Vehículos eléctricos: ¿una opción para la movilidad sustentable?

 

Ciudades como Bogotá, Lima, San Pablo, Ciudad de México, Buenos Aires y La Paz fueron clasificadas -según el último reporte de la OMS del año pasado que midió a 3.000 ciudades en 103 países-, como aquellas en las que se respira el aire más contaminado de Latinoamérica. En la búsqueda de promover un cambio positivo, los vehículos eléctricos comienzan a ganar cada vez más interés por parte de consumidores, fabricantes, empresas y organizaciones dedicadas a la movilidad.

En estos días coincidiendo con la Semana de la Movilidad Sustentable (del 16 y el 22 de septiembre) especialistas de FIA Región IV estarán presentes en la 13º edición del Salón Latinoamericano de Vehículos Híbridos y Eléctricos, Componentes y Nuevas Tecnologías. Este evento se realiza en San Pablo donde se presentan innovadoras propuestas que apuntan a fortalecer acciones sobre una movilidad más sustentable. Uno de los ejemplos es la iniciativa de FIA sobre Smart Cities y las mejoras de infraestructura para impulsar la llegada de los automóviles eléctricos al mercado regional en el corto plazo.

La Organización de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), es una aliada fundamental de esta tendencia que crece. En un trabajo conjunto con el equipo de FIA Latinoamérica con base en Buenos Aires, se difundieron recientemente datos y proyecciones hacia 2030 sobre la necesidad de implementar políticas públicas de movilidad eléctrica en beneficio de las diversas formas de movilidad urbana. Dicho estudio indica que al 2030 podrían ahorrarse más de 4 millones de dólares en combustible, como así también disminuirían las muertes producto de la contaminación en el aire por la reducción de casi 5 millones de toneladas en las emisiones de dióxido de carbono.

En las ciudades inteligentes, la innovación y la responsabilidad social tendrán más influencia en los traslados de todos los días, tal lo describe uno de los compromisos del proyecto FIA Smart Cities. Con esa propuesta, se muestra cómo las ciudades pueden crecer de manera sostenible, a través del transporte limpio y con el impulso de la educación y concientización ambiental.  No sólo los gobiernos deberán estar atentos a estas nuevas tendencias, también fabricantes,  empresas y organizaciones del sector deberán comprometerse con el desarrollo sustentable de las ciudades con influencia directa en la calidad de vida de las personas.

Los automóviles eléctricos funcionan a partir de la acción de un motor eléctrico que se alimenta de un controlador y utiliza la energía almacenada en baterías recargables.

Inicialmente no eran muy populares debido, fundamentalmente, a la dificultad de la carga ya que el proceso insumía mucho tiempo y poca autonomía para recorrer distancias considerables. Sin embargo, ya en América Latina existen diferentes tipos de acciones como ser el montaje de fábricas y ensambladoras de vehículos eléctricos, instalación de puestos de recarga y creación de electrolineras. Por otro lado varios gobiernos han anunciado incentivos para la fabricación e importación de este tipo de vehículos reduciendo y/o eliminando los aranceles de importación e impuestos internos.

En algunas ciudades se reglamentó el estacionamiento gratuito para los vehículos eléctricos con fin de fomentar su uso. En cuanto al transporte público en Latinoamérica, también comienza a ser un aliado de esta alternativa ecológica, formando parte a través de la renovación de flotas de colectivos y taxis debido a su costo-beneficio.

Los principales beneficios de los vehículos eléctricos, se encuentra en el hecho de que son amigables con el medio ambiente ya que no producen emisiones tóxicas, reducen la dependencia de recursos naturales no renovables, como el petróleo, hacen un uso más eficiente de la energía, dado que convierten entre el 59% al 62% de la energía eléctrica en potencia directa para sus ruedas, comparado con una proporción entre 17% al 21% en el caso del automóvil a gasolina.

En relación a la practicidad del sistema ecológico, estos vehículos en general no requieren mantenimiento, a diferencia de los tradicionales que necesitan cambios de aceite y verificaciones periódicas. Asimismo, cuentan con un motor silencioso alcanzando una aceleración significativa en poco tiempo.

Ahora el desafío es afianzar la infraestructura de recarga, mejorar la autonomía y reducir el peso de las baterías contemplando una red vial acorde para poder implementar en gran medida esta opción de movilidad sustentable en las ciudades.