Vacaciones en Cruceros

 

Quien no soñó alguna vez con viajar en un crucero de lujo, en esas ciudades flotantes con todo el glamour y la sofisticación durante los días que tarde en llegar al destino prefijado por cada uno. Quién no vio, alguna vez, la serie de televisión norteamericana “El crucero del amor” y se dijo: “quiero hacer uno”, “quiero que me traten igual” “quiero viajar en un crucero de lujo y dejar que todo sea diversión, relax, paz y entretenimiento”, y porque no viajar… En este caso con la imaginación y hasta algún día con el cuerpo y el alma. Pero antes me gustaría que conocieran un poco de su historia. El acontecimiento se generó por 1839 cuando se lanzó una licitación para hacer barcos mercantiles que sirvieran para transportar correo a Estados Unidos. Esta licitación la ganó el empresario Samuel Conrad , conocido en el negocio como “el príncipe de los océanos”, y de paso se vendieron pasajes a las personas que querían viajar para aquel país. Pero el primer barco de placer para pasajeros que se fabricó fue el “Britannia”, también construido por la empresa de sir Conrad. Este barco zarpó del puerto de Liverpool, Gran Bretaña, rumbo al puerto de Boston, Estados Unidos, el 4 de julio de 1840. Siguió con estos viajes hasta el año 1849 que fue vendido a Alemania, que lo rebautizaron con el nombre de “Barbarossa”. Luego lo compró Prusia que lo tuvo hasta 1880, año que fue hundido.

 


Hoy vemos llegar estos inmensos buques al puerto de Buenos Aires, como una novedad, pero no lo es tanto. Ya que la empresa naviera de la familia Costa, anunciaba en el diario La Nación, la llegada del crucero Eugenio C, en su viaje inaugural, Génova – Buenos Aires, cuyo arribo estaba previsto para el 12 de septiembre de 1966.


 

Y no nos olvidemos de los más famosos de la historia de la crucero de lujo: Titanic (todos conocemos el incidente), Princesa Mafalda (27 de octubre de 1927, a la altura de Rio de Janeiro, Brasil), Queen Mary I (hoy descansa en el Puerto de Los Angeles, es un hotel), Queen Mary II, el Queen Elizabeth (se incendio en el Puerto de Hong Kong y hoy es una universidad flotante), Queen Elizabeth II y los miles de nuevos cruceros que hoy nos deleitan cada vez que se arriman a un Puerto.

 

Lectores de “El Archivoscopio” los invito a suban conmigo a una de estas ciudades flotantes para que lo conozcan y a los que lo han hecho a que recuerden. La aventura comienza al llegar al puerto donde nos esperaba esta mole, tuvimos que hacer aduana donde nos retirar los pasaportes y nos entregan una tarjeta magnética que nos servirá como llave para ingresar al camarote, tarjeta de crédito en el barco, identificación en las ciudades que visitemos. Cumplido el trámite de emigración nos dirigimos hacia la explanada para abordar, es una sensación extraña dejar tierra para “sumergirnos” en uno de los cruceros más grandes del mundo. El camarote se encuentra en el piso 8, mirando hacia adelante (proa) del lado derecho del barco (estribor) con balcón y con una vista que es esplendida y envidiable, para el pobre balcón de mi departamento en Buenos Aires. Las maletas son enviadas después que zarpa el barco, así que nos fuimos a recorrer el buque.



 

 

En la cubierta esta la diversión, piletas, hidromasajes, bares, música, para disfrutar con amigos o conocer gente. El gimnasio y el spa están ahí para usarlos y créanme se usan los dos, ya que la comida es abundante, hay restaurante de 5 cubiertos, de tenedor libre, dos de especialidades. Bares para todos los gustos y para todos los momentos. Se puede perder la silueta en la primera semana que uno está como huésped en estos lugares. Los recomiendo como actividad obligatoria (a los gimnasios). En la misma cubierta, pero para el lado de atrás del barco (popa), están la cancha de básquet, tenis, la pared de escaladores y un simulador de golf. Las reposeras, las toallas y el sol para que uno lo tome y se relaje. Recorriendo más el barco, nos encontramos con un paseo de compras fantástico, en estos negocios se usa mucho la tarjeta magnética, pero cuidado todo esta cotizado en dólares a pesar de decir pesos. El teatro, donde hay shows y obras todas las noches. La pista de hielo, se puede patinar o puede haber un puesta en escena de lo más original. Estos lugares tienen dos turnos, uno tipo 18 hs. Y el otro a las 20 hs. El barco zarpa y nos alejamos de puerto, es todo un espectáculo para fotografiar y para verlo. Los pasajeros se preparan para la cena. Hay dos horarios para los restaurantes y hay que anotarse al que a uno más le convenga. El atuendo es muy importante en estos lugares, siempre a la noche se deja una guía impresa con las actividades del día siguiente y hay que estar muy atentos con la vestimenta ya que es rigurosa y hay que cumplirla: casual, formal y elegante. La más espectacular es cuando se presenta el capitán del barco, todos se ponen las mejores galas. Vestidos largos las damas y smoking los hombres. Luego de la cena se puede ir a los bares a tomar una copa y escuchar música y los más activos pueden ir a los boliches bailables, donde los ritmos son muy diversos. No hay horario para levantarse, pero si uno quiere disfrutar de un buen desayuno, participar de las actividades y descansar o hacer uso de todas las instalaciones hay que levantarse a las 8. Y ahí comienza la diversión. Las llegadas a puerto son anunciadas el día antes, el barco atraca temprano y a partir de ese momento uno puede bajar a recorrer la ciudad. Hay un horario de retorno para abordar y si uno no está abordo, el barco zarpa sin esperarnos. De la única manera que nos espera es si tomamos una excursión que se vende abordo. Se dirán que todos los días son lo mismo a bordo de estos cruceros de lujo y diversión pero les puedo asegurar que todos los días son diferentes al anterior y todos los días se vive la emoción de estar ahí con 2300 pasajeros más de las más diversas nacionalidades y costumbres y sentir que uno está en casa y con amigos. Es un tour maravilloso y lleno de encanto. Se conocen puertos que jamás uno pensaría incluirlos en un itinerario turístico convencional. Y como siempre todo llega a su fin y el barco atraca en el último puerto del itinerario y nos despedimos de esa ciudad flotante que nos deja los más lindos recuerdos y por sobre todo, las ganas de volver a subirse a uno de ellos.

  • alejandro3863

    Siempre se nombra al Titanic como “nave insignia” de los transatlánticos, pero poco y nada se sabe de sus gemelos, el Olympic y el Britannic, construidos en los mismos astilleros del Titanic (Harland & Wolff) pero que nunca lograron la fama de aquel.
    El Olympic continuó en servicio hasta 1935 (se lo desguazó en 1937) y el Britannic fue hundido durante la Primera Guerra Mundial en el mar Egeo.
    Creo que los hermanos del Titanic son interesantes de conocer, por eso transcribo estos datos. Saludos y felicitaciones por la nota.

  • Daniela

    Me encantó tu nota, la verdad es que la contaste con tanto detalle que me encantaría algún día tomar una de estas travesias.
    Felicitaciones.

  • Diego

    Te cuento que he adoptado este mundo maravilloso de pasar mis vacaciones navegando, con el lujo de un hotel 5 estrellas pero ” FLOTANTE ” el placer de no tener que hacer y deshacer valijas y estar todos los día acarreando las mismas, tu nota excelente me hace recordar los cruceros que he hecho y que pienso realizar ya que tienes todos los destinos del mundo para elegir y no olvidarse del casino para los que les gusta el juego.
    gracias por permitirnos a los lectores del
    ” ARCHIVOSCOPIO ” soñar con tus notas y cuentos, espero más

  • marcela

    me encanto la nota es muy ilustrativa y te dan muchas ganas de irte ya mismo.
    es muy linda la forma en que nos trasmitís tu experiencia esperamos mas de estas notas tan reconfortantes
    gracias por compartirlo

  • alejandro

    Exelente nota de una de las mejores maneras de conocer el mundo en pocos días, con el placer de navegar en un hotel de 5***** estrellas, todo lujo y placer, GRACIAS POR HACERNOS SOÑAR