Cómo evitar que un sillón se rinda ante las uñas de nuestro gato…

 

Los gatos y los muebles. Y, sobre todo, los gatos, el sofá o los sillones. Una relación conflictiva (para los dueños de casa) pero definitivamente normal (y necesaria) para nuestra mascota, que de esa manera marca su territorio y al mismo tiempo afila sus uñas…

Esas uñitas!! :-)

Se sabe que cuando rascan, no hacen más que dejar feromonas en los objetos elegidos, lo que contribuye para identificar su territorio, y al mismo tiempo para comunicar al resto de los habitantes de la casa  su sentido de “pertenencia”. Concretamente, lo hacen a través de una marca olfativa y visual.

En el lenguaje gatuno, ese comportamiento significa algo así como “aquí estoy, pasé por este lugar y éste es mi territorio”, como para dejar constancia de su presencia. Así, se reafirma y se siente bien y seguro en ese espacio que, claro, considera como propio. En otras palabras, se trata de algo fundamental, basado en que ese lugar le proporcione seguridad y, en consecuencia, no le resulte amenazante.

Pero ahí surge inevitablemente la cuestión de ver cómo se puede buscar alguna solución que consista en que los muebles no se arruinen, y que tampoco implique reprender a nuestra mascota de mala manera…

Por eso mismo resulta fundamental que le aportemos elementos que lo hagan sentir seguro en nuestra casa porque, de lo contrario, las marcas de uñas por todos y cada uno de los muebles no sólo no se detendrán, sino que inexorablemente irán en aumento.

Constancia y (mucha) paciencia son dos premisas básicas para poner en marcha un plan destinado a conservar la integridad de los muebles, sumado a la aplicación de ciertas fórmulas efectivas a la hora de buscar ese objetivo:

  • - Los especialistas recomiendan una técnica que, bajo el nombre de “terapia de feromonas”, se aplica a través de un spray que contiene precisamente una imitación de la feromona felina. Cuando se rocía este producto unas cinco veces por día en sus muebles favoritos para rascar –a lo largo de un mes-, al olfatearlo identificará la presencia de esa sustancia, lo que calmará su comportamiento, ya que no necesitará volver a afilar sus uñas allí.
  • - Dotarlo de un rascador, que le resultará muy útil (y necesario) para cuidar sus uñas, y así poder realizar sus ejercicios cotidianos de estiramiento. Lo ideal es conseguir uno cuyas fibras del tejido se asemejen a las de su sillón preferido.
  • - En el mercado también existen las llamadas “cubiertas rascadores”, que se colocan en los brazos del sofá o de los sillones. Al tener características similares a la tela de dichos muebles, sin lugar a dudas será una buena manera de protegerlos, sobre todo durante nuestra ausencia en el hogar.
  • - Por último, otro método que algunos veterinarios aconsejan, se basa en sustituir las marcas por el olor de nuestra mascota, teniendo en cuenta que también deja sus feromonas faciales cuando roza su cabeza en los muebles. Por eso mismo, se deberá pasar un paño limpio por su rostro, desde las orejas hasta el hocico. Así, imitamos las marcas que deja en los muebles como su señal de paso, logrando que cuando llegue a ese objeto percibirá su propio olor y, por lo tanto, no tenga necesidad de volver a marcar.Típica imagen...