Un Rembrandt “aparecido” es noticia en Maastricht

Una pintura de Rembrandt perdida en el tiempo y en el espacio se exhibe desde ayer en TEFAF (The European Fine Arts Fair), la más exquisita concentración de arte antiguo, moderno y contemporáneo que tiene como sede la ciudad de Maastricht, en el sur de Holanda y abrirá en breve dos “sucursales” en Nueva York bajo la batuta del dinámico y guapo Patrick van Maris. “El olfato” se llama el cuadro que Rembrandt pintó cuando tenía 18 años. Es la primera obra que firmó, aunque solo con sus iniciales. El lienzo, en perfecto estado y en un estuche de lujo, fue descubierto por un marchand francés en Nueva Jersey, Estados Unidos, y se exhibe en la feria aunque ya está vendido a un coleccionista. Se ignora, por ahora, el valor de la operación. Los bien informados aseguran que fueron 34 millones de dólares, pagados por un magnate de apellido Kaplan.

De eso se hablaba ayer en los pasillos de TEFAF, pero también de la fabulosa instalación de flores blancas en pipetas de vidrio (foto arriba), creada por el diseñador Tom Posma, bien conocido en el ruedo de Art Basel por su talento fuera de serie. Entre los highlights se cuenta un corsé de yeso que perteneció a Frida Kahlo y que la artista de Coyoacán “iluminó” con el signo de la hoz y el martillo. Fue Martín Castillo, erudito director de galería Sur de Montevideo, quien recuperó el corsé guardado por años en un depósito por pedido de Diego Rivera, muralista mayor y pareja de Kahlo. Frida, mujer indómita, vivió un recordado romance con la cantante de boleros y rancheras Chabela Vargas. .

La pieza tiene un precio de 3,5 millones de dólares y se la disputaban ayer dos interesados, uno famoso y mexicano. Para decirdirse hay tiempo hasta el 20 de marzo, día en que cierra esta feria de las maravillas. El único lugar en el mundo donde pueden encontrarse bajo el mismo techo la Suite Vollard de Picasso, Tete de femme, de Matisse, el Libro de Horas de Luis de Orleans (siglo XV, 12 millones de dólares), un video arrasador de Bill Viola y obras de Anish Kapoor, Cy Twombly, Tomasello, Cruz Diez, Le Parc, Helleu, Boldini, Atchugarry, Fontana, Canova y los muebles diseñados por el arquitecto mexicano Barragán y por el hermético hombre que vestía siempre de franela gris: Jean Michel Frank.  El diseñador que inspiró a la arquitecta de interiores  Andrée Putman vivió en Buenos Aires, trabajó para la casa Comte y el mueble que se exhibe en TEFAF (vendido a los 10 minutos de abrirse las puertas) es casi igual al que tenía Celina Pirovano, genial decana de la decoración en la Argentina, en su departamento de la calle Santa Fe.

Sin comentarios

Arte argentino para todos, la inversión del Hipotecario

 

Más de 100.000 libros de pintura argentina en excelente formato y definición destinados a los alumnos del último año de la secundaria son la meta de un proyecto soñado. Un sueño en dos tiempos presentado ayer en el Auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes  por el doctor Julio Crivelli, presidente de la AAMNBA. La voz cantante, como era lógico, fue la de Ricardo Esteves, quien acercó hace años el proyecto a Eduardo Elsztain, director del Banco Hipotecario y un sensible degustador del arte. El programa ambicioso de hacer una gran libro de la historia de la pintura argentina en 200 años, homenaje certero al Bicentanerio, dio vueltas hasta que llegó a destino un año atrás. El Banco Hipotecario asumió la inversión para hacer realidad el sueño. Son tres volúmenes espectaculares que trazan el panorama del arte argentino en dos siglos.

Esteves, coleccionista de un exquisito gusto, tiene sin duda el  mejor Guttero en manos privadas, fue asesor de Eduardo Costantini en el armado de la colección de arte moderno latinoamericano que dio nacimiento a Malba. Obras como Abaporu de Tarsila y  Autorretrato de Frida, entre otras, fueron “registradas” en los catálogos por Esteves y como buen connoiseur supo en el acto que nunca más estarían disponibles en el mercado. Son patrimonio de Malba

 

Hoy, día del artista plástico en memoria del gran Prilidiano Pueyrredón (arriba Los capataces, Colección Privada) quedará en los anales de muchos alumnos de colegios argentinos, cuando tengan en la mano el volumen con texto de presentación de Laura Malosetti Costa. La selección de pinturas es notable, un resumen de los tres grandes tomos, con cuadros que todos amamos y admiramos desde Moinvoisin (arriba) a Berni, de Cunsolo (arriba) a Della Valle. Pintura argentina en formato libro, 64 páginas, 100.000 ejemplares que llegarán a 100.000 familias. Una y otra vez, en cada oportunidad que entrevisté artistas argentinos a lo largo de mi carrera, en algún momento surgió la frase clave. A la pregunta, y cómo te iniciaste en el camino del arte?. La respuesta no se hizo esperar: “En mi casa recibían La Pinacoteca de los Genios“, y la mirada podría extenderse a los almanaques de Molina Campos, de Quinquela Martín, Fader, Pettoruti … y tantos otros. Este contacto con la obra de arte en imágenes de alta calidad es sin duda la más efectiva herramienta de difusión. Un gesto generoso, apasionado y comprometido que tendrá, sin duda, resultados y consecuencias que confirmen la visión del Hipotecario en su brillante inversión .

Sin comentarios

Museos de Noche en una milla

Por el Bajo, desde BASAVILBASO hacia el NORTE, el corredor de Libertador concentra la mayor oferta de museos y centros culturales. Una fiesta para los ojos que mañana tendrá su gran noche anual

La milla de los museos es uno de los recorridos imperdibles de la ciudad. Allí están las mejores colecciones de Buenos Aires, con piezas destacadísimas y arte para todo público. Este año la caminata puede comenzar en Basavilbaso 1233, entre Arenales y Juncal, donde se celebra una nueva edición de Casa FOA. La número 30 en el palacete  que fue de los Sastre Estrugamou. Imperdible el espacio recuperado del jardín (arriba), las bibliotecas y la posibilidad de descubrir recursos increíbles como la impresora de tinta para vidrios templados (llegados de Córdoba) que da como resultado efectos maravillosos.  La barra outdoor es ideal para iniciar la recorrida con un suculento tapeo. Sigue la caminata por la calle Suipacha con escala obligada, entre Arroyo y Libertador, en  el Museo Isaac Fernández Blanco, una joya arquitectónica de cuño español que fue la casa de Martín Noel. Tiene un corazón verde espectacular y la mejor colección de arte hispanoamericano: mates, abanicos, grabados, litografías, platería, imaginería barroca. Mención aparte para la restaurada capilla convertida en auditorio y sala de música de cámara.

Por Libertador, camino del triángulo de las artes formado por el Palais de Glace, el Museo Nacional de Bellas Artes y el Centro Cultural Recoleta, (foto arriba). No perderse,en la intersección con Callao, el MARQ está el Museo de Arquitectura, que funciona en una vieja torre ladrillera de los ferrocarriles, construida por los ingleses. Ese raro formato cumple, curiosamente, con los  fines museológicos.

Basta cruzar Pueyrredón para encontrarse con la cumbre de la milla: el Museo Nacional de Bellas Artes. El edificio supo ser una antigua casa de bombas de Obras Sanitarias, convertida en museo gracias al talento y buen gusto del arquitecto Alejandro Bustillo. El museo, fundado en 1896 por Eduardo Schiaffino, crítico de LA NACION, alberga las colecciones de arte europeo más importantes de América del Sur. La base de esa pinacoteca extraordinaria fueron las donaciones de Guerrico, Santamarina, González Garaño, Piñero, Hirsch, Bemberg y Di Tella,entre muchas otras, además de las compras hechas por Schiaffino durante la presidencia de Figueroa Alcorta.

La colección tiene maravillas: la pintura española de Anglada Camarasa, los dibujos de Piranesi, la bailarina de Degas, el retrato de Modigliani y Picasso, Rodin, Courbet, Sisley, Leger. La lista sigue, pero hay cinco obras en el corazón de esta pinacoteca que merecen más de una visita: La ninfa sorprendida, uno de los pocos desnudos que pintó Manet; Mujeres indolentes, un colosal Guttero pleno de sensualidad y erotismo (arriba); El despertar de la criada, de Eduardo Sívori, retrato intimista de pura cepa criolla; La vuelta del malón, de Ángel Della Valle, memoria de territorio, patria y raza, y Sin pan y sin trabajo, obra maestra de Ernesto de la Cárcova. Esa escena donde la pobreza deja un resquicio para la luz de esperanza que asoma por la ventana es una carta de identidad nacional. Lo sigue siendo.

Consejo: no retirarse del MNBA sin echar un vistazo a las escenas de la guerra pintadas por Cándido López. Soldado en la Guerra del Paraguay, donde perdió el brazo derecho, el manco López empezó de cero y pintó con la izquierda, por consejo de Mitre,  estas telas apaisadas que lo harían inmortal.

El Palais de Glace se perfila con su cúpula inconfundible en la esquina de Schiaffino. Es la sede de las Salas Nacionales de Exposición y hace añares fue una pista de patinaje sobre hielo, muy Belle Époque, lo que explica su nombre. Allí se exhiben los premios nacionales de pintura, grabado escultura y dibujo. Al salir rumbo al Centro Cultural Recoleta se impone la presencia majestuosa de la estatua ecuestre del Alvear de Bourdelle. La mejor obra, sin duda, de ese discípulo aventajado de Rodin, que esculpió un caballo de gran porte (tan poco criollo) y un general sin sombrero y con la mano en alto para recibir a los visitantes en el umbral de la avenida más elegante de la ciudad .

El Centro Cultural Recoleta fue en su origen el Hogar de Ancianos Viamonte y es hoy el más visitado centro cultural del país. La categoría y la variedad de las muestras exhibidas lo convierten en el favorito de locales y visitantes. Tiene más de sesenta salas y una variedad que ha sido siempre su principal atractivo. Los fines de semana se monta en los jardines vecinos de la Iglesia del Pilar y el Cementerio de la Recoleta una animada feria de artesanos donde hay de todo: desde un tarotista iluminado y cinturones de cuero crudo, hasta collares de caracolas marinas y camisolas de batik.

Próxima escala: el Museo Nacional de Arte Decorativo, previo paso por el Museo José Hernández, consagrado a las cosas nuestras. El Decorativo ocupa el palacio que fue del embajador chileno Matías Errázuriz, proyectado por el francés René Sergent. Los retratos de Sorolla de los Errázuriz son una perla. Lo es también la habitación del joven “Mato”, decorada por el maestro catalán Josep María Sert, y el gran Salón Renacimiento. Ahora la visita tiene premio con la restauración del jardín orginal por el bisnieto de Charles Thays, paisajista francés que “plantó” Buenos Aires.


En Figueroa Alcorta y San Martín de Tours está el Malba. Con poco más de una década de existencia, es uno de los más populares museos de la ciudad, punto de encuentro para ver buen cine.

El Museo de Arte Latinoamericano tiene una completa colección de la región, con el acento puesto en arte moderno, y tres obras maestras: Abaporu, de Tarsila de Amaral; Autorretrato con loro, de Frida Kahlo, y el retrato cubista de Ramón Gómez de la Serna, por Diego Rivera.

Fin de recorrido: el Museo Sívori, en los bosques de Palermo. La colección está centrada en el arte argentino de la primera mitad del siglo XX, en medio del parque promete la grata alianza de arte y naturaleza, y un rico té de jazmín con tiramisú.

Sin comentarios

La Menesunda, el DiTella y un modelo de país

 

Para el libro de Dara 2015 (Decoradores Argentinos Asociados) escribí hace unos meses este texto que cobra vigencia con la apertura ayer de la Menesunda de Marta Minujin, en la que nos topamos de frente con la tevé Zenith y el último modelo de la heladera salida de los talleres de DiTella. La industria nacional, en esa coyuntura genial que tuvo como motor a Jorge  Romero Brest, supo unir el arte y la industria nacional cuando un modelo de país desarrollistaprometía darle tregua al esquema agroexportador. Hay que revisar la historia del arte de ese momento para entender de qué modo los acrílicos de Polesello, los artefactos domésticos de Minujin y la esculturas de Iommi sentaban las bases de un fenómeno único en el país. No se volvió a repetir. Hoy seguimos reeditando con nostalgia aquel momento en el que el deseo, la ilusión y el sueño de dirigentes visionarios pudieron haber dado vuelta la historia. No alcanzó.

Arte, industria e identidad nacional

Por Alicia de Arteaga

 

En vísperas del Centenario de la República, el presidente Figueroa Alcorta designó a Eduardo Schiaffino, fundador en 1896 del Museo Nacional de Bellas Artes, como enviado oficial de la presidencia en viaje de compras a Europa para celebrar la magna fecha. Obviamente, en la shopping list de Schiaffino estaban los grandes nombres del momento, la firmas radiantes de la pintura europea que capturaban la atención, y los pesos , de los coleccionistas argentinos en etapa de formación. Desde los impresionistas, en el modelo hegemónico de Antonio y Mercedes Santamarina, hasta los petites maitres , la pintura española de la luz y la francesa de boudoir.

Eran los tiempos en que Sorolla y Boldini determinaban la pertenencia a un mundo exquisito, selecto y , sobre todo, construido a imagen y semejanza de la París de la Belle Epoque. No demasiado diferente del sueño americano de los señores Vanderbilt, Mellon y compañía que elegían retratos de salón firmados por John Singer Sargent, el más europeo de los pintores norteamericanos; al igual que el sueco Zorn elegido por diplomáticos y clientela cosmopolita.

Argentina era un país que se miraba en el espejo parisino y promovía una manera de vivir y de ambientar los interiores acorde con los tendencias impuestas por grandes firmas como Jansen y Puiforcat, mientras se disputaban los muebles recargados de Link, las volutas de las lámparas de Daum y Nancy, y las tapicerías de Aubusson.

La belle epoque argentina, que se extendió hasta los treinta tras con el golpe de Uriburu, marcó el récord de cincuenta años de prosperidad económica en un país en el que estaba todo por hacer. Coincidió con el período de entre guerras que sometía al Viejo Mundo a un compás de espera en el camino hacia el abismo… que finalmente llegó en 1939. De este lado de Atlántico la fiesta continuaba acorde con el modelo agroexportador que enriquecía las arcas de los argentinos ciudadanos del mundo.

El intercambio comercial y cultural con Inglaterra  y Francia, grandes compradores de nuestras materias primas, sentó las bases de lo que se conocería como “gusto argentino” o más precisamente porteño. Un mix entre los exteriores franceses, influencia de la Ecole de Beaux Arts donde se formaron muchos de nuestros notables arquitectos, cuando la carrera todavía no había sido incorporada a los claustros académicos. La piedra Piedra París fue marca registrada del hotel particulier, en tanto los interiores a la inglesa estaban definidos por el comedor Regency, Queen Anne o Chippendale.

La sintonía entre el gusto por la pintura europea del XIX, la idealización de un mobiliario de raíces lejanas demoraban la asimilación de un estilo nacional. Curiosamente, las ciudades del interior, como Córdoba, Salta y Tucumán, estaban más cerca del Camino del Alto Perú que del puerto. Las grandes familias decoraban sus casas en el modelo español adaptado a un espíritu criollo, las consolas y cómodas que hasta el día de hoy se conservan en las casas tradicionales son de legítima herencia hispana, deudoras de la conquista y del virreinato, y, en paralelo, una pintura de cuño religioso poblada de ángeles arcabuceros y vírgenes coronadas.

El gran quiebre en el gusto vernáculo llegará con los primeros atisbos de una industria nacional en el modelo desarrollista y establece una directa conexión entre el arte y el interiorismo. Quizá el mejor ejemplo lo constituye  la Bienal de IKA (Insdustrias Káiser Argentina) que convirtió a la ciudad de Córdoba en una meca de los artistas del momento, muchos de ellos ligados a la abstracción e influidos por la tecnología, los cambios en la percepción y la aparición de nuevos materiales. Basta pensar en el cinético venezolano Jesús Soto y en el mendocino Julio Le Parc, luego ganador en la Bienal de Venecia, cuya obra tenía el germen de un cambio. Por primera vez la figuración pasaba a cuarteles de invierno, se establecía la abstracción como un lenguaje contemporáneo en sintonía con lo que se producía en el mundo.

A la Bienal de Córdoba , discontinuada acorde con un mal argentino que suele matar las buenas ideas, le sucedió , en buena hora, el Instituto DiTella. Un foco de creación imbatible, sin igual, hasta el día de hoy. A la Menesunda de Minujin y las plataformas de Puzzovio  les sucedieron diseños de muebles geniales como los de Alberto Churba. El sillón cinta presentado en CH Diseño y luego exhibido en el Victoria and Albert de Londres y en el MoMA de Nueva York hizo época y marcó el origen de una dinastía de diseñadores que tiene hoy un epígono impar en el talentoso  Martín Churba.

Por primera vez la burguesía naciente formada por jóvenes profesionales, muchos de origen judío, comenzaba a comprar arte argentino para las paredes de sus casas y a imaginar una disposición del mobiliario acorde.

No otra fue la premisa de dos seres expecionales como Guido y Nelly DiTella cuando encargaron el proyecto de su casa a Clorindo Testa, original e iconoclasta, al margen de los mandatos tradicionales. En esa misma línea la escultora Noemí Gerstein experimentaba con elementos y piezas industriales de Acíndar para crear obras sorprendentes que hoy integran grandes colecciones. Mario Roberto Alvarez proyectó el edificio Somisa, un mecano de acero que fue el primer edificio en su tipo en el mundo, íntegramente soldado. Y para rubricar su desplante estético Alvarez levantó un edificio moderno en la calle Posadas, reinado absoluto de la Piedra París. Un gesto.

Algo había comenzado a cambiar en la Buenos Aires de mediados del siglo XX.  Los argentinos encontraron un adn propio para su gusto, presente en la famosa BKF, en las sillas de Janello y en almas batalladoras como la gran Ruth Benzacar,  dispuesta a vender pintura argentina a los tradicionales coleccionistas  de arte europeo en un departamento de Caballito.

La epopeya de los Madi y el Arte Concreto fue la nota saliente del arte nacional. Cuando se monta la muestra de estos innovadores el mayor coleccionista de arte de nuestro país compra la exposición íntegra a puertas cerradas por consejo de Laura Buccellato.

 Tomás Maldonado, un visionario genial, viaja a Europa, cuando cruzar el Atlántico era un viaje de un mes, y regresa con revistas y libros con las últimas tendencias. Reúne a la crema del arte y comparte experiencia, estética y proyectos con Lozza, Iommi, Kosice y Lidy Prati.

Ignacio Pirovano Lezica Alvear será el taste maker que acelere la transformación. Por un lado contrata para la casa Comte al francés Jean Michel Frank, pionero exquisito del mueble minimal, y por el otro proyecta diseños de raigambre criolla para el Llao Llao y el Hotel Salta con la invalorable colaboración de Celina Pirovano, decana de los decoradores argentinos, por décadas, una mujer de personalidad arrolladora que tapizaba los muebles franceses con barracanes criollos.

El  nuevo gusto “nacional” encuentra en los artistas a los principales agentes del cambio. Son los primeros dispuestos a experimentar con los materiales que la industria coloca en sus manos; acrílico, plexiglás, formica…. La esculturas de Kosice, las puertas e Polessello, hasta Alpargatas encarga diseños para sus textiles.

Ese tren motorizado por el made in Argentina parecía imparable, pero se detuvo por años.

Habrá que esperar hasta fines del siglo XX cuando iniciativas como Casa FOA, DArA y arteBA vuelven a crear las condiciones para que el diseño, el arte y el interiorismo con identidad propia encuentren una vidriera de difusión .

Publicado en la edición 2015 del libro DarA. Por iniciativa del arquitecto Julio Oropel.

Sin comentarios

Los 87 años de Le Parc

Julio Le Parc ha sido la noticia del arte esta semana. Una vez más. Cumplió 87 años el viernes y lo celebró con la instalación de un móvil bellìsimo y azul en el CCK conducido por Liliana Piñeiro.  Monumental Centro Cultura,l que por ahora es un continente sin contenido. El caso Le Parc encarna de manera cabal un fénomeno de revalorización, comercial y museológica, para la obra del artista que ganó la Bienal de Venecia en los sesenta con sus juegos lumínicos geniales. Años atrás, la muestra del Palais de Tokyo  colocó al mendocino de nuevo en el candelero. Ayer celebró sus jóvenes 87 años rodeado de amigos, artistas, coleccionistas, curadores y galeristas, en El descanso, la Isla de  Claudio Stamato, en el Tigre. Le Parc vive días de gloria. Lo confirmaron a su lado el embajador de Francia Jean Michel Casá y la gran actriz, adorable persona,  Marilú Marini, en la celebración a pleno sol.  Es el año Le Parc. En junio, durante la feria de Art Basel, presentó su carré para Hermés, un pañuelo con su obra para la tradicional marca de la rue Saint Honoré, como lo hicieron antes Daniel Buren y Joseph Albers. Hermés comenzó vendiendo monturas y atalajes para los criadores argentinos a comienzos del siglo XX y hoy es la meca de la elegancia. Julio Le Parc  y  Yamil, hijo y mano derecha, ya forman parte de la historia de la casa, gracias a Pierre-Alexis Dumas, quien puso el ojo en los trazos coloridos, sensuales e ilimitados de Julio Le Parc cuando el maestro expuso en el Palais de Tokyo. Siguió la exposición en la Daros de Rio de Janeiro y, poco después, una antológica en Malba. Sus guiños de luces, a partir de recursos mínimos ejercitados con un talento máximo, encendieron la escena porteña y también el entusiasmo de seguidores y compradores. Las esferas móviles, además de recibir al visitante en el Faena ARTS Center, integran colecciones de Argentina, Uruguay, Francia, Alemania y Estados Unidos. Ayer, en la lancha rumbo a la isla El Descanso,  Le Parc  confirmó que en 2016, en coincidencia con la edición anual de Art Basel Miami Beach, exhibirá su obra en el Museo de Jorge Pérez  de Miami, que dirige Tobías Ostrander. Se abre así el horizonte del universo norteamericano desde las salas proyectadas por Herzog y DeMeuron. Miami es puerta de acceso y gran vidriera.

Mucha tinta en los diarios y mucha agua bajo el sol ha corrido desde que Le Parc, un joven de 87 años, encontró al éxito jugando de su lado. No está demás recordar que la revalorización del arte cinético y geométrico estará para siempre asociada a la Geometry of Hope, que da título a la muestra impulsada por la venezolana Patricia Cisneros.  Ese fue el punto de inflexión para el reconocimiento  de artistas como Carlos Cruz Diez, Jesús Soto, Luis Tomasello, Vardánegas y Marta Botto.  En la cima a los ochenta, como otro grande , León Ferrari, coronado por el oro de Venecia, premios y halagos tras una larga y fecunda carrera.

Sin comentarios

Rematan el piano de Abba

Más de 800.000 esterlinas espera lograr Sotheby’s en la subasta del piano de los suecos campeones de Mamma Mia y Chiquitita, los rubios dulzones Abba. Un objeto cargado de recuerdos para los fans que se ha convertido en el eje de la venta de rock stars y memorabilia, segmento que cuenta con buena cantidad de compradores, aunque dispuestos a gastar bastante menos dinero que el estimado por el piano de los Abba.  Con certificado de autenticidad del cofundador de la banda, Benny Anderssson, el lote tiene el agregado de haber sido “fuente de inspiración” de algunas de las canciones más vendidas y difundidas de la historia de la música pop.  Diseñado por Georg Bolin, procede de la colección Atlantis Grammofon, Metronome Studios.

Conocido como el Gran piano de Abba grabaron con él un album memorable en 1977.  Entre 1972 y 1985 Abba estuvo arriba de los charts en los primeros puestos siempre, con las voces inconfundibles de Borjn Ulvaeus y Benny Anderson y las chicas Anni-Frid Lyngstad y Agnetha Faltskog. Los suecos ganaron el concurso de Eurovisión y después no pararon, para demostrar que la lengua no era una barrera cuando se trataba de conquistar al público masivo. La subasta será el 29 de septiembre. Antecedentes son el piano de John Lennon, rematado en 2000 por 1,6 millones de libras, y el piano de Casablanca subastado en 2014 por 3,4 millones de dólares. Ahora les toca, a los Abba.

Sin comentarios

Buenos Aires, color piedra París

Impecable  conferencia de Fabio Grementieri sobre la arquitectura francesa en Buenos Aires y en la Argentina. Fue anoche en el salón comedor de la Embajada de Francia (arriba) inspirado en el gran salón del Palacio Real de Oslo. Resultó una grata oportunidad para revisitar la espléndida residencia, ex Palacio Ortiz Basualdo,  restaurada según los mejores estándares internacionales de la corriente del Beaux Arts, que tiene en Buenos Aires ejemplos notables. Iniciativa de  los Amigos del Museo de Arte Moderno, a beneficio del MAMBA, o el Moderno, según dice su directora Victoria Noorthoorn, la convocatoria reunió a conocedores y amigos de Francia. Jean Francois Guéganno, Rafaelito Oliveira César, Germán Carvajal, Mimi Bohm, Marion y León Eppinger, y los Santarelli en pleno saludaron a  los anfitriones, al embajador Jean-Michel Casá y a su mujer, encantadora veneciana e historiadora del arte.  Fabio Grementieri  profesor de la UNTDT y colaborador de LA NACION, es un especialista en temas de patrimonio, disntinguido por la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos, y autor de libros de alta gama editados por Ediciones Larivière (Dudu von Thielmann, Jean Louis Larivière), un sello editorial especializado en libros de arte y de arquitectura que ha publicado volúmenes consagrados a las influencias alemana y francesa en el patrimonio  de Buenos Aires, entre muchos otros.  La disertación, titulada Del salón al boulevard, comenzó con el  Palacio de Correos (foto arriba) del francés  Norbert Maillart, hoy centro cultural Kirchner, y culminó con la casa racionalista que Victoria Ocampo encargó a Alejandro Bustillo en Barrio Parque (calle Rufino de Elizalde). Muchos piensan que fue obra de Le Corbusier. Error. El arquitecto suizo-francés estuvo en Buenos Aires y planteó proyectos de envergadura, pero no tuvo nada que ver con la blanca fachada que sorprende en tan parisino entorno. El proyecto de Bustillo seguramente estuvo “conversado” con su clienta que quería una “casa moderna”. En cuanto a la piedra París, como se llamó a ese acabado de las fachadas símil piedra, terminó siendo marca de identidad de la arquitectura porteña y uno de sus principales atractivos en tiempos de Turismo Receptivo. De esta tendencia y de  otros temas hablamos en el salón verde celadón coronado de molduras doradas, donde días antes habíamos compartido un grato almuerzo “de mar”, ofrecido por el embajador Casá a Nicholas Bourriaud, director de la Ecole de Beaux Arts de Paris, que voló a Buenos Aires para presentar su último libro Ex forma (Adriana Hidalgo). Herederos de la tradición neoclásica del Beaux  Arts fueron Lanus, Hary, Bustillo, Calvo, Jacobs, Giménez, Sánchez, Lagos, De la Torre, Acevedo, Becú, Moreno, Maillart, Le Monier, Pater y  muchos otros arquitectos que abrevaron en los principios rectores de formas y perspectivas  del Beaux Arts. Ejemplo cabal es la Nunciatura de Alvear y Montevideo. Fue primero de Fernández Anchorena y luego de Harilaos de Olmos, donada al Vaticano luego de la visita de Eugenio Pacelli para el Congreso Eucarístico. Pacelli sería elegido Papa, Pìo XII, y la señora de Harilaos nombrada Marquesa Pontificia.  La influencia francesa comenzó con Maillart, cuando cuando Ramón J. Cárcano le encargó a Tamburini (Casa Rosada) un edificio para el Correo y el arquitecto “presidencial” declinó el pedido por falta de tiempo. El encargo quedó entonces en manos de Norbert Maillart un francés de pura cepa, autor de los proyectos del Correo, el Palacio de justicia y el Colegio Nacional Buenos Aires.  Sensible y erudito, Grementieri remató su conferencia con la relación  entre arquitectura y literatura,  esa alianza que encontró en Victoria Ocampo un paradigma sin discusión. Solo queda recordar que el patrimopnio “piedra Paris” se formó entre 1880 y 1930, la bèlle époque argentina, 50 años de prosperidad económica y paz política (con sus bemoles), en los que nuestro país ocupó un lugar de privilegio en el concierto de las naciones. Altri tempi.

Sin comentarios

Reporte del mercado 2014

*En 2014 el mercado global del arte facturó 51 mil millones de dólares. Un 7 % más que en el período anterior. (Fuente TEfaf.Art Market Report)

*La distribución de las ventas por su valor en el mercado global estuvo concentrada en tres mercados USA (39%) China (22%) y Reino Unido (22%)

 *Fueron vendidas 1530 obras arriba del millón de dólares, 96 arriba de los 10 millones, lo que representa el 48% del volumen total del mercado de subastas, pero solo el 5 % de las transacciones. Triple Elvis, de Andy Warhol (arriba) encabeza el ranking de arte contemporáneo, fue subastado por Christie’s  Nueva York en 81.9 millones de dólares .

*En 2014 el arte contemporáneo y de posguerra fue el segmento del mercado con mayor crecimiento, representa el 48 % del total de las ventas, con un total de millones 5.900 de dólares, un alza del 19% con respecto al año anterior y el récord histórico logrado jamás

*5 de las veinte obras más cotizadas de arte contemporáneo en 2014 llevan la firma de Andy Warhol, otras 5 obras entre las 20 top son de Mark Rohko , Sin titulo, se llama la más cotizada del artista que inspiró la obra de teatro RED , y se vendió en Christie’s  por 66,2 millones de dólares.

 

*Las ferias de arte crecieron como centros de venta a nivel global,  180 centrales.. Solamente las 22 líderes, entre las que se encuentra artBA de Argentina, convocaron más de 1 millón de visitantes y concentraron, entre todas, el 40 por ciento de las ventas.

 

*Joseph William Mallory Turner fue el artista del segmento de pintura antigua más caro de 2014. Su pintura Roma desde el Monte Aventino, (arriba),  fue vendida en Sotheby¨s Londres por 38 millones de euros.

*El impresionista más cotizado del último año fue Edouard Manet, con su encantador retrato florido La primavera, rematado por Christie’s de Nueva York en 65.1 millones de dólares. El best seller del año `pasado con 10 obras en el ranking de los top prices fue Claude Monet, el más longevo de los impresionistas, a quien muchos atribuyen las primeras pinceladas abstractas

*En 2014 las ventas on line alcanzaron los 3.300 millones de dólares. Un 6%del total del mercado de arte y antigüegades.

*En 2014 operaron en el mercado 300.000 compañias en todo el mundo, incluyendo pequeños comercios, con un estimado de 2,8 millones de personas empleadas.

Fuente Art Market Report, TEFAF. de Dr. Clare McAndrew. Arts Economics

Sin comentarios

Cuánto vale un cuadro? Dilema de expertos

Una vez más y van… Lady Hambleden, aristócrata inglesa, decidió achicarse y vender muchas de las cosas que tenia en su “manor”. En el nuevo cottage no entraban las sillas Luis XV, ni las tapicerías de Aubusson y muy pocos de los cuadros heredados. Por lo tanto, en 2013 mandó a subasta más de 300 lotes y, entre ellos, un dibujo de la catedral de Salisbury, catalogado por Christie’s, como “obra de un discípulo de John Constable”,  junto con Turner, el gran paisajista británico del siglo XIX. El día de la venta, sin pena ni gloria, el cuadro cambió de manos por 3500 esterlinas, unos 5200 dólares. Pero, y este el quid de la cuestión, el comprador resultó ser un art dealer que vio “algo” en ese paisaje. Lo mandó a limpiar y consultó a la experta Anne Lyles, curadora de la Tate Britain. La historia está hoy en la tapa del The New York Times y sirve para continuar la saga, registrada en este blog, de los problemas que surgen cuando la catalogación de una obra de arte no es la correcta. Pasó con el Carracci , y los Ravenna  todavía lo sufren. Pero también con Pontormo y con Caravaggio. Limpio y catalogado como lo que era, un verdadero Constable el cuadro se vendio en 5,2 millones de dólares en Sotheby’s. No quiero ni pensar lo que debe sentir Lady Hambleden.

Nunca más oportuno mirar con lupa este tema, cuando faltan dos días para la apertura de la feria de Maastricht, oficialmente llamada TEFAF (The European Fine Art Fair), que en la pequeña ciudad holandesa monta con alfombra roja el mejor conjunto de antiques, viejos maestros y, también, arte contemporáneo. Allí estará la crema de los expertos, entre ellos Thomas Gibson, bien conocido por los argentinos, que exhibirá un Matisse.  Lo que pase en Maastricht se sabrá en pocos días . Lo que pasa hoy es un hecho:  para saber la cotización de una pintura del siglo XIX para atrás se necesita la mirada de un experto. Equivocarse puede salir muy caro.

Sin comentarios

Berni en Arroyo Remates

Todo listo para la subasta,  hoy miércoles a las 19 en el hotel de ventas de Arroyo Remates, una calle que es un cauce para el arte, a metros de la esquina de Esmeralda. Especializada desde el vamos en pintura argentina, sus titulares Manuel Ramón y Agusto Mengelle apostaron por una rematadora orientada al comprador local de nuestro artistas,con el acento puesto en firmas consagradas. Desde Quirós a Polesello, desde Quinquela a Kosice.  En esta oportunidad, la coyuntura, y la formidable muestra de Malba, sirven como anillo al dedo para colocar bajo el martillo pinturas del rosarino, el más grande artista argentino del siglo XX. De sus retratos de ojos almedrados ,”a la Spilimbergo”, se incluye la pintura  de un joven de razgos atractivos y una mirada de esas que solo Berni logra capturar con los pinceles. El chico está ahí. Y está mirando. la obra sale con base de 130.000 pesos. Obras de Roger  Mantegani, Methfessel, Magda Frank, Carlos Alonso, Kosice y Beristayn, entre otros serán incluídos en la subasta con bases lógicas, siempre en pesos.Arroyo 830.

Sin comentarios