Córdoba y el eterno resplandor de su paisaje serrano

 

 

 

Decir Córdoba es decir rios, sierras, valles, quebradas, lagos… y Paz, mucha paz. Decir Córdoba significa esto y mucho más.

Quizás porque yo esté muy ligado a ella. Por haber veraneado muchísimas veces en mi vida. Más precisamente en el Valle de Punilla.

Los recuerdos son para mi imborrables. Y de pronto, revisando unos viejos sobres de nuestro archivo me encuentro con unas fotos deslumbrantes.

Son fotografias antiguas. Aqui le cabe lo de los vinos. Cuanto más añejos más sabrosos.

Y por supuesto, como siempre, pensé en vos, amigo lector de El Archivoscopio.

Son imágenes de distintos pueblos y paisajes cordobeses.

Observarás algunas tomas deliciosas del gran Juan Di Sandro y de Roberto Sancho. Fotógrafos del diario La Nación de aquellos tiempos. ¡Que digo! Señores Fotógrafos.

Bosquecito mágico en La Cumbre

 

 

River, sus comienzos y sus estadios

Equipo en 1937

Hace tiempo que tengo ganas de escribir algo sobre River. Algunos amigos, me dijeron que lo dejara para otro momento. Sin embargo, creo que se merece que recordemos sus comienzos, exento de todo tipo de resultados deportivos, de llantos y de broncas.  River nació en La Boca, si allí en ese barrio se unieron los dos equipos, La Rosales, en homenaje a una corbeta que había desaparecido en aquellos meses frente a las costas de Uruguay y Santa Rosa, la cual había sido creada un 30 de agosto. Ambos se fusionaron y le dieron vida a River Plate. Sus integrantes pensaron diversos nombres para aquella unión. Ironías de la vida…

“Juventud boquense”, “ La Rosales”. Hasta que Pedro Martínez uno de ellos vio escrito el nombre River Plate en uno de los cajones que eran descargados en la construcción del dique 3. Después de una votación quedó definitivamente ese nombre.

Nacía así en la calle Almirante Brown 927, en la imprenta de Gentile, el 25 de mayo de 1901. Allí comenzó a jugar el primer equipo del club: Moltedo, Ratto, Cevallos, Peralta, Carrega, Bard (el presidente), Kitzler, Martínez, Flores, Zanni y Messina.

LA NACION publicaba esta nota en 1904.

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