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¿Pueden mejorar al hombre los sistemas políticos y económicos, las ideologías, o el mero paso del tiempo?
No se puede mejorar la raza humana en general, pero un individuo sí puede intentarlo. Solo podemos colaborar día a día en el bien de todos, luchando por ser un poquito mejores cada uno de nosotros, ayudando a quienes nos rodean a hacer lo mismo. Los sistemas económicos o políticos no mejoran al hombre, solo el amor nos eleva sobre nuestra miseria.
Ni siquiera cabe esperar que tal o cual ideología —caso de lograr extenderla por todo el mundo— sea la panacea, la solución integral a todos los males que laceran a los pueblos. Teóricamente podría funcionar, pero de no llevarse a la práctica no haría efecto. Y eso en el caso de que tal ideología fuera maravillosa, incidiese en las verdaderas causas de los males que aquejan a nuestra sociedad, como es el caso de la Doctrina Social de la Iglesia: no se lleva a cabo, pero ahí está ese poco conocido pero monumental instrumento, para quienes tengan el coraje de aplicarlo. Es un gran servicio a la Humanidad, una monumental aportación de la Iglesia Católica que cualquier persona de buena voluntad —sea o no cristiana— podría suscribir, de conocerla.
No creo en la mejora del hombre gracias al progreso y la civilización, o al mero transcurso del tiempo, en virtud de una pretendida evolución natural, que por fuerza tendiese hacia la perfección de la raza humana en el plano individual y social. El hombre es siempre el mismo, su naturaleza no cambia, así lo demuestra su larga historia. En la medida que empatice —o al menos se relacione— con otros seres humanos, aprenda de ellos, enseñe, luche por adquirir virtudes y erradicar vicios… en esa medida su vida es más plena, es más feliz y ayuda a los demás. Esto no son teorías, puede comprobarse en la práctica, y cualquiera de nosotros tiene experiencia personal o al menos lo ha visto en otros, en personajes famosos o en vecinos, conocidos, amigos.
Estar mano sobre mano y quejarse no eliminará los males de la sociedad ni solucionará nuestros problemas personales, tampoco el mero estar bien informado. Es necesario aportar nuevas ideas al rechazar las que no funcionan, cumplir nuestras obligaciones cuando exigimos derechos, quejarnos menos e implicarnos más en la mejora de nuestra sociedad.
José Enrique Serrano
Foro Independiente de Opinión
http://foroin.wordpress.com
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Comienza otra etapa
tu vida es la misma
pero algo se escapa
pues la quieres distinta
Nada te ata
ni lo que llevas encima
con hilos de plata
lo que ha sido tu vida
Eres libre, atrapa
el tiempo; camina
hacia ti, relata,
la historia no termina,
eres tú quien la entrama
con tu acción genuina
Elías D. Galati
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Que en la tierra haya paz
que el hombre viva en armonía
que sus dichos sean veraz
este nuevo año desearía.
Ver reinar a la bondad
con el amor que esparcía
sobre el mundo y a su faz
con sentida bonhomía
la grandeza, la igualdad,
de los niños la alegría,
sentir solidaridad
y entre los pueblos vería
todos juntos en unidad
celebrando este día.
Elías D. Galati
wolfie@speedy.com.ar
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Clara se queja. No la veo mucho, pero me causa gracia que cada vez que la veo se queja. Se dio la casualidad que las últimas veces que nos encontramos, fueron viernes, y siempre salía la misma charla.
Que no lo puede creer, que quiere descansar, que llega el viernes y tiene que salir. Que está cansada de toda la semana y que el cuerpo no le da más como para salir “fuerte” los dos días del fin de semana. Que espera toda la semana a que llegue el viernes para poder descansar y quedarse en casa mirando una película o una serie abajo del acolchado y con el ventilador prendido. Porque tiene aire acondicionado, pero no lo sabe regular muy bien y se le terminan congelando los pies que deja afuera destapados.
Se queja que tiene todos los viernes de acá a fin de año ocupados con algún evento que no puede renunciar. Y me los ennumera. Debe ser porque es verano y fin de año, y todos se acuerdan de las personas que no ven hace mucho tiempo. O con el calor quieren salir a festejar. Festejar cualquier cosa, quizás ni siquiera con la excusa de un festejo. Ya me lo dijo varias veces, tuvimos la misma charla la vez pasada, pero como me habla entre los gritos de las chicas -que tienen un tono particularmente especial, por lo alto- pierdo concetración rápido.
Y veo que modula y me pone caras, y yo asiento con la cabeza. Le miro las manos, y veo las uñas color salmón fosforescente que se acaba de pintar. Y de repente me acuerdo que me está contando algo y trato de engancharme en la conversación, y la escucho decir: “Y el siguiente a ese, tengo la fiesta de fin de año del trabajo, que no tengo muchas ganas de ir porque…” Y #modoOFF otra vez.
Clara es rara a veces. Es social con los que conoce, divertida, suelta y tiene ese no sé qué que divierte. Pero se convierte en un Ficus cuando está entre desconocidos. Tampoco son desconocidos, son amigos nuestros que quizás ella no conocía antes, pero el grado de separación no es más que uno, o dos. Es muy linda, tiene atributos que a cualquier hombre le pueden parecer atractivos. Dos patitas de tero (siempre me hubiese gustado tener patas de tero), pelo rubio, muy buen gusto para vestirse, y una linda cara. Pero todo se apaga cuando se transforma en una planta apoyada en el rincón del sillón. En las reuniones, no toma ni un vaso de agua, no charla, no pregunta, no se ríe, no se enoja, no se levanta ni se va. Se queda ahí, esperando que pase el tiempo, que sus amigas se diviertan y que llegue el momento para ir a bailar. Quizás se divierte cuando baila, aunque no podría decirlo. Creo que nunca la vi bailar.
Clara llora un amor perdido. Un amor que tuvo y que no supo dejar ir. Un amor con la que se acompañó en los años más importantes que lleva de su vida, un amor que le dio todo y que se lo llevó todo cuando se fue. Hay amores para toda la vida, y otros que te arruinan la vida.
No fue un mal amor, la pasaron bien juntos. Se supieron querer y crecer juntos, pero simplemente él tuvo que irse. Los caminos lo llevaron por lugares donde tuvo que elegir prioridades. Y Clara lo empujó, lo apoyó y lo motivó a que los siga. Pero Clara nunca pensó que esos caminos no lo traerían de vuelta y que sería tan difícil para ella olvidar. O seguir.
Clara no olvida. No deja ir ni deja venir. Se mantiene sumergida en el recuerdo de lo que fue ese amor, en un tiempo y un espacio que ya no existe. De vez en cuando se ven, la visita y Clara se abre a él convencida que ésta vez no se va a volver a ir. Que esta vez se va a quedar. Pero él se va, y Clara queda atada a la ilusión que cree escuchar cada vez que se vuelven a ver.
Clara compara. Si conoce a alguien nuevo, no le gusta porque jamás dará los besos que daba El Que Se Fue. Ni hablar de lo lindo. Ni de cómo ella se divierte con él. Ni de las charlas que tienen. Lo que Clara no sabe es que El Que Se Fue tampoco es el mismo, y tampoco se compara con lo que ella alguna vez conoció.
Clara lo tiene todo, pero lo deja pasar. Tiene todas las posibilidades de ser feliz, pero elige el camino más difícil.
…
Veo que se están terminando los dedos de la mano y debe significar que está por terminar de ennumerar los eventos que tiene agendados los viernes, de acá a fin de año, así me dijo. Me causa ternura y gracia a la vez. Me dice que no me olvide, que dentro de dos fines de semana es su cumpleaños, y que por más que le pese tener que salir un viernes, va a festejarlo.
Yo le respondo que obvio que voy a ir, y que no se queje, que en definitiva, diciembre y febrero son los meses más lindos para salir a la noche en Buenos Aires. Son ideales para perderse por las calles de la ciudad y terminar en algún bar de barrio, tomando una cerveza en un mesita de la vereda. que aproveche que tiene programa los viernes y se divierta. Pero a Clara le cuesta disfrutar.
Bianca Orlandini
b.orlandini@gmail.com
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El oficio de escritor, en todas sus facetas, es ejercido por personas que viven en un determinado lugar, en un momento histórico, en el seno de una familia, de una ciudad y de una región determinada.
Al momento de escribir todas estas circunstancias ya las carga consigo y es muy probable que el detonador de su obra sea alguna circunstancia de la realidad próxima o remota, o algún hecho impactante que haya hecho mella en su espíritu y lo decidió a escribir.
Aún las obras de fantasía, o aquellas creaciones que parecen descolgadas de la realidad o de ciencia ficción tienen algún parentesco con su forma de ser, con su forma de vivir y con el hábitat en el que se encuentra.
Esta es una primera relación entre la obra literaria y la sociedad que la recibe, pero hay otras también importantes.
Hasta ahora hemos visto la relación desde el punto de vista del autor, pero vista desde la sociedad hay otras relaciones, y una de las más frecuentes es la relación de la gente con la obra a través del consumo que hace de ella.
El pueblo la lee, la difunde, la comenta y la valoriza.
¿Y cual es la relación esencial entre el escritor y su público dentro del ámbito social?
Shakespeare dijo referido a este tema “lo que he creado es obra vuestra e igualmente vuestro será lo que crearé de ahora en más”.
Aparecen nuevas formas del gusto de la gente, nuevos público que aceptan las obras y también nuevos artistas de acuerdo a una evolución innata en la sociedad que no se sabe bien cual es el motor, ni como funciona.
Elementalmente se acepta como gusto, moda, circunstancias.
Hay momentos en que descuellan los cuentos, otros las novelas, en algún momento la poesía y los relatos verídicos o de ficción.
La sociedad actual es afecta a los relatos de ficción y acepta casi sin oposición la magia, lo oculto, lo irreal y aquello que escapa a los niveles de nuestra tierra.
Es posible que la obra literaria sea el detonante o encare una nueva forma de concebir la sociedad y otra manera de relacionar la cultura con la gente.
Hay diversas formas de cultura, y nada debe despreciarse en esta estética post moderna en relación tanto a las obras literarias como las artísticas.
Aunque se conserve el clasicismo, la modernidad ha cambiado el concepto estético hacia formas menos duras y más amplias de concebirlo.
Hay un ideal universal de belleza pero también hay una manifestación artística dentro del contexto en que ha surgido la obra de arte, y que es depositaria de la sociedad y del momento en que se vive, con todas sus aplicaciones.
También es cierto que cada época tiene su género literario específico o dominante, y que cambiarlo se hace muy difícil desde el autor, aunque en algún momento el público lo cambia súbitamente y sin aviso.
Otro aspecto a destacar sería cual es la influencia de las obras literarias sobre la sociedad y cual la influencia de la sociedad sobre las obras literarias, pero el tema excede el marco de este análisis.
Aunque decía Taine que existe analogía entre los fenómenos del mundo natural y los fenómenos del mundo cultural, y que hay estructuras subyacentes de tipo espiritual a los hechos históricos.
Y que la literatura es la expresión sensible de un estado moral colectivo.
Y que el estado moral de un pueblo es la consecuencia de la tradición, la raza, los medios y el momento que se vive.
Existen lazos muy firmes entre la producción literaria y la formación social, que se corresponden mutuamente.
El escritor crea su obra, la que forma parte de la cultura contemporánea de su pueblo y señala para el futuro una tradición cultural que se mantendrá en el tiempo como dominante y vinculante hasta que sea cambiada por otra, pero que seguirá siendo historia y cultura.
Para que sea incluída requiere una tradición de origen, convicciones políticas, sociológicas y religiosas, ideales y actividad intelectual.
Hay una gran responsabilidad del autor en cuanto a la generación de su obra, ya que la misma puede ser determinante de comportamientos individuales y sociales, de adhesiones firmes del público y de la forma de actuar en la sociedad.
Volvemos a los valores, la bondad, la justicia, la libertad, la paz, la solidaridad y la equidad social debe ser motivo y principio de nuestros escritos y de nuestros desvelos.
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Desde hace más de 20 años vengo sosteniendo, en la cátedra, a mis alumnos, colegas, familiares, amigos y cualquier persona con la que establezco contacto que hay un deber grave para todos los seres humanos, el único deber, que es ser feliz.
Y que la sonrisa es una actitud espiritual del hombre, un estilo de vida, y lleva a la alegría y la suma de las alegrías hace a la felicidad.
La alegría es un grato y vivaz movimiento del ánimo entendido como dicha, contento y júbilo
Desde la psicología es un sentimiento íntimo de satisfacción por la posesión de un bien real o imaginario.
Se diferencia del placer que es solamente sensible y momentáneo, mientras la alegria tiene una mayor plenitud y es consecuencia de un trabajo o esfuerzo personal.
Sin embargo no tiene la permanencia y la continuidad de la felicidad.
Otra condición de la alegría es la comunicación, compartir la alegría aumenta la dicha y encamina a la felicidad.
La felicidad es un estado de ánimo que combina satisfacción, contento con la posesión de algo.
Es el estado de satisfacción completa de todas las inclinaciones
El sentido religioso oriental ha hecho coincidir la felicidad en una armonía espiritual conseguida por medio de la virtud.
Sería un equilibrio moral.
Para el cristianismo la felicidad es un bien natural que reside en la voluntad y es fundamentalmente divina, por lo que Dios es el objeto de la felicidad humana.
Esa aproximación se realiza mediante el amor y toda la vida es potencialmente feliz porque lleva a la divinidad.
La felicidad puede entenderse como tener y gozar de ella o también ocasionar felicidad en los otros.
La felicidad es así para si y para los otros.
Hay momentos es que se facilita concretar dicho estado, sobre todo cuando las cosas que uno encara o aspira, se concretan, o las relaciones humanas van acorde con lo esperado.
Pero sin caer en una motivación religiosa de la misma, en momentos de tropiezos o sinsabores, la felicidad debe ser también un estado del ánimo que ayude a superarlo y logre encauzar lo que uno se propone.
En estados complejos como pérdida de seres queridos o traspiés sociales y/o económicos pareciera que es imposible gozar de felicidad.
Sin embargo desde adentro de uno mismo, desde el corazón se debe lograr la armonía para sobrellevar el trance de la mejor manera posible, y no hay mejor forma que la felicidad.
Para poder transmitir la felicidad a los otros hay que gozarla, poseerla y disfrutarla.
En un marco de responsabilidad y sentido común, sin inconsciencias ni inconsistencias, manejando la situación en que uno se encuentra y teniendo en cuenta que es la realidad que nos circunda y a la cual debemos adaptarnos.
No toda la vida es color de rosa, ni pasaremos la misma sin tropiezos.
Es una tarea de la voluntad, movida por los sentimientos y apoyada por el razonamiento, la cual debemos entender como la mejor manera de vivir y la menos traumática.
Aquella que nos permite superarnos, ser mejores y alcanzar los objetivos que nos hemos propuestos aún a despecho de las circunstancias favorables o desfavorables que sucedan a nuestro alrededor.
Ser feliz es una forma de vida, es una manera de obrar y de existir, es una condición que hace al hombre apto para las virtudes sociales y los emprendimientos solidarios.
Ser feliz hace mejor la convivencia y opera a favor de un mayor acercamiento entre las personas.
Ser feliz en suma es el grado óptimo de la vida personal, individual y de la vida social, en relación con los hermanos.
Elías D. Galati.
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Se define la materia como la sustancia extensa, divisible, impenetrable e inerte susceptible de toda clase de formas. También como sustancia corpórea en oposición al espíritu
Es la realidad de la que están constituidas todas las cosas.
Para los filósofos antiguos la realidad primera era material y Anaximandro la consideraba siempre en movimiento y de la cual surgen los elementos.
Otros filósofos la asociaron al arjé principio material del que surgían las sustancias y que era el principio constitutivo de éstas.
Aristóteles le dio el carácter de receptividad es decir capaz de tener cualquier forma
Para la ciencia es una noción natural relativa a la composición y movimiento de los cuerpos y como una realidad única e impenetrable que ocupa el espacio.
Y el espíritu, como el ser inmaterial dotado de razón, ánima o alma racional, vigor natural y virtud que alienta el cuerpo para obrar, agudeza, energía, vivacidad e ingenio.
Para Aristóteles es la parte superior e intelectual del alma humana que es capaz de captar la esencia de las cosas.
Para los neoplatónicos era el principio superior no cognoscible por la razón sino por la intuición y para Hegel el principio dinámico cuyo despliegue constituye lo existente.
Para los materialistas es el producto mas evolucionado de la materia.
Tradicionalmente se conoce la materia a través de los sentidos, se la ve, se la toca, se la oye, se la gusta, se la huele, y el espíritu a través de las potencias del hombre, la razón, la voluntad y el sentimiento, aunque la razón comparte en muchos aspectos el conocimiento material de las cosas.
Si bien el hombre es una unidad, única e indivisible, muchas teorías durante el curso de la historia y también ideologías han pretendido dividirlo en materia y espíritu, en una parte material y otra anímica.
Muchas doctrinas religiosas sostienen la permanencia de la parte anímica del hombre después de la muerte material del mismo, como si el alma desencarnara, después del fin del cuerpo.
El mundo ha evolucionado hacia teorías más racionalistas, y sin perjuicio de la fe religiosa que habita en el hombre la distinción es válida en varios sentidos y desde diversos ámbitos.
Las emociones, los sentimientos, la voluntad de realizar acciones y de promover ideas como así también la razón que impulsa el pensamiento y da lugar a la existencia, necesita forzosamente y como materia necesaria y primigenia de la corporalidad.
Sin dicha corporalidad nada sería posible, aún desde el punto de vista místico religioso, el alma aparece con el cuerpo, más allá de su duración inmortal.
Si no existe la materialidad expresada en el cuerpo humano nada es posible, y nada es factible.
Pero también es cierto que el concepto de espíritu ejerce una fascinación especial sobre el hombre.
La idea de la trascendencia, iniciada en la sucesión de las generaciones, culmina en la gestación de un algo, una parte del ser que se perpetúa más allá de la muerte.
Vida después de la muerte ha sido la pregunta y la cuestión que ha desvelado a generaciones y ha dividido las aguas entre la ciencia y la fe.
El hombre progresa, conoce más, cada día encuentra nuevos caminos y nuevas posibilidades, pero siempre hay un plus, algo más que escapa a su conocimiento racional y del cual no puede afirmar razón.
Hay algo que se convierte en el motor de todos nosotros.
Hay algo que nos hace volar hacia el infinito, y sea verdadero o no, lo vivimos como una forma de ser mejores.
Hay algo que nos lleva al arcano del principio y a la porfía del final.
Hay algo que nos sostiene y nos permite soñar con un futuro desconocido, inasible a la razón y esperado como una forma de estar unidos permanentemente con nuestros seres queridos aquí y allá.
Hay algo que nos permite develar la idea de Dios.
Elias D. Galati
wolfie@speedy.com.ar
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Cada vez que veo sonreír a un niño asocio esa imagen con la de algunos adolescentes que uno cruza a diario. Enseguida pienso en la inocencia, la alegría, las inquietudes con las que iniciaron su derrotero y en las “virtudes” que las reemplazaron: la apatía, la desconfianza y hasta cierta cuota de resignación. Surge entonces la misma pregunta: ¿qué pasó en el medio?
Casi con certeza al momento de buscar las razones que llevaron a esta situación muchos miren hacia afuera: la educación en las escuelas es cada vez peor, la televisión y los juegos les trituran la cabeza, hay un porcentaje muy elevado de jóvenes que no logran encontrar trabajo, el alcohol y las drogas están haciendo estragos y encima nuestro querido país se ha convertido en productor … y los motivos seguirán.
Hace un tiempo leí una frase que decía: “lo que un padre dice a sus hijos en la privacidad de su hogar no es oído por el mundo, pero será escuchado por la eternidad”. ¿Cuándo fue la última vez que mantuvimos una charla con los nuestros?
Es probable que más de un padre manifieste que es cada vez más difícil hablar con ellos, que el ritmo de vida los abruma, etc. pero también es posible que ese diálogo -o al menos el intento- se haya iniciado tarde.
Como si eso fuera poco los modelos a seguir no abundan, son poco difundidos y encima eclipsados por personajes de fama transitoria que catapultados por los medios masivos lo único que brindan es un escape, un “relax” de la realidad.
Vivimos en una sociedad que al mismo tiempo que amplía el abanico de tentaciones da menor cabida a los errores, sean estos voluntarios o no. Por tal motivo las consecuencias del “resbalón” son cada vez peores y más duraderas.
Una de las cosas que me ha enseñado la vida a través de mis cuatro hijos es que uno no nace padre. Se podrá tener una mayor o menor predisposición hacia los niños, pero son ellos quienes desde su llegada –y si estamos realmente abiertos- nos van educando marcando a diario los errores, los excesos, las ausencias. Pero como buenos maestros que son saben premiarnos abundantemente cuando hacemos las cosas bien, cuando nos esforzamos y mejoramos nuestro rendimiento.
Volviendo a la frase anteriormente citada creo que no existe mayor desafío que criar y educar a un hijo, como tampoco hay mayor recompensa que el poder sentir al cabo de los años que nuestra existencia no fue en vano. Y precisamente ese premio lo recibiremos toda vez que un adulto que no hace mucho era niño nos diga con alegría: “recuerdo cuando vos me hablabas de…”
ENRIQUE ALEJANDRO POLESELLO
alejandropole@yahoo.com.ar
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El próximo 3 de Octubre se cumplen 120 años del fallecimiento de José Benjamín Gorostiaga, ocurrido el 3 de octubre de 1891. Es un personaje que tiene la peculiaridad de haber sido olvidado por todas las corrientes históricas de nuestro país.
Entre otras cosas Gorostiaga fue el principal redactor de la Constitución Nacional de 1853 e incluso fue el principal defensor del proyecto de organización y unificación nacional en ese Congreso Convencional Constituyente de 1853 en Santa Fé que diera nacimiento a nuestra norma suprema, jugando un papel trascendental y protagónico en los debates que se produjeron en aquella oportunidad. Contaba solamente con apenas 29 años de edad. Incluso cuando los demás convencionales constituyentes disfrutaban de encuentros sociales, fiestas, paseos y distintos honores con los que los agasajaron en Santa Fé, Gorostiaga trabajó infatigablemente durante un mes en la redacción del proyecto de Constitución que fuera aprobado con posterioridad. Más tarde ocupó el cargo de Diputado de la Nación, en los tiempos en que era necesario redactar las primeras leyes que fuesen conformes a la reciente Constitución. Con posterioridad fue miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el cargo más distinguido al que puede aspirar un jurista, en dos períodos distintos 1865 – 1868, 1871-1887, incluso siendo su Presidente en el período 1877 hasta su jubilación en 1887, cumpliendo con la atribución de ese órgano de gobierno de ser el interprete último y final de nuestro norma suprema, de la cual había sido el principal redactor. Hablamos de una Corte Suprema, que debido a su reciente creación no tenía antecedentes propios y que debía empezar formar criterios jurídicos fundamentales para los años venideros. Entre otros cargos destacados fue asesor de gobierno y auditor de guerra y marina en los primeros pasos del primer gobierno constitucional que encabezaba Justo José de Urquiza, fue convencional constituyente en la reforma de nuestro texto normativo en 1860 y en la reforma de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires en 1870. También fue miembro de la comisión encargada de reformar el Banco de la Provincia de Buenos Aires y fue candidato a Presidente de la nación en 1886 por el partido denominado Unión Católica.
Todos nuestros próceres tienen su lugar en la historia y mal que mal son conocidos por nuestros conciudadanos, casi nadie puede decir que desconoce los esbozos fundamentales de la obra y las actividades de Mariano Moreno, Manuel Belgrano, José de San Martín, Bernardino Rivadavia, Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, entre otros, pero estoy seguro que la mayoría de nuestra población desconoce que José Benjamín Gorostiaga fue el principal redactor de nuestra Constitución Nacional y miembro de la Corte Suprema de Justicia que tuvo la misión de realizar las primeras interpretaciones constitucionales . Esto es consecuencia del escaso apego que tenemos hacia nuestra Constitución Nacional en Argentina, donde ni siquiera se festeja, ni se conmemora ni se le otorga principal hincapié al 1 de mayo, día en que sancionara la Constitución Nacional, y por ende tampoco sabemos ni recordamos a sus redactores ni a quienes la inspiraron.
Por esto creemos que el próximo 3 de octubre es oportuno recordar a José Benjamín Gorostiaga, su obra, sus valores, pero también reflexionar sobre nuestro apego y compromiso hacia nuestra Constitución Nacional, con la expectativa de que de una buena vez por todas entendamos la importancia que tiene nuestra norma suprema como garante de nuestras libertades y garantías.
Martin Lorences
lorences.martin@gmail.com
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| Los sábados por la mañana realizaba limpieza general en su casa. Era el único día que su doble jornada en la oficina se lo permitía.
Primero ponía las sábanas en el lavarropas con el proposito de que estuvieran secas al mediodía y pudiera así tender las camas con las mismas, ya que su sueldo no le permitía renovar mucho de lo que venía usando desde hacía veinte años, cuando se casó con Juan
Él inventaba historietas pero se dedicaba a otros trabajos temporarios. Tal vez sus personajes no resultaban interesantes, por lo tanto no gozaba de un progreso económico.
Durante largo tiempo ella creyó en la magia de la creatividad de su marido y alimentó brasas de ilusión, pero…poco a poco se volvió conformista y murió un sin fin de veces en las viñetas, como un personaje más. Sin embargo, no se enojaba, Intuía que alguna vez existiría un futuro mejor.
Aquella ventosa mañana otoñal Isabel salió, como lo hacía rutinariamrente, a tender la ropa pero se distrajo un momento y una ráfaga traviesa se llevó la sábana que una vez había sido celeste y la más coqueta. Ella desesperada se aferró a una de sus puntas con su mano derecha y se sintió transportada por los aires… cada vez más alto. Al principio se asustó, pero no luchó por desprenderse. Era su oportunidad de volar.
Elevada hacia el cielo, la sábana fue nube que la mimó y acarició. ¡Hacía tanto que no la acariciaban! También fue niña y jugó e hizo cosquillas y ella se sorprendió cuando oyó su propia carcajada¡Hacía tiempo que no reía! Luego fue su música preferida y danzó¿Cuánto
hacía que no bailaba?
Aferrada a su sábana borró la desesperanza de sus ojos y se convirtió en cantaautora de canciones alegres, en arquitecta de proyectos insólitos y supo que su corazón soñador estaba intacto.
Ella no había parido hijos porque Juan estaba en desacuerdo, asimismo cuidó aunque no fue cuidada y brindó consuelo aunque no fue consolada. El viento le daba una oportunidad
Se sintió protegida por su vieja sábana, testigo de noches en blanco y de noches en negro. Se vio hermosa y risueña.
El viento estaba amainando mientras Isabel descendía y se reconocía diferente, plena. La esperanza viajaba con ella.
La querida sábana amiga presintió su intención, entonces decidió brindarle ayuda. Ya en el suelo se transformó en soga y silenciosamente oprimió el cuello de Juan hasta que terminó la historieta de aquella oscura rutina.
Algo después, Isabel tendió la cama y supo que era el fin de sus noches desangeladas.
Beatriz Morasso
beamorasso@yahoo.com.ar |