
Lamas, en la preparación para Pekín 2008, conversa con Prigioni y Oberto
Julio Lamas es el estudiante aplicado que hizo todos los deberes en tiempo y forma para merecerse lo que le acaban de dar, la selección nacional.
Ganó dos veces la Liga Nacional en los últimos cinco años (Ben Hur, de Rafaela, y Libertad, de Sunchales; antes también la obtuvo con Boca) ratificando su capacidad como entrenador; aceptó humildemente el cargo de asistente técnico de Sergio Hernández para los Juegos Olímpicos de 2008, donde pudo compartir horas de trabajo con quienes ahora serán sus dirigidos; se tomó un año sabático (la última temporada) para dedicarse a la familia, descansar, recargar baterías y, según dijo, estudiar algunas cuestiones del básquetbol, y siempre mantuvo una excelente relación con Germán Vaccaro, el presidente de la Confederación Argentina. Desde 1999, cuando abandonó a la selección para irse a dirigir a Europa, Vaccaro siempre lo contó entre sus preferidos, tanto que pudo haber sido designado entrenador nacional en 2005, cuando se fue Rubén Magnano, pero Hernández le ganó por muy poco.
Lamás, además, tiene la aceptación de los principales integrantes de la Generación Dorada, que lo respetan y reconocen por su profesionalidad, su preocupación por las cuestiones tácticas del juego y conocimientos internacionales. Entienden que es la mejor opción para la selección, especialmente en este momento en el que debe hacerse el recambio generacional. Ya en 1998, durante el Mundial de Grecia, el entrenador ejecutó un plan de renovación promoviendo a Pepe Sánchez y Manu Ginóbili. Aunque no le fue bien en aquel Mundial porque no consiguió armonía en la convivencia del plantel, lo del recambió le sirvió para ser considerado hoy el único candidato a conducir el nuevo proceso. También por tener una buena relación con Enrique Tolcachier, encargado de las categorías menores de la selección.
Hace mucho que Lamas sueña con volver, es como que siente que dejó una cuenta pendiente abierta y quiere saldarla. Sabe que su paso anterior por la selección no fue exitoso, por eso busca la revancha. No le será fácil lograrla. Sustituir a los monstruos de la Generación Dorada después de Londres 2012 traerá sus complicaciones y los podios no serán habituales. Pero, a Lamas le sobran ganas, también capacidad, apoyo y respeto, que no es poco para empezar.