El Bicentenario celebrado en el Museo José Hernández

Una mirada sincera y veraz del otro lado del espejo de la Patria Grande es la muestra que se exhibe hasta el domingo en el Museo José Hernández, escala necesaria pero menos frecuentada de la Milla de los Museos. Con curaduría de María Sivia Corcuera y Delfina Helguera, la seleción incluye trabajos de 16 artistas y rinde, a su manera, un homenaje a la fecha patria. El Bicentenario puede ser elocuente en la lectura pampera y personalísima de Luis Tatato Benedit, Marcos López, Benito Laren, Zulema Maza, Nora Correas y Blas Castagna, Chiacho y Gianone, entre otros (ver abajo). Un conjunto eclético, atravesado por la necesaria referencia a la Argentina inmensa, bella y feroz. Benedit  miró a Molina Campos y en su  visión sincrética nos trajo el rancho, la china, la pampa y el universo surero.

El Gardel de Marcos López canta cada día mejor, pero está, también,  la vajilla celeste y blanca, que fue el servicio de mesa usado por  el presidente Victorino de la Plaza en el tren histórico. UN símbolo elocuente de la magna  fecha que celebramos hoy. La escena de los festejos se trasladó a Tucumán, cuna de la Independencia, con su arteria vertebral que es la avenida Mate de Luna y será el  eje de la fiesta federal.  Vaya como motivo de recuerdo, memoria plástica y bella,  esta exposición del Museo José Hernández. Espacio digno y recoleto que bien merece una visita.

Arriba, vajilla usada por el presidente Victorino de la Plaza durante el viaje en tren a Tucumán, para la calebración del Centenerario de la Independencia, en 1916.

 

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50 años de galería Ruth Benzacar

 

Entre dos siglos, entre dos mundos, internacional, política y pionera. Visionaria en la manera de encarar la comercializacicon de obras de arte y sobre todo campeona de la difusión internacional Ruth Benzacar fundó la galería que hoy celebra 50 años. En la foto, arriba, con Federico Manuel Peralta Ramos, Dudu von Thielmann, su hijo Florian, y Mucky Sagramoso. Promotora única del arte argentino de la segunda mitad del siglo XX, arrancó en un PH de la calle Valle, en Caballito, y cumplió el ciclo expansivo hasta consagrarse al arte contemporáneo con pasión. Vio como Berni batía récords en Nueva York; colaboró para que ARCO de Madrid no naufragara en la peor de las crisis y se mudó a Talcahuano al 1200, a un  divino departamento francés con un pasillo de museo, donde hoy cuelga la coleccion de Marlise y Anibal Jozami. En comidas inolvidables, sentó en la misma mesa a comensales impensados desde Carlos Pedro Blaquier a Waldo Rassmussen, Rosina Gómez Baeza, Frances Reynolds, Hugo Sigman, Marcelo Arguelles, Marcantonio Vilaca, Kuitca, Bedel …, al hacerlo, inauguró un estilo de galerista que hizo escuela, bajo la mirada señera de Jorge López Anaya y los consejos de José María Cafferata. Sus mejores alumnas, las herederas de la antorcha, son Orly y Mora que festejarán en el nuevo espacio de Villa Crespo. Atrás quedó la etapa genial de Florida 1000 donde  no cabía un alfiler en cada vernissage. Un búnker  pensado por Tatato Benedit para mostrar arte contemporáneo. Alli  se marcaron hitos históricos. Es fácil comprobarlo al revisar el libro editado por Fundación Espigas, después de su muerte súbita en la edición arte BA 2000. Un volumen que recorre la obra de los artistas que acompañaron la gesta de Ruth. Muchos siguen en la galería y están en el olmpo de los consagrados: Liliana Porter, Jorge Macchi, Ballesteros, Siquier, Costantino, Distéfano, Pombo y Victor Grippo el gran Grippo que supo cambiar la historia en una edición de la Documenta de Kassel. Las fotos del libro, imagino que muchas de Pedro Roth, gran amigo, artista y padre ejemplar,  fotógrafo oficial de los vernissages, muestran de qué manera la zarina del arte, como la bautizó Daniel Viacava, director de  revista LN, armó su estrategia. Ella sabía mezclar la gente, seducir, convocar a nuevos jugadores y despertar el deseo en compradores que hasta que llegó al ruedo solo tenían ojos para Le Sidaner, Mongrell, Anglada, Corot y Fader.

Orly con Mora (arriba en la foto) dieron una vuelta de tuerca más y volvieron al barrio. Se instalaron en la nave indstrial de la calle Velasco para demostrar que cuando una galeria celebra 50 años es por algo. Como Bonino, Juana de Aizpuru, Helga de Alvear, Denise René y Luisa Strina,  Ruth supo hacer el click entre el artista y el comprador. Ahora Orly escribe con Mora la propia historia y vuelve a sintonizar a los artistas de este tiempo con los coleccionistas sub 40 . LO que sigue son fotos del libro homenaje, una bitácora de imágenes para entender los caminos de la galería que Ruth Benzacar inauguró con alegrìa, belleza y enorme sentido de la amistad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arriba, Ruth con Romero Brest,  con Amalita Fortabat, atrás, un cuadro de Jorge de la ´Vega. Abajo, con Nelly Arrieta de Blaquier. Sigue, Alejandro Furlong con Ruth y Waldo Rassmussen y Nicolás García Uriburu con Claudia Caraballo.

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ARCO de Madrid en fotos

Como estaba previsto los príncipes de Asturias cortaron la cinta y comenzó a girar la feria de la crisis y de los interrogantes. Imágenes de una tarde por los pasillos de Arco 2013. Abajo Felipe y Letizia, una Lámpara de Los Carpinteros en Ivory Press vebndida x 30.000 euros, el Premio Audemars Piguet a Juan Luis Moraza, de galería Espacio Mínimo; la escultura del maltrato (rota en la galería Max Estrella), Arco On line el nuevo sistema de ventas en 2013, esculturas y papeles de Joan Miró un rincón calidad museo en la galería Lelong. Placas tomadas con mi Nikon Cool Pix. Continuará.

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Jinetes por el Mamba

Bogani campeón

Con mucha gracia, los guapos argentinos pasearon por la pista del Hípico de Palermo caballos de buena alzada engalanados con arte argentino contemporáneo. Por lejos, el más histriónico, elegante y glamoroso, like ever, fue Gino Bogani con frac (propio) y galera (propia) comprada en la rue George V, en París. El más comme il faut en materia hípica fue Giorgio Alliata di Montereale, de patricia familia siciliana con tierras en Capilla del Señor, elegante como si lo hubiera vestido Hermés. Pleno de simpatía el buen mozo de Ricardo Frers, hombre del real state pero también de campo, llevó de la brida su flete on una gran sonrisa. Alberto Sendrós salió al ruedo con un Pasolini  de colección. Cristiano Ratazzi, vestido de novio para ceremonia paquetona, dirigió la batuta, hablò y celebrò reapertura del Mamba. El ministro Hernán Lombardi citó a Borges  y puso la fecha de reapertura del MAMBA: será 19 de diciembre: dos nuevas salas con proyecto de ampliación firmado por Emilio Ambasz.  Nahuel Roldan muy bien con el martillo: los precios más altos (tuiteados anoche desde el paddock) fueron para Marta Minujin, Benedit y Hasper. Muy bien Aníbal Jozami, coleccionista de ley, sacó las castañas del fuego en el momento justo. Laura Buccellato, directora del Mamba, tuvo su gran soirée.

Ratazzi, vestido de novio (¿se casa?)
Ricardo Frers, pura sonrisa