Traffic modelo 70 en La Nación

 


El 16 de agosto de 1970, la revista dominical de La Nación editaba una estupenda nota sobre la banda británica de rock Traffic, que se había rearmado tras una breve separación y volvía a retomar el camino del éxito. El artículo, que estaba firmado por F.L. (o sea, el querido colega y estupendo crítico Fernando López) aventuraba la posible evolución de este genial grupo de rock que en 1967 había impactado al ambiente musical londinense con su sofisticada combinación de psicodelia, folk, jazz y rock progresivo.

Traffic contaba en sus filas en su formación clásica con el tecladista, cantante y compositor Steve Winwood (que se había destacado como músico adolescente con The Spencer Davis Group por su voz visceral y desgarrada y el impactante sonido de su órgano electrónico), Dave Mason, un excelente cantante y mejor compositor que se pasaba entrando y saliendo de la banda, y dos brillantes músicos como Chris Wood (vientos) y Jim Capaldi (percusión).

Precisamente en aquel año de 1970, quien escribe estás líneas divagaba dichoso en la fase final de la “edad del pavo” (espero sinceramente haber salido de ella), deseoso como siempre de gastar el dinero (poco o mucho no importaba, me lo gastaba igual) en buenos discos de rock, había hecho un intento infructuoso de conseguir algún album de Traffic editado en la Argentina.

Todo había sido en vano, sólo había conseguido un simple que contenía el clásico “Feelin’ Alright” y nada más.

Hay que recordar que por aquellos tiempos en nuestro país sólo se habían editado regularmente los discos de los Beatles, los Stones, los Animals, los Hollies, los Dave Clark Five y los Beach Boys, y las ediciones se habían hecho más dispersas y erráticas cuando de música Beat, se pasó a hablar de Rock, y sobre todo, de Rock Progresivo. Ahí las ediciones locales se espaciaron y grandes bandas como las británicas Cream o Traffic prácticamente no habían conocido edición alguna (salvo algún disco simple) hasta el momento de su separación a fines de los años 60.

Habría que buscar entre los importados, pensé entonces. Y la cosa era complicada. ¿Por qué?

 

Sencillamente porque un Lp importado valía entonces más o menos tres veces el precio de un disco nacional, y como adolescente de recursos más bien escasos la opción era de hierro. Si me compraba un importado, ya me podía olvidar de salir con mi eventual noviecita de entonces por un mes (en ese tiempo, por supuesto no existía el pagar a medias nada). Así de dramático era el dilema.

En este caso, la decisión estaba hecha. Había que conseguir el nuevo album de Traffic reagrupado, que se grabó a comienzos de 1970 y se llamaba “John Barleycorn Must Die”, en mi humilde opinión uno de los 10 mejores discos de la historia del rock de todos los tiempos.

La búsqueda de este importado tenía casi únicamente dos opciones. O dirigirme a la legendaria disquería El Agujerito, ubicada en la Galería del Este, o encaminar mis pasos hacia “Tubo Records”, en la galería Alvear. Finalmente, me decidí por este último negocio.

Mi decisión se basó en un hecho muy puntual. Por entonces (e incluso hasta el día de hoy) las disquerías especializadas en rock solían ser atendidas por individuos de aspecto pseudohippuie y tono pedante que atendían con desdén a casi todo el mundo.

En el caso de Tubo Records, en la Galería Alvear, la cosa era bien distinta. Ahí había una bellísima vendedora de pelo castaño, que lucía una minifalda igualmente bellísima, y que además era muy cordial y entendía del tema. Así que de Tubo Record salí aquel invierno del 70 considerablemente más pobre en dinero, pero riquísimo con un disco que escucho hasta el día de hoy y que la nota de Fernando López me hizo recordar ahora.

Un año después haría el mismo recorrido para comprar “Welcome to The Canteen”, un album de Traffic grabado en vivo (con la brillante y fugaz reincorporación de Dave Mason) en donde sobresalía la versión prologadísima de “Gimme Some Lovin’” (un colosal hit de los Spencer Davis Group de 1966 cantado por el mismo Winwood).

Recordando un tan buen momento de la música pop (y de mi propia vida, claro, porque era joven entonces) traigo a El Archivoscopio dos versiones de este tema, la del Spencer Davis Group del 66 en un viejo clip, y la colosal interpretación de Traffic en el festival de Glastonbury en 1971, ejecutada para un público enloquecido de hippies que bailaba debajo y encima del escenario. Un joyita única que espero les guste tanto como a mí.

 

  • Pablo C de Rosa Barlaro

    ¡Qué grupo fantástico! Una época de ilimitada creatividad. Excelente nota Ernesto!
    Gracias por compartirla!