Récord en Christie’s para Maurizio Cattelan

Maurizio Cattelan, Him,human hair, suit, polyester resin and pigment. 2001. Subastado por  $17,189,000 ( £11,887,275 / €15,037,403 ). El chico de rodillas y traje gris de franela, de frente es Hitler. Broma macabra, juego de espejos, derrumbe de mitos. Descarada visión de la historia.Récord mundial para Cattelan  en Subasta.

Una semana después del anuncio de la apertura del museo de François Pinault en París, en la ex Bolsa de Les Halles, tras la reformas que hará el arquitecto Tadao Ando, llega un récord en las subastas neoyorquinas para Maurizio Cattelan. Artista fetiche en la colección del dueño de Christie’s, mayor coleccionista de arte contemporénao y factótum del museo de Venecia Punta della Dogana y del Palazzo Grassi, en la misma ciudad de los canales. El precio récord pagado por una figura hiperrelista del iconoclasta italiano, que sorprende con sus imágenes irritantes, audaces y provocativas, marca el comienzo de la semana de remates en Nueva York, donde Sotheby’s y Christie’s libran una de sus batallas anuales. La segunda es en noviembre con las ventas del otoño boreal. El año último, Christie’s Rockefeller Center marcó la cota más alta lograda jamás al rematar en obras por 1700 millones de U$. El éxito fue, y es,  atribuido, en gran parte , al efecto subasta curada generado por las ideas de un joven experto llamado Loic Gouzer, que le aplicó un golpe de tuerca a la tradicional organización de las ventas públicas iniciadas en el siglo XVIII. Nada parece igual en este 2016, jaqueado por la incertidumbre de un año electoral, por el factor Trump y por que tampoco hay grandes obras en danza. La primera ronda dejó un total de US$78,123,250/ £54,027,144/ €68,344,337, con 97 % de los lotes vendidos. Se establecieron 7 nuevos récords Paola Pivi, Neil Jenney, Olivier Mosset, Daniel Buren, Rebecca Horn, John Armleder y Maurizio Cattelan. Récords también para una escultura de Richard Prince y un video de Bruce Nauman. En el balance, Gouzer dijo a la prensa que la tendencia muestra un entusiamo inédito por obras que desafían “la noción tradicional del suceso comercial”. Estamos frente a un cambio de paradigma que también toca a la feria de Buenos Aires arteBA, que arranca el próximo 19, en La Rural de Palermo. En su edición 25 poco, o nada, tiene que ver con las primeras ferias montadas en el Centro Cutlural Recoleta.

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Mecenazgo, la ley que falta

En el nuevo gabinete del ministro Pablo Avelluto, Juan Carlos Beati ocupará la Dirección Nacional de Mecenazgo, a la que aportará su experiencia en la Ciudad. La proa está puesta para un cambio de fondo necesario, ha llegado la hora de reactivar un mercado de arte anémico y levantar la cotización de nuestros buenos artistas

Es un secreto a voces desde hace años la necesidad de implementar una Ley de Mecenazgo que la Nación no tiene y la Ciudad sí, con la lógica consecuencia de la serie de proyectos impensados que ese programa impulsado por el ministro Lombardi puso en marcha. Obviamente, es una materia sensible, porque la desgravación impositiva, que beneficia a las empresas “mecenas”, implica una merma en la recaudación de Economía. Nada es gratis. Lo que se gana por un lado se pierde por el otro. Sin embargo, vale la pena la apuesta, porque más allá de la reactivación del mercado de arte y del mercado editorial,  implica la oportunidad para elevar el listón en la calidad de las muestras y la cotización del arte argentino. Bajísima  en la escena global. Una pintura de la brasileña  Beatriz Milhazes se cotiza en 2 millones de dólares; otro tanto el gran ortiental Torres García, mientras que la obra que alimenta la leyenda local de los altos precios sigue siendo un Berni de un millón de dólares… comprado entre varios: Desocupados (foto arriba)

El último proyecto de Ley de Mecenazgo impulsado hace más de una década por Luis Brandoni y un grupo de especialistas fue vetado por el presidente Duhalde, en su corto mandato, porque resultaba cuestionable el Fondo Nacional de las Artes como órgano de aplicación. Algo que parece lógico, porque sería centralizar la acción; en lugar de abrir el juego y crear una comisión ad hoc, en el modelo de la Ley Rouannet de Brasil que corrigió la Ley Sarney por el peligro de las irregularidades. La Ley de Mecenazgo forma parte, o debería formar, de una política de Estado que apunte a posicionar el arte argentino en el mundo de manera sostenida.  Un buen ejemplo es la campaña desarrollada por Corea con los artistas minimalistas de posguerra (recomiendo visitar la muestra del CCR salas 4,5 y 6), que están hoy en las ligas mayores, se rematan en Sotheby’s y se venden en Art Basel. Caso Lee Uffan (foto) valuado en 350,000 libras. Se podria hablar también del nigeriano El Anat Sui, que crea suntuosos textiles con tapas de bebidas de bajo costo. Expuso en los Arsenales venecianos en la Bienal dirigida por Robert Storr, a metros de la obra de Kuitca, y también en Artempo esa memorable muestra del Palazzo Fortuny. En Art Basel se vendìa una linda pieza del nigeriano en 1,2 millón de dólares (foto abajo). Detrás del fenómeno Anat Sui hay una pléyade de mecenas, coleccionistas y atentos curadores africanos como Okwui Enwezor. Además de haber logrado colgar un textil con su firma en el Pompidou, de París .

Desde 2001 hasta acá, la escena del arte en la Argentina creció en todos los sentidos, direcciones y geografías. Hay nuevos formatos de gestión, nuevos museos, nuevas galerias y geniales mentes innovadoras dispuestas a deslumbrar al mundo.  Pero… no creció la base de compradores que sigue sendo la medida real de un mercado anémico, de escasa proyección y compromiso. Los coleccionistas argentinos viajan invitados a las ferias, circulan por el planeta como invitados VIP y gozan de los privilegios que brinda el prestigio se coleccionar arte. Como contrapartida, las compras realizadas no mueven el amperímetro ni son noticia. Un poético trabajo de Eduardo Basualdo (foto) en galería Ruth Benzacar se vendìa en Basel Miami en 15.000 dólares. Ignoro si se vendió, pero el precio es irrisorio para un artista que fue “estrella” en la Bienal de Lyon y es reconocido por los curadores que tallan en el circuito internacional.

Hace muchos años escribí en LN una columna bajo el titulo “Por qué los argentinos no tenemos un Botero”. Era el gran momento del colombiando, cuyos retratos expandidos y terminados con la tersura de Piero della Francesa se disputaban en las subastas de Nueva York. Y no solo por colombianos. De hecho en las últimas ventas, noviembre 2015, Christie’s  acusó el impacto de las ventas de Botero que se tradujo en un 26% del total recaudado. Mucho dinero para la obra del artista nacido en Medellín, que tiene casas en seis países, un taller de escultura en la Toscana  y en este momento una galería de obras a cielo abierto en Byscaine Boulevard, Miami. Sus gordas y sus caballos son parte de la explosión arty que vive la ciudad de las palmeras, otrora capital del dolce far niente. El desarrollador y collector Jorge Perez ha instalado varias esculturas de Botero en sus edificios premium (foto abajo).

Esta es una de las claves del Mecenazgo del futuro. Como en  Berlin, debería ser ley que un porcentaje de la inversión en metros cuadrados se destine a la compra de obras de arte, lo cual movilizaría el mercado y le daría alta visibilidad a nuestros artistas en lugares clave. Si hasta hace un tiempo invertir en arte para el lobby de un edficio podía considerarse “un acto de filantropía”, hoy es una inversión con retorno inmediato en el valor del metro cuadrado y una poderosa señal de status. Quien lo dude puede remitirse a la compra de dos obras de Jeff Koons para Oceana, el impactante proyecto en Bal Harbour de Eduardo Costantini. Ahora Pluto y Proserpina, una de ellas,  se exhibe en ell shopping  de Bal Harbour en Miami Beach que celebra los 50 años de vida. Y, por cierto, las grandes piezas que han sumado Alan Faena y Ximena Caminos al patrimonio del ediicio de Foster y del  Faena Hotel Miami Beach, desde Jeff Koons, Juan Gatti, Damien Hirst (foto abajo) y  Carlos Cruz Diez, hasta una capolavoro de la argentina Amaya Bouquet.

 

La Ley de Mecenazgo tiene ahora como referente en el gabinete de Avelluto a Juan Carlos Beati, especialista bien informado y con planes interesantes en su carpeta. Pero también hay otras espadas. Andrés Gribnicow, “un hombre del palo” con muchas inciativas públicas realizadas con fondos privados en su haber. Trabajó duro en el Fortabat para abrir sus puertas, en el proyecto de esculturas Arnet y, últimamente, con Jorge Macri en Vicente López. Un “inspirador” en este tema es Enrique Avogrado, segundo en la línea de Avelluto, quien comulga desde siempre con la vocación de darle vuelo a las industrias creativas, como vino haciéndolo desde el Centro Metropolitano de Diseño. Se suma ahora Iván Petrella, intelectual refinado y à la page, de traje oscuro y zapatillas, que aboga por el desarrollo y la promoción de la cultura argentina en el mundo, “allí donde nadie nos conoce”. Una misión en la que tendrá que trabajar en sintonía fina con Asuntos Culturales de Cancillería, que tiene a su cargo montar las grandes muestras en el exterior, como las bienales de Venecia y San Pablo, y las ferias de Frankfurt y Guadalajara, entre muchas otras acciones de difusión. La ley de mecenazgo atraviesa todos estos escenarios.

No tenemos la tradición sajona de filantropía, que puso los cimientos y las colecciones de grandes museos como el Metropolitan, la Frick Collection, MoMa o National Gallery. Tampoco la Red Nacional de Museos que tiene Francia y que es un modelo seguro para la politica federal de la que habla el secretario Petrella, o el collar de museos que inauguró España durante los años de bonanza económica, desde Málaga a Bilbao, desde León hasta Cáceres. Pero sí tenemos una digna infraestructura de museos en varios puntos del país, obvio en Buenos Aires, artistas formidables y un patrimonio único que puede ser recurso sustentable bien administrado. Esta la oportunidad para diseñar una herramienta que potencie este círculo virtuoso y lo proyecte a la Argentina profunda y al mundo.

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Quién es quién en Cultura era Macri

 

Arriba, Lombardi y Castilla. Izquierda, Pablo Avelluto

 

La primera sorpresa en el gabinete de Macri fue que Hernán Lombardi no ocupara el ministerio de Cultura de la Nación, tras su fecunda gestión en la Ciudad al lado del actual presidente de la República, quien, en más de una oportunidad, se refirió a Lombardi como “el mejor ministro de Cultura que tuvo Buenos Aires”. Pero el infatigable promotor de la milonga, la noche de los museos, el polo circo, la interaccion entre lo publico y lo privado, y la difusión internacional en programas de intercambio como el Tandem francés, tenía otro destino. Está ahora a cargo del área de Medios (con rango de ministerio), conflictiva como pocas y con mucho por hacer. También está en sus manos el CCK y  Tecnópolis, dos mojones visibles y faraónicos de la gestión K en la Cultura. El primero por la multimillonaria inversión y la ausencia, por ahora, de contenido; y el segundo, por ser considerado como una suerte del Disneylandia de la era kirchnerista. En el nuevo gabinete será Pablo Avelluto, hombre que viene de las editoriales, quien marque la línea de acción futura, con la colaboración de un conocido de siempre: Américo Castilla.

Meco, para los amigos, tiene una larguísima trayectoria en la gestión y el marketing cultural, que se remonta a los tiempos en que era ejecutivo de una tabacalera. Integró la Fundación Antorchas, de triste y abrupto final, y puso énfasis en la acción de la Fundaciòn Tarea primero y de la Fundaciòn Typa, después. Es bien conocida su preocupación por las políticas culturales y, especialmente, por el trazado de estrategias para los museos públicos. Tal como sucedió en el MNBA tras la partida de Jorge Glusberg de la dirección, acelerada por cruces de voltaje más que moderado. Castilla, en tiempos de Pepe Nun, tomó  la batuta de nuestro museo mayor,  trajo de vuelta de París tres de los cuadros robados en una Navidad de los 80, cuando una banda bien entrenada se llevó obras de la coleccion Santamarina. Castilla, también, sentó las bases de una estructura distinta para la conducción del MNBA, formada por un director ejecutvo, un director artístico y un consejo consultivo, integrado, al menos hasta ahora, por Adriana Rosenberg, Silvia Fajre, Sergio Alberto Baur, Julio Crivelli , como presidente de la Asociación de Amigos, y el conocido coleccionista, productor y empresario Hugo Sigman. El primer concurso fue ganado por Guillermo Alonso.

Según informa Matilde Sánchez hoy en Clarìn, Meco Castilla vuelve al primer plano como Secretario de Patrimonio de la Nación, un cargo que, según su articulación, puede ser el eje del programa del ministro Avelluto. Se sabe que estará en el área, como sub secretaria, Lilliana Piñeiro, arquitecta, que dirigió el CCR, la Casa del Bicentenario y tuvo a su cargo las artes visuales en el gigantesco CCK. Piñeiro quedó tercera en el concurso para director del Bellas Artes que ganó Andrés Duprat. El bahiense, muy cercano a Castilla, fue director de  Artes Visuales en la era K (ocupado en la circulación de obras de arte, otro tema ríspido) y desde hace unos días ocupa el sillón de Marcela Cardillo, abogada, amiga se Jorge Coscia, ministro antes de la llegada de Teresa Parodi. La doctora Cardillo fue la  interventora que “desalojó” al doctor Guillermo Alonso del cargo de director del Bellas Artes.

Siempre en el terreno de los trascendidos, se dice que Alonso también está de vuelta. Formado en la gestión junto a Amalia Fortabat en el Fondo de las Artes, tendrá un cargo en el ministerio de Darío Lopérfido. La danza de nombres suma los de Iván Petrella (Fundación Pensar) , en el lugar de Mónica Guariglio en Cooperaciòn Internacional,  Marìa Victoria Alcaraz en la Dirección General del Teatro Colón; Martín Bauer, en la Dirección Artística del Argentino de La Plata y Jorge Telerman en el Complejo Teatral Buenos Aires. Estos son los primeros movimientos en el tablero cultural que por primera vez suma las fichas de tres ministerios bajo el mismo signo político:  Nación,  Provincia y  Ciudad de Buenos Aires.

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La Menesunda, el DiTella y un modelo de país

 

Para el libro de Dara 2015 (Decoradores Argentinos Asociados) escribí hace unos meses este texto que cobra vigencia con la apertura ayer de la Menesunda de Marta Minujin, en la que nos topamos de frente con la tevé Zenith y el último modelo de la heladera salida de los talleres de DiTella. La industria nacional, en esa coyuntura genial que tuvo como motor a Jorge  Romero Brest, supo unir el arte y la industria nacional cuando un modelo de país desarrollistaprometía darle tregua al esquema agroexportador. Hay que revisar la historia del arte de ese momento para entender de qué modo los acrílicos de Polesello, los artefactos domésticos de Minujin y la esculturas de Iommi sentaban las bases de un fenómeno único en el país. No se volvió a repetir. Hoy seguimos reeditando con nostalgia aquel momento en el que el deseo, la ilusión y el sueño de dirigentes visionarios pudieron haber dado vuelta la historia. No alcanzó.

Arte, industria e identidad nacional

Por Alicia de Arteaga

 

En vísperas del Centenario de la República, el presidente Figueroa Alcorta designó a Eduardo Schiaffino, fundador en 1896 del Museo Nacional de Bellas Artes, como enviado oficial de la presidencia en viaje de compras a Europa para celebrar la magna fecha. Obviamente, en la shopping list de Schiaffino estaban los grandes nombres del momento, la firmas radiantes de la pintura europea que capturaban la atención, y los pesos , de los coleccionistas argentinos en etapa de formación. Desde los impresionistas, en el modelo hegemónico de Antonio y Mercedes Santamarina, hasta los petites maitres , la pintura española de la luz y la francesa de boudoir.

Eran los tiempos en que Sorolla y Boldini determinaban la pertenencia a un mundo exquisito, selecto y , sobre todo, construido a imagen y semejanza de la París de la Belle Epoque. No demasiado diferente del sueño americano de los señores Vanderbilt, Mellon y compañía que elegían retratos de salón firmados por John Singer Sargent, el más europeo de los pintores norteamericanos; al igual que el sueco Zorn elegido por diplomáticos y clientela cosmopolita.

Argentina era un país que se miraba en el espejo parisino y promovía una manera de vivir y de ambientar los interiores acorde con los tendencias impuestas por grandes firmas como Jansen y Puiforcat, mientras se disputaban los muebles recargados de Link, las volutas de las lámparas de Daum y Nancy, y las tapicerías de Aubusson.

La belle epoque argentina, que se extendió hasta los treinta tras con el golpe de Uriburu, marcó el récord de cincuenta años de prosperidad económica en un país en el que estaba todo por hacer. Coincidió con el período de entre guerras que sometía al Viejo Mundo a un compás de espera en el camino hacia el abismo… que finalmente llegó en 1939. De este lado de Atlántico la fiesta continuaba acorde con el modelo agroexportador que enriquecía las arcas de los argentinos ciudadanos del mundo.

El intercambio comercial y cultural con Inglaterra  y Francia, grandes compradores de nuestras materias primas, sentó las bases de lo que se conocería como “gusto argentino” o más precisamente porteño. Un mix entre los exteriores franceses, influencia de la Ecole de Beaux Arts donde se formaron muchos de nuestros notables arquitectos, cuando la carrera todavía no había sido incorporada a los claustros académicos. La piedra Piedra París fue marca registrada del hotel particulier, en tanto los interiores a la inglesa estaban definidos por el comedor Regency, Queen Anne o Chippendale.

La sintonía entre el gusto por la pintura europea del XIX, la idealización de un mobiliario de raíces lejanas demoraban la asimilación de un estilo nacional. Curiosamente, las ciudades del interior, como Córdoba, Salta y Tucumán, estaban más cerca del Camino del Alto Perú que del puerto. Las grandes familias decoraban sus casas en el modelo español adaptado a un espíritu criollo, las consolas y cómodas que hasta el día de hoy se conservan en las casas tradicionales son de legítima herencia hispana, deudoras de la conquista y del virreinato, y, en paralelo, una pintura de cuño religioso poblada de ángeles arcabuceros y vírgenes coronadas.

El gran quiebre en el gusto vernáculo llegará con los primeros atisbos de una industria nacional en el modelo desarrollista y establece una directa conexión entre el arte y el interiorismo. Quizá el mejor ejemplo lo constituye  la Bienal de IKA (Insdustrias Káiser Argentina) que convirtió a la ciudad de Córdoba en una meca de los artistas del momento, muchos de ellos ligados a la abstracción e influidos por la tecnología, los cambios en la percepción y la aparición de nuevos materiales. Basta pensar en el cinético venezolano Jesús Soto y en el mendocino Julio Le Parc, luego ganador en la Bienal de Venecia, cuya obra tenía el germen de un cambio. Por primera vez la figuración pasaba a cuarteles de invierno, se establecía la abstracción como un lenguaje contemporáneo en sintonía con lo que se producía en el mundo.

A la Bienal de Córdoba , discontinuada acorde con un mal argentino que suele matar las buenas ideas, le sucedió , en buena hora, el Instituto DiTella. Un foco de creación imbatible, sin igual, hasta el día de hoy. A la Menesunda de Minujin y las plataformas de Puzzovio  les sucedieron diseños de muebles geniales como los de Alberto Churba. El sillón cinta presentado en CH Diseño y luego exhibido en el Victoria and Albert de Londres y en el MoMA de Nueva York hizo época y marcó el origen de una dinastía de diseñadores que tiene hoy un epígono impar en el talentoso  Martín Churba.

Por primera vez la burguesía naciente formada por jóvenes profesionales, muchos de origen judío, comenzaba a comprar arte argentino para las paredes de sus casas y a imaginar una disposición del mobiliario acorde.

No otra fue la premisa de dos seres expecionales como Guido y Nelly DiTella cuando encargaron el proyecto de su casa a Clorindo Testa, original e iconoclasta, al margen de los mandatos tradicionales. En esa misma línea la escultora Noemí Gerstein experimentaba con elementos y piezas industriales de Acíndar para crear obras sorprendentes que hoy integran grandes colecciones. Mario Roberto Alvarez proyectó el edificio Somisa, un mecano de acero que fue el primer edificio en su tipo en el mundo, íntegramente soldado. Y para rubricar su desplante estético Alvarez levantó un edificio moderno en la calle Posadas, reinado absoluto de la Piedra París. Un gesto.

Algo había comenzado a cambiar en la Buenos Aires de mediados del siglo XX.  Los argentinos encontraron un adn propio para su gusto, presente en la famosa BKF, en las sillas de Janello y en almas batalladoras como la gran Ruth Benzacar,  dispuesta a vender pintura argentina a los tradicionales coleccionistas  de arte europeo en un departamento de Caballito.

La epopeya de los Madi y el Arte Concreto fue la nota saliente del arte nacional. Cuando se monta la muestra de estos innovadores el mayor coleccionista de arte de nuestro país compra la exposición íntegra a puertas cerradas por consejo de Laura Buccellato.

 Tomás Maldonado, un visionario genial, viaja a Europa, cuando cruzar el Atlántico era un viaje de un mes, y regresa con revistas y libros con las últimas tendencias. Reúne a la crema del arte y comparte experiencia, estética y proyectos con Lozza, Iommi, Kosice y Lidy Prati.

Ignacio Pirovano Lezica Alvear será el taste maker que acelere la transformación. Por un lado contrata para la casa Comte al francés Jean Michel Frank, pionero exquisito del mueble minimal, y por el otro proyecta diseños de raigambre criolla para el Llao Llao y el Hotel Salta con la invalorable colaboración de Celina Pirovano, decana de los decoradores argentinos, por décadas, una mujer de personalidad arrolladora que tapizaba los muebles franceses con barracanes criollos.

El  nuevo gusto “nacional” encuentra en los artistas a los principales agentes del cambio. Son los primeros dispuestos a experimentar con los materiales que la industria coloca en sus manos; acrílico, plexiglás, formica…. La esculturas de Kosice, las puertas e Polessello, hasta Alpargatas encarga diseños para sus textiles.

Ese tren motorizado por el made in Argentina parecía imparable, pero se detuvo por años.

Habrá que esperar hasta fines del siglo XX cuando iniciativas como Casa FOA, DArA y arteBA vuelven a crear las condiciones para que el diseño, el arte y el interiorismo con identidad propia encuentren una vidriera de difusión .

Publicado en la edición 2015 del libro DarA. Por iniciativa del arquitecto Julio Oropel.

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30 años de la Bienal de Arquitectura

Año de aniversarios y celebraciones. Se cumplen los 30 años de Casa FOA, llegan los 25 de arteBA y los 35 de Arco la feria de Madrid que le cambió la cara a la capital de los españoles, y tiene campana de largada la 30a. edición de la Bienal de Arquitectura con base operativa en el Centro Cultural Recoleta (foto arriba), pero que se extiende en la ciudad toda: Proa, Mamba, Malba, Marq, Barro, Prisma, Casa Suiza y Usina del arte, entre otros. Inaugura sábado 5 de septiembre y llega hasta octubre la cumbre de los profesionales continentales de primerisimo nivel. Imposible hablar de esta Bienal de los “arquis” sin recordar a Jorge Glusberg, que fue su creador, impulsor y motor incansable, al traer a nuestro país personalidades capaces de enriquecer la agenda y la formación de los más jóvenes. En la conducción tomó la antorcha Carlos Salaberry, estrecho colaborador de Glusberg en otros tiempos y comparten el entusiasmo por darle el mayor brillo a esta cita Carlos Sánchez Saravia, Carlos Dibar y, por cierto, Claudio Massetti y Renato Rita, desde el CCR. Un festín para quienes aman esta profesión que es una de la Bellas Artes y que ha dado entre nosotros varios de los arquitectos más notables del mundo como Emilio Ambasz, César Pelli (abajo tapa Revista LA NACION en los 90) e Ignacio Dahl Rocha, entre muchos otros (recordamos que Rafael Viñoly es uruguayo). La organización es de la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires – BienalBA y Pichon Riviere & Diaz Bobillo Consultores -PR&DB-.Fan Page en Facebook: Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires. Para informes sobre la Bienal BA15, comunicarse al (011) 4810-0949, o al mail info@bienalBA.com Más información en www.bienalBA.com.

Simplemente un recuerdo. Esta es la tapa con la imagen de las Torres Petronas, de la entrevista que hice a César Pelli, para la revista LA NACION, cuando todavía era un arqui de culto en el ambiente local. El estaba en Nueva York y yo en la redacción y hablamos largo rato de esa maravilla que estaba imaginando para la manzana irregular frente a plaza Roma, hoy edificio República. Sigue siendo una obra impecable y bella.

 

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Vargas Llosa esteño, antes del romance

El texto siguiente es el recuerdo escrito de la presentación del peruano Mario Vargas Llosa, en Punta del Este, que cubrí para LA NACION en enero de 2011. Su mujer, entonces, Patrica Llosa, estuvo sentada en la primera fila con Alvaro, hijo de ambos, y tres presidentes uruguayos. Fue en el Conrad, auspiciada por Julius Baer. Nada hacía pensar en el romance mediático, tapa de Hola (abajo), con la bella filipina Isabel Preysler, ex de Julio Iglesias y de Miguel Boyer. Dueña de la campaña de Porcelanosa por años, una porcelana tersa como su piel.

“Una sociedad educada

no puede ser embaucada”

Lo planteó Vargas Llosa; críticas a la Argentina y al narcotráfico


PUNTA DEL ESTE.- A Carlos Alberto Montaner le sobra cintura y verborragia para hacer una presentación soberbia del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, hecho confirmado ayer poco después del mediodía en la sala del Conrad de Punta del Este, colmada por mil veraneantes dispuestos a escuchar la voz del escritor peruano, encantador de audiencias de probada tradición.

Tres ex presidentes de Uruguay -Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y Jorge Batlle- compartieron la primera fila con Patricia, la mujer del Nobel, aplaudida con entusiasmo cuando le tocó su momento protagónico, y con Alvaro, que siguió casi con devoción la larga exposición de su padre.

Montaner, de gris y sin corbata, habló de las virtudes de escritor, considerado el último representante de la Ilustración, al recordar el discurso pronunciado en la Academia Sueca, que pasará a la historia como una pieza de oratoria magistral, en la que el autor de La ciudad y los perros trazó un retrato de sí mismo de cuerpo completo.

El silencio en la sala refrigerada precedió las palabras de Mario Vargas Llosa, capaz de dominar la escena con su figura imponente. Con los años ha sumado al natural atractivo de peruano seductor la nobleza del pelo blanco, que enmarca como un aura los rasgos firmes que parecen tallados en la piedra.

Vargas Llosa no dudó un instante cuando alguien del público le preguntó a quién le daría el Premio Nobel entre los escritores muertos y dijo: “Borges, me sonrojé al recibirlo yo y que no lo tuviera él. Entre los vivos, elijo a Carlos Fuentes”. Su devoción por Borges lo llevó por las calles de Montevideo el último martes hasta encontrar una edición rara de La metamorfosis, de Kafka, traducida por el joven Borges.

Un banco suizo es el organizador de estos encuentros que por sexto año toman por sorpresa a los veraneantes en su rutina de playa y sol, esta vez con el atractivo único de tener en las arenas esteñas a un premio Nobel de Literatura.

Con la convocatoria “Cultura, desarrollo y democracia”, Vargas Llosa capturó a hombres, mujeres y niños con una exposición vibrante, más cerca del político que fue candidato a presidente de su país que del prolífico creador de ficciones inolvidables.

“La democracia débil y con pies de barro de nuestra América latina” fue el punto de partida de una reflexión anclada en el concepto de que sólo la cultura puede evitar catástrofes como la de Venezuela. “¿Qué les pasó a los venezolanos para votar a Chávez?” Más tarde, y ante la inquisitoria de la audiencia, dedicaría duras expresiones para el gobierno argentino: “Es un galimatías que nadie entiende. ¿Cómo un país que dio hombres de la talla de Sarmiento y Alberdi puede tener un gobierno inexplicable? Sólo deseo que termine el aquelarre”. Y, rápidamente, agregó: “Hay responsabilidad de los argentinos en la tragedia que viven; no tan injustamente les pasa lo que les pasa”.

Cualquier proyecto de cambio y de fortalecimiento de la democracia en América latina exige para Vargas Llosa considerar un trípode que sea soporte del cambio: terminar con la corrupción y el narcotráfico; generar igualdad de oportunidades, mayor justicia en la distribución de la riqueza y acceso a la propiedad, y, last but not least, recuperar el lugar que nunca debió haber perdido la educación.

Como dardos, los conceptos fueron cayendo ante este público de vacaciones, pero muy alerta y certero a la hora de las preguntas. Vargas Llosa puede ser, cuando es necesario, impiadoso y directo: “La corrupción es una plaga, un cáncer para nuestra democracia, y es consecuencia inevitable y peligrosa de nuestro desapego a la ley. Si no acabamos con el narcotráfico, éste acabará con los Estados y tendremos narco-Estados”.

En su visión es urgente cambiar la política contra los narcos, descriminalizar el consumo y profundizar la prevención. Medir seriamente -como ha sucedido con el tabaco- las vidas que se cobra la droga.

Aplaudido de pie, el premio Nobel de Literatura 2010 reclamó igualdad de oportunidades y urgió a recuperar el nivel de la educación que tuvo en la Argentina un ejemplo único para el continente: “Estuvo a punto de eliminar el analfabetismo antes de perder la batalla frente al subdesarrollo político. Recuerden -advirtió el Nobel- una sociedad educada no puede ser embaucada”.

Y ya en el final de este paréntesis a la rutina playera, llegó la pregunta obligada. ¿En que lo cambió el Nobel? “En nada. Yo estoy en una edad en la que nada puede cambiar lo que quiero y lo que hago. Coincido con Flaubert: «Escribir es una manera de vivir». Ya estoy pensando en mi próxima novela, que estará ambientada en una ciudad costera”.

Recibió el premio José Enrique Rodó, del Círculo de la Prensa de Uruguay, de manos de Sanguinetti, presidente honorario de esa entidad. Además, fue nombrado visitante ilustre de Punta del Este.

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Picasso, el jeque y los petrodólares

La rematadora Christies’ no confirmó la identidad del comprador del Picasso récord. En un escueto informe enviado hoy a clientes y medios de prensa, voceros de  filial neoyorquina afirman que se trata de “especulaciones de los medios” y que no darán información al respecto. Sin embargo, tiene toda la lógica que sean los jeques de Qatar y sus mujeres los grandes compradores de arte, aunque el precio del barril de petróleo haya caído en picada. Hace más de 40 años que viene amasando fortunas gigantescas, han construído museos firmados por los mejores arquitectos del planeta y no tienen una colección propia para colgar adentro. En este caso el New York Post puso en el aire el nombre de Hamad bin Yasem ben Yaber Al Zani, primer ministro y ex Canciller de Qatar entre 2007 a 2011.Foto abajo.

Las grandes colecciones de los museos más importantes del mundo fueron, en su mayoría, donadas por mecenas y filántropos, y formadas cuando las obras de arte estaban disponibles. En algunos casos pertenecen a la familia reinante, el Museo del Prado exhibe la colección de los Borbones, mientras la National Gallery y la National Portrait tienen los tesoros de los Windsor. 

Hoy la escacez de piezas museables empina los precios hasta cotas que solo pueden pagar los megarricos del planeta y seguirá siendo así. El arte es un bien más preciado cada día y esto no tiene nada que ver con la inestabilidad  de las monedas, sino con el lugar que ocupa en el imaginario social, tiene todo que ver con su aura determinante de prestigio (en el caso de los particulares) y de posicionamiento como destino deseado (en los casos públicos como Bilbao). Les femmes d’Alger, subastado la semana última por Christies Nueva York en 179 millones de dólares es la señal más evidente de la avidez por las grandes piezas. En 11 minutos las ofertas fueron de 120 a 180 millones. Y no basta con una sola mano para que suba el precio.. se necesitan por los menos dos.

 

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De Correo, a Centro Néstor Kirchner

 

En la última entrega de adnCultura publiqué esta nota sobre el futuro Centro Cultural Néstor Kirchner, cuya apertura tendrá como figura central a la francesa Sophie Calle, la mujer que hizo de sus sentimientos y relaciones personales la materia de una obra “intervenida” por otras voces. Próximo paso es saber quién dirigirá el Centro Cultural más importante del país, con la mayor inversión y el mayor costo de mantenimiento. Se mencionó el nombre de Liliana Piñeiro, que fue directora del CCR y está al frente del Centro del Bicentenario.

En el comienzo de esta historia está Roberto Lavagna en el Congreso de IDEA de Mar del Plata. Es la hora del cierre y en su discurso lanza una propuesta de cierta audacia para el ruedo de empresarios allí reunidos. ¿Por qué no transformar el Palacio de Correos en un centro cultural que celebre el Bicentenario?

No era la primera vez que ese edificio magnífico estaba en la mira de operadores culturales. Alguna vez se dijo, en época de Jorge Glusberg, que parte de las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes condenadas a los depósitos por falta de espacio podrían ser exhibidas en ese entorno palaciego. “El más lindo de Buenos Aires” para la corona británica, elegido tras una misión exploratoria del Foreign Office para la recepción de Diana de Gales durante su visita al país.

La propuesta de Lavagna tuvo eco inmediato. Se llamó a un concurso de ideas que quedó en agua de borrajas. Finalmente llegó el concurso “definitivo”, ganado por el estudio platense de Enrique y Federico Bares, Daniel Becker, Claudio Ferrari y Florencia Schnack. Estamos ahora en el umbral de la inauguración del espacio expositivo del Centro Cultural Néstor Kirchner con una muestra de la francesa Sophie Calle, dentro del programa de la Bienal de Performance que trajo a Buenos Aires a Marina Abramovic, la más fotografiada de las artistas itinerantes.

El estudio Bares ganó el concurso para refuncionalizar el Palacio de Correos y transformarlo en un centro cultural complejo, con una sala sinfónica empotrada en sus entrañas, lo que obligó a desguazar el edificio original sobre la avenida Corrientes. Se dio fin así a un ejemplo único de arquitectura mixta, palaciega y funcional, según las necesidades de la época y el destino para el que fue construido. Un palacio, por el acceso desde la calle Sarmiento, y una planta industrial para la clasificación y posterior reparto de correspondencia sobre la avenida Corrientes. Hace unos años. la planta industrial fue escenario de una edición de Estudio Abierto, organizada por el gobierno de la ciudad. Esos espacios inmensos de triple altura y perímetro libre eran ideales para exhibir arte contemporáneo; imposible no asociar esa generosa volumetría con los Arsenales venecianos, que proyectaron al siglo XXI con renovada vitalidad una Bienal de Artes Visuales fundada a fines del siglo XIX.

Fue a fines del XIX, casualmente, cuando Ramón J. Cárcano, futuro gobernador de Córdoba, como director de Correos y Telégrafos de la República, tuvo la visión de imaginar una sede para las comunicaciones en la ubicación estratégica del centro del poder político y financiero de la ciudad. El primer encargo lo recibió Francesco Tamburini, arquitecto presidencial. Pero el pedido no tuvo éxito y Cárcano estableció rápidamente contacto con Norbert Maillart, quien regresaba de trabajar en Chile y en Perú. El arquitecto francés tenía el perfil y las ambiciones para encarar una obra monumental. Diplomado en la Ecole de Beaux Arts, fragua de la mejor arquitectura porteña, había ganado el Second Prix de Rome… y estaba acá, en Buenos Aires. Sin problemas de presupuesto ni de tiempos, Maillart siguió el consejo de Cárcano y viajó por el mundo para conocer de cerca lo nuevo en la materia. Tendencias y técnicas aplicadas en los edificios de correos, junto con bancos y estaciones de ferrocarriles, territorio fecundo para el desarrollo de la arquitectura de la época. Maillart comenzó a trabajar en el proyecto,pero quedó trunco por la crisis de 1890.; regresó diez años después con un plan de otro calado que sería inaugurado en 1928, tras superar una serie de marchas y contramarchas, determinadas en gran medida por las condiciones del terreno ganado al río. Norbert Maillart firmó también los proyectos del Palacio de Justicia y del Colegio Nacional de Buenos Aires. 

El largo camino del Palacio de Correos,  una obra monumental, patrimonio de la Nación, enfrenta ahora un nuevo destino. El programa puesto en marcha tiene tres paquetes funcionales: la sala de música de cámara, la sala de música sinfónica y las salas de exhibición. Una estructura gigantesca con dos interrogantes imposibles de soslayar: ¿cuánto costó esta obra y cómo se va a mantener?

No hace falta recordar que vivimos en un país con presupuestos para cultura realmente magros; sin una ley nacional de mecenazgo que promueva la inversión privada y con una red de museos que necesita inversiones en mantenimiento edilicio, pero también en la ampliación de su acervo, que es la razón de ser de su existencia. Desde la puesta en marcha del proyecto inquietó a los especialistas la decisión de construir una sala sinfónica inmensa, teniendo en cuenta que Buenos Aires tiene en el Teatro Colón no sólo la piedra angular de su patrimonio sino también un coliseo mayor y una sala de acústica extraordinaria, reconocida internacionalmente entre las mejores del mundo. La Ballena Azul, considerada la gran apuesta del proyecto, alberga en su interior una platea baja, tres niveles tipo pullman y un órgano diseñado en Alemania. Comenzó la cuenta regresiva para conocer la verdadera dimensión del Centro Cultural Néstor Kirchner. Una obra faraónica, la mayor encarada por la administración de Cristina Fernández de  Kirchner, quien alguna vez se llamó a sí misma “arquitecta egipcia”..

 

 

 

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La Fundación Prada inaugura en Milán

Miuccia Prada y Patrizio Bertelli, pareja top de la moda y los negocios, (arriba) celebran!!. Este año es el año de Milán y el año Prada. Se mire por donde se mire. Ya está en marcha la Expo Milán 2015 que espera millones de visitantes. Una expo universal modelo siglo XIX, como la de París donde Eiffel presentó su torre. No hay plaza disponible en ningún hotel y se supone que la apertura, el 1° de mayo, traccionará una masa de visitantes a la Bienal de Venecia 56° edición, que inaugura el 9.  Rem Koolhass (OMA) arquitecto y  celebrity, fichado también por Alan Faena para su Forum  de Miami, tiene a su cargo la puesta a punto del edficio de 19.000 metros cuadrados. Una cervecería de 1910 en la zona sur de Milano a la que RK sumó 2 pabellones nuevos. El de abajo es uno de ellos. Y, más abajo la maqueta total.

Prada tiene una fundación en Venecia que ha sido y es un punto de encuentro de los artistas contemporáneos, allí estuvieron desde Francois Pinault a Damien Hirst, la crema del coleccionismo y el arte. El opening y los p’artys a de la Bienal 2015 serán complicados. Aconsejo viajar en junio. Si siempre son una locura de stress esos días de agenda  agobiante con 4 inauguraciones al hilo, este año será peor. Salvo para Jeff Koons que amarra  su barco ILONA  al lado del museo Punta della Dogana, o para Larry Gagosian que dispone de un palazzo a su disposición, para el común de los mortales el parque temático veneciano no tendrá nada de serenísimo.

Siempre escoltada por el empresario Patrizio Bertelli, su marido desde hace décadas y un capo de las finanzas, Miuccia avanza en su fusión con el arte contemporáneo. Nadie entendió como ella  la potencia que sumaba a sus diseños esa frontera porosa entre arte& moda. La Fondazione fue creada en 1993 para exhibir arte actual, pero también para desarrollar proyectos de filosofía, cine y arquitectura. La sede de Venecia está en el  palacio Ca Corner della Regina (arriba) donde ha mostrado los hits de la producción global. En Milán, exhibirán  obras de Robert Gober y Thomas Demand site specific. Cine: Roman Polanski. Imperdible.

 

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Shakespear y el moño de Harrod’s

El moño de Harrod’s forma parte de la historia del diseño en la Argentina y fue creado por el Estudio Shakespear (sin e) hace 40 años para la tienda de origen inglés que permitía usar la marca pero no el logo. Cuenta Ronald Shakespear que la idea fue “unir logotipo e isotipo para establecer usos cotidianos y dinámicos de la marca”. Estaba en la fachada del edficio emblemático sobre la calle Florida, hoy con su fachada recuperada y ojalá con nuevo destino, pero también en las bolsas que paseaban por la calle “como afiches sin patas”.

Los diseñadores argentinos dejaron su huella en el mapa universal con la silla BKF, las puertas acrílicas de Polesello; los edificios de Clorindo Testa, las creaciones de los Churba y el  mítico DiTella. En el Primer Libro impulsado por Julio Oropel para DarA escribí sobre el círculo virtuoso que formaron en los sesenta el arte, el diseño y la industria. Un momento FELIZ. Ronald Shakespear (abajo, en la obra de Menchi Sábat) ecuerda con razón que las marcas construyen leyendas. Y que una marca virtuosa es aquella que cumple sus promesas, que no sobre-oferta. Una marca eficiente emite la identidad correcta . Pero una buena marca recauda afectos , como este moño lo hizo para Harrod’s. Gracias al gran comunicador que es y ha sido R.S. sabemos que el valor innovativo de las empresas radica en su capacidad para establecer  lazos afectivos con su público, porque ese vinculo.. es difícil de romper. Como un buen matrimonio

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