El túnel ferroviario más largo del mundo

 

Hoy, después de 17 años de trabajo intenso, se inauguró el nuevo Túnel San Gotardo, una obra maestra suiza de innovación e ingeniería que forma parte del proyecto de la Nueva Línea Ferroviaria a través de los Alpes (NLFA). Permitirá conectar Europa, apostando a un transporte sustentable con un fuerte compromiso por el cuidado del ambiente.

Sus 57,1 kilómetros hacen del túnel de base de San Gotardo el túnel ferroviario más largo del mundo, destronando al túnel de Seikan, en Japón, cuya longitud es de 53,9 km, de los cuales alrededor de 23 km son submarinos. En servicio desde 1994, el Eurotúnel, que atraviesa el Canal de la Mancha para unir Francia e Inglaterra, ocupa el 3er lugar con una longitud de 50,5 km de los cuales 38 km se encuentran bajo el mar.

A partir de los años 80, Suiza lleva a cabo una política de transporte sustentable, destinada reforzar el transporte público y transferir el tráfico transalpino de mercancías de la carretera al ferrocarril. La población suiza aprobó esta política por medio de varias votaciones.

La NLFA es el proyecto más grande de construcción ferroviaria que haya emprendido Suiza. Incluye el acondicionamiento de dos ejes ferroviarios norte-sur. Las obras maestras son los túneles de base de Loetschberg, de San Gotardo y de Ceneri.

Este túnel permitirá el paso de trenes más largos y pesados, requerirá menor cantidad de locomotoras y reducirá el tiempo de viaje. La capacidad del transporte aumentará: cerca de 250 trenes de carga podrán utilizar cada día este nuevo túnel, a diferencia de los 180 trenes que se desplazan hoy en día. Habrá una notoria disminución de la contaminación sonora en el corredor, así como un efecto positivo en la contaminación del aire en la región del Gotardo. El transporte transalpino por ferrocarril será más ventajoso, más flexible y más rápido.

Para esta obra se excavaron 152 km para los dos tubos principales y sus galerías transversales, de seguridad y de aireación y se extrajeron 28,2 millones de toneladas de escombros para atravesar los Alpes y convertirlo también en el túnel más profundo del mundo: su cubierta de roca alcanza hasta 2.300 m.

La construcción de Túnel San Gotardo se llevó a cabo con el mayor respeto por el medio ambiente. Desde la fase de planificación e incluso durante la etapa de construcción, se han tomado muchas medidas que lograron mitigar el impacto negativo sobre el hombre, la fauna, el aire y el agua:

- La contaminación del aire fue limitada, dado que el transporte de materiales se realizó principalmente mediante cintas transportadoras, tren y barco.

- Para disminuir al máximo la exposición de los pobladores al polvo y el ruido, se compactó humus para construir muros de aislación sonora y se limitó el horario de trabajo en los obradores. Para evitar la liberación de polvo, las áreas de trabajo no asfaltadas se regaron con agua y se lavaron regularmente tanto rutas como vehículos.

- El agua de la montaña y del túnel fue procesada según las disposiciones legales vigentes, y enfriada antes de ser vertida al río. Los cursos de agua afectados por la construcción del túnel y sus accesos fueron reencauzados y a veces revitalizados fuera del perímetro de afectación.

- Dado el impacto de la obra sobre el hábitat de la fauna y la flora, se tomaron medidas compensatorias tales como: reemplazo de árboles talados, renaturalización de cursos de agua o acondicionamiento de las riberas acorde a su entorno natural. Los espacios temporariamente afectados a las obras fueron reacondicionados una vez finalizados los trabajos en el lugar.

La puesta en servicio comercial por parte de los Ferrocarriles Federales Suizos está prevista para el 11 de diciembre de este año, después de haber realizado 3.000 pruebas. Cuando entre en servicio, los trenes de pasajeros cruzarán el túnel a una velocidad media de 200 km/h, y los trenes de carga a 100 km/h. Una vez que la NLFA esté completada, el trayecto entre Zúrich y Lugano se acortará 45 minutos.

Con la inauguración del Túnel San Gotardo concluirán 17 años de trabajo con períodos pico de 2.400 operarios trabajando en tres equipos las 24 horas del día. La experiencia y los conocimientos del mundo entero fueron necesarios para este proyecto, en el cual participaron trabajadores de unos quince países. Se pueden mencionar, por ejemplo, las tuneladoras de origen alemán, los ascensores de las galerías que se construyeron en Sudáfrica o la gran cantidad de ingenieros y mineros originarios de Italia, Argentina, Austria o los Balcanes, entre otros.