La Casa Curutchet de Le Corbusier es Patrimonio de la Unesco

 

La casa Curutchet de Le Corbusier, en La Plata, es Patrimonio de la Humanidad,

En Estambul fue declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco la Casa Curutchet, orgullo platense, proyecto de Le Corbusier. Es la única casa diseñada para la Argentina por el suizo, nacido Charles-Edouard Jeanneret (1887), nacionalizado francés y rebautizado, en 1920, como Le Corbusier, para cumplir con su destino de cambiar la arquitectura del siglo XX y ser paradigma del estilo moderno, junto con Mies van der Rohe, Oscar Niemeyer, Walter Gropius y Frank Lloyd Wright. Murió nadando en el sur de Francia cuando tenía 78 años.

La casa está ubicada en la avenida 53, entre 1 y 2, en La Plata, una ciudad marcada por el trazado de diagonales definidas por el fundador Dardo Rocha. Fue el médico Pedro Domingo Curutchet, personaje fuera de lo común, quien se entusiasmó con el diseño minimalista; con el uso de rampas circulatorias; ventanales continuos y la planta baja libre montada sobre pilotes. Le Corbusier había estado en Buenos Aires en 1929, invitado por Amigos del Arte. Dictó más de diez conferencias magistrales, condenó a la ciudad que daba la espalda al río y dejó una frase para el recuerdo: “ La arquitectura es el juego sabio de los volúmenes bajo la luz”.

Victoria Ocampo estuvo a punto de cerrar trato con Le Corbusier para su casa racionalista, que terminó proyectando Alejandro Bustillo, fiel hijo de la Ecole de Beaux Arts, quien nunca firmó el proyecto de Rufino de Elizalde, en Barrio Parque, hoy propiedad del FNA. Quizás, porque presionado por Ocampo, e inspirado en el suizo-francés, marcó un corte definitivo al estilo porteño en un barrio palaciego. Cortó con el “pastiche” vernáculo, entre la tradición francesa primero y la italianizante, después, con el modelo único de la “casa chorizo” determinado por los terrenos de 8.66 de frente.

Le Corbusier aceptó el encargo de Curutchet, pero dejó claro que no viajaría a la Argentina. La construcción estuvo a cargo de Amancio Williams, el de los parasoles sobre la costa del río, y el mismo de la Casa del Puente en Mar del Plata, que por impulso de la Comisión de Museos y Monumentos, presidida por Teresa de Anchorena, será puesta en valor. Es curioso, pero ambos proyectos tienen como premisa el respeto del entorno existente. Mientras Le Corbusier dejó el árbol, que era el mojón del lote, y lo convirtió en eje vertical del diseño, Williams adaptó el proyecto de la casa levantada para su padre, el compositor Alberto Williams, al accidente del terreno, e hizo de la estructura un puente sobre el arroyo. A la distancia, ambas inteligencias espaciales e innovadoras conectaron para dejar un testimonio único en La Plata.

La casa del doctor Curutchet, terminada en 1955, ganó visibilidad para el gran público a raíz de El hombre de al lado, el film dirigido por Gastón Duprat y Mariano Cohn, con guión de Andrés Duprat, arquitecto y hoy director del MNBA. Interpretada por Rafael Spregelburd y Daniel Aráoz, la película premiada en el Festival de Sundance y en los Goya, es una historia desopilante, que deriva de lo cómico a lo dramático a partir de un absurdo litigio de vecinos por una ventana indiscreta y los “hallazgos corbuserianos” como materia en cuestión.

Volver la mirada sobre la obra del genial suizo francés es más que un homenaje. Es el guiño de la Unesco y su gente a una manera de entender el espacio donde se vive, donde vivimos, y la puesta en valor de la arquitectura moderna.  Queda en la memoria de todos la excepcional muestra montada por el MoMA de Nueva York años atrás. Allí estaba todo lo que Corbu había hecho y pensado, desde la casa para sus padres en la montaña hasta la poltrona famosa de cuero y metal. Después siguió viaje al Pompidou y tuo la reverencia ue correspondìa.

(Parte del texto de este post fue publicado en la edición impresa de LN el lunes 18 de julio)