Recordando a Andy Warhol

 

 

 

El 22 de febrero de 1987 murió Andy Warhol en un hospital de Manhattan, de manera inesperada. Internado por una complicación respiratoria su muerte fue una sorpresa y todo lo que vino después la confirmación de que su vida y su obra cambiaron el sentido del arte contemporáneo. La revolución POP que el encarnó llevó la vida cotidiana, los símbolos de la sociedad del consumo a una estética de color y naturalidad. Pero el gran cambio provocado por Warhol está en la concepción de las personas famosas como celebrities, sin él la feria de vanidades tal como la conocemos hoy no existiría. Y el primer modelo de esa “gestión” de marketing personal fue la que hizo con él mismo. Inventó un personaje, con la peluca, los anteojos y las actitudes provativas y públicas. En la intimidad, se supo después de su muerte, vivía como un lord inglés en un piso decorado en el estilo más conservador del Upper East que se pueda imaginar, rodeado de muebles elegantes, obras de colección y la seguridad del más absoluto clasicismo Regency. Ese fiue su último chiste. Era todo menos un bohemio. Sothebys destinó un catálogo de 2 tomos para la subasta de sus colecciones que incluía hasta las latas de galletitas favoritas del ídolo POP, espejo en el que se miraron tantos, entre otros nuestra querida  Marta Minujin. Warholiana total. Solo una pequeña anécdota, en 1983 cubría para La Nación un desfile glorioso de Calvin Klein, en su show room de la calle 37 y Séptima, cuando la marca desembarcaba en la Argentina. La modelo estrella era Imán, con su cuello de pájaro y su flacura extrema. La había descubierto un fotógrafo del National Geographic en Somalia cuando era una chica. Divina Imán,estaba casada entonces con un basquetbolista, antes de entrar en el planeta de David Bowie, La anécdota viene a cuento porque sentado justo enfrente a mí, en la primera fila destinada a la prensa, estaba nada menos que Andy Warhol con su clásica polera negra, los pelos parados y una polaroid en la mano. Lo acompañaba Bianca Jaegger y no pararon de cotillea y sacar fotos durante todo el desfile. Calvin Klein debutaba con el minimalista y depurado estilo que definiría de manera perfecta la Manhattan de aquellos años.