Salvemos al macá tobiano

 

Todos los 5 de junio el mundo se une para celebrar el Día del Medio Ambiente para reflexionar sobre la responsabilidad que tiene la humanidad en la conservación del planeta.

El día fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidades en el año 1972 coincidiendo con la primera cumbre mundial sobre el medio ambiente. Cada año tiene un lema diferente, y para el 2017 es Conectar a las personas con la naturaleza. El país anfitrión es Canadá.

En este día, quería compartir con ustedes un ejemplo cercano de cómo la mano del hombre afecta a la naturaleza, en este caso de forma negativa.

En marzo tuve la posibilidad de conocer al macá tobiano. Un ave acuática descubierta hace muy poco, en 1974 por el guardaparques Mauricio Rumboll. Se parece a un pato, pero no lo es, su pariente más próximo es el flamenco. Es una ave endémica de la provincia de Santa Cruz o sea, no existe en otro lugar del mundo y se ha convertido en un símbolo de la naturaleza silvestre y la conservación en Patagonia.

Pesa aproximadamente 500 gr, vive en lagunas de altura de aguas cristalinas donde crece una planta acuática que es la vinagrilla, la cual la usan para nidificar, alimentarse de los invertebrados que crecen en ella y básicamente para desarrollar todo su ciclo de vida.

Campamento de guardianes de colonias. Foto: Jesica Rizzo

En el verano esta ave nidifica en las mesetas de altura, en el oeste de la provincia de Santa Cruz y cuando estas lagunas se congelan en el invierno migra a la zona costera de la misma provincia en los estuarios de los ríos Santa Cruz, Coyle y Gallegos.

Cuando se lo descubrió se estimaba que habían 3000/5000 individuos, hoy quedan 800 solamente. Está en peligro crítico, eso significa que puede desaparecer muy pronto. Las causas son varias y el responsable en su mayoría es el hombre.

Sus mayores amenazas son las especies exóticas o sea no nativas del lugar que se introdujeron en la Patagonia, que afectan sus colonias y alimento, como es la trucha arcoiris en las lagunas donde nidifican, una especie carnívora como es el visón americano y también la gaviota cocinera que si bien es nativa, se está expandiendo mucho por culpa de los desechos de los seres humanos y que ataca a las parejas para arrebatarles los huevos. Todos ellos provocan grandes problemas ecológicos.

A esto se suma el cambio climático global del que todos hemos escuchando hablar que produce en esta parte de la Patagonia, y especialmente en estos últimos 10 años, aumentos en la velocidad del viento y grandes sequías que secan las lagunas donde se reproduce el macá tobiano.

El problema es que con estas sequías y las especies invasoras, están generando que cada vez haya menos lugares donde los macá puedan reproducirse, lo que genera que tengan que moverse mucho hasta encontrar el hábitat adecuado entre diferentes lagunas.

Otra de las grandes amenazas que afecta a esta especie es la construcción de grandes represas en el río Santa Cruz, lugar de hibernación del macá.

“El río Santa Cruz arrastra sedimentos del Glaciar Perito Moreno, los cuales se trasladan libremente por el río y llegan al Mar Argentino que es el comienzo de todo lo que le da vida al Mar Argentino. Son muy importantes estos sedimentos para el fitoplacton, microplacton, eso empieza a dar vida a un montón de organismos hasta llegar a las ballenas, los pingüinos, hay una cadena muy grande, no solo el macá. La construcción de las represas afectaría a todo esto.

Al tener dos represas esos sedimentos que arrastran se cortan y lo único que transporta son sedimentos de la mitad del río para atrás, pero no vienen los sedimentos más ricos que son los que tienen los nutrientes.

Entonces afectaría al macá porque todos sus individuos pasan el invierno en la desembocadura del río Santa Cruz. Hacer un cambio tan drástico en su medioambiente a una especie en estado crítico es muy difícil decir que no va a pasar nada. Es ponerle un sello de defunción a la especie porque se altera el ambiente donde está el 100% de la población.” explica Juan María Raggio, Presidente de Aves Argentinas, primera ONG ambientalista y centenaria del país.

Nidos de macaes realizados con la vinagrilla. Foto: Jesica Rizzo

El macá tobiano es una de las especies que tiene una de las tasas de reproducción más baja. Solo crían un pichón por año por pareja con suerte, porque en general muchas parejas no llegan a criarlos.

Como las poblaciones de esta ave están en retroceso, se desarrollaron muchas acciones de conservación para intentar recuperar estas poblaciones.

Desde el 2009 Aves Argentinas, junto a la Asociación Ambiente Sur trabajan en el Proyecto Macá Tobiano, donde estudian las colonias reproductivas del oeste de Santa Cruz y desarrollan medidas de manejo que tienden a protegerlas para favorecer la reproducción de la especie que está críticamente amenazada y a todo su ecosistema.

El Parque Nacional Patagonia, creado e fines de 2014, tuvo como principal motivo, la conservación del macá tobiano. “Es la primera vez que se crea un Parque Nacional para preservar a una especie y proteger los reservorios de agua dulce para la población local”, dice Francisco González Taboas, de Aves Argentinas.

Con la creación del Parque Nacional se calcula que casi la mitad de la población actual del macá tobiano será protegida dentro de los límites del mismo, especialmente las frágiles lagunas donde se reproduce la especie amenazada. Además la creación de esta nueva área protegida abre las puertas a un mayor desarrollo turístico de las localidades cercanas a las que les dará mayor visibilidad nacional e internacional.

Pasarela de la Cueva de las Manos. Foto: Jesica Rizzo

En noviembre de 2015, se adquirieron 25.000 nuevas hectáreas que incluyen a la Cueva de las Manos, un sitio de incalculable valor cultural y arqueológico, declarado Monumento Histórico Nacional y Patrimonio Mundial de la UNESCO, aunque ahora corre un gran riesgo por un proyecto de minería de oro a cielo abierto autorizado dentro de estas tierras sobre la ruta 40.

La meseta del Lago Buenos Aires tiene 300 lagunas donde diariamente trabajan los guardianes de colonia del macá (técnicos de campo de todo el mundo) que acampan durante 15 días corridos en las lagunas donde anidan, para realizar un seguimiento de los mismos y combatir a sus depredadores.

Caminos difíciles de la Patagonia. Foto: Jesica Rizzo

Arriba de estas mesetas no hay líneas de electricidad, ni gas, el paisaje es infinito, hermoso, pura naturaleza pero es muy difícil llegar. Los caminos son complicados, a veces ya no hay caminos y los guardianes igual tienen que llegar a las colonias de macá para cuidarlas. El gran aliado del Proyecto Macá Tobiano es Toyota que les donó camionetas Hilux para moverse por toda la Patagonia aparte de un grupo electrógeno para el proyecto.

En el centro de recría en la Estancia Laguna Verde, ubicada en la meseta del Lago Strobel, se trabaja en aumentar la población de la especie por medio del cuidado del segundo huevo que generalmente el macá abandona para dedicarse al primero. La estancia brinda su apoyo prestando las instalaciones y facilitando la estadía del personal encargado de las tareas.

En el corazón del Parque Nacional Patagonia está la estación biológica Juan Mazar Barnett, proyecto de Aves Argentinas junto a la Fundación Flora y Fauna donde estudian su biología, sus amenazas y trazan estrategias de protección, monitoreadas por biólogos, naturalistas y voluntarios argentinos y extranjeros que trabajan en un clima de hospitalidad y compañerismo.

Kini Roesler, Doctor en Biología e investigador del Conicet, es experto en esta especie, coordina el Proyecto Macá Tobiano junto a Aves Argentinas, nos detalla el problema de las especies exóticas:

“Una de las especies invasoras que más afecta al macá tobiano son las truchas arcoiris. Estas son un buen elemento para el desarrollo turístico de la región porque atrae turistas, sin embargo hay lugares en donde la trucha genera desequilibrios ecológicos muy importantes.

Principalmente porque se comen los invertebrados que están en el agua y son los que controlan básicamente a las algas y a otros organismos, generando que se produzca una explosión algal que enturbia el agua y que impide que entre la luz y por lo tanto afecta a la vinagrilla, planta acuática donde el macá anida.

Al no estar la vinagrilla, no están los invertebrados que las truchas y los macás comerían. Y lo peor de todo no hay ningún sustrato donde el macá pueda nidificar.

Una laguna que antaño era espectacular para el macá pasa a ser un desierto de agua, sin aves, sin invertebrados, sin nada.

La segunda especie invasora es el visón americano, que no tiene un uso para el hombre en libertad. Fue traído a la Argentina para hacer granjas para la producción peletera en los años 60. En algún momento estas granjas dejaron de ser rentables y estos visones fueron liberados a la naturaleza.

El macá tobiano evolucionó sin ningún depredador terrestre que lo atacara, entonces no tiene herramientas para evitarlo. Por lo tanto un solo visón que llegue a una laguna donde hay macaes puede generar una catástrofe.

Hemos detectado que un solo visón en una sola noche puede matar más de 30 macaes. Imagínense un visón como una especie de hurón de medio kilo matando casi el 4% de la población. Los efectos que tiene son devastadores.

Los problemas que tiene el visón es que se está expandiendo, entonces es necesario generar programas de control que garanticen que el visón tenga el menos efecto posible en estas especies nativas”.

Hace unos días el ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Sergio Bergman, presentó el Plan de Acción Extinción Cero, cuyo objetivo es fortalecer las acciones y políticas para la conservación de especies autóctonas en estado crítico de extinción de diversos ecosistemas de la Argentina.

De las 3000 especies de vertebrados en la Argentina, el Ministerio de Ambiente eligió 7 y entre las elegidas esta el macá tobiano.

Pero lo extraño es que a días de esta presentación se confirma la creación de dos grandes represas que pueden alterar el ambiente donde está el 100% de la población de los macás.
No lo entiendo, es contradictorio.

Macá tobiano en una de las lagunas de la Meseta del Lago Buenos Aires. Foto: Jesica Rizzo

Pobre macá tobiano, entre las especies invasoras que trajo el hombre que mata a sus colonias y los deja sin su alimento y las represas que van a cambiar significativamente su hábitat, su futuro no es alentador.

Ojalá que en este Día del Medio Ambiente tomemos conciencia de cómo nuestras acciones inciden en los ecosistemas y tomemos las mejores decisiones pensando en un futuro en equilibrio con la naturaleza.