Marcos López, la identidad y 200 años, en el CCK

 

“Es un absurdo buscarle una imagen a la identidad nacional: Los chicos zambianos que venden anteojos en Corrientes o los haitianos que venden anillos en Córdoba y Pueyrredón se van a casar con nietas de dueños de supermercados chinos y van a formar una nueva identidad”, dice Marcos López  y sus palabras son la mejor síntesis de la acción desopilante y genial montada en la sala 605 del CCK. Lo suyo excede la idea de un guión curatorial estático y definitivo. Hasta Marcos Lopez, artista y curador, no descarta cambios en la muestra antes del cierre de la misma sobre fines del 2016. Salvo Maradona, que brilla por su ausencia (o no lo ví), el  autor de Pop Latino no se priva de nada. Parece divertirse con el convite variopinto, que va de la cara de Kuitca impresa en un colchón, guiño socarrón si los hay, a las tapas de la revista Gente que son el registro de una época. Los apuntes visuales se vinculan con la “manera” como Marcos López suele disponer en sus obras los elementos de una escena, con un adn publicitario y una mirada socarrona y seria al mismo tiempo. Son verdades narradas con paleta subida, pero son reales y forman parte de la historia argentina. La bañista de la tina inmortalizada por Prilidiano  Pueyrredón, cuadro icónico de la colección del MNBA, está dentro de una pelopincho. Y los rostros marciales del San Martín y Güemes lucen estampados en un colchón. López se cuestiona la idea de identidad como algo canónico, más aún, dice,  en el país de “Lucas Prodan, un italiano que canta en inglés la guerra de Malvinas y vive en la Argentina”. En este fresco de costumbres argentinas, el mejor intérprete sigue siendo Berni, un pintor popular, extremo y sin límites, capaz de pasar de la dramática pintura  Desocupados, atravesada por la cuestión social de la crisis del 30,  a Chelsea Hotel con la rubia despampanante coqueteando en un hotel neoyorquino. Todo esto con el fondo de un Chateau de la Loire, kitsch absoluto, en la caja arquitectónica del edificio salido del tablero de Norbert Maillart, francés, contratado por Ramón J. Cárcano para hacer el mejor  correo de América. El mismo Palacio donde recibió a los invitados Diana de Gales, cuando todavía era princesa,y que en los 90 fue sede del Correo Argentino concesionado a Franco Macri. La muestra fue inaugurada el martes por el Ministro de Medios Hernán Lombardi y por la Directora de Artes Visuales del CCk, Gabriela Urtiaga. La visita es gratis.

De la década menemista queda también la despampanante imagen de la ingeniera privatizadora María Julia Alsogaray posando con un tapado de zorros de Susana Giménez para Osvaldo Dubini, que sería la tapa de Noticias que la hizo famosa. La escena y sus circunstancias, de las que fui testigo inesperada, están contadas en la crónica que ese día envié LN.

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Arte argentino para todos, la inversión del Hipotecario

 

Más de 100.000 libros de pintura argentina en excelente formato y definición destinados a los alumnos del último año de la secundaria son la meta de un proyecto soñado. Un sueño en dos tiempos presentado ayer en el Auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes  por el doctor Julio Crivelli, presidente de la AAMNBA. La voz cantante, como era lógico, fue la de Ricardo Esteves, quien acercó hace años el proyecto a Eduardo Elsztain, director del Banco Hipotecario y un sensible degustador del arte. El programa ambicioso de hacer una gran libro de la historia de la pintura argentina en 200 años, homenaje certero al Bicentanerio, dio vueltas hasta que llegó a destino un año atrás. El Banco Hipotecario asumió la inversión para hacer realidad el sueño. Son tres volúmenes espectaculares que trazan el panorama del arte argentino en dos siglos.

Esteves, coleccionista de un exquisito gusto, tiene sin duda el  mejor Guttero en manos privadas, fue asesor de Eduardo Costantini en el armado de la colección de arte moderno latinoamericano que dio nacimiento a Malba. Obras como Abaporu de Tarsila y  Autorretrato de Frida, entre otras, fueron “registradas” en los catálogos por Esteves y como buen connoiseur supo en el acto que nunca más estarían disponibles en el mercado. Son patrimonio de Malba

 

Hoy, día del artista plástico en memoria del gran Prilidiano Pueyrredón (arriba Los capataces, Colección Privada) quedará en los anales de muchos alumnos de colegios argentinos, cuando tengan en la mano el volumen con texto de presentación de Laura Malosetti Costa. La selección de pinturas es notable, un resumen de los tres grandes tomos, con cuadros que todos amamos y admiramos desde Moinvoisin (arriba) a Berni, de Cunsolo (arriba) a Della Valle. Pintura argentina en formato libro, 64 páginas, 100.000 ejemplares que llegarán a 100.000 familias. Una y otra vez, en cada oportunidad que entrevisté artistas argentinos a lo largo de mi carrera, en algún momento surgió la frase clave. A la pregunta, y cómo te iniciaste en el camino del arte?. La respuesta no se hizo esperar: “En mi casa recibían La Pinacoteca de los Genios“, y la mirada podría extenderse a los almanaques de Molina Campos, de Quinquela Martín, Fader, Pettoruti … y tantos otros. Este contacto con la obra de arte en imágenes de alta calidad es sin duda la más efectiva herramienta de difusión. Un gesto generoso, apasionado y comprometido que tendrá, sin duda, resultados y consecuencias que confirmen la visión del Hipotecario en su brillante inversión .

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