Nuevo director en el Rijksmuseum de Amsterdam

Se llama  Taco Dibbits (48) y será el nuevo director del Rijksmuseum de Amsterdam. O si de prefiere, la casa de Rembrandt, donde se exhibe uno de los cuadros más amados y visitados del planeta “La Ronda nocturna”. Dibbits ganó notoriedad por las muestras de Caravaggio y la consagrada al Ultimo Rembrandt, por lejos una de las más conmovedoras que ví en mi vida. Allí estaban los autorretratos del maestro del claroscuro, pintados con un realismo contemporáneo vehemente. Taco Dibbits, es historiador de arte, fue experto en Old Master s de Christie’s y se desempeña en el museo como curador desde el 2002. Su cargo, a diferencia del formato argentino que es determinado por un concurso,fue anunciado por el chairman del board del museo que es, finalmente, quien maneja la finanzas y la agenda de la institución.

Sucede a Wim Pijbes (foto) de 55 años, director desde 2008, quien deja su puesto para dirigir el Museo Voorlinden, una iniciativa privada financiada por Joop van Caldenborgh, magnate de la industria química, que en septiembre abrirá el museo junto a su casa, cerca de La Haya. El millonario tiene un  jardín de 40 hectáreas, algo fuera de serie en Holanda y que prueba la dimensión de su fortuna.. La colecciòn del Voorlinden está centrada en arte moderno y contemporáneo con obras de Matisse, Dan Graham, Henry Moore, Giuseppe Penone, James Turrell, Richard Serra, Ai Weiwei, Rineke Dijkstra, Tracey Emin, Damien Hirst, Anselm Kiefer, Yayoi Kusama… Debutará como director con un retrospectiva de Ellsworth Kelly.

El Rijksmuseum en los últimos años fue el eje de una transformación histórica, una puesta a punto que costó 415 millones de dólares, a cargo del estudio español Cruz y Ortiz.  En 2015 fue visitado por 2,4 millones de personas. Entre sus últimas adquisiciones se destaca la compra, por 160 millones de euros, de dos retratos tempranos de Rembrandt, a medias con el Louvre de París, que serán expuestos de manera alternativa en ambos museos. Entre otras acciones innovadoras, Taco Dibbits, formado en la Universidad de Cambridge, fue responsable de la puesta en marcha de la página web de museo y de la digitalización de las obras que están ahora disponibles al público.

 

 

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Basquiat cotiza el doble que Monet

 

 

 

 

Algo ha cambiado bajo el sol desde qu en una tarde de otoño de 1986 un cuadro de  Monet pasó la barrera de los 10 millones de dólares. Fue en su momento el cuadro más caro de la historia, llamado La rue de Mosnier aux paveurs, y demostró que el arte podia ser, también, un activo tangible. Una inversión, un deseo, una carrera de precios, territorio para especuladores, la materia prima para crear nuevas rutas del turismo. Todo eso… Y algo más. Comenzaba a cambiar la matriz del gusto por los acelerados mecanismos de marketing, la difusión y la influencia de referentes en ascenso como el super curador. La semana última se firmó el último capítulo, cuando un cuadro del haitiano Basquiat, niño mimado del mercado en los tardíos 80, victima de su propio éxito, artista de culto, grafitero de origen. A los 22 años pintó el cuadro rematado por Christie’s en 57.3 millones de dólares, el doble que una pintura de Monet, un estanque casi abstracto de la serie de las Ninfeas. Obra del más  longevo de los impresionistas, que dio nombre al movimiento con su obra Impresión del sol naciente. Robada y recuperada del Museo Marmottan, de París, ese cuadro es parte de la historia del arte. Hay quienes sostienen que fue Monet el primer abstracto. La otra mitad de la biblioteca dice que el anciano pintor sufría de cataratas y que la poca visión lo obligó a pintar así, vago, abstracto, nublado, borroso. Loic Gouzer, responsable de las subastas curadas que le dieron millones a Chiristie’s, jugó sus fichas por los contemporáneos. Pero, a ese precio?. Jamás.

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La colección Pinault en la Bolsa de Parìs

Finalmente, el magnate y coleccionista Francois Pinaut (foto arriba ) ha ganado la batalla y París recibirá parte de su coleccion en el antiguo edificio de la Bolsa de Comercio (abajo) , entre el Louvre y Les halles. Ideal, casi se diria que la ubicación perfecta, a pocas cuadras del Pompidou y en el corazón de Le Marais, el barrio atrapado por la bohemia, el arte y la fascinación gourmet, que nadie conoce mejor que los franceses. Es una larga historia, y tal vez, ha sido necesario que Bernard Arnault , dueño del emporio LVMH, tuviera su museo diseñado por Frank Gehry en los jardines del Bois de Boulogne, para que la alcadesa Anne Hidalgo le diga sí a Pinault. Accionista mayoritario de Christie’s, de las tiendas Le Printemps  y de Converse, entre otras cosas, Pinault, suegro de la  briosa Zalma Hayek, exhibe su pinacoteca y esculturas en la Punta della Dogana, Venecia. La veija aduana de mar fue reacondicionada con respeto para ser un museo de arte actual por Tadao Ando. Una seleccion audaz y fascinante,desde Cattelan y Polke a los hermanos Chapman. Siempre, durante la Bienal de venecia, en la amarra del museo está anclado el yate ILONA de Jeff Koons, cuyo nombre es un homenaje a su ex mujer, la Ciccolina .

Su activa participación en Christie’s, como accionista y comprador, impulsó el alza de los precios del arte contemporáneo y de post guerra, que es hoy el segmento que más ha crecido del mercado. Es obvio que la decisión de la alcadesa y el deseo de Pinault de tener su museo en Paris, con una inversion de 100 millones de euros salidos de su fundación, constituye una victoria para París, que mantiene en alto su prestigio de capital del arte. La Ciudad Luz no tiene  competencia en la alianza turismo y museos. A partir de 2018, estarán también las obras de Cattelan y Koons (abajo),  entre muchas otras.

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10 museos que nos cambiaron la vida

Hoy, Día Internacional del Arte, un guiño cómplice para los museos que nos cambiaron la vida. Aquellos que, como decía Jack Lang, tres veces ministro de Mitterrand, establecieron una nueva manera de relacionarse con el público, Una manera amigable, cercana y lejos de la solemnidad propia de los reservorios del siglo XIX. Arriba, comenzamos la recorrida con la Tate Modern, museo insignia del siglo XXI con su fabulosa Turbine Hall, memoria de la Usina del siglo XIX, que devora al espectador en las fauces de una sala de 100 x 100 metros. Allí mismo Olafur Eliasson nos hizo amar la contemplación del arte como una experiencia gozoza y gregaria en un amanecer deslumbrante. El proyecto en las márgenes del Támesis, frente a la Iglesia de St. Paul, unido por el Puente del Milenio de Sir Norman Foster, sigue vivo y lleva la firma de la dupla de Basilea: Herzog y DeMeuron.

  Despejó el itinerario del cambio la fabulosa transformaciòn de la Gare d’Orsay en el museo del mismo nombre (abajo), resignificado por la italiana Gae Aulenti en los ochenta. Inaugurado en 1986 para albergar el arte del siglo XIX, los impresionistas, el retrato doctor Gachet de Van Gogh;  Moulin de la Galette, de Renoir , y la crema de la crema de las esculturas soñadas (hasta 1914) en una sala de luz cenital que corta la respiración.  Nada de esto hubiera ocurrido sin el gesto voluptuoso y genial de Frank Lloyd Wright, cuando proyectó la espiral de la Quinta Avenida para los Guggenheim (arriba) inaugurada en 1959. Todavía hoy, cuando se remonta la cuesta de esas salas únicas se siente la inmensa energía de Wright, decidido a cambiar la historia y la manera de mirar y ver el arte. El museo en sí mismo es una bella escultura, imbatible.  De todos modos, mi elegido,  como punto de partida de la enorme transformación que hizo de los museos una meca de turismo, una celebración de la vida y un lugar de encuentro de multitudes, será siempre el Centro Georges Pompidou, en Le Marais, Paris. Construido por encargo del presidente Pompidou, fue inaugurado en 1977. Renzo Piano y Richard Rogers, entonces dos jóvenes audaces, ganaron el concurso en 1970 por el proyecto que dejaba libre la mitad del terreno del viejo mercado de Les Halles, para dar vida a una plaza seca de fines múltiples, donde la gente hace lo que quiere, una suerte de ágora contemporánea que prepara el ánimo para la experiencia del arte.  En la fachada de la cafetera (abajo) la fotografía del presidente Pompidou.

Nueva York no sería lo que es sin el MoMA.Todos gozamos de esa terraza al aire libre desde donde mira, por encima del hombro, con displicencia, el Balzac de Rodin. Fundado en un departamento del Upper East por Rockefeller y amigos, es un museo privado con una colección estupenda que incluye Noche estrellada, de Van Gogh; Nenúfares, de Monet; y la Señoritas de Avignon, de Pablo Picasso. Por 25 dólares es el mejor programa de MANHATTAN, sin contar que en The Modern sirven el mejor carpaccio de la isla.

La fecha clave es 1992. Los 500 años del Descubrimiento de América fueron la campana de largada del Guggenheim de Bilbao, museo que le cambió el destino decadente a la vieja ciudad astillero para convertirla en un vibrante destino, lleno de arte y con la mejor gastronomía encarnada por chefs premiados como Martín Berazategui.  El Guggi fue  el resultado de un virtuoso acuerdo entre los poderosos bancos vascos y Thomas Krenz, número uno del Guggi de la Quinta Avenida y el mayor acierto de la sucursal de Bilbao fue el edificio proyectado por Frank Gehry, un pájaro de titanio recostado sobre la ría del Nervión, imágen icónica del siglo XXI. Damos la última vuelta por dos museos cercanos. En casa, Buenos Aires. En la milla de los museos, genial circuito que va de la Colección Fortabat, en Puerto Madero, al Sivori,  en los bosques de Palermo, hay dos escalas obligadas. Primero el Museo Nacional de Bellas Artes, fundado, en 1896, por Eduardo Schiaffino, que funciona en el viejo edificio de bombas de Obras Sanitarias refuncionalizado por Bustillo. Tiene la mejor colección de arte europeo de América del Sur; desde la Bailarina, de Degas;  al Beso, de Rodin y el desnudo níveo (abajo), la Ninfa Sorprendida de Manet. Last but no least llegando a la meta, cerramos este homenaje, en el Día Internacional del Arte, consagrado  a los museos que nos cambiaron la vida, al MALBA, inaugurado por  Eduardo Francisco Costantini en 2001. Exhibe una colección única de moderno latinoamericano y , en estos días, una escultura de Jeff Koons,  Ballerina, de la serie Antiquity. Piezas centrales del patrimonio de malba son Autorretrato con Loro, de Frida Kahlo; Retrato de Ramón Gómez de la Serna, de Diego Rivera; Abaporu, de Tarsila do Amaral y Manifestación, de Antonio Berni. No habrá otra igual. Tampoco tienen parangón en  imaginario gourmet los ravioles de ricota con manteca y salvia de Marcelo, bistró para artys.  Los museos, querido blogueros, están vivos. Dos perlas de Madrid. Abajo, el Museo Thyssen Bornemizsa, inaugurado en 1992 tras el acuerdo firmado entre la baronesa Thyssen, nacida Carmen Tita Cervera, ex Miss España,  y el duque de Badajoz, cuñado de don Juan Carlos I, para la exhibición de la colección del barón Heinrich, que estaba , antes, colgada en Villa Favorita, Lugano, Suiza.La corona pagó por la colección en un préstamo de largo alcance y sumó un museo para cerrar así el triángulo madrileño de las artes, con el Prado y el Reina (abajo). Más de 800 pinturas patrimonio Thyssen se exhiben en el palacio de Villahermosa, acondicionado para ser museo por el arquitecto Rafael Moneo. Finalmente, no se entiende Madrid sin el salto contemporáneo que representó la inauguración de Museo Centro de Arte Reina Sofìa (MNCARS), a metros de la estación de Atocha. Un viejo hospital refuncionalizado, 84.000 metros cuadrados para exhibir arte, lleva el nombre de la reina de origen griego que amaba el arte.La ampliación reciente de Jean Nouvel potencia el marco para  la más auténtica joya de la corona:  el Guernica de Picasso. El cuadro más visitado de España.

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Arte 2015 en 10 noticias

Se va un año de récords, muestras memorables, bienales, inauguraciones y nuevos museos. La que sigue es una selección personal de hechos que fueron noticia en el mundo del arte. Arriba, en la primera foto, una vista del Pabellón de los Arsenales en la Bienal de Venecia con la bella, intransigente y desgarradora obra de Juan Carlos Distefano representante  en la última edición dirigida por el nigeriano Okwui Enwezor. Segunda foto, para el lobby del Faena Hotel Miami Beach. Barroco encuentro con las pinturas de Juan Gatti, argentino universal, lector glotón, que vive en Madrid y comparte proyectos con Pedro Almodóvar. La trilogía Hotel. Faena House de Foster  y el Centro de Arte diseñado por Rem Koolhass fueron noticia en 2015.

El gaucho displicente de Morel, obra maestra de nuestro precursor, integra la antológica edición de 200 años arte argentino presentada en tres tomos por el Banco Hipotecario, inciativa de Eduardo Elzstain bajo la mirada del coleccionista Ricardo Esteves, que sumó una entrega abreviada para escuelas de todo el país.  Mujeres de Argel de Pablo PIcasso se convirtió este año en el cuadro más caro del mundo. La obra habia integrado la colección de Victor y Sally Ganz, coleccionistas fanáticos de Picasso que compraron cuando el malagueño se asomaba a la fama. En el ranking de los top ten, es Picasso por lejos el artista más cotizado. Se presume que la compradora fue Lillly Safra, millonaria de origen argentino, propietaria de el Giacometti récord El hombre que marcha.

Más de sesenta artistas argentinos contemporáneos integraron la muestra presentada en la Maison Rouge, Parìs Bastilla, por impulso del coleccionista Antoine de Galbert,  heredero de Carrefour, y el entonces ministro de Cultura, Hernán Lombardi. En la foto, abajo,registro de una performance de Ana Gallardo cuando quedó sin casa y cargó sus petates y pertenencias en un carrito.bici para circular por las calles de Buenos Aires. Además, obras de Nicanor Aráoz, Jorge Macchi, Pablo Siquier, Juliana Lamothe y Tomás Espina.

El filete porteño fue elegido patrimonio cultural de la humanidad. Un señal clara de nuestra identidad que engalana bares, colectivos y espejos de manera inconfundible. Después de un paréntesis, más largo del imaginado, desde la partida de Guillermo Alonso, fueron inauguradas las salas del primer piso del Museo Nacional de Bellas Artes. La noticia fue la nueva sala Berni con obras definitivas de distintos períodos de la produción del mayor artista argentino del siglo XX. Arriba, Primero Pasos, una clásica pintura que integra la colección del Bellas Artes. Poco más de 170 millones de dólares pagó un coleccionista chino, que ganó sus primeros yuanes manejando un taxi y hoy tiene una buena pinacoteca y dos museos, por un desnudo de Modigliani en Christie’s. Una historia de película que puso en evidencia la exquisita originalidad del gesto de Amedeo Modigliani, su sello de pintor solo igual a sí mismo. De su mano salieron una pinturas espléndidas que estuvieron por años en Buenos Aires, en un petit hotel de la calle Cavia. Año Le Parc fue el 2015 y la buena racha del mendocino promete seguir en 2016, porque tendrá su retrospectiva en el PAMM Perez Art Museum de Miami. En la foto posa con Pierre Alexis Dumas, heredero de la casa Hermés de París, quien le encargó uno de sus clásicos carrés, pañuelos,  como antes lo había hecho con Joseph Albers, entre otros. También Le Parc fue invitado de honor a la BIenal de Curitiba, para luego celebrar su cumpleaños 87 en El descanso, isla de ensueño del abogado, empresario y coleccionista Claudio Stamato, en Tigre.

Fue noticia este año, y van 10, la apertura del Museo Whitney de Arte Americano (foto) en el bajo Manhattan sobre la traza del high line, el nuevo paseo neoyorquino que transformó las vías del ferrocarril que iba al meat packing district en un jardín de altura. Allí está el Whitney, un edificio amigable, pensado para acceder al arte de manera directa en todos los niveles por el gran arquitecto Renzo Piano (Pompidou, The New York Times, Fundación Beyeler).

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Mecenazgo, la ley que falta

En el nuevo gabinete del ministro Pablo Avelluto, Juan Carlos Beati ocupará la Dirección Nacional de Mecenazgo, a la que aportará su experiencia en la Ciudad. La proa está puesta para un cambio de fondo necesario, ha llegado la hora de reactivar un mercado de arte anémico y levantar la cotización de nuestros buenos artistas

Es un secreto a voces desde hace años la necesidad de implementar una Ley de Mecenazgo que la Nación no tiene y la Ciudad sí, con la lógica consecuencia de la serie de proyectos impensados que ese programa impulsado por el ministro Lombardi puso en marcha. Obviamente, es una materia sensible, porque la desgravación impositiva, que beneficia a las empresas “mecenas”, implica una merma en la recaudación de Economía. Nada es gratis. Lo que se gana por un lado se pierde por el otro. Sin embargo, vale la pena la apuesta, porque más allá de la reactivación del mercado de arte y del mercado editorial,  implica la oportunidad para elevar el listón en la calidad de las muestras y la cotización del arte argentino. Bajísima  en la escena global. Una pintura de la brasileña  Beatriz Milhazes se cotiza en 2 millones de dólares; otro tanto el gran ortiental Torres García, mientras que la obra que alimenta la leyenda local de los altos precios sigue siendo un Berni de un millón de dólares… comprado entre varios: Desocupados (foto arriba)

El último proyecto de Ley de Mecenazgo impulsado hace más de una década por Luis Brandoni y un grupo de especialistas fue vetado por el presidente Duhalde, en su corto mandato, porque resultaba cuestionable el Fondo Nacional de las Artes como órgano de aplicación. Algo que parece lógico, porque sería centralizar la acción; en lugar de abrir el juego y crear una comisión ad hoc, en el modelo de la Ley Rouannet de Brasil que corrigió la Ley Sarney por el peligro de las irregularidades. La Ley de Mecenazgo forma parte, o debería formar, de una política de Estado que apunte a posicionar el arte argentino en el mundo de manera sostenida.  Un buen ejemplo es la campaña desarrollada por Corea con los artistas minimalistas de posguerra (recomiendo visitar la muestra del CCR salas 4,5 y 6), que están hoy en las ligas mayores, se rematan en Sotheby’s y se venden en Art Basel. Caso Lee Uffan (foto) valuado en 350,000 libras. Se podria hablar también del nigeriano El Anat Sui, que crea suntuosos textiles con tapas de bebidas de bajo costo. Expuso en los Arsenales venecianos en la Bienal dirigida por Robert Storr, a metros de la obra de Kuitca, y también en Artempo esa memorable muestra del Palazzo Fortuny. En Art Basel se vendìa una linda pieza del nigeriano en 1,2 millón de dólares (foto abajo). Detrás del fenómeno Anat Sui hay una pléyade de mecenas, coleccionistas y atentos curadores africanos como Okwui Enwezor. Además de haber logrado colgar un textil con su firma en el Pompidou, de París .

Desde 2001 hasta acá, la escena del arte en la Argentina creció en todos los sentidos, direcciones y geografías. Hay nuevos formatos de gestión, nuevos museos, nuevas galerias y geniales mentes innovadoras dispuestas a deslumbrar al mundo.  Pero… no creció la base de compradores que sigue sendo la medida real de un mercado anémico, de escasa proyección y compromiso. Los coleccionistas argentinos viajan invitados a las ferias, circulan por el planeta como invitados VIP y gozan de los privilegios que brinda el prestigio se coleccionar arte. Como contrapartida, las compras realizadas no mueven el amperímetro ni son noticia. Un poético trabajo de Eduardo Basualdo (foto) en galería Ruth Benzacar se vendìa en Basel Miami en 15.000 dólares. Ignoro si se vendió, pero el precio es irrisorio para un artista que fue “estrella” en la Bienal de Lyon y es reconocido por los curadores que tallan en el circuito internacional.

Hace muchos años escribí en LN una columna bajo el titulo “Por qué los argentinos no tenemos un Botero”. Era el gran momento del colombiando, cuyos retratos expandidos y terminados con la tersura de Piero della Francesa se disputaban en las subastas de Nueva York. Y no solo por colombianos. De hecho en las últimas ventas, noviembre 2015, Christie’s  acusó el impacto de las ventas de Botero que se tradujo en un 26% del total recaudado. Mucho dinero para la obra del artista nacido en Medellín, que tiene casas en seis países, un taller de escultura en la Toscana  y en este momento una galería de obras a cielo abierto en Byscaine Boulevard, Miami. Sus gordas y sus caballos son parte de la explosión arty que vive la ciudad de las palmeras, otrora capital del dolce far niente. El desarrollador y collector Jorge Perez ha instalado varias esculturas de Botero en sus edificios premium (foto abajo).

Esta es una de las claves del Mecenazgo del futuro. Como en  Berlin, debería ser ley que un porcentaje de la inversión en metros cuadrados se destine a la compra de obras de arte, lo cual movilizaría el mercado y le daría alta visibilidad a nuestros artistas en lugares clave. Si hasta hace un tiempo invertir en arte para el lobby de un edficio podía considerarse “un acto de filantropía”, hoy es una inversión con retorno inmediato en el valor del metro cuadrado y una poderosa señal de status. Quien lo dude puede remitirse a la compra de dos obras de Jeff Koons para Oceana, el impactante proyecto en Bal Harbour de Eduardo Costantini. Ahora Pluto y Proserpina, una de ellas,  se exhibe en ell shopping  de Bal Harbour en Miami Beach que celebra los 50 años de vida. Y, por cierto, las grandes piezas que han sumado Alan Faena y Ximena Caminos al patrimonio del ediicio de Foster y del  Faena Hotel Miami Beach, desde Jeff Koons, Juan Gatti, Damien Hirst (foto abajo) y  Carlos Cruz Diez, hasta una capolavoro de la argentina Amaya Bouquet.

 

La Ley de Mecenazgo tiene ahora como referente en el gabinete de Avelluto a Juan Carlos Beati, especialista bien informado y con planes interesantes en su carpeta. Pero también hay otras espadas. Andrés Gribnicow, “un hombre del palo” con muchas inciativas públicas realizadas con fondos privados en su haber. Trabajó duro en el Fortabat para abrir sus puertas, en el proyecto de esculturas Arnet y, últimamente, con Jorge Macri en Vicente López. Un “inspirador” en este tema es Enrique Avogrado, segundo en la línea de Avelluto, quien comulga desde siempre con la vocación de darle vuelo a las industrias creativas, como vino haciéndolo desde el Centro Metropolitano de Diseño. Se suma ahora Iván Petrella, intelectual refinado y à la page, de traje oscuro y zapatillas, que aboga por el desarrollo y la promoción de la cultura argentina en el mundo, “allí donde nadie nos conoce”. Una misión en la que tendrá que trabajar en sintonía fina con Asuntos Culturales de Cancillería, que tiene a su cargo montar las grandes muestras en el exterior, como las bienales de Venecia y San Pablo, y las ferias de Frankfurt y Guadalajara, entre muchas otras acciones de difusión. La ley de mecenazgo atraviesa todos estos escenarios.

No tenemos la tradición sajona de filantropía, que puso los cimientos y las colecciones de grandes museos como el Metropolitan, la Frick Collection, MoMa o National Gallery. Tampoco la Red Nacional de Museos que tiene Francia y que es un modelo seguro para la politica federal de la que habla el secretario Petrella, o el collar de museos que inauguró España durante los años de bonanza económica, desde Málaga a Bilbao, desde León hasta Cáceres. Pero sí tenemos una digna infraestructura de museos en varios puntos del país, obvio en Buenos Aires, artistas formidables y un patrimonio único que puede ser recurso sustentable bien administrado. Esta la oportunidad para diseñar una herramienta que potencie este círculo virtuoso y lo proyecte a la Argentina profunda y al mundo.

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Quién es quién en Cultura era Macri

 

Arriba, Lombardi y Castilla. Izquierda, Pablo Avelluto

 

La primera sorpresa en el gabinete de Macri fue que Hernán Lombardi no ocupara el ministerio de Cultura de la Nación, tras su fecunda gestión en la Ciudad al lado del actual presidente de la República, quien, en más de una oportunidad, se refirió a Lombardi como “el mejor ministro de Cultura que tuvo Buenos Aires”. Pero el infatigable promotor de la milonga, la noche de los museos, el polo circo, la interaccion entre lo publico y lo privado, y la difusión internacional en programas de intercambio como el Tandem francés, tenía otro destino. Está ahora a cargo del área de Medios (con rango de ministerio), conflictiva como pocas y con mucho por hacer. También está en sus manos el CCK y  Tecnópolis, dos mojones visibles y faraónicos de la gestión K en la Cultura. El primero por la multimillonaria inversión y la ausencia, por ahora, de contenido; y el segundo, por ser considerado como una suerte del Disneylandia de la era kirchnerista. En el nuevo gabinete será Pablo Avelluto, hombre que viene de las editoriales, quien marque la línea de acción futura, con la colaboración de un conocido de siempre: Américo Castilla.

Meco, para los amigos, tiene una larguísima trayectoria en la gestión y el marketing cultural, que se remonta a los tiempos en que era ejecutivo de una tabacalera. Integró la Fundación Antorchas, de triste y abrupto final, y puso énfasis en la acción de la Fundaciòn Tarea primero y de la Fundaciòn Typa, después. Es bien conocida su preocupación por las políticas culturales y, especialmente, por el trazado de estrategias para los museos públicos. Tal como sucedió en el MNBA tras la partida de Jorge Glusberg de la dirección, acelerada por cruces de voltaje más que moderado. Castilla, en tiempos de Pepe Nun, tomó  la batuta de nuestro museo mayor,  trajo de vuelta de París tres de los cuadros robados en una Navidad de los 80, cuando una banda bien entrenada se llevó obras de la coleccion Santamarina. Castilla, también, sentó las bases de una estructura distinta para la conducción del MNBA, formada por un director ejecutvo, un director artístico y un consejo consultivo, integrado, al menos hasta ahora, por Adriana Rosenberg, Silvia Fajre, Sergio Alberto Baur, Julio Crivelli , como presidente de la Asociación de Amigos, y el conocido coleccionista, productor y empresario Hugo Sigman. El primer concurso fue ganado por Guillermo Alonso.

Según informa Matilde Sánchez hoy en Clarìn, Meco Castilla vuelve al primer plano como Secretario de Patrimonio de la Nación, un cargo que, según su articulación, puede ser el eje del programa del ministro Avelluto. Se sabe que estará en el área, como sub secretaria, Lilliana Piñeiro, arquitecta, que dirigió el CCR, la Casa del Bicentenario y tuvo a su cargo las artes visuales en el gigantesco CCK. Piñeiro quedó tercera en el concurso para director del Bellas Artes que ganó Andrés Duprat. El bahiense, muy cercano a Castilla, fue director de  Artes Visuales en la era K (ocupado en la circulación de obras de arte, otro tema ríspido) y desde hace unos días ocupa el sillón de Marcela Cardillo, abogada, amiga se Jorge Coscia, ministro antes de la llegada de Teresa Parodi. La doctora Cardillo fue la  interventora que “desalojó” al doctor Guillermo Alonso del cargo de director del Bellas Artes.

Siempre en el terreno de los trascendidos, se dice que Alonso también está de vuelta. Formado en la gestión junto a Amalia Fortabat en el Fondo de las Artes, tendrá un cargo en el ministerio de Darío Lopérfido. La danza de nombres suma los de Iván Petrella (Fundación Pensar) , en el lugar de Mónica Guariglio en Cooperaciòn Internacional,  Marìa Victoria Alcaraz en la Dirección General del Teatro Colón; Martín Bauer, en la Dirección Artística del Argentino de La Plata y Jorge Telerman en el Complejo Teatral Buenos Aires. Estos son los primeros movimientos en el tablero cultural que por primera vez suma las fichas de tres ministerios bajo el mismo signo político:  Nación,  Provincia y  Ciudad de Buenos Aires.

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Los 87 años de Le Parc

Julio Le Parc ha sido la noticia del arte esta semana. Una vez más. Cumplió 87 años el viernes y lo celebró con la instalación de un móvil bellìsimo y azul en el CCK conducido por Liliana Piñeiro.  Monumental Centro Cultura,l que por ahora es un continente sin contenido. El caso Le Parc encarna de manera cabal un fénomeno de revalorización, comercial y museológica, para la obra del artista que ganó la Bienal de Venecia en los sesenta con sus juegos lumínicos geniales. Años atrás, la muestra del Palais de Tokyo  colocó al mendocino de nuevo en el candelero. Ayer celebró sus jóvenes 87 años rodeado de amigos, artistas, coleccionistas, curadores y galeristas, en El descanso, la Isla de  Claudio Stamato, en el Tigre. Le Parc vive días de gloria. Lo confirmaron a su lado el embajador de Francia Jean Michel Casá y la gran actriz, adorable persona,  Marilú Marini, en la celebración a pleno sol.  Es el año Le Parc. En junio, durante la feria de Art Basel, presentó su carré para Hermés, un pañuelo con su obra para la tradicional marca de la rue Saint Honoré, como lo hicieron antes Daniel Buren y Joseph Albers. Hermés comenzó vendiendo monturas y atalajes para los criadores argentinos a comienzos del siglo XX y hoy es la meca de la elegancia. Julio Le Parc  y  Yamil, hijo y mano derecha, ya forman parte de la historia de la casa, gracias a Pierre-Alexis Dumas, quien puso el ojo en los trazos coloridos, sensuales e ilimitados de Julio Le Parc cuando el maestro expuso en el Palais de Tokyo. Siguió la exposición en la Daros de Rio de Janeiro y, poco después, una antológica en Malba. Sus guiños de luces, a partir de recursos mínimos ejercitados con un talento máximo, encendieron la escena porteña y también el entusiasmo de seguidores y compradores. Las esferas móviles, además de recibir al visitante en el Faena ARTS Center, integran colecciones de Argentina, Uruguay, Francia, Alemania y Estados Unidos. Ayer, en la lancha rumbo a la isla El Descanso,  Le Parc  confirmó que en 2016, en coincidencia con la edición anual de Art Basel Miami Beach, exhibirá su obra en el Museo de Jorge Pérez  de Miami, que dirige Tobías Ostrander. Se abre así el horizonte del universo norteamericano desde las salas proyectadas por Herzog y DeMeuron. Miami es puerta de acceso y gran vidriera.

Mucha tinta en los diarios y mucha agua bajo el sol ha corrido desde que Le Parc, un joven de 87 años, encontró al éxito jugando de su lado. No está demás recordar que la revalorización del arte cinético y geométrico estará para siempre asociada a la Geometry of Hope, que da título a la muestra impulsada por la venezolana Patricia Cisneros.  Ese fue el punto de inflexión para el reconocimiento  de artistas como Carlos Cruz Diez, Jesús Soto, Luis Tomasello, Vardánegas y Marta Botto.  En la cima a los ochenta, como otro grande , León Ferrari, coronado por el oro de Venecia, premios y halagos tras una larga y fecunda carrera.

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Vivi Francia en su Embajada

VIVI FRANCIA , semana francesa en Buenos Aires oportunidad para visitar la Embajada de Francia, noble edificio  que luce en todo su esplendor con los interiores restaurados en ese diálogo exquisito del verde celadón y las molduras oro. El embajador Jean Michel Casá es un anfitrión de lujo para estas celebraciones y cuenta con el entusiasmo de Jean Francois Gueganno, agregado cultural y motor de estas iniciativas que unen Francia y Argentina a partir de la cultura, la música, la moda, el arte  y los sabores compartidos.

Cuando la traza de la 9 de julio llegó a la calle Arroyo en los años 70, la piqueta se detuvo frente al imponente palacio Ortiz Basualdo hoy sede de la embajada de Francia. Justo a tiempo para conservar el más parisino rincón de Buenos Aires que es la Plaza Carlos Pellegrini, remate de la avenida Alvear, con sus cuatro custodios soberbios que dan cuenta de un tiempo con ilusiones de grandeza. Coronan la plaza el Palacio Pereda, hoy sede de la embajada de Brasil, el citado,Ortiz Basualdo y los Palacios Atucha y Alzaga Unzué, transformado este último en La Mansión de la cadena  Four Seasons.  Ese rincón parisino es destino seguro de quienes nos visitan y testimonio de una época y este fin de semana ofrecerá el inusual paisaje de lo mejor de la tradición gourmet con chefs y cocineros mostrando lo que saben hacer . A metros de allí, está la última cuadra palaciega: Alvear entre Rodríguez Peña y Montevideo, con la sucesión de los Palacios Maguire, Duhau (hoy Park Hyatt)  y la Nunciantura, que supo ser la casa de Adelia María Harilaos de Olmos.

Allí recibió Adelia al cardenal Eugenio Pacelli, que sería Pío XII, para el Congreso Eucarístico de 1934. Luego donó el palacio al Vaticano. Hoy sede de la Nunciatura. Por ese gesto, ella resultó distinguida con el título de Marquesa Pontificia.

En la mejor tradición de castillos como Vaux Le-Vicomte-, el Palacio Ortiz Basualdo  fue proyectado´por el  arquitecto Paul Pater, el mismo que diseñó, entre muchos otros edificios, el Tigre Hotel y dos estupendas casas  racionalistas sobre la avenida Alvear. Desde 1939 es sede de la Embajada de Francia en Buenos Aires. En 1925, durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear, fue recibido  como huésped de honor el entonces Príncipe de Gales, heredero de la corona británica. Dicen que fueron días inolvidables para el apuesto príncipe, que años más tarde renunciaría al trono por el amor a una mujer: la divorciada norteamericana Wallis Simpson.

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¿Quién pintó este cuadro?

Nueva modalidad para blogueros del arte es esta trivia. Un juego de preguntas y respuestas que nos llevará por museos del mundo para conocer las obras de los más grandes artistas de la historia. La visita guiada tiene como prólogo una pregunta: ¿Quién pintó esta escena maravillosa? Espero respuestas sabias. Por supuesto que ampliaremos el post con toda la data correspondiente. Solo una prueba de martes visuales.

 

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