron siendo publicados en la revista más leída de Chile: The Clinic. Lo que se valoró de ese intercambio es que ambos estábamos situándonos desde la buena fe, desde una mirada no beligerante, poco común cuando se trata de estos temas. La disposición de escucharnos, creo, fue lo que hizo sentido a los lectores, muchas veces acostumbrados al diálogo de sordos entre activistas, políticos y clérigos.

- ¿Qué cree que aún falta en Chile para tener una sociedad más igualitaria?

- A Chile no le falta, más bien le sobra: le sobran iglesias. Lo digo como ironía y en sentido figurado. Católicos y evangélicos (en particular sus cúpulas) han hecho todo el lobby posible para frenar los avances de derechos de las minorías. Lo hicieron con la ley antidiscriminación, lo hacen con las uniones civiles, y lo harán con el matrimonio igualitario. Creo que hoy vivimos una verdadera batalla cultural, representada en un lado por el cúmulo de “verdades” reveladas por la religión, y en otro por el sistema de valores convencionales de los derechos humanos. En esta lucha, creo que el segundo se está imponiendo al primero, pero con lentitud. Nuestro trabajo es seguir peleando para terminar de convencer a algunos que la iglesia y el Estado son cosas distintas.

- ¿Cree que el período pinochetista retrasa la aprobación de leyes como la de matrimonio igualitario?

- La situación es un poco más triste: el período socialdemócrata ha sido un gran obstáculo. Bachelet pudo mandar un proyecto de uniones civiles que estuvo en su programa 2005… ¡Y no lo hizo! Pudo aprobar la Ley antidiscriminación y tampoco lo hizo. Hoy, entiendo, está más convencida, pero como decían los romanos: facta, non verba. Ella tendrá que hacer un trabajo para recuperar la confianza de los electores que vieron en ella a una líder progresista. Hoy tiene la posibilidad de redimirse enviando un proyecto de matrimonio igualitario, pero vemos con preocupación como muchos miembros de su sector se oponen. Imagínese cómo será esto en la derecha: mil veces peor.

- ¿Figuras como la de Pedro Lemebel sumaron en la apertura desde la provocación?

- Decir que sumaron es poco. Más bien ellos fundaron. Son los founding fathers de la visibilidad homosexual en Chile y eso no se los podrá quitar nadie.

 

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Mandatos sociales, aborto, homosexualidad…en una obra de teatro

“Resurge” es un espectáculo que fusiona la danza y el teatro para hablar sobre temas como la violencia de género, la homosexualidad, los mandatos sociales, la alienación de la ciudad, el amor.

En este diálogo con Boquitas pintadas, el director de la obra, Adrián Stratta, cuenta el recorrido de esta propuesta que va todos los domingos en el Abasto.

El elenco de Resurge, a pleno

-¿Cómo surgió esta propuesta? Qué le interesa contar?

- “Resurge” es una obra que nace de la necesidad de expresar situaciones que requerían ser transformadas para salir adelante. Con la obra quiero contar precisamente eso, que todos podemos resurgir de situaciones que nos afecten negativamente, aceptándolas y transformándolas en algo positivo, en un impulso a algo nuevo.

- ¿De qué diría que trata la obra? ¿Qué temas toca y con qué mirada?

- La obra trata de diferentes temas, algunos mas sociales y otros mas existencialistas. Son temas que creo necesario seguir hablando y llevarlos a debate. Algunos de los temas que abordamos son el abuso sexual, el aborto, la homosexualidad, la imposición cultural, los mandatos familiares y sociales, el caos, el ser y el deber ser de cada persona, etc. Los tratamos con el respeto que se merecen, ya que son temas que creemos sensibles, y con el objetivo de generar un espacio de reflexión sin politizar ni tomar partidos.

- ¿Qué concepto del amor se maneja?

- El concepto de amor que se maneja es el del amor como una energía transformadora y sanadora. El amor universal, no solo el de parejas, sino el amor por uno mismo, por los demás, por lo que uno hace, y sobre todo el amor como camino hacia el bienestar.

- ¿Qué le aporta tocar el tema de la homosexualidad?

- Tocar el tema de la homosexualidad nos aporta la posibilidad de hablar un tema que sigue siendo tabú. Si bien hoy esta mas naturalizado, siguen existiendo casos de discriminación y poca aceptación por lo que creemos necesario exponerlo. De todos modos, abordamos este tema con la misma importancia y respeto que el resto, ya que no creemos que algunos sean mas importantes que otros.

- ¿Qué le suma el hecho de combinar la danza y el teatro en esta representación?

- Nos suma posibilidades expresivas. Algunos temas son abordados desde un cuadro de danza y otros desde una performance de teatro. Fusionar ambas disciplinas nos permitió tener mas recursos para lograr el impacto que queríamos en cada tema. Es un gran trabajo en el que se logra teatralizar la danza y utilizar la expresión del cuerpo, sus movimientos en la poética de los textos teatrales.

 

“Resurge” va los domingos a las 19 en el espacio cultural Pata de Ganso, en el Pasaje Zelaya 3122 (Abasto)

 

“Fifí tango”, un ensamble de canciones amaneradas

“Fifí tango” es un ensamble de canciones amaneradas. Creado por los actores y cantantes Moisés Delgado y Rodrigo Peiretti, el proyecto ya tiene un recorrido que lleva dos años y este jueves se presenta para mostrar sus habilidades.

“Los hombres de mi critican la voz, el modo de hablar, la pinta, la tos. Si odiado soy, pongámosle, que de eso aún no me enteré, en el amor yo solo sé, que a más de un macho dejé de a pie”. (Se dice de mi, de Tita Merello, reversionada por Fifí tango)

Moisés y Rodrigo cuentan a Boquitas pintadas que la propuesta es presentar clásicos intervenidos desde la diversidad de género. “Fifi Tango es un ensamble tanguero con una mirada homosexual y de género; canta sus inquietudes amorosas y sociales”, dice Moisés.

Desde un humor muy particular se intervienen las letras de las canciones populares del tango de los años 40 y 50 como  Dímelo al oído, Se dice de mi, Mama yo quiero un novio, Uno, De contramano. Estos temas, entre otros, acompañan la temática del espectáculo en dos posibles formatos. Para la puesta Fifí está integrado no sólo por los cantantes sino también por sus músicos.

Rodrigo, después de uno de los últimos ensayos antes de la presentación de este jueves, cuenta que “varios objetivos se entrecruzan al momento de hacer Fifi Tango, pero todos coinciden en propiciar la integración y la comprensión de las vivencias fifí, las vivencias de los excluidos por su orientación sexual o condición de género”.

Así, ambos aclaran que mediante la música y, específicamente, las últimas tendencias del tango Queer apuestan a una mayor comprensión de la diversidad.

 

Rodrigo Peiretti

“En nuestros shows demostramos  que los sentimientos de amor, de dolor, de necesidad trascienden el tiempo, las generaciones, la condición fisonómica y de género”, dice Moisés.

Su compañero de escenario agrega: “El tango, leído como expresión artística, es reflejo de una sociedad y su comportamiento. El machismo ha reinado en el tango. Un homosexual, no tenía espacio en ese mundo y una mujer estaba destinada a ser objeto de lucimiento o desprecio. Otras expresiones de género ni siquiera existían”.

Fifí Tango hoy es posible gracias la lucha de los últimos tiempos por una sociedad más inclusiva. “Ahora un fifí en el tango puede ser vivido con los mismos derechos que un guapo de mataderos”, ejemplifica Moisés.

Moisés Delgado

Algunas de sus versiones

Mama yo quiero: “Yo quiero un compañero/De los del tiempo del Jopo/Que al truco conteste quiero/Y no se cague ni un poco”

Dímelo al oído: “Es mejor que te decidas/No esperes ni un rato mas/Los tapados en la vida/Siempre se quedan atrás”.

Trava: “Pobre Trava, y ayer le han/Rechazado otro intento/De un empleo mejor”.

Uno: “Uno busca lleno de esperanzas/El camino que los sueños/Prometieron a sus ansias. Uno va arrastrándose entre espinas/y en su afán de dar su amor/sufre y se destroza hasta entender/que uno se ha quedao sin corazón…”

¿Quiénes son?

Moisés Delgado: Actor, cantante y bailarín, Oriundo de Posadas Misiones egresado de la fundación Julio Bocca- Ricky Pashkus continua sus estudios con Marcelo Macri( Repertorio de Tango), Manuel Vallejos(Jazz),Silvina Sabater (Teatro) y Mauricio Kartun(Dramaturgia y Dirección). Participo en diferentes espectáculos musicales como ser  “Cachafaz de Copi”, “Company”, “The Bs As  Players”, “Ayres de Cabaret” entre otros.

Rodrigo Peiretti: Actor, cantante con más de 20 años de experiencia ha participado en más 30 producciones de prosa, opera y danza. Ha trabajado con directores como Ruben Szuchmacher, Roberto Oswald, Mauricio Wainrot, Marcelo Bertuchio. En el mundo del Tango participó de la compañía “Tango x 2” y en varios espectáculos del Festival Cambalache. También dirigió el documental “Milena Baila el Tango..” protagonizado por Milena Plebs. Actualmente lleva adelante sus espectáculos musicales “Guitarra Llorona” y “Lágrimas violet”.

 

 

¿Cuándo tocan? Este jueves 28 a las 20.30 en Yrigoyen 1440, Espacio Mu Punto de Encuentro. La entrada es gratuita (espectáculo a la galera).

 

 

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Cuentos a la crema, Poemas al agua y Escritos granizados…Tres de un par imperfecto

Tres de un par imperfecto, el libro de Diego Tedeschi Loisa, gira en torno al número tres. Son tres libros. Son 33 cuentos. Son 15 alter egos. Son 9 secciones en los poemas. Su gesta es puramente independiente y sus libros, que aún aguardan fecha de presentación en sociedad, se publicaron en Editorial Bubok.

Promete ser una celebración ese día. Diego cuenta que espera que puedan estar lxs 15 modelos de las tres tapas –entre ellxs lx artistx Susy Shock, lx músicx Karen Bennet, el actor Marco Gianoli, la activista Lohana Berkins, varios jugadores de Los Dogos y un jugador de Gapef-, el ilustrador Rubén Gauna, los fotógrafos de las tapas Javier Fuentes y Nicolás Fernández, lxs fotógrafos que me retrataron en las tres contratapas: Luis Madril, Candela Krup y Dante Pell y Cristian Almirón que me vistió a través de Trapos Facciosos. Jésica Benel que supervisó el diseño final de las tapas en un momento crítico. Lxs autorxs de los personajes de los escritos: Vida Morant, Neyda Pitt, Julio Lago, Sergio Maulen, Carlos Mendes, Alejandra Cernadas, Enrique Tagliafico, Silvina Mestre y Carlos Vitelleschi, artista y hermano de Oscar Vitelleschi. Y las musas que lo inspiraron.

“Lo que importa es que esto ya no es más mío. Es de quien se anime a leerlos. Y esa es la celebración. Mi celebración”, dice Diego en esta entrevista con Boquitas pintadas.

- ¿Me podés contar cómo surgen este libro que son tres?

- Para mediados de 2009 estaba pasando poemas garabateados de mis pasadas vidas y tenía ganas de escribir un libro de esa poesía, casi sin retoques. Pero en noviembre de 2009 una musa inspiradora, más precisamente un estro, me obnubiló con su luz y comencé a vivenciar una historia que un amigo, el Dr. Daniel Antuni, me empujó a escribir. Esa inspiradora historia siguió su curso casi todo el verano de 2010 y me dio una energía plena para construir otros relatos. Así que me planteé escribir unos cuantos cuentos más y rescatar un cuento que siempre me había gustado, Isósceles, publicado en los años ’90 en la revista NX, periodismo gay para todos.

En ese instante se dieron dos cosas: por un lado, no podía dejar de construir historias. Todos los días aparecía algo, una inspiración, una idea de alguien, y así, ese libro de poemas con algunos cuentos se fue transformando en un libro de poemas y otro de cuentos; por el otro lado, al bucear en la colección de revistas Nexo y NX, de las que formé parte durante un largo período, me empujaron a mirar muchos de las ficciones publicadas allí por parte de mis queridxs compañerxs y amigxs.

Siempre con Gustavo Pecoraro -con quien construimos muchos momentos históricos- Deportistas Argentinos Gays (donde está el equipo de Los Dogos), el programa de radio El Vahído y las Jornadas Homenaje Carlos Jauregui, por citar tres instantes de construcción LGTBIQP…Z- decíamos que había que rescatar la Memoria. Y ante la magia que los textos ficcionales provocaban en mí es que quise rescatar esos alter ego de mis queridxs compas, sumando mis propios alter egos y nuevos alter egos de gente maravillosa que conocí en los últimos años y repensé la propuesta en tres libros, en una quijotada que solo era una posibilidad de sueño.

- ¿Cómo decidiste el nombre?

- Siempre hablaba de que estaba construyendo dos libros. Y, de repente, llegó el tercero. Entonces, ese par imperfecto de textos tenía que copular con ese monstruito que venía carreteando a partir del tipeo -el preciso pasaje del papel a la pc- para dar forma a un tres de un par imperfecto. Fue sencillo asociarlo al gran álbum de King Crimson, “Three of a perfect pair”, pues la música está presente en los tres libros como un aroma más, y eso lo facilitó todo. Claro que decidimos, con la editora general Neyda Pitt -que colabora con su alter ego en el tercer libro- que cada libro tenía que tener un título personalizado. Y como la fuente de luz inspiradora fue un heladero que dio el tono ideal al cuento que se titula vainilla y frutilla, pensé y  pensé y pensé que tenía que despertar todo desde ahí, desde el matiz de una heladería; de hecho las tapas iban a estar relacionadas con una heladería. Hay bocetos de ello. En resumen: Cuentos a la crema, Poemas al agua y Escritos granizados son los títulos que engalanan tres de un par imperfecto.

- ¿Qué te inspira la idea del par imperfecto?

- En mi vida, MG y yo somos un par imperfecto. Cuando estoy con un amigo o una amiga charlando, tenemos nuestro momento de par imperfecto. Soy muy perfeccionista, será por eso que estudio la carrera de corrector, y por eso me fascina la imperfección. El par imperfecto es un momento soñado con alguien que amo –familiar cercano, amigx, compa o pareja-. Mi par imperfecto sos vos ahora preguntando. El par imperfecto fuimos Vida Morant y yo conduciendo El Vahído, fuimos Neyda y yo deconstruyendo todos los textos para darles el toque esencial, fuimos el heladero y yo inspirando la historia y lo es cada instante que despierta un color secundario entre dos primarios transformando la tela en algo distinto. La diferencia. Eso es mi par imperfecto, la diferencia. Ser ambxs diferentes.

- ¿Qué sentís al publicar? 

- Escribo desde siempre. Antes de dedicarme al periodismo y de estudiar cine y de emprender la carrera de corrector, siempre escribí. En la primaria participé en algunos diarios escolares como entrevistador de un reportero y de un automovilista. Tendría alrededor de 8 o 9 años. Siempre me gustó. Fue un camino de exteriorización. Y Cuando vi esos reportajes publicados me sentí muy feliz. Así que seguí escribiendo para mí, en cuadernos, primero, y en papeles sueltos o servilletas o lo que fuera en donde pudiera, después. Hasta que tuve la oportunidad de ingresar en La Nación para colaborar en deportes. Ello me llevó, sin que hubiera una conexión aparente, al Grupo Nexo, y comencé a publicar en la revista. Sentía que podía construir desde mi construcción, desde lo vivencial, y si llegaba una carta que decía algo, sea negativo o positivo, ya valía todo. Parafraseando a Charly García, el tiempo pasó entre experiencias periodísticas con NX y políticas con Carlos Jáuregui en Gays DC, y ello me empujó, de a poquito, cada día más, a lo social, que es donde me siento más cómodo en cuanto a lo periodístico. Y con las ficciones empecé a darme cuenta, mucho más con la poesía o una novela que estoy construyendo, que podía construirme más y construir. Por eso me interesa hacerlo, porque no puedo escribir solo para mí, más allá de que sea bueno, aceptado o no lo que escriba.

- ¿Las relaciones LGBT te inspiran? ¿Te parece importante hablar de esta temática? ¿Por qué?

- No pienso jamás en eso. Escribo. La historia me lleva. Hay un cuento que había empezado una noche de cervezas por un desamor, y me colgué a escribir. Y tres o cuatro años después lo veo. La historia era de un flaco que dejaría su pueblo porque el tren ya no pasaría más por allí. Y era solo el principio. De repente, lo di vuelta, ya era una joven a quien llamé Lohana, por mi amiga Lohana Berkins. Y la subí al tren y la hice toparse con otra joven, Doris, por la querida Doris Night. Y se dio una historia muy particular en el momento que la luna le da un beso a una montaña. En cambio hay cuentos como vainilla y frutilla, Isósceles, Té con leche y Nerina que son directamente de temática LGTBIPQ…Z. Pero hay otros que no anuncian una orientación sexual; queda todo servido a la imaginación/construcción de quien se anime a leer. Y hay historia que no son LGTBIPQ…Z, porque no lo ameritaban. Considero que visibilizar la orientación sexual es una actitud política. Lo sentí desde que comencé a dar mis primeros pasos de visibilidad y claro que con Jauregui, el Grupo Nexo, las Berkins, Echazú, Correa y Braudacco, Fuskova, Ferreyra, Cigliutti, Rachid, Morant, Pecoraro, Talavera, Shock, Bennett, Los Dogos, Sardá, Lorenzano, Chela, Freda y lxs múltiples de referentes que han edificado mi camino era imposible no asumir una visibilidad absoluta.

Sin embargo, aunque creo que hay que hablar de esto, también siento que en muchos textos no debo hacerlo. Cada cual tendrá su propia aventura y cada cual podrá construir su propia historia, ya sea con un poema, un cuento o un relato. Sí siento que es necesario escribir sobre lo que soy, lo que siento, lo que me rodea, lo que padecen muchas personas por ser diferentes, especialmente las lesbianas y las trans, que me han arropado siempre con su sabiduría, su fortaleza y su desbordante presencia. Por eso siento que es necesario escribir sobre la sexualidad, sobre la orientación sexual, aunque por cuestiones de respeto me aventuré con muy pocos relatos en cuanto a lesbianas y trans, por lo menos de manera directa.

- ¿Qué te interesa leer? ¿Qué géneros, autores?

- Especialmente leo ficción, política y mucho, pero mucho de rock. Biografías de música es lo que más me fascina, porque soy un fana de la música y desde que abro los ojos hasta que los cierro hay música en mi vida.

De mis clásicos rescato a Umberto Eco con El nombre de la rosa o Ray Bradbury con Crónicas marcianas. Me gusta mucho Jorge Luis Borges, Alma  Maritano y Julio Cortázar. Cuentos sobre plumas de Woody Allen y El día que Nietzche lloró, de Irvin Yalom. Los textos de Oscar Vitelleschi en NX, que rescato en uno de los libros, con tres de sus alter egos. Leo mucho lo que me atrapa, más allá del nombre. Marco Denevi es un gran narrador. De lo más actual, me ha fascinado Rosa Prepuceo, de Alejandro Modarelli, Historia y pasión de Horacio González y José Pablo Feinmann y dos textos del querido Ernesto Meccia: La cuestión gay y Los últimos homosexuales, y Pollera pantalón de Paula Jiménez España. De lo musical: el libro del sonido de Los Beatles de su ingeniero Geoff Emerick, las autobiografías de Keith Richards, Andrew Loog-Oldham, Paul McCartney y Ron Wood.

 

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La primera experiencia sexual entre adolescentes

Tomás Vio escribió a Boquitas pintadas y contó que tiene 25 años, que es licenciado en Comunicación Social y que actualmente trabaja en el área de Relaciones Externas de una empresa importante en la ciudad de Buenos Aires. También se definió como actor y escritor. Según dijo, sus textos ficcionales por lo general tienen como protagonistas a personajes gays.

Tomás contó que es lector del blog y que quiere compartir con la comunidad de Boquitas algunos de sus textos. El primero que propone se llama Lucas y narra la primera experiencia sexual entre adolescentes. Para la segunda entrega, Maqueda, un relato que habla sobre el enamoramiento platónico en la época del colegio. ¿A ver qué les parece la primera historia?

Lucas

Por Tomás Vio

Una postal durante el desfile del Orgullo Gay del orgullo de Praga en el centro de la ciudad checa. Foto: EFE

Estaba caminando mareado y confundido por una de las tantas calles con nombres poéticos que hay en Pinamar. Acababa de mezclar por primera vez porro y alcohol.  Hacía horas que estaba en esa casa que parecía un Cotolengo donde todos balbuceaban y nadie hablaba. Ya habían pasado 6 días desde que habíamos llegado y todavía nos faltaban 7 noches más. Siete noches dónde iba a tener que seguir mezclando drogas y alcohol para evitar ser el ortiba de la casa.

Me fui de la casa sin avisarle a nadie. Pensaba llegar caminando hasta el centro y meterme a bailar en uno de esos antros  a los que a ninguno de mis amigos les gusta ir. Pero estaba perdido, había seguido de largo o no había doblado donde tenía que doblar. Llegué hasta la esquina de lo que pensé que era un descampado y casi de la nada apareció un chico que no debía tener más de 17 años, no mucho más chico que yo. Tenía puesta una remera de Pearl Jam y en la mano uno de esos vinos de colores raros. Estaba solo y me vio solo.

¿Querés?, me preguntó.

Bueno, le contesté. Y con asco tomé la décima bebida de la noche.

¿Qué es?

Vino con melón, ¿querés más?

Bueno.

¿Cómo te llamás?

Gastón y ¿vos?

Lucas. ¿Estás sólo?

Sí.

¿No querés que vayamos ahí abajo a sentarnos y seguir tomando?

Dale.

Nunca me había percatado, pero atrás nuestro había un gran pozo tapado por árboles, yuyos y pasto. Bajé intentando no tropezarme con nada. Nos sentamos en el medio del terreno, uno en frente del otro, con las piernas cruzadas, como dos chicos en el colegio.

Sentí como que entre los dos habíamos creado un mundo adentro del mundo habitado solo por nosotros, que no eramos más que dos desconocidos que teníamos en común el querer estar solos.

¿Querés más?, me dijo.

No, gracias.

Y los dos nos quedamos en silencio mirándonos.

¿Qué hacemos? Me preguntó Lucas.

Y yo que no quería entender lo que estaba pasando y que siempre tengo miedo le dije:

No sé, ¿querés que subamos?

Una postal durante el desfile del Orgullo Gay del orgullo de Praga en el centro de la ciudad checa. Foto: EFE

Y Lucas sin levantarse se acercó hasta estar bien pegado a mí y creo que sin pensarlo me dio un beso. Saqué la cabeza, lo miré fijo a los ojos y esta vez le di un beso yo. Nos tiramos en el piso, yo arriba de él. Le metí la mano adentro del pantalón y él me la sacó.

Pará, vení, acá nos van a ver, vamos para allá.

Me llevó de la mano hasta una casa de madera que había en el medio del descampado y que por suerte yo nunca había visto, porque si no, nunca me hubiera animado a estar sentado ahí. La casa estaba suspendida sobre unos pilotes de madera que dejaban un espacio de medio metro entre la casa y el pasto. Los dos nos metimos ahí abajo.

Seguimos besándonos como si fuera la primera y la última vez en que cada uno iba a besar a alguien. Apenas podíamos movernos. Con movimientos toscos y chocándome contra el piso de la casa le bajé los pantalones, le levanté la remera y empecé a chuparle la pija. Ni él ni yo podíamos creer lo que a cada uno le estaba pasando.

De repente, Lucas me corrió, se levantó el calzoncillo y me dijo:

Me tengo que ir.

¿A dónde?

Ya es tarde y mi mamá me va a empezar a llamar en cualquier momento.

¿Nos vamos a volver a ver? Dame tu teléfono.

No tengo, este es el celular de mi vieja.

 No importa, dámelo.

No me lo sé de memoria.

Llamame y me queda grabado.

Bueno, pero yo recién lo voy a usar a la noche para salir, no me mandes mensajes a cualquier hora.

Listo.

Y Lucas se levantó y se fue y yo me quedé tirado en el pasto durante 20 minutos intentando pensar que mierda había pasado.

Salí de debajo de la casa, subí hasta la calle, caminé dos cuadras y me encontré con uno de mis amigos.

¿Dónde estabas?

Me sentí mal y salí a vomitar.

Estamos yendo a bailar. ¿Venís?

Si, pero antes quiero entrar a un baño, me estoy meando.

Andá a ese bar, te esperamos acá.

Entré al baño del bar, me encerré en uno de los cuartitos que sólo tiene inodoros. Apoyé la mano contra la pared y empecé a masturbarme. Sabía que cuándo saliera de ahí Lucas, el vino y el descampado sólo iban a quedar en mi memoria.

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“Me comí unos cuántos calabozos sólo por estar caminando por Avenida Santa Fe”

Walter Duche tiene 56 años y vivió su homosexualidad en Buenos Aires durante la última dictadura. “Ví todo tipo de personajes”, dice. “Me comí unos cuántos calabozos sólo por estar caminando por Avenida Santa Fe, por ir a una fiesta, por estar sentado en la calle tomando un café, por subir a colectivos, a taxis que paraban los policías y derecho a la 17”. Walter lo narra y es una forma de demostrar que ha vivido, que sabe de lo que habla cuando propone los temas que tendrá la revista Gaytips, que fundó y edita desde junio. El primero de septiembre próximo estará online el cuarto número.

“Anduve de noche por muchos años con amigos y para mí casi no hay diversidad. No me asusta nada y entiendo todo”, lanza en esta entrevista con Boquitas pintadas el ex jefe de redacción de la emblemática revista Imperio G, que dejó de salir hace unos dos años. Por esto, por su andar, por su experiencia es que en esta nueva revista virtual “hay notas sobre todo y todos”.

- ¿Cómo surge Gaytips?

- Gaytips es, en principio, ganas de volver al periodismo. Después son ganas de continuar un camino que inicié hace muchos años escribiendo en otras publicaciones de la comunidad. Son ganas de mostrar cosas que veo y que pienso o siento que no se ven. Son ganas de hacer una publicación mensual en donde quepan historias, personajes, datos, imágenes, locuras que circulan por la web o informaciones que a veces pasan de largo. Así que hace más de un año le propuse a Mathías Carnaghi, que aparte de actor es diseñador gráfico, si me acompañaba en el proyecto; aunque nos llevó un tiempito concretarlo, desde el 1º de junio estamos publicando rigurosamente número a número.

 - ¿Cómo es la inserción en el mercado? ¿Creés que llega, se viraliza entre público no gay también?

- Esto es lo que nos está sorprendiendo. Más allá del mínimo esfuerzo que hacemos por difundirla enviándola a amigos y conocidos, nos vimos sorprendidos cuando sólo durante junio habían entrado a ver la revista 6500 personas. La gente comenzó a compartir las notas, a “tuitearlas” como digo yo, a mandarnos mail, a querer colaborar con la revista, a querer que sus clases, obras de teatro, etc. estuvieran presentes en cada número. Y así es que los “mirones” de Gaytips van creciendo. Y esto está haciendo también que algunos anunciantes comiencen a querer participar. Y además está la intención de que sea una revista que todos puedan leer. Está no “apuntada” a un público sólo gay-lésbico, sino que tiene notas sobre ese segmento, pero también otro tipo de notas e informaciones que hacen que cualquiera pueda interesarse por leerla.

- ¿Por qué una propuesta digital y no impresa?

- Sería maravilloso poder hacer una revista en papel desde un lugar como el nuestro con alguien que quiera invertir, pero los costos y el tiempo que nos demandaría sería mucho mayor también. Estamos contentos con este formato que encontramos para la revista. Lo pensamos. Tratamos de darle una imagen y una forma al contenido para que, además de ponerla online todos los primeros de cada mes, luzca como una revista. Si hasta tiene una sombra en el lomo simulando la que deja la hendidura de una hoja. También tiene una tapa y una contratapa, un editorial y secciones.

- ¿Con qué criterio elijen a los entrevistados?

- Ahí hacemos un poco de ghetto si se quiere. Ya que somos una revista gay, intentamos darle visibilidad a gente del colectivo gay. Pero son gente que hace lo que todos: trabaja, actúa, filma, etc. Son personajes públicos conocidos por muchos, pero, sin embargo, tampoco nos regodeamos con su elección sexual. Podés leer los reportajes y no se les pregunta qué hacen en la cama. No nos interesa realmente, no es el espíritu de esta revista.

Walter Duche, creador de la revista Gaytips

- ¿Qué mirada manejás de la diversidad sexual?

- Toda la mirada. Tengo 56 años. Viví todos los años de la dictadura y vi todo tipo de personajes. Me comí unos cuantos calabozos sólo por estar caminando por Avenida Santa Fe, por ir a una fiesta, por estar sentado en la calle tomando un café, por subir a colectivos, a taxis que parad la policía y derecho a la 17. Ví a muchos que se rebelaban en una comisaría y los cagaban a cachetazos. Anduve de noche por muchos años con amigos y para mi casi no hay diversidad. No me asusta nada y entiendo todo. En esta revista hay notas sobre todo y todos. Todavía no hubo tiempo para que salgan “todos y todas”, pero recién nacemos.

- ¿Qué temas considerás centrales en una revista así?

- Por mi propia formación esta revista tiene un corte bastante intelectual. Mucho cine, teatro, tv, libros, cursos, arte y, obvio, gastronomía…Pero bueno, mecho también otros temas y van apareciendo cosas. Siempre de lo que me proponen analizo primero si me interesa y después si puede interesar a la gente que entra a verla. No son elecciones fáciles, no sé si tengo capacidad para saber qué pueden querer todos, pero sí sé lo que me gusta divulgar y en eso centro cada edición.

- ¿Qué temas creés que llegan más a los jóvenes? ¿Por qué?

- Esto es algo que también me sorprende de Gaytips. Por mi generación, por mi concepción temática de la revista, pensé que se iba a volcar a leerla un público más de mi generación o cercana. Y, sin embargo, las estadísticas mensuales, que miden al público que mira la revista, nos dicen que el promedio mayor -te hablo de un 60 a 70% de la gente- tiene entre 25 y 35 años. O sea, que cuando pensaba que las notas eran para un público mayor, resulta que entran a verlas un público mucho más joven que yo. Esto nos alegra, porque habla de una avidez interesante. Cuando se habla de que la juventud no lee, de que no le interesa nada…que entren a leer un artículo de Gaytips está bueno.

- ¿Creés que ésta es una revista “diferente” de las que se publicaban antes de la ley de matrimonio igualitario?

- Yo fui durante un tiempo jefe de redacción de la revista Imperio G, que lamentablemente dejó de salir hace ya como dos años. En ese momento que estuve fue casi justo para la ley e intenté llevar a muchos actores héteros a ser tapa de la revista. Y ya casi no había prurito en ellos en hacerlo.  Por ahí porque me conocían y sabían que no iba a incendiarlos, jaja. Pero ellos se prestaron a estar en la tapa de una revista gay. No es fácil elección para un galán de la tele. En cambio con Gaytips decidí que los que estuvieran en tapa tuvieran una empatía directa con el público gay, porque creo que está buena esa visibilidad que le dan. En cuanto al contenido creo que hace diez años atrás prácticamente en una revista se podían decir las mismas cosas que ahora. Creo que el matrimonio igualitario permitió más cosas para el día a día, para la visibilidad de todxs y para que la sociedad argentina entienda que existe el amor entre las personas. Y punto.

 

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