Brooke y sus Calvin, imagen icónica

Fue una campaña de los ’80 que lanzó al estrellato de la moda a Brooke Shields y la hizo famosa con la foto de arriba (era una nena) y la famosa frase: “ Quieres saber lo que hay entre mis Calvin y yo… NADA” . Lo demás ha sido el tiempo y volver a verla para darse cuenta que a veces, pocas, una imagen logra trascender su época y convertirse en un ícono, liberada del mensaje que le dio origen. Hace años el MoMA de Nueva York  presentó una muestra provocativa en la que planteaba el fin de la dicotomía entre arte popular y arte culto, se llamó High & Low y fue un tremendo éxito. Las sopas Campbelll’s de Warhol pasaron sin escalas de la góndola del supermecado a las paredes del museo,como símbolo de la sociedad de consumo y del american way or life. Brooke, hija de un ejecutivo de Revlon, sobrina de un príncipe y nieta de un tenista, se casó con el campeón André Agassi y al poco tiempo se divorció. Solo por esta foto ella está en la bitácora visual de nuestro tiempo. Logró atrapar un instante para siempre Como Marilyn con su pollera soplada por el viento; Marlon Brando con la musculosa y la gorra  en la moto; Diana de Gales vestida por Versace fotografiada por Mario Testino o Claudia Schiffer consagrada como por su BB quality en la inolvidable campaña de Guess. Ocurre de vez en cuando que la moda y el arte cruzan los caminos para generar imágenes que nos acompañarán para siempre.

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Los kimonos de Churba

 

Apellido con pedigree en el mundo del diseño, los Churba en pleno se dieron cita una semana atrás en el Alvear Palace para recibir una nueva sorpresa del gran Martín. Estaban León, Natalio y Alberto inefable patriarca (remember los sillones) de una familia de creadores. Esta vez fueron kimonos intervenidos, utilizados como soporte, pintados con delicadeza nipona al igual que servilleta del hotel que fue tarjeta de invitación. Una delicadeza signée Churba. Desde que abrió el espacio Tramando en la bajada, o subida, de Rodriguez Peña el diseño de la ropa acortó la distancia con el arte. La intervención de artistas en las vidrieras (Marina de Caro, Pablo Siquier, entre otros) fue un gesto que completó la voluntad de Martín Churba de romper el molde. Experimentar con las texturas y trabajar con la ropa como soporte ha sido todos estos años un ejercicio pleno de audacia y lucidez.- En el Alvear se sumó la buena puesta de Mauro Bernardini y la producción de Eugenia Rabolini. Romper el eje convencional de “pasarela estilo Alvear” fue un hit. Otro tanto, sentar en la primera fila a Marta Minujin, María Kodama, Manuela Lamarca y  Nacha Guevara. La colección se llama DNI y lleva las huellas de Oriente, donde la mística churbera ocupa su lugar. La última vez que me crucé con Martín estaba por volar a Japón. El resultado del viaje no puede haber sido mejor. 25 kimonos únicos.

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Kusama es la lady Gaga del arte

Nadie, ni Warhol levantó la polvareda que ha levantado en Malba y aldedores, en los medios, en las revistas de Cultura, entre la crítica… en todos lados LA PRINCESA DE LOS LUNARES. Se habla de ella, tal como  anticipamos en la última entrega de adn Cultura, antes de que abra la muestra curada por Philip.Larratt-Smith. Gran gol de Malba que ha jugado la carta más fuerte de estos diez años. Por el costo, por la distancia, por el compromiso con una estrella del arte que tiene 85 años y que ha hecho del neuropsiquiátrico su hogar. Eduardo Costantini se enamoró del proyecto con razón. Olfato de buen inversor. Abajo, placa tomada con mi Samsung Galaxy en el Museo de Arte Contemporáneo de Seúl junto a una obra de Yayoi Kusama. Frescura y belleza en la Obsesión infinita de invadirlo todo.

Marc Jacobs la llamó para intervenir el logo de Louis Vuitton y el resultado fue genial. Las vidrieras de todos el mundo se tiñeron de color, invadidas de lunares principescos,  y los precios escalaron las cimas del arte actual. Bien por Bernard Arnaut, el mandamás del grupo LVMH, que es un aliado del arte contemporáneo, extraordinario coleccionista y dieños de su propio museo.

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Leonardo en el Louvre

Hasta el 25 de junio en el Louvre todo Leonardo da Vinci con un sponsor fashion como  Salvatore Ferragamo. Las Giocondas a sus anchas, la limpia y la de siempre, se encuentran en el museo más visitado del mundo. Pinturas, dibujos, manuscritos y los secretos de su arte. Hay  visitas nocturnas los miércoles y viernes. Ferruccio Ferragamo mandamás del grupo declaró su fascinación por la obra del gran Leonardo, fue él quien impulsó como patrocinador la asociación entre moda y arte . El cuadro más comentado es el retrato de Santa Ana (abajo) se dice que es el último que pintó el autor de la Mona Lisa.

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Ramirez de Negro, moda argentina

Atención blogers agregué dos fotos nuevas tomadas con mi Samsung Galaxy me parecen impresionantes. Son las dos primeras de este post. La manga-escultura en primer plano, y el giro del matador, ¡¡tan guapo !!

Gracias a los blogeros por solicitarme los créditos de las primeras fotos incluidas en el post, según detalle de comentario enviado son :

www.blocdemoda.com / www.lulufernandez.com.ar

 

 

 

Blogeros comparto texto del desfile de Pablo Ramírez publicado en LN del último sábado.
Si hay que pensar en un broche de oro para coronar el BAF WEEk ese fue el desfile de Pablo Ramírez ayer al mediodía en el Salón Dorado del Teatro Colón. Marco perfecto para una colección que ubica al diseñador con base en San Telmo en el terreno exigente de la alta costura, donde la ropa responde al gesto del creador de una obra única. Como el artista frente al lienzo en blanco.
En eso estaba pensando probablemente Pablo Ramírez cuando puso en marcha su sistema  de asociaciones para regalar en la espléndida pasarela del salón barroco, coronado por arañas imponentes y filigranas de molduras, un do de pecho.
En blanco y negro, o en negro absoluto, las siluetas subrayadas por chaquetas de corte estricto evocan el eterno femenino de maestros de la talla de Balenciaga y Givenchy, a quienes Ramírez debe haber escaneado con su mente.
La colección es un muestrario del repertorio estilístico de la España profunda, dramática y lorquiana; de “Yerma” a “La Casa de Bernarda Alba”, actualizado por la mirada contemporánea del diseñador. Pablo Ramírez conoce el imaginario que tanto amaba Cristóbal Balenciaga, flor y nata del diseño español, nacido en Guipúzcoa a fines del siglo XIX, pero tiene los pies plantados en el siglo XXI.
Los tocados altísimos, los guantes de mosquetero y los abrigos ceñidos enfundan los cuerpos de toreros y matadoras.  Hay faldones superpuestos sobre vaporosas enaguas y, en el remate, una levita que celebra los aciertos de un taller sin fisuras.
Pablo Ramírez dio ayer una clase de moda y de arte. Allí estaban para confirmarlo las voces autorizadas de Felisa Pinto, Susana Saulquin, Dalila Puzzovio y Marcial Bello.
La partitura de “Carmen”, de Bizet, esa música que suena con imágenes,, resultó el libreto inspirador de una colección personal, coherente y afinada. Y el Salón Dorado, como el Louvre, en París; el Met, en Nueva York, o las gradas de Piazza di Spagna, en Roma, prestó la grandiosidad de su arquitectura para la celebración del talento argentino.