Macky Corbalán, la poeta libertaria

Ayer, domingo 14 de septiembre de 2014, a la madrugada en un hospital de la ciudad de Neuquén murió la poeta y activista Macky Corbalán. Había nacido en Cutral Có, en 1963. A ese pueblo le dedicó uno de sus más hermosos poemas: “Tuvo río solo por un día. Arrastró/ casas, perros y/ gente por kilómetros,/ durante un marzo hecho/ enteramente/ de agua”.

En esta nota para Boquitas pintadas, el periodista Daniel Gigena la recuerda.

Macky Corbalán: “La poesía decide por mí”

Por Daniel Gigena

Macky Corbalán, la poeta libertaria

Alejandro Méndez, poeta y amigo de Macky, comenta a propósito de la relevancia del territorio en su obra: “Podría decirse que su poesía, más que visual, es tributaria del sonido, pero no de un sonido cualquiera, sino de aquel que reverbera en esa caja musical  llamada desierto. Cutral Có, Neuquén, que en mapuche significa ‘agua de fuego’, marca el origen; allí donde existió un río sólo por un día, aunque pudiera desmentirlo la geografía, el mito poético lo afirma”.

Más tarde, desde el final de los años noventa, en la vida de Macky Corbalán confluirían plenamente los mitos que la poesía crea, la lucha por la igualdad de derechos para mujeres y lesbianas y su participación en diversas acciones sociales en defensa del medio ambiente (afectado sobre todo por la expansión del negocio petrolero y la desertificación causado por el monocultivo de soja). Además de poeta, fue periodista y asistente social.

En una entrevista con otros tres poetas patagónicos (Luciana Mellado, Mónica Baeza y Jorge Maldonado), declaró: “No hay ninguna decisión de mi vida que no pase por la poesía. Ella decide y, de alguna manera, me lo hace saber. Cuento una anécdota a manera de ejemplo. Tiempo atrás, estuve un par de años sin trabajo, pasándola muy mal (mi edad coincide con la generación que sufrió la flexibilización laboral de Menem, caí justo en esa época aciaga). Trabajaba en diarios y me despidieron.  Entonces, hice de todo: vendí libros por las calles, cobraba cuotas de los planes de autos, atendía en una panadería medio tiempo. Cuando estaba en esa panadería trabajando, empecé a escribir cartas de solicitud laboral con muchos destinos y me enteré de que había una posibilidad de rendir en el Poder Judicial. Tenía mi título de trabajadora social y me presenté junto a un centenar de personas. Rendí una serie de pruebas y me fue muy bien, aunque yo tenía mis dudas. Finalmente gané uno de los puestos concursados; recuerdo que después estuve todo un mes huyéndole al oficial de justicia que me iba a notificar del trabajo. En todo ese tiempo me empezó a acosar la idea de que si ingresaba en una estructura tan cerrada, eso iba a afectar mi poesía. Yo no tenía un trabajo fijo, no tenía obra social, no tenía nada, hasta que un día me mandaron con un policía la notificación, y me notifiqué que no, que no lo iba a aceptar. Hoy en día estaría ganando un sueldo muy bueno, pero estoy segura de que yo no sería la misma si hubiera aceptado ese trabajo. Y esa decisión la toma la poesía, no yo”.

Esa anécdota, además de cifrar el carácter libertario de Corbalán, cede conscientemente al lenguaje poético el control de una existencia afectada por la desigualdad y en lucha contra las injusticias, década a década (siempre hay nuevas además de las de siempre), del presente.

Macky Corbalán también formó parte del grupo de lesbianas feministas Fugitivas del Desierto. Allí también, como con la escritura y la poesía (y la amistad, ese factor imprescindible de la actividad poética), asociada con la lucha política y las acciones callejeras, buscaba “mayor libertad en la vida”.

“¿Quién se acerca

desde el vibrante labio del horizonte,

protegido por una cegadora luz blanca?

 

Quisiera creer que todos lo ven,

y lo esperan. (Pero ¿por qué lo pienso

en masculino? ¿Acaso mi mente puede leer

lo que se acerca y cuando esto es poderoso

lo imagina hombre?)

Miro a los costados,

nadie parece compartir mi digresión,

esta ansiedad, el aire de temor.

 

Se mueve detenido por la lejanía.

 

Aquí, en este lugar de la espera,

todo sigue igual: casas y tumbas se

chupan a los seres con igual codicia;

la piel se enciende en los sueños,

los sueños se acaban cuando empieza el día,

el día termina apenas abiertos los ojos.”

Macky Corbalán, poeta

 

En este fragmento de un poema de Inferno, de 1999, se entrecruzan el paisaje, el ansia vital, el desafío a las jerarquías y la denuncia convertida en canto. “Si pienso en Macky, inevitablemente llegan sus poemas, su aura luminosa, el aliento de Como mil flores o las cadencias de una Conversación. Puro ímpetu y una irreverencia libertaria capaz de unir grandes palabras y detalles nimios de lo cotidiano”, comenta la poeta Andi Nachon horas después de conocer la noticia de la muerte de Macky Corbalán, que provocó sendos homenajes en las redes sociales (lo que, de paso, informa del atraso de los medios gráficos en la difusión de poesía nacional y extranjera). “Obsesiva en sus lecturas, tenía el don de saltar de las recetas vegetarianas a una charla profunda sobre las cartas de  Tsvetáieva y luego contar los juegos de una de sus perritas. Atolondrada siempre, siempre atenta y, sobre todo, especialmente, una de las personas más abiertamente cariñosas que conocí.  ‘Más que la religión, el amor  es materia de fe’, proclama uno de sus poemas. Y así debemos pensar en ella, en su compromiso con la escritura, en su voz siempre alerta a aquello que es preciso decir.”

Desde hace tiempo, los poemas de Corbalán se pueden leer gratuitamente en la Red en el blog Pasajera de Arena. Allí los lectores podrán encontrar resonancias indemnes, sentidos como herramientas renovadas, plegarias laicas. Sandra Escobar Ginés, otra poeta y amiga, sintetiza así el legado que la lectura de sus poemas prometen: “Nos enseñó que lo efímero puede ser, además, luminoso. Comprometida con la poesía, la libertad para todos y todas, y el dolor de los otros, hizo de sus palabras un verdadero arte y tomó parte de la vida a puro sentir-la. Nos queda su letra, nos quedan sus pensamientos, nos queda el amor que nos dio, porque además era sumamente generosa”.

“En Chile opera una sociedad de apariencias: nos gusta ser lo que los otros quieren ver”

El concejal Jaime Parada Hoyl, que estará hasta el próximo viernes en el país en distintas actividades, es el primer político abiertamente gay elegido en Chile. Después vino un diputado que salió del clóset durante la campaña en 2013. No hay más en su país.

¿Por qué ocurre esto? “En Chile opera una sociedad de apariencias: nos gusta ser lo que los otros quieren ver. En gran parte de Latinoamérica esto es así, pero estoy convencido de que está cambiando. En parte porque el prejuicio hacia la homosexualidad se está disolviendo; en otra parte, porque la sociedad está asumiendo la transparencia como un valor; la transparencia de ser quien eres, digo”.

Así lo explica  este político en diálogo con Boquitas pintadas. También habla de su agenda como legislador, de las materias pendientes que a su criterio tiene Michelle Bachelet, que podría haber impulsado una ley de matrimonio igualitario, el rol de Pedro Lemebel en su sociedad, la agresión que sufrió de parte de otro político en el cargo que ocupa, entre otras cuestiones. Aquí el diálogo completo con él.

- ¿Qué motivo lo trae a la Argentina?

- Recibí la generosa invitación del Diputado Maximiliano Ferraro para desarrollar una agenda de activismo y política con distintos actores del mundo civil e institucional. Mi visita se enmarca en una estrategia implícita, común, que es la de internacionalizar la lucha por los derechos civiles y políticos de la población LGBT. Los gringos dicen: “actúa localmente; piensa globalmente”. Esta frase, que fue acuñada con fines de protección medioambiental, se aplica también a la causa de los derechos humanos en todo el mundo. Lo que haga Argentina en materia de derechos civiles igualitarios repercutirá en Chile directa o indirectamente. Y viceversa.

- ¿Cómo observa la militancia en la Argentina?

- Los argentinos son una sociedad politizada en el amplio sentido del término. Chile, en cambio, aún sufre la despolitización que promovió con éxito la dictadura. Aunque este escenario ha cambiado con la irrupción de movimientos y líderes sociales en los últimos años, aspiramos a que dentro de la próxima década la cosa pública sea tan relevante para los chilenos como lo es para los argentinos. Y aunque estoy consciente de que la sobrepolitización (y la “metamilitancia”) tiene sus contras, es mucho más sana que la apatía individualista que padecemos los chilenos.

Jaime Parada, de visita en la Argentina

- ¿Cómo vive el hecho de ser el primer concejal gay declarado en ejercer en Chile?

- En estricto rigor soy el primer político abiertamente gay elegido en Chile, en cualquier cargo. Después de mí vino un diputado que salió del clóset durante la campaña en 2013. En el ámbito trans la cosa es distinta, pues desde hace años Chile tiene una concejala que fue la verdadera pionera; su nombre es Alejandra González. A ella le siguió otra compañera, concejala por Valparaíso.

En lo particular, tuve la suerte de ser elegido en un lugar con alto nivel educacional y, en parte, acomodado. No es un misterio que la homofobia tiene un componente de clase: mientras menos educación, más prejuicios, lo cual en sí mismo es falla del sistema. La relativa posición de privilegio en la que salí electo me ha permitido tener alta valoración de la comunidad y mucha exposición mediática. El resultado de ello es que se me han dado las condiciones para asumir, junto a otros agentes sociales, una voz pública en temas de discriminación y derechos civiles.

- ¿Se sintió discriminado por sus pares?

- Muy poco. Hace poco tuve un incidente con un concejal malversador de fondos públicos (supuestamente) y su esposa, quienes luego de un agrio debate me espetaron un “eres maricón porque fuiste violado cuando chico”. Como esto lo hice visible inmediatamente, y como los vecinos que lo escucharon mandaron una carta de apoyo hacia mi persona, se generó toda una reacción social –hasta nacional, diría- que terminó con este hombre en el tribunal supremo de su partido, al borde de la expulsión. La moraleja es que quien discrimina así en Chile, recibe una sanción social (y una paliza mediática) tan grande, que no se olvidará fácilmente. La segunda moraleja es que la cultura ha cambiado tanto en Chile, y en tan poco tiempo, que me hace pensar que los homofóbicos están perdiendo decidamente la batalla cultural

- ¿Cuáles son sus luchas desde el sector político?

- Tengo una agenda macro, que es la de construir una sociedad de derechos en el sentido más amplio. En esto soy algo así como un aprendiz de Marco Enríquez Ominami, el líder de la tercera fuerza chilena, quien desde la izquierda ha tensionado el sistema al punto de imponerle sus agendas al sector gobernante. Hoy se tramitan en el parlamento dos reformas mayores, la educacional y la tributaria, que fueron propuestas por él en 2009 y que Bachelet sólo mandó ahora, en su segundo mandato (2013).

Yo, gay, el libro autobiográfico publicado por Jaime Parada

En lo personal, me siento conectado con la agenda progresista y trato de llevarla al gobierno local. En Providencia, por ejemplo, cambiamos el concepto de familia que opera para la provisión de servicios municipales; hoy, una pareja gay puede acceder a un plan deportivo familiar en los recintos municipales de la comuna. Eso obligó a un cambio normativo interno que ni siquiera el gobierno central se ha atrevido a asumir; menos otros gobiernos locales. Asimismo, estoy en la causa de la promoción de derechos humanos en los liceos públicos que administramos. Por ejemplo, hoy los estudiantes pueden elegir entre formación de derechos humanos y religión, cosa que antes no existía. Y también apoyo al resto de las diversidades, para lo cual creamos un Departamento de diversidad y no discriminación que trabaja con migrantes, pueblos originarios, minorías sexuales y personas en situación de discapacidad.

- ¿Por qué cree que cuesta tanto asumir la homosexualidad siendo político? (no en su caso pero, en general, los políticos no salen del clóset)

- En Chile opera una sociedad de apariencias. Nos gusta ser lo que los otros quieren ver. En gran parte de Latinoamérica esto es así, pero estoy convencido de que está cambiando. En parte porque el prejuicio hacia la homosexualidad se está disolviendo; en otra parte, porque la sociedad está asumiendo la transparencia como un valor; la transparencia de ser quien eres, digo. Con todo, entiendo que cada contexto es distinto y que, como decimos en Chile, “cada cual sabe dónde le aprieta el zapato”.

- ¿Qué le diría a un político encerrado en el clóset?

- Le diría que puede hacer de su orientación sexual una causa pública, lo que no tiene nada que ver con exhibicionismo. Aquí hay un paradigma que debe instalarse: mientras más visibles seamos, mayor empatía generaremos hacia quienes no nos entienden o no nos quieren ver. Creo que el cambio cultural profundo vendrá por la vía de la visibilidad, incluso más que con el matrimonio igualitario o leyes similares. Empatía es la consigna. Y en este sentido, un político tiene más recursos para hacerse visible que un ciudadano de a pie.

- ¿Por qué escribió el libro Yo, gay? ¿Qué lo impulsó?

- He dicho por ahí que el testimonio es el activismo del siglo XXI. En sí misma, mi historia no tiene nada particular, nada más digno de ser contado que otras. Sin embargo, y conectando con la pregunta anterior, creo que hay que buscar mecanismos para cambiar mentes y corazones por la vía del conocimiento del otro. Si tú lees mi historia, me conoces, y entiendes que mis dolores, que mis luchas, son las de muchísimos homosexuales en todo el mundo, entonces tendrás una chance de conectarte con aquello. Para mucha gente la homosexualidad es una abstracción, algo que saben que pasa pero que no tiene forma. Para otros, “un asunto de cama” en el cual nadie debe meterse. Pues bien: no es ni lo uno ni otro. Los homosexuales somos personas, tenemos caras y queremos plenos derechos. Y nuestra homosexualidad la ejercemos cada día, en cada espacio, pues es tan esencial como lo es la heterosexualidad. Cuando un hetero habla de sus hijos en el trabajo, está siendo eso: un hetero. Nosotros, en cambio, vendríamos a ser algo así como seres hipersexualizados que son gais sólo en la medida que tienen relaciones sexuales. Absurdo.

Una vista de Santiago de Chile

Una vista de Santiago de Chile

- ¿Qué repercusión tuvo el libro en su sociedad?

- Ha sido increíble. El mercado editorial chileno es pequeño y nadie se hace rico vendiendo libros (salvo Pilar Sordo). Mi paga, sin embargo, son los mensajes, mails, tweets, etc. que recibo cada semana y que almaceno religiosamente en un carpeta de mi computador. Lo bonito ha sido que, sin planificarlo, el libro ha contribuido a cambiar conductas. Algunos han salido del clóset al leerlo; otros le han tomado la mano a sus parejas en la calle (cosa que en Chile no se estila) y hay quienes me han declarado su intención de convertirse en activistas. Creo que la gente está ávida de referentes, o de modelos, y en este caso, me tocó ser uno para muchos. Lo digo con humildad y con todos los matices que eso pueda tener, porque –hay que decirlo- si hay alguien poco modélico, soy yo.

- ¿Qué me puede contar de aquel artículo que fue un intercambio epistolar con un familiar? ¿Qué ideas intercambiaban?

- Fue una catarsis de sinceridad y, a la vez, mi puerta de entrada al activismo. Mi sobrino, estudiante de derecho en la universidad del Opus Dei, quiso saber mi visión sobre el matrimonio igualitario. Lo suyo fue un acto de profunda madurez y empatía, pues quiso contrarrestar lo que le enseñaban con lo que vivía su tío. El resultado fue un intercambio de ideas riquísimo volcado en varios mails que, por cuestiones del destino, terminaron siendo publicados en la revista más leída de Chile: The Clinic. Lo que se valoró de ese intercambio es que ambos estábamos situándonos desde la buena fe, desde una mirada no beligerante, poco común cuando se trata de estos temas. La disposición de escucharnos, creo, fue lo que hizo sentido a los lectores, muchas veces acostumbrados al diálogo de sordos entre activistas, políticos y clérigos.

- ¿Qué cree que aún falta en Chile para tener una sociedad más igualitaria?

- A Chile no le falta, más bien le sobra: le sobran iglesias. Lo digo como ironía y en sentido figurado. Católicos y evangélicos (en particular sus cúpulas) han hecho todo el lobby posible para frenar los avances de derechos de las minorías. Lo hicieron con la ley antidiscriminación, lo hacen con las uniones civiles, y lo harán con el matrimonio igualitario. Creo que hoy vivimos una verdadera batalla cultural, representada en un lado por el cúmulo de “verdades” reveladas por la religión, y en otro por el sistema de valores convencionales de los derechos humanos. En esta lucha, creo que el segundo se está imponiendo al primero, pero con lentitud. Nuestro trabajo es seguir peleando para terminar de convencer a algunos que la iglesia y el Estado son cosas distintas.

- ¿Cree que el período pinochetista retrasa la aprobación de leyes como la de matrimonio igualitario?

- La situación es un poco más triste: el período socialdemócrata ha sido un gran obstáculo. Bachelet pudo mandar un proyecto de uniones civiles que estuvo en su programa 2005… ¡Y no lo hizo! Pudo aprobar la Ley antidiscriminación y tampoco lo hizo. Hoy, entiendo, está más convencida, pero como decían los romanos: facta, non verba. Ella tendrá que hacer un trabajo para recuperar la confianza de los electores que vieron en ella a una líder progresista. Hoy tiene la posibilidad de redimirse enviando un proyecto de matrimonio igualitario, pero vemos con preocupación como muchos miembros de su sector se oponen. Imagínese cómo será esto en la derecha: mil veces peor.

- ¿Figuras como la de Pedro Lemebel sumaron en la apertura desde la provocación?

- Decir que sumaron es poco. Más bien ellos fundaron. Son los founding fathers de la visibilidad homosexual en Chile y eso no se los podrá quitar nadie.

 

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Mandatos sociales, aborto, homosexualidad…en una obra de teatro

“Resurge” es un espectáculo que fusiona la danza y el teatro para hablar sobre temas como la violencia de género, la homosexualidad, los mandatos sociales, la alienación de la ciudad, el amor.

En este diálogo con Boquitas pintadas, el director de la obra, Adrián Stratta, cuenta el recorrido de esta propuesta que va todos los domingos en el Abasto.

El elenco de Resurge, a pleno

-¿Cómo surgió esta propuesta? Qué le interesa contar?

- “Resurge” es una obra que nace de la necesidad de expresar situaciones que requerían ser transformadas para salir adelante. Con la obra quiero contar precisamente eso, que todos podemos resurgir de situaciones que nos afecten negativamente, aceptándolas y transformándolas en algo positivo, en un impulso a algo nuevo.

- ¿De qué diría que trata la obra? ¿Qué temas toca y con qué mirada?

- La obra trata de diferentes temas, algunos mas sociales y otros mas existencialistas. Son temas que creo necesario seguir hablando y llevarlos a debate. Algunos de los temas que abordamos son el abuso sexual, el aborto, la homosexualidad, la imposición cultural, los mandatos familiares y sociales, el caos, el ser y el deber ser de cada persona, etc. Los tratamos con el respeto que se merecen, ya que son temas que creemos sensibles, y con el objetivo de generar un espacio de reflexión sin politizar ni tomar partidos.

- ¿Qué concepto del amor se maneja?

- El concepto de amor que se maneja es el del amor como una energía transformadora y sanadora. El amor universal, no solo el de parejas, sino el amor por uno mismo, por los demás, por lo que uno hace, y sobre todo el amor como camino hacia el bienestar.

- ¿Qué le aporta tocar el tema de la homosexualidad?

- Tocar el tema de la homosexualidad nos aporta la posibilidad de hablar un tema que sigue siendo tabú. Si bien hoy esta mas naturalizado, siguen existiendo casos de discriminación y poca aceptación por lo que creemos necesario exponerlo. De todos modos, abordamos este tema con la misma importancia y respeto que el resto, ya que no creemos que algunos sean mas importantes que otros.

- ¿Qué le suma el hecho de combinar la danza y el teatro en esta representación?

- Nos suma posibilidades expresivas. Algunos temas son abordados desde un cuadro de danza y otros desde una performance de teatro. Fusionar ambas disciplinas nos permitió tener mas recursos para lograr el impacto que queríamos en cada tema. Es un gran trabajo en el que se logra teatralizar la danza y utilizar la expresión del cuerpo, sus movimientos en la poética de los textos teatrales.

 

“Resurge” va los domingos a las 19 en el espacio cultural Pata de Ganso, en el Pasaje Zelaya 3122 (Abasto)

 

“Fifí tango”, un ensamble de canciones amaneradas

“Fifí tango” es un ensamble de canciones amaneradas. Creado por los actores y cantantes Moisés Delgado y Rodrigo Peiretti, el proyecto ya tiene un recorrido que lleva dos años y este jueves se presenta para mostrar sus habilidades.

“Los hombres de mi critican la voz, el modo de hablar, la pinta, la tos. Si odiado soy, pongámosle, que de eso aún no me enteré, en el amor yo solo sé, que a más de un macho dejé de a pie”. (Se dice de mi, de Tita Merello, reversionada por Fifí tango)

Moisés y Rodrigo cuentan a Boquitas pintadas que la propuesta es presentar clásicos intervenidos desde la diversidad de género. “Fifi Tango es un ensamble tanguero con una mirada homosexual y de género; canta sus inquietudes amorosas y sociales”, dice Moisés.

Desde un humor muy particular se intervienen las letras de las canciones populares del tango de los años 40 y 50 como  Dímelo al oído, Se dice de mi, Mama yo quiero un novio, Uno, De contramano. Estos temas, entre otros, acompañan la temática del espectáculo en dos posibles formatos. Para la puesta Fifí está integrado no sólo por los cantantes sino también por sus músicos.

Rodrigo, después de uno de los últimos ensayos antes de la presentación de este jueves, cuenta que “varios objetivos se entrecruzan al momento de hacer Fifi Tango, pero todos coinciden en propiciar la integración y la comprensión de las vivencias fifí, las vivencias de los excluidos por su orientación sexual o condición de género”.

Así, ambos aclaran que mediante la música y, específicamente, las últimas tendencias del tango Queer apuestan a una mayor comprensión de la diversidad.

 

Rodrigo Peiretti

“En nuestros shows demostramos  que los sentimientos de amor, de dolor, de necesidad trascienden el tiempo, las generaciones, la condición fisonómica y de género”, dice Moisés.

Su compañero de escenario agrega: “El tango, leído como expresión artística, es reflejo de una sociedad y su comportamiento. El machismo ha reinado en el tango. Un homosexual, no tenía espacio en ese mundo y una mujer estaba destinada a ser objeto de lucimiento o desprecio. Otras expresiones de género ni siquiera existían”.

Fifí Tango hoy es posible gracias la lucha de los últimos tiempos por una sociedad más inclusiva. “Ahora un fifí en el tango puede ser vivido con los mismos derechos que un guapo de mataderos”, ejemplifica Moisés.

Moisés Delgado

Algunas de sus versiones

Mama yo quiero: “Yo quiero un compañero/De los del tiempo del Jopo/Que al truco conteste quiero/Y no se cague ni un poco”

Dímelo al oído: “Es mejor que te decidas/No esperes ni un rato mas/Los tapados en la vida/Siempre se quedan atrás”.

Trava: “Pobre Trava, y ayer le han/Rechazado otro intento/De un empleo mejor”.

Uno: “Uno busca lleno de esperanzas/El camino que los sueños/Prometieron a sus ansias. Uno va arrastrándose entre espinas/y en su afán de dar su amor/sufre y se destroza hasta entender/que uno se ha quedao sin corazón…”

¿Quiénes son?

Moisés Delgado: Actor, cantante y bailarín, Oriundo de Posadas Misiones egresado de la fundación Julio Bocca- Ricky Pashkus continua sus estudios con Marcelo Macri( Repertorio de Tango), Manuel Vallejos(Jazz),Silvina Sabater (Teatro) y Mauricio Kartun(Dramaturgia y Dirección). Participo en diferentes espectáculos musicales como ser  “Cachafaz de Copi”, “Company”, “The Bs As  Players”, “Ayres de Cabaret” entre otros.

Rodrigo Peiretti: Actor, cantante con más de 20 años de experiencia ha participado en más 30 producciones de prosa, opera y danza. Ha trabajado con directores como Ruben Szuchmacher, Roberto Oswald, Mauricio Wainrot, Marcelo Bertuchio. En el mundo del Tango participó de la compañía “Tango x 2” y en varios espectáculos del Festival Cambalache. También dirigió el documental “Milena Baila el Tango..” protagonizado por Milena Plebs. Actualmente lleva adelante sus espectáculos musicales “Guitarra Llorona” y “Lágrimas violet”.

 

 

¿Cuándo tocan? Este jueves 28 a las 20.30 en Yrigoyen 1440, Espacio Mu Punto de Encuentro. La entrada es gratuita (espectáculo a la galera).

 

 

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Cuentos a la crema, Poemas al agua y Escritos granizados…Tres de un par imperfecto

Tres de un par imperfecto, el libro de Diego Tedeschi Loisa, gira en torno al número tres. Son tres libros. Son 33 cuentos. Son 15 alter egos. Son 9 secciones en los poemas. Su gesta es puramente independiente y sus libros, que aún aguardan fecha de presentación en sociedad, se publicaron en Editorial Bubok.

Promete ser una celebración ese día. Diego cuenta que espera que puedan estar lxs 15 modelos de las tres tapas –entre ellxs lx artistx Susy Shock, lx músicx Karen Bennet, el actor Marco Gianoli, la activista Lohana Berkins, varios jugadores de Los Dogos y un jugador de Gapef-, el ilustrador Rubén Gauna, los fotógrafos de las tapas Javier Fuentes y Nicolás Fernández, lxs fotógrafos que me retrataron en las tres contratapas: Luis Madril, Candela Krup y Dante Pell y Cristian Almirón que me vistió a través de Trapos Facciosos. Jésica Benel que supervisó el diseño final de las tapas en un momento crítico. Lxs autorxs de los personajes de los escritos: Vida Morant, Neyda Pitt, Julio Lago, Sergio Maulen, Carlos Mendes, Alejandra Cernadas, Enrique Tagliafico, Silvina Mestre y Carlos Vitelleschi, artista y hermano de Oscar Vitelleschi. Y las musas que lo inspiraron.

“Lo que importa es que esto ya no es más mío. Es de quien se anime a leerlos. Y esa es la celebración. Mi celebración”, dice Diego en esta entrevista con Boquitas pintadas.

- ¿Me podés contar cómo surgen este libro que son tres?

- Para mediados de 2009 estaba pasando poemas garabateados de mis pasadas vidas y tenía ganas de escribir un libro de esa poesía, casi sin retoques. Pero en noviembre de 2009 una musa inspiradora, más precisamente un estro, me obnubiló con su luz y comencé a vivenciar una historia que un amigo, el Dr. Daniel Antuni, me empujó a escribir. Esa inspiradora historia siguió su curso casi todo el verano de 2010 y me dio una energía plena para construir otros relatos. Así que me planteé escribir unos cuantos cuentos más y rescatar un cuento que siempre me había gustado, Isósceles, publicado en los años ’90 en la revista NX, periodismo gay para todos.

En ese instante se dieron dos cosas: por un lado, no podía dejar de construir historias. Todos los días aparecía algo, una inspiración, una idea de alguien, y así, ese libro de poemas con algunos cuentos se fue transformando en un libro de poemas y otro de cuentos; por el otro lado, al bucear en la colección de revistas Nexo y NX, de las que formé parte durante un largo período, me empujaron a mirar muchos de las ficciones publicadas allí por parte de mis queridxs compañerxs y amigxs.

Siempre con Gustavo Pecoraro -con quien construimos muchos momentos históricos- Deportistas Argentinos Gays (donde está el equipo de Los Dogos), el programa de radio El Vahído y las Jornadas Homenaje Carlos Jauregui, por citar tres instantes de construcción LGTBIQP…Z- decíamos que había que rescatar la Memoria. Y ante la magia que los textos ficcionales provocaban en mí es que quise rescatar esos alter ego de mis queridxs compas, sumando mis propios alter egos y nuevos alter egos de gente maravillosa que conocí en los últimos años y repensé la propuesta en tres libros, en una quijotada que solo era una posibilidad de sueño.

- ¿Cómo decidiste el nombre?

- Siempre hablaba de que estaba construyendo dos libros. Y, de repente, llegó el tercero. Entonces, ese par imperfecto de textos tenía que copular con ese monstruito que venía carreteando a partir del tipeo -el preciso pasaje del papel a la pc- para dar forma a un tres de un par imperfecto. Fue sencillo asociarlo al gran álbum de King Crimson, “Three of a perfect pair”, pues la música está presente en los tres libros como un aroma más, y eso lo facilitó todo. Claro que decidimos, con la editora general Neyda Pitt -que colabora con su alter ego en el tercer libro- que cada libro tenía que tener un título personalizado. Y como la fuente de luz inspiradora fue un heladero que dio el tono ideal al cuento que se titula vainilla y frutilla, pensé y  pensé y pensé que tenía que despertar todo desde ahí, desde el matiz de una heladería; de hecho las tapas iban a estar relacionadas con una heladería. Hay bocetos de ello. En resumen: Cuentos a la crema, Poemas al agua y Escritos granizados son los títulos que engalanan tres de un par imperfecto.

- ¿Qué te inspira la idea del par imperfecto?

- En mi vida, MG y yo somos un par imperfecto. Cuando estoy con un amigo o una amiga charlando, tenemos nuestro momento de par imperfecto. Soy muy perfeccionista, será por eso que estudio la carrera de corrector, y por eso me fascina la imperfección. El par imperfecto es un momento soñado con alguien que amo –familiar cercano, amigx, compa o pareja-. Mi par imperfecto sos vos ahora preguntando. El par imperfecto fuimos Vida Morant y yo conduciendo El Vahído, fuimos Neyda y yo deconstruyendo todos los textos para darles el toque esencial, fuimos el heladero y yo inspirando la historia y lo es cada instante que despierta un color secundario entre dos primarios transformando la tela en algo distinto. La diferencia. Eso es mi par imperfecto, la diferencia. Ser ambxs diferentes.

- ¿Qué sentís al publicar? 

- Escribo desde siempre. Antes de dedicarme al periodismo y de estudiar cine y de emprender la carrera de corrector, siempre escribí. En la primaria participé en algunos diarios escolares como entrevistador de un reportero y de un automovilista. Tendría alrededor de 8 o 9 años. Siempre me gustó. Fue un camino de exteriorización. Y Cuando vi esos reportajes publicados me sentí muy feliz. Así que seguí escribiendo para mí, en cuadernos, primero, y en papeles sueltos o servilletas o lo que fuera en donde pudiera, después. Hasta que tuve la oportunidad de ingresar en La Nación para colaborar en deportes. Ello me llevó, sin que hubiera una conexión aparente, al Grupo Nexo, y comencé a publicar en la revista. Sentía que podía construir desde mi construcción, desde lo vivencial, y si llegaba una carta que decía algo, sea negativo o positivo, ya valía todo. Parafraseando a Charly García, el tiempo pasó entre experiencias periodísticas con NX y políticas con Carlos Jáuregui en Gays DC, y ello me empujó, de a poquito, cada día más, a lo social, que es donde me siento más cómodo en cuanto a lo periodístico. Y con las ficciones empecé a darme cuenta, mucho más con la poesía o una novela que estoy construyendo, que podía construirme más y construir. Por eso me interesa hacerlo, porque no puedo escribir solo para mí, más allá de que sea bueno, aceptado o no lo que escriba.

- ¿Las relaciones LGBT te inspiran? ¿Te parece importante hablar de esta temática? ¿Por qué?

- No pienso jamás en eso. Escribo. La historia me lleva. Hay un cuento que había empezado una noche de cervezas por un desamor, y me colgué a escribir. Y tres o cuatro años después lo veo. La historia era de un flaco que dejaría su pueblo porque el tren ya no pasaría más por allí. Y era solo el principio. De repente, lo di vuelta, ya era una joven a quien llamé Lohana, por mi amiga Lohana Berkins. Y la subí al tren y la hice toparse con otra joven, Doris, por la querida Doris Night. Y se dio una historia muy particular en el momento que la luna le da un beso a una montaña. En cambio hay cuentos como vainilla y frutilla, Isósceles, Té con leche y Nerina que son directamente de temática LGTBIPQ…Z. Pero hay otros que no anuncian una orientación sexual; queda todo servido a la imaginación/construcción de quien se anime a leer. Y hay historia que no son LGTBIPQ…Z, porque no lo ameritaban. Considero que visibilizar la orientación sexual es una actitud política. Lo sentí desde que comencé a dar mis primeros pasos de visibilidad y claro que con Jauregui, el Grupo Nexo, las Berkins, Echazú, Correa y Braudacco, Fuskova, Ferreyra, Cigliutti, Rachid, Morant, Pecoraro, Talavera, Shock, Bennett, Los Dogos, Sardá, Lorenzano, Chela, Freda y lxs múltiples de referentes que han edificado mi camino era imposible no asumir una visibilidad absoluta.

Sin embargo, aunque creo que hay que hablar de esto, también siento que en muchos textos no debo hacerlo. Cada cual tendrá su propia aventura y cada cual podrá construir su propia historia, ya sea con un poema, un cuento o un relato. Sí siento que es necesario escribir sobre lo que soy, lo que siento, lo que me rodea, lo que padecen muchas personas por ser diferentes, especialmente las lesbianas y las trans, que me han arropado siempre con su sabiduría, su fortaleza y su desbordante presencia. Por eso siento que es necesario escribir sobre la sexualidad, sobre la orientación sexual, aunque por cuestiones de respeto me aventuré con muy pocos relatos en cuanto a lesbianas y trans, por lo menos de manera directa.

- ¿Qué te interesa leer? ¿Qué géneros, autores?

- Especialmente leo ficción, política y mucho, pero mucho de rock. Biografías de música es lo que más me fascina, porque soy un fana de la música y desde que abro los ojos hasta que los cierro hay música en mi vida.

De mis clásicos rescato a Umberto Eco con El nombre de la rosa o Ray Bradbury con Crónicas marcianas. Me gusta mucho Jorge Luis Borges, Alma  Maritano y Julio Cortázar. Cuentos sobre plumas de Woody Allen y El día que Nietzche lloró, de Irvin Yalom. Los textos de Oscar Vitelleschi en NX, que rescato en uno de los libros, con tres de sus alter egos. Leo mucho lo que me atrapa, más allá del nombre. Marco Denevi es un gran narrador. De lo más actual, me ha fascinado Rosa Prepuceo, de Alejandro Modarelli, Historia y pasión de Horacio González y José Pablo Feinmann y dos textos del querido Ernesto Meccia: La cuestión gay y Los últimos homosexuales, y Pollera pantalón de Paula Jiménez España. De lo musical: el libro del sonido de Los Beatles de su ingeniero Geoff Emerick, las autobiografías de Keith Richards, Andrew Loog-Oldham, Paul McCartney y Ron Wood.

 

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La primera experiencia sexual entre adolescentes

Tomás Vio escribió a Boquitas pintadas y contó que tiene 25 años, que es licenciado en Comunicación Social y que actualmente trabaja en el área de Relaciones Externas de una empresa importante en la ciudad de Buenos Aires. También se definió como actor y escritor. Según dijo, sus textos ficcionales por lo general tienen como protagonistas a personajes gays.

Tomás contó que es lector del blog y que quiere compartir con la comunidad de Boquitas algunos de sus textos. El primero que propone se llama Lucas y narra la primera experiencia sexual entre adolescentes. Para la segunda entrega, Maqueda, un relato que habla sobre el enamoramiento platónico en la época del colegio. ¿A ver qué les parece la primera historia?

Lucas

Por Tomás Vio

Una postal durante el desfile del Orgullo Gay del orgullo de Praga en el centro de la ciudad checa. Foto: EFE

Estaba caminando mareado y confundido por una de las tantas calles con nombres poéticos que hay en Pinamar. Acababa de mezclar por primera vez porro y alcohol.  Hacía horas que estaba en esa casa que parecía un Cotolengo donde todos balbuceaban y nadie hablaba. Ya habían pasado 6 días desde que habíamos llegado y todavía nos faltaban 7 noches más. Siete noches dónde iba a tener que seguir mezclando drogas y alcohol para evitar ser el ortiba de la casa.

Me fui de la casa sin avisarle a nadie. Pensaba llegar caminando hasta el centro y meterme a bailar en uno de esos antros  a los que a ninguno de mis amigos les gusta ir. Pero estaba perdido, había seguido de largo o no había doblado donde tenía que doblar. Llegué hasta la esquina de lo que pensé que era un descampado y casi de la nada apareció un chico que no debía tener más de 17 años, no mucho más chico que yo. Tenía puesta una remera de Pearl Jam y en la mano uno de esos vinos de colores raros. Estaba solo y me vio solo.

¿Querés?, me preguntó.

Bueno, le contesté. Y con asco tomé la décima bebida de la noche.

¿Qué es?

Vino con melón, ¿querés más?

Bueno.

¿Cómo te llamás?

Gastón y ¿vos?

Lucas. ¿Estás sólo?

Sí.

¿No querés que vayamos ahí abajo a sentarnos y seguir tomando?

Dale.

Nunca me había percatado, pero atrás nuestro había un gran pozo tapado por árboles, yuyos y pasto. Bajé intentando no tropezarme con nada. Nos sentamos en el medio del terreno, uno en frente del otro, con las piernas cruzadas, como dos chicos en el colegio.

Sentí como que entre los dos habíamos creado un mundo adentro del mundo habitado solo por nosotros, que no eramos más que dos desconocidos que teníamos en común el querer estar solos.

¿Querés más?, me dijo.

No, gracias.

Y los dos nos quedamos en silencio mirándonos.

¿Qué hacemos? Me preguntó Lucas.

Y yo que no quería entender lo que estaba pasando y que siempre tengo miedo le dije:

No sé, ¿querés que subamos?

Una postal durante el desfile del Orgullo Gay del orgullo de Praga en el centro de la ciudad checa. Foto: EFE

Y Lucas sin levantarse se acercó hasta estar bien pegado a mí y creo que sin pensarlo me dio un beso. Saqué la cabeza, lo miré fijo a los ojos y esta vez le di un beso yo. Nos tiramos en el piso, yo arriba de él. Le metí la mano adentro del pantalón y él me la sacó.

Pará, vení, acá nos van a ver, vamos para allá.

Me llevó de la mano hasta una casa de madera que había en el medio del descampado y que por suerte yo nunca había visto, porque si no, nunca me hubiera animado a estar sentado ahí. La casa estaba suspendida sobre unos pilotes de madera que dejaban un espacio de medio metro entre la casa y el pasto. Los dos nos metimos ahí abajo.

Seguimos besándonos como si fuera la primera y la última vez en que cada uno iba a besar a alguien. Apenas podíamos movernos. Con movimientos toscos y chocándome contra el piso de la casa le bajé los pantalones, le levanté la remera y empecé a chuparle la pija. Ni él ni yo podíamos creer lo que a cada uno le estaba pasando.

De repente, Lucas me corrió, se levantó el calzoncillo y me dijo:

Me tengo que ir.

¿A dónde?

Ya es tarde y mi mamá me va a empezar a llamar en cualquier momento.

¿Nos vamos a volver a ver? Dame tu teléfono.

No tengo, este es el celular de mi vieja.

 No importa, dámelo.

No me lo sé de memoria.

Llamame y me queda grabado.

Bueno, pero yo recién lo voy a usar a la noche para salir, no me mandes mensajes a cualquier hora.

Listo.

Y Lucas se levantó y se fue y yo me quedé tirado en el pasto durante 20 minutos intentando pensar que mierda había pasado.

Salí de debajo de la casa, subí hasta la calle, caminé dos cuadras y me encontré con uno de mis amigos.

¿Dónde estabas?

Me sentí mal y salí a vomitar.

Estamos yendo a bailar. ¿Venís?

Si, pero antes quiero entrar a un baño, me estoy meando.

Andá a ese bar, te esperamos acá.

Entré al baño del bar, me encerré en uno de los cuartitos que sólo tiene inodoros. Apoyé la mano contra la pared y empecé a masturbarme. Sabía que cuándo saliera de ahí Lucas, el vino y el descampado sólo iban a quedar en mi memoria.

Mirá más textos y fotos de Tomás 

 

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“Me comí unos cuántos calabozos sólo por estar caminando por Avenida Santa Fe”

Walter Duche tiene 56 años y vivió su homosexualidad en Buenos Aires durante la última dictadura. “Ví todo tipo de personajes”, dice. “Me comí unos cuántos calabozos sólo por estar caminando por Avenida Santa Fe, por ir a una fiesta, por estar sentado en la calle tomando un café, por subir a colectivos, a taxis que paraban los policías y derecho a la 17”. Walter lo narra y es una forma de demostrar que ha vivido, que sabe de lo que habla cuando propone los temas que tendrá la revista Gaytips, que fundó y edita desde junio. El primero de septiembre próximo estará online el cuarto número.

“Anduve de noche por muchos años con amigos y para mí casi no hay diversidad. No me asusta nada y entiendo todo”, lanza en esta entrevista con Boquitas pintadas el ex jefe de redacción de la emblemática revista Imperio G, que dejó de salir hace unos dos años. Por esto, por su andar, por su experiencia es que en esta nueva revista virtual “hay notas sobre todo y todos”.

- ¿Cómo surge Gaytips?

- Gaytips es, en principio, ganas de volver al periodismo. Después son ganas de continuar un camino que inicié hace muchos años escribiendo en otras publicaciones de la comunidad. Son ganas de mostrar cosas que veo y que pienso o siento que no se ven. Son ganas de hacer una publicación mensual en donde quepan historias, personajes, datos, imágenes, locuras que circulan por la web o informaciones que a veces pasan de largo. Así que hace más de un año le propuse a Mathías Carnaghi, que aparte de actor es diseñador gráfico, si me acompañaba en el proyecto; aunque nos llevó un tiempito concretarlo, desde el 1º de junio estamos publicando rigurosamente número a número.

 - ¿Cómo es la inserción en el mercado? ¿Creés que llega, se viraliza entre público no gay también?

- Esto es lo que nos está sorprendiendo. Más allá del mínimo esfuerzo que hacemos por difundirla enviándola a amigos y conocidos, nos vimos sorprendidos cuando sólo durante junio habían entrado a ver la revista 6500 personas. La gente comenzó a compartir las notas, a “tuitearlas” como digo yo, a mandarnos mail, a querer colaborar con la revista, a querer que sus clases, obras de teatro, etc. estuvieran presentes en cada número. Y así es que los “mirones” de Gaytips van creciendo. Y esto está haciendo también que algunos anunciantes comiencen a querer participar. Y además está la intención de que sea una revista que todos puedan leer. Está no “apuntada” a un público sólo gay-lésbico, sino que tiene notas sobre ese segmento, pero también otro tipo de notas e informaciones que hacen que cualquiera pueda interesarse por leerla.

- ¿Por qué una propuesta digital y no impresa?

- Sería maravilloso poder hacer una revista en papel desde un lugar como el nuestro con alguien que quiera invertir, pero los costos y el tiempo que nos demandaría sería mucho mayor también. Estamos contentos con este formato que encontramos para la revista. Lo pensamos. Tratamos de darle una imagen y una forma al contenido para que, además de ponerla online todos los primeros de cada mes, luzca como una revista. Si hasta tiene una sombra en el lomo simulando la que deja la hendidura de una hoja. También tiene una tapa y una contratapa, un editorial y secciones.

- ¿Con qué criterio elijen a los entrevistados?

- Ahí hacemos un poco de ghetto si se quiere. Ya que somos una revista gay, intentamos darle visibilidad a gente del colectivo gay. Pero son gente que hace lo que todos: trabaja, actúa, filma, etc. Son personajes públicos conocidos por muchos, pero, sin embargo, tampoco nos regodeamos con su elección sexual. Podés leer los reportajes y no se les pregunta qué hacen en la cama. No nos interesa realmente, no es el espíritu de esta revista.

Walter Duche, creador de la revista Gaytips

- ¿Qué mirada manejás de la diversidad sexual?

- Toda la mirada. Tengo 56 años. Viví todos los años de la dictadura y vi todo tipo de personajes. Me comí unos cuantos calabozos sólo por estar caminando por Avenida Santa Fe, por ir a una fiesta, por estar sentado en la calle tomando un café, por subir a colectivos, a taxis que parad la policía y derecho a la 17. Ví a muchos que se rebelaban en una comisaría y los cagaban a cachetazos. Anduve de noche por muchos años con amigos y para mi casi no hay diversidad. No me asusta nada y entiendo todo. En esta revista hay notas sobre todo y todos. Todavía no hubo tiempo para que salgan “todos y todas”, pero recién nacemos.

- ¿Qué temas considerás centrales en una revista así?

- Por mi propia formación esta revista tiene un corte bastante intelectual. Mucho cine, teatro, tv, libros, cursos, arte y, obvio, gastronomía…Pero bueno, mecho también otros temas y van apareciendo cosas. Siempre de lo que me proponen analizo primero si me interesa y después si puede interesar a la gente que entra a verla. No son elecciones fáciles, no sé si tengo capacidad para saber qué pueden querer todos, pero sí sé lo que me gusta divulgar y en eso centro cada edición.

- ¿Qué temas creés que llegan más a los jóvenes? ¿Por qué?

- Esto es algo que también me sorprende de Gaytips. Por mi generación, por mi concepción temática de la revista, pensé que se iba a volcar a leerla un público más de mi generación o cercana. Y, sin embargo, las estadísticas mensuales, que miden al público que mira la revista, nos dicen que el promedio mayor -te hablo de un 60 a 70% de la gente- tiene entre 25 y 35 años. O sea, que cuando pensaba que las notas eran para un público mayor, resulta que entran a verlas un público mucho más joven que yo. Esto nos alegra, porque habla de una avidez interesante. Cuando se habla de que la juventud no lee, de que no le interesa nada…que entren a leer un artículo de Gaytips está bueno.

- ¿Creés que ésta es una revista “diferente” de las que se publicaban antes de la ley de matrimonio igualitario?

- Yo fui durante un tiempo jefe de redacción de la revista Imperio G, que lamentablemente dejó de salir hace ya como dos años. En ese momento que estuve fue casi justo para la ley e intenté llevar a muchos actores héteros a ser tapa de la revista. Y ya casi no había prurito en ellos en hacerlo.  Por ahí porque me conocían y sabían que no iba a incendiarlos, jaja. Pero ellos se prestaron a estar en la tapa de una revista gay. No es fácil elección para un galán de la tele. En cambio con Gaytips decidí que los que estuvieran en tapa tuvieran una empatía directa con el público gay, porque creo que está buena esa visibilidad que le dan. En cuanto al contenido creo que hace diez años atrás prácticamente en una revista se podían decir las mismas cosas que ahora. Creo que el matrimonio igualitario permitió más cosas para el día a día, para la visibilidad de todxs y para que la sociedad argentina entienda que existe el amor entre las personas. Y punto.

 

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“Cuando dije que era homosexual me mandaron al psiquiatra”

Flores sobre el orín, una obra de Alejandro Modarelli, a quien entrevistamos en Boquitas pintadas, es una pieza que condensa lo que ocurre en una sociedad en una época que es pasado y que al mismo tiempo retorna para no olvidarla.

Como la definió Modarelli, el autor de la obra, Flores sobre el orín son capullos que nacen sobre la roña de un baño público de estación ferroviaria”. En esa conversación este escritor habló de cómo surgió esta obra que es “el Eros porteño de las minorías sexuales y los disidentes sexuales, bajo las botas militares, que confunde en su peregrinar entre urinarios y carnavales secretos, lágrimas y placer”.

Ahora, Alejandro Viedma comparte con los lectores de este blog su comentario crítico sobre la obra.

“Nosotros no podemos enamorarnos (mucho)”

Por Alejandro Viedma 

Sábado de un julio porteño que finaliza con mucho frío. Son las 23.15 hs y el hall del teatro Payró se va llenando. Quince minutos después ese público bajará las escaleras para cubrir cada una de las sillas de la sala.

Arriba del escenario los actores personifican a (lo que hoy se denomina) chicas trans que interactúan con la platea, dando la bienvenida a lo que será casi una hora y media de función.

En el aire empiezan a deambular polos opuestos sin –en apariencia y al comienzo- acuerdos, esas posiciones marcadamente extremistas que hacen que los binomios socioculturalmente compartidos existan para subrayar y ampliar las distancias entre esas dos caras de la misma moneda: moralidad/inmoralidad; homosexual/heterosexual; lo bueno/lo malo; limpieza/mugre; edictos/ilegalidad; flor/excremento; goce/prohibición; despacho/tetera; etc., etc. También se deslizan muchos prejuicios a través de frases hechas y se contextúa todo en un momento histórico y político en el cual no existía el concepto de gay y sí el de homosexual, desde la patología, en los manuales de psiquiatría (“Cuando dije que era homosexual me mandaron al psiquiatra”, declara uno de los protagonistas) y desde lo que era sancionado por los edictos policiales.

El cartel de promoción de la obra

En la escenografía se erige bien visible y con eficaz efecto un baño público, o lo que muchas veces es nombrado como tetera. La obra gira en torno a ese espacio en donde se tienen necesidades básicas: físicas, sexuales, monetarias, de comunicación en general y en particular se multiplican las corporales y simbólicas, ya que allí se tiene sexo y se habla, se socializa, se muestra y se esconde. Como complemento, una pantalla difunde algunos videos para viajar hasta aquel período de nuestra Nación.

Un policía convive con su mujer embarazada con la cual hace mucho no tiene relaciones sexuales. Dicha señora marca muy bien una postura típica de gran parte de la Argentina de fines de los 70s, ese país del mundial y de Videla, el “no te metás”, en donde convenía hacerse el tonto, mirar hacia otro lado, sabiendo no sabiéndolo para no reconocer y sí negar ciertas cuestiones y situaciones, convirtiéndose en un chivo expiatorio de lo que se gelificó en cierta complicidad.

El hombre que encarna la ley es quien más se sale de ella casi todo el tiempo, incluso sus instintos desbordan lo que luego ya no puede controlar, ese deseo que tanto le costaba aceptar en los otros y en él. Así, lo que incipientemente se pintaba como un mundo de blanco o negro rápidamente quien trabaja para “moralidad” termina siendo el más “inmoral” para los códigos que definían la moralina de antaño.

Además, se muestra cómo ayudaba la “chapa”, de hecho, ser parte de la fuerza policial significaba más de un privilegio/”derecho” o le daba una mano también al que caía detenido al ser “hijo de” o “sobrino de” ya que un apellido (de un militar, por ej.) podía salvar o le brindaba un sostén para la supervivencia del que se quedaba aquí, muchos siendo artistas o peluqueros, del que no se exiliaba o lo exiliaban.

Este personaje y otros que también hacen de policías se manejan dentro de la doble vida, con violencia, con mentiras, con hipocresía y con pasión, con esa calentura velada por un billete o por prendas femeninas, a modo de desmentir la pulsión homosexual, ¿o para que algo actúe como dique de contención de un inminente e incontenible gran amor?

La muerte ronda en las horas posteriores al único beso, ese acercamiento amoroso dado entre el poli pasado a disponibilidad y Lissette, la reina de las teteras y ahora ya una persona travestida para prostituirse. Acto amoroso sentenciado con la frase sobre la cual ambos concuerdan: “Nosotros NO nos podemos enamorar”.

Es para destacar las referencias importantes que circulan sobre las tablas, como por ejemplo, los nombres de Héctor Anabitarte, Michel Foucault, Néstor Perlongher, Raffaella Carrá. Esta última traía alegría, en la vida y en la obra, entre tanto sufrimiento y también códigos compartidos, algo que estaba en el aire, pues sin ser muy explícito lo que ella cantaba, se entendía como guiño gregario.

Considero que uno de los mensajes de la obra es rememorar el lugar al que estaban destinados los homosexuales varones del siglo pasado y era -en el mejor de los casos y aguantando todo tipo de abusos tales como golpes, insultos, robos, detenciones, violaciones- que sólo podían tener sexo en la clandestinidad, en los márgenes, en la ilegalidad lejos de la posibilidad del amor. Tal vez por eso sobresale la genitalidad y lo fálico que se conjugan con la adrenalina y el morbo carnal justamente en el espacio prohibido y más exponencialmente riesgoso, más fértil para las vejaciones. Y subrayo varones homo porque de ese grupo determinado habla la obra, la cual no hace referencia alguna a las lesbianas de antaño, lo cual se relaciona con el tema redundante dentro del mundo lésbico, su histórica invisibilización.

Otro punto es la deconstrucción de los mitos y la estandarización de roles fijos, porque por ejemplo el que se presenta como “loca”, “marica” o “pasiva” (términos utilizados para menospreciar) termina penetrando al macho. Entonces, me resultó interesante que lo que en un inicio se encuentra enmarcado dentro de polaridades bien marcadas, valga la redundancia, después, literalmente, se da vuelta.

Para finalizar, me parece bueno que se muestre y no se olvide lo que transcurrieron los homosexuales de esas décadas como un ejercicio de reflexión y memoria para valorar cómo se llegó hasta hoy, rescatando de aquel pasado vidas y discursos de resistencia, en un ámbito en donde eran parte de lo que había que limpiar, excusándose en procedimientos autoritarios.

Tal vez me hubiese gustado que ahondaran un poco más en temas tan serios, problemáticos (el exilio, la muerte de un padre, entre otros) y por momentos un tanto banalizados, sin iluminar los efectos traumáticos, o tal vez, por justamente ser tan dolorosos, fueron tamizados por humoradas con risas medidas de los espectadores como respuesta.

Por otro lado, es remarcable que los que llevan adelante este emprendimiento artístico hayan armado una cooperativa y que los actores personifiquen más de un rol, algo que tiene más que ver con nuestra actualidad: la diversidad, la versatilidad y el formar parte de algo comunitario.

Flores sobre el orín, de Alejandro Modarelli, puede verse todos los sábados a las 23,30 en el teatro Payró 

 

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Festival de cine por la diversidad y la inclusión: arranca Chau Tabú

Se viene un festival de cine por la diversidad y la inclusión en Buenos Aires. Chau tabú, lo bautizaron.

Chau Tabú es un programa de la dirección de Políticas de Juventud de la Secretaría de Desarrollo Ciudadano de vicejefatura de gobierno porteño que difunde información sobre salud sexual y reproductiva a adolescentes y jóvenes. El dirigente Pedro Robledo, en coordinación con la asesora de la Natalia Herbst y todo un equipo de jóvenes, diseñaron un festival de cine por la diversidad, no sólo sexual, sino cultural que se desarrollará desde el próximo jueves 7 y hasta el domingo 10 en el Centro Cultural San Martín (Sarmiento 1551), con entrada libre y gratuita.

Festival de cine por la diversidad en Buenos Aires

Festival de cine por la diversidad en Buenos Aires

 

En diálogo con Boquitas pintadas, los organizadores contaron:

- ¿Cómo surgió la idea de organizar este festival de cine por la diversidad?

- Nuestro trabajo diario se basa en fomentar políticas sobre diversidad e inclusión y creemos que la construcción de imágenes que se generan a nivel social a partir de los espacios culturales es fundamental respecto de la percepción del otro. Con esto en mente nos planteamos generar un espacio cultural que abriera la posibilidad de discutir sobre temas que suelen estar relacionados a muchos preconceptos y estigmas que se reproducen a nivel social desde otro lado. Así nació la idea del festival en el que nos proponemos que las proyecciones funcionen como catalizadoras de debates y en el que esperamos los asistentes se sientan estimulados a generar un intercambio para que cada uno nos podamos llevar algo nuevo de la visión del otro. Si bien las temáticas que se abordan son distintas, la idea es abrir el debate sobre temas serios así como naturalizar otros que por falta de espacios de discusión diarios suelen tener connotaciones negativas únicamente. La idea  que nos inspira es trabajar la diversidad como algo que en sus diferentes expresiones enriquece a la sociedad y, a partir de ahí, fomentar la inclusión en aquellos planos en los que sea necesaria.

- ¿Por qué el título Chau tabú?

- El título está asociado a la iniciativa lanzada en 2013 por esta dirección #ChauTabú. El programa se lanzó con la página web sobre salud sexual y reproductiva que lleva el mismo nombre. La base del programa es generar espacios para trabajar aquellos temas sobre los que falta información o se discute poco. Una de las características del proyecto es apartarse de lo heteronormativo para incluir a toda la sociedad.

- ¿Por qué les pareció importante incluir la diversidad sexual entre los temas a abordar?

- La sexual es otra de las diversidades existentes y debe ser trabajada desde la visibilización, concientización y acercamiento a la ciudadanía para lograr cambiar creencias falsas arraigadas. El festival permite promocionar derechos y visibilizar la existencia de cierta población que durante décadas ha sido negada y ha tenido que permanecer oculta. Esto permite ir logrando el cambio cultural necesario para una convivencia sana y rica, eliminando así actos discriminatorios que lamentablemente seguimos viendo y viviendo.

Lo importante es destacar que los derechos LGBTIQ son derechos humanos, la libertad de expresar y vivir una identidad de género y una orientación sexual y la igualdad de trato ante la ley o, mejor dicho, la igualad ante la diferencia, son los principios rectores con los que se trabaja desde el gobierno de la Ciudad.

- ¿Qué se podrá ver?

- Las películas elegidas permiten poner sobre la mesa el duro camino recorrido por las personas que integran el colectivo LGBTIQ y cómo las leyes modificaron sustancialmente sus vidas, cómo ha sido su vida antes de la legislación progresista que hoy tenemos y de la que la ciudad definitivamente ha sido pionera, y cómo lo es hoy.

Los cortometrajes pondrán en evidencia cuánto daño ha hecho y aún hace la sociedad ante el desconocimiento, cuáles son los logros obtenidos y cuáles son los desafíos que tenemos como sociedad.

 

 Películas recomendadas

El festival se inicia este jueves 7 de agosto.  El sábado, en el Bloque Diversidad Sexual, de 17 a 18.50 pueden verse:

- Buenos Aires de Diversidad (2013) / Género: Documental. / Duración: 36 minutos / Dirección: Subsecretaría de DDHH y Pluralismo Cultural GCBA / Sinopsis: Un documental sobre la lucha y el reconocimiento de los derechos LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, trasvesti, transgénero, intersexual y queer) en la Ciudad de Buenos Aires a través de sus protagonistas.

- Animados a la Diversidad (2014) / Duración: 5 minutos / Dirección: Subsecretaría de DDHH y Pluralismo Cultural del GCBA / Sinopsis: Cortometraje que propone hablar de diversidad sexual desde un lenguaje adolescente y pensar los derechos del colectivo LGBTIQ desde la perspectiva de los derechos humanos.

- Contenidos Diversos (2014) / Género: Documental / Duración: 20 minutos / Dirección: Subsecretaría de DDHH y Pluralismo Cultural GCBA / Sinopsis: Documental que recoge testimonios de familias del colectivo LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales). El mensaje es el de la lucha en la adversidad por ser familia y la felicidad de ser familia. / Duración del debate: 49 minutos.

Las películas serán presentadas por la Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del GCBA y la Federación Argentina LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y trans), una fundación que desde el año 2005 impulsa en todo el país una agenda de trabajo para promover la igualdad y no discriminación hacia lesbianas, gays, bisexuales y trans. Desde su conformación, asumió un compromiso de trabajo para lograr “los mismos derechos con los mismos nombres”, sin ningún tipo de restricción. Ha impulsado y logrado leyes como la de matrimonio igualitario y la de identidad de género.

El domingo en el Bloque VIH-Sida,  de 17 a 19, podrá verse:

- Una Vida Posible (2013) / Género: Serie televisiva / Duración: 46 minutos / Dirección: Jorge Bechara / Sinopsis: Carla y Pablo están juntos desde hace 4 años. Su vida pasa sin mayores sobresaltos hasta que, por un análisis de rutina, Carla descubre que tiene VIH / Duración del debate: 84 minutos

 

Más información: En Facebook y Twitter

 

 

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“A mi novio lo mataron a golpes por puto”, cuenta Adrián

Inspirado en la historia de Luca, que no podía entrar al baño del colegio por miedo, Adrián quiso compartir su historia. Es una historia de bullying que termina en muerte. Corría, por entonces, el año 2006. Adrián creció viviendo momentos de agresiones verbales y físicas en el colegio; cuando egresó y logró enamorarse pensó que lo dejarían en paz con su vida. Pero no. La calle fue para él un aula infinita de miradas, insultos, golpiza por puto.

No fue fácil para él narrar esta historia trágica. Desde Boquitas pintadas, donde intentamos trabajar para que nunca más se vivan estas situaciones, lo abrazamos y agradecemos su experiencia compartida.

 

El bullying ahora está de moda: ¿pero antes?

Por Adrián

 

Jóvenes hondureños marcharon hoy para exigir justicia por el asesinato de 168 compañeros; Foto EFE

Gracias a Dios nunca sufrí abuso físico, pero los insultos me acompañaron durante toda la primaria, en la secundaria, ya con muchos amigos, había algún que otro pibe que me insultaba pero era distinto. Siempre que me preguntan desde cuando “sé” que me gustan los hombres, cuento la misma historia: en el jardín de infantes yo jugaba a la casita y hacía de la mamá, y recuerdo mi boletín de sala de 5 en el que la maestra (aún lo tengo) ponía en rojo “le gusta interpretar roles femeninos”. No la juzgo, creo que tendría que ver con las tendencias educativas del momento (1995).

Pero en cuanto esta etapa, sólo pasó eso. Mis compañeros del jardín me querían mucho por suerte. Cuando llegué a 2° grado mi mamá me cambió a la escuela que iban todos mis hermanos (somos 7, soy el quinto), y recuerdo que ya en la primera semana de clases viví una situación inolvidable: con un compañero del que éramos amigos, cuando se dio cuenta de mis “tendencias” comenzamos a “competir” para ver a quién “querían más en el grado” y yo le iba ganando, hasta que él dijo a todos que yo era homosexual. Y me quedé sin amigos.

Recuerdo haberme puesto a llorar con mucha angustia por ello y que la señorita preguntase qué sucedía y no querer decirle para que ella no se alejara horrorizada de mí. Así comencé a transitar un camino sin retorno, con mucho de insultos y “pequeños golpes”.

A los 12 años, en 7° grado entró un chico nuevo, que me gustaba mucho. Al ser nuevo no conocía la historia que se contaba de mi, ¡podía hacerlo mi amigo! Mi único amigo. Cuando entró la maestra lo mandó a sentarse conmigo, porque era el mejor alumno. Yo muy contento comencé a hablarle y creí haberme hecho un amigo nuevo. Pero no. Al día siguiente ya se había sumado a las filas de “insultadores” y un día como broma lo obligaron a darme un beso en la boca. Yo le dí una cachetada que casi le saco la cara de lugar; para mis compañeros eso fue una reacción afeminada que no me iban a perdonar y las agresiones verbales comenzaron a incrementarse. Y llegaron los golpes, el famoso “cachetazo” detrás de la nuca.

Así me lo banqué hasta 9° grado. Cada vez que entraban del recreo me golpearan mis compañeros. Pero un día no pude más y le rompí la nariz de un puñetazo al “líder” del movimiento, así termine 9° “en paz”.

Jóvenes hondureños marcharon hoy para exigir justicia por el asesinato de 168 compañeros; Foto EFE

En medio de esta historia tuve amigos que dejaron de ser mis amigos. Intenté tener novia para pasar por heterosexual a ver si así se calmaban las cosas. Pero siempre recuerdo con mucho cariño a muchos de mis profesores que me decían que no hiciera caso de los comentarios y me defendían. Lamentablemente el bullying hoy está “de moda”, es decir, hablar de él está de moda y se confunden muchas cosas que no lo son, y hasta, a veces, me da rabia y diría: ¿Por qué no hicieron esto antes?

Cuando uno reaccionaba (la trompada en la nariz) era un mal alumno que había golpeado a otro, pero cuando ellos te insultaban nadie decía anda. Sí, algunos profesores me defendían, pero otros hacían caso omiso, y a la directora no le importaba nada.

Así llegue a la escuela secundaria donde hice muchos amigos que me defendían de los comentarios agresivos.

Pero este abuso no termina ahí. A los 16 yo estaba de novio con un chico, noviazgo adolescente, pero muy lindo. Ya hacía tiempo que estábamos juntos, 2 años, y decidimos ir a una plaza a tomar mate. Íbamos por la calle (año 2006) y la gente nos importaba poco y nada. Pero a la hora del regreso, que era de noche, sucedió algo que me marcó la vida para siempre. Algunos jóvenes que estaban en la calle comenzaron a insultarnos sin parar, así durante tres cuadras. Y entonces Damián (mi novio) se dio vuelta para insultarlos y comenzó la desgracia. A mí me dijeron “vos vas a mirar por PUTO a ver si aprendés” y a él comenzaron a golpearlo, entre todos, menos el que me tenía a mí.

Damián murió camino al hospital. Lo mataron por puto. Obligadamente y porque también había recibido golpes, además de insultos, tuve que contarles a mis padres no sólo que era gay sino esta desgracia. Gracias a Dios, su apoyo fue y sigue siendo, incondicional hasta hoy, de toda mi familia.

Mi papá me llevó a hacer la denuncia correspondiente. Cuando me tomaron declaración no podía creer lo que veía: el policía, que se supone debería defenderme, se me reía en la cara y cuando me preguntaron por qué nos habían agredido y le contesté, él agregó: “¿Por putos?”. Y yo con una mezcla de vergüenza y miedo y sin poder contener las lagrimas dije que sí y salí de ahí. Todo siguió su curso y esas personas aún hoy caminan con nosotros por la calle.

Aún hoy no comprendo muy bien este mundo en el que la gente que agrede camina por las calles, al lado tuyo y tenés que ir viendo con quién hablás a ver si te mata o te insulta.

La verdad esto no es algo que hable con mucha gente, pero sentí la necesidad de compartirlo después de ver estas cosas en este blog.

Adrián

 

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