Hay una antiquísima leyenda china que cuenta que los dioses enviaron tres monos mensajeros para que delataran las acciones malas de los hombres, mediante un conjuro mágico. Cada mono tenía dos virtudes y un defecto, y el conjuro funcionaba en el siguiente orden:
Kikazaru: representado como el mono sordo, era el encargado de utilizar el sentido de la vista para observar a todo aquel que realizaba malas acciones para transmitirselo a Mizaru mediante la voz. Mizaru: era el mono ciego. No necesitaba su sentido de la vista, puesto que se encargaba de llevar los mensajes que le contaba Kikazaru hasta el tercer mono, Iwazaru. Iwazaru: el tercero de los tres monos era el mono mudo, Iwazaru, que escuchaba los mensajes transmitidos por Mizaru para decidir la pena de los dioses que le caería al desafortunado y observar que se cumpliese.
Más allá de su evolución en el tiempo, esta leyenda es un compendio maravilloso de la vida social y de la actitud del hombre. Los dioses encargaron la misión a un grupo, no a uno sólo, y cada uno de ellos tenía virtudes pero un defecto. Uno era sordo, otro ciego y otro mudo, pero se complementaban entre sí, conocían su rol y lo cumplían de acuerdo a las instrucciones de los dioses.
El orden se formaba y se ejecutaba en un sentido grupal, y cada uno de los que detentaban esa condición sabia que necesitaba del otro, porque tenía una incapacidad o un defecto. Las sociedades modernas muchas veces se olvidan de dichas condiciones y asumen una actitud inconfundiblemente autoritario disfrazada de paternalismo.
Cuántas sociedades viven años, décadas, sin poder elegir su estilo de vida, sus representantes, porque los líderes manifiestan que no estan preparadas o que sólo ellos pueden decidir. O me votan a mi, o vuelve el desastre que ya hemos vivido. Suena conocido, y se repite sobretodo en las jóvenes naciones latinoamericanas, que pendulan entre el poder electo y el poder de facto, y entre la libre expresión y el autoritarismo, de cualquier índole, de izquierda, de derecha, de centro, antiguo, nuevo, antiquísimo o novísimo.
A la figura de los monos sabios, he antepuesto dos imágenes que se le oponen, el del borrego y el del asno.El borrego es un animal joven, inexperto, que necesita crecer y capacitarse. Proclive a ser confundido por algunos más expertos o más adultos, y llevados a realizar no su voluntad, sino la de los que los confunden. Muchos sectores de nuestras sociedades adoptan esa actitud, por temor, por indiferencia, por comodidad, por ignorancia o por conveniencia.
El peligro de esta actitud es que se propaga a otros miembros del sector y a veces a otros sectores. El asno es un caballo pequeño, orejudo, que en su segunda acepción adopta la figura de una persona sin luces, ignorante o desubicada. Muchos sectores con poder, adoptan la figura del asno, sienten tanto poder que muchas veces su comportamiento obra en su contra, y el de sus congéneres, obligando a muchos a seguirlos en sus desatinos.
Siguen empecinados y obsecuentes con su conducta, sin comprender, a veces también sin darse cuenta, que los deteriora, los desubica y los retrasa en la consecución de sus proyectos.Muchas veces uno siente la congoja y la tristeza de estar ante una sociedad de borregos y asnos, en lugar de una sociedad de monos sabios. Volvamos a la leyenda. Los monos sabios son enviados de los dioses. Por lo tanto son necesarios, y están en el cuerpo social aunque a veces no se noten.
A través del tiempo hemos visto muchas veces cómo han pasado inadvertidos para su momento, y como otros han rescatado su valor y su mensaje y sobre todo su marca, el haber señalado los males y el haber intentado que sean cumplidas sus penas. Lo importante es percibirlos en su tiempo, escucharlos, tener en cuenta sus reflexiones y tratar de sacar provecho de ellas.
Confrontarlas con la actitud que tenemos ante la vida, ante la sociedad, y ante nuestros contemporáneos, y en alguna medida tratar de cambiar para ser mejores. Recuerdo una frase de un periódico argentino atribuida a Sócrates: Dios me puso sobre la ciudad como un tábano sobre un noble caballo, para aguijonearlo y mantenerlo despierto.
Elías D. Galati
wolfie@speedy.com.ar
18.07.2009
3:23 pm
EL MONO SABIO ESTA DE ALGUNA MANERA SE EXPRESO EN LAS ELECCIONES ,PERO EL ASNO ESTA MAS ACTIVO,SON MAS,EN CUANTO ALOS BORREGOS,HAY QUE DEJARLOS CRECER,SINO MIRA A MASSA,SCIOLI ETC,SON BUENOS,SON MALOS,AL BORREGO NORMALMENTE SE LOS CAPA Y SE LOS DEJA PARA EL ENGORDE, PARA CONSUMO,ACOMODO LA NOTA A NUESTRA REALIDAD,PERO QUIEN ES EL QUE ESCUCHA,U OYE?LOS MONOS SOMOS NOSOTROS
21.07.2009
10:48 am
Por favor Elias,
No pérdamos la Fe, participemos cada vez más, y a lo mejor en lugares donde antes ni locos hubieramos pensado intervenir.
La Nación necesita patriotas, que usemos la cabeza, las manos y el corazón pensando; seguramente, que somos muchos los que queremos el bien de todos.
A lo mejor llegó el momento de meter “las patas en el barro” y crecer asumiendo compromisos antes impensados.
Coincido; dejemos de ser borregos, esta sociedad está como está y TODOS hemos sido sus artífices…es momento de cambiar? pues muchachos…manos a la obra.
21.07.2009
6:14 pm
Creo que en esta realidad social, somos un poco de cada mono/a, asi me veo yo, a veces puedo ver, con una mirada reflexiva, y no puedo hablar y otras tengo espacios para hablar pero estoy sorda y no escucho a los demás, el tema es encontrar al otro/a para que me ayude y me complemete , ser mas solidarios , pero esta realidad llena de miedos nos deja sin el otro/a…creo que tenemos que participar sin miedos a pesar de nuestros defectos…….en donde? en donde se pueda ….Gracias Marité
21.07.2009
11:06 pm
John Kennedy, al aludir a cierta analogía entre la poesía y el poder elaborada por el poeta Robert Frost, sostiene: “Cuando el poder conduce al hombre hacia la arrogancia, la poesía le recuerda sus limitaciones. Cuando el poder empequeñece los intereses del hombre, la poesía le recuerda la riqueza y la diversidad de su existencia. Cuando el poder corrompe, la poesía limpia. El artista que es fiel a su visión personal de la realidad se convierte en el campeón ultimo de lo individual y de la sensibilidad contra una sociedad opresiva y un estado interventor”. (David de Ferranti).
22.07.2009
7:01 pm
Elías, me encantó lo que escribiste aunque, contradictoriamente, me produzca cierta congoja, por la semejanza de ciertas actitudes y hechos descriptos con nuestra realidad nacional actual. He leído atentamente los comentarios que me preceden, y debo decir que coincido con todos. Todos, de una u otra manera, han puesto en palabras muchos de mis sentimientos. Los monos somos nosotros, como dice MARIACAM. Cuando leí esto, vino a mi memoria una foto publicada en este mismo medio poco después del 28J, era la de los “Fiscales voluntarios, los otros ganadores del acto electoral”. Con respecto a esa foto, me voy a tomar el atrevimiento de repetir aquí el comentario que envié: “Por favor, no se burlen, pero cuando vi la foto, me emocionó ver ese grupo de personas, ciudadanos, de edades tan variadas. Me recordó a una foto del álbum de una familia numerosa, me sorprendió y me dio un poquito de esperanza. Tal vez y ojalá, pronto pueda sacarle el luto a mi bandera.” Ellos fueron ese día un poco Kikazaru, Mizaru e Iwazaru. Sí, los monos somos nosotros. También recordé otro momento hace más o menos un año, cuando muchos monos , como Mizaru , escucharon el lamento de otros, y llevaron el mensaje a quien quisiera y DEBIERA escuchar, en Rosario, en la capital y en otros lugares de convocatoria espontánea. Sí, los monos somos nosotros.
En los comentarios anteriores leí: “dejemos de ser borregos, esta sociedad está como está y TODOS hemos sido sus artífices…es momento de cambiar”, “el mono sabio de alguna manera se expreso en las elecciones”, “tenemos que participar sin miedos a pesar de nuestros defectos…”. Estoy de acuerdo, LOS MONOS SOMOS NOSOTROS. Gracias Elías.