Laika, una tragedia en el espacio

 

 

 

El 12 de noviembre de 1957, La Nación publicaba la más inusual de las necrologías, la de la perrita Laika, enviada por los rusos al espacio a bordo del Sputnik 2.

El diario la despedía en forma tocante y poética. Nada de poesía, por desgracia, hubo allá en el espacio para la pobre Laika, cuya muerte se convirtió en una muestra del sadismo, disfrazado de  búsqueda de conocimiento, al que  tantas veces la ciencia nos tiene acostumbrados. La infortunada Laika era una perra callejera de tres años de edad que andaba por las calles de Moscú cuando tuvo la desgracia de ser capturada por miembros del programa espacial soviético.

Fue luego víctima del apresuramiento por lanzar el Sputnik 2 al espacio coincidiendo con los 40 años de la Revolución de Octubre, por lo que los detalles científicos pasaron por alto desde el inicio de la misión cualquier posibilidad de rescatar al can con vida. Lo importante era sólo el efecto propagandístico de lanzar el satélite al espacio en el momento oportuno. El animalito tuvo que adaptarse rápido al pequeño espacio que le destinaron dentro de la cápsula, donde un arnés lo protegía de los efectos provocados por la falta de gravedad y recibía sus alimentos en forma de gelatina. Sus funciones vitales serían monitoreadas desde la Tierra y se mediría así al detalle el efecto de los viajes especiales sobre los organismos animales.Los rusos sabían, por supuesto desde un principio, que el de Laika sería un viaje sin retorno. No había forma, por entonces, de recapturar la cápsula y pensaban que la perrita viviría apenas unos días dentro del Sputnik. Incluso tenían pensado, si llegaba a los 10 días con vida en el espacio, a suministrarle alimento envenenado.

Como siempre expertos en propaganda, los soviéticos mantuvieron engañado al público mundial por un breve lapso de tiempo, afirmando que la perrita, que había alcanzado enseguida una popularidad estelar entre los chicos (y no tanto) del mundo, sería rescatada tras cumplir su misión, volviendo a la tierra primero en su cápsula espacial y luego en paracaídas. Un inmenso verso, por supuesto. Como el que lanzaron por varios días, afirmando que el animal seguía vivito y coleando, cuando Laika, en realidad, murió entre las 5 y las 7 horas iniciales de su misión, cuando el estrés continuo y el calentamiento exagerado de la cápsula, provocaron su deceso.

Se sabría años después, que antes del lanzamiento, uno de los científicos había llevado a la perra a su casa para que jugara con sus chicos y llevara mejor el estrés previo a su viaje espacial. Un colmo de crueldad. En fin, la historia de la pobre Laika debería figurar en los anales del sadismo, y nos explica muy bien por qué en esas viejas películas de ciencia-ficción de los años 50 que veíamos de chicos, los científicos siempre eran los villanos.

Tal vez se debería enviar a uno de ellos al espacio, en las condiciones que lo hicieron en 1957 con la inolvidable Laika, sólo para que tuvieran, por una vez, idea de lo que se siente estar del otro lado del experimento ¿no les parece?

  • leliamp

    ¡Pobre Laika! Una historia muy dramática que muestra la crueldad de la gente supuestamente racional. Me gustó mucho esta historia.

  • alejandra

    hermosa nota, los animales son puro amor e inocencia, hay que respetar su dignidad, agradecerles todo lo bueno que nos dan y no someterlos a tanta morbosidad y crueldad.

  • Jose

    Expreso mi indignación por esta nota. Apela a una sensiblería barata para magnificar la muerte de un perro en un experimento científico en plena década del 50 (cuando los humanos en la tierra no la pasaban mucho mejor).

    Supongo que el autor también se va a horrorizar por las decenas de personas muertas en viajes de las diversas iteraciones del Shuttle, vehículo espacial que nunca abandonó la etapa experimental (según la misma NASA) y sin embargo hasta se usó para llevar civiles al espacio con resultados trágicos (como la maestra muerta mientras sus alumnos veían en vivo la explosión).

    Saludos

    • Ezequiel Lopez

      Si José, la GRAN diferencia es que el perro no decidió nada sobre su propia vida. Las muertes de humanos en los accidentes espaciales son lamentables, pero nadie los obligó a nada. La perra Laika fue enviada a la muerte, y fijate vos, si fuese tan “normal” para la Ciencia, no hubiesen engañado a los chicos como lo hicieron

    • jorge

      ridicula tu indignacion. Es Historia, a bancarsela si no te gusta porque no la podes cambiar. La nota no dice nada que no sea cierto y agrega elementos que por la desaparacion del aparato de censura sovietico se pueden saber ahora y antes no se conocian.

    • Leandro

      El problema es que el ser humano tiene la posibilidad de decidir, de ser consciente que forma parte de un experimento. En este caso, los animales son obligados, y abusados por su incapacidad cognitiva.

    • Eduardo Murphy

      Los humanos eligieron estar allí. ¿Tenés el consentimiento firmado del perro?

  • Jose

    Horrible y sensacionalista nota. Atrasa 40 años con el tinte antisoviético (el link a los posters qué sentido tiene? están buenos gráficamente pero no aportan nada de información). Es la primera vez que comento una nota acá y lamentablemente es para expresar mi desacuerdo con ella.

    Lo de Laika fue un experimento con un perro, no entiendo la indignación con este en particular. Técnicamente era imposible hacerlo volver, justamente por eso era el alimento envenenado, para que ante una eventual reentrada el animal ya hubiera estado muerto y no se hubiera calcinado vivo.

    Por qué no hablan de los vuelos del Shuttle? Ahí se subían hasta civiles a un vehículo que según la misma NASA jamás superó la etapa experimental, con el consecuente resultado trágico en varias oportunidades.

    Saludos

    • jorge

      Tinte “antisovietico”? juaa… te tocaron una fibrita ideologica?

    • Sissionline

      Jose, empezamos por un experimento con un perro que se muere, y despues probamos con humanos(a ver si se mueren o no). Creo que no hay justificativo para la crueldad con los animales.

  • alejandra

    josé, cuanto rencor demuestran tus palabras, todas las vidas tienen valor, no sólo las humanas, no sé el autor, pero yo también me horrorizo con la experimentación en seres humanos, una cosa no quita la otra. no estoy negando el “conocimiento científico” sino su ética y funcionalidad.

  • gabriel

    En la biografia de Sergei Korolev, creador del programa espacial sovietico esta claramente documentado que fallo el sistema de enfriamiento por ser precario debido a la falta de tiempo para diseñarlo (por la fecha de lanzamiento ya impuesta por motivos propagandísticos) y que al salir de la atmósfera el sobrecalentamiento mato al animal ya que el efecto fue equivalente a ‘colocar a la perra en un horno de convección’. Una cosa es que falle un experimento y otra muy diferente hacer propaganda ‘disfrazada de ciencia’ sin importar si mueren animales o humanos en el camino.

  • Ernesto

    Gracias Ernesto Castrillón por su recuerdo. Su nota me emociona aún más porque trae a mi mente a mis adorados perros ya idos, por quienes daba cualquier cosa. Continuamente la crueldad humana se ampara en justificaciones inaceptables para abusar de los indefensos animales, es hora de entender que son nuestros pares, pero con una desventaja, los superamos en inteligencia y eso los hace tremendamente vulnerables.

  • Ricardo

    Siempre es peligroso hacer juicios morales sobre lo que se hizo décadas (a veces siglos) atrás. Estamos hablando de los años ’50, y en ese momento usar animales para experimentación no era algo tan polémico. Es más, la carrera espacial era vista como una cuestión de vida o muerte tanto por rusos como por norteamericanos. Se hubiera considerado descabellado postergar siquiera por un día un vuelo espacial simplemente por no sacrificar a un perro. El lanzamiento sí generó debate posterior acerca de la moralidad de enviar un animal a su muerte, pero incluso en su momento esto fue secundario frente a las implicaciones del éxito soviético para la carrera espacial (léase: los soviéticos iban a lanzar un ser humano en cualquier momento).

    Para poner el artículo en contexto, mucho antes del vuelo de Laika ya se había empezado a lanzar animales en vuelos suborbitales, y lo hacían tanto la URSS como USA. Y esto se hizo desde principios de los ’50 hasta el vuelo de Gagarin en el ’61 (y también después).

    El artículo dice (y bien) que el lanzamiento de Laika apresuró para coincidir con la celebración de la Revolución de Octubre. Sin embargo, se equivoca (y mal) al tildar a los científicos rusos de sádicos. El lanzamiento de un perro estaba planeado desde hacía tiempo, y sí se buscaba conocimiento: había un gran debate en ese entonces sobre si un organismo vivo podía sobrevivir el lanzamiento y vivir en el espacio. Laika fue recogida de la calle no por sadismo, sino porque se consideraba que los perros callejeros serían más resistentes y adaptables que los nacidos en cautiverio. El científico que la llevó a jugar con sus hijos lo hizo porque sintió lástima de ella, y quería darle un momento de felicidad antes de que muriera. La cápsula tenía un sistema de enfriamiento para mantener vivo al animal por días, pero no funcionó por problemas durante el lanzamiento (y por un diseño apresurado).

    Detrás de la propaganda, soviética y norteamericana, había un esfuerzo titánico y excitante por llegar al espacio. Los logros espaciales de las décadas del 50 y 60, tanto de rusos como de estadounidenses, fueron increíbles, únicos y espero que no sean irrepetibles. Sí, había ex-nazis, fanáticos pro- y anti-comunistas, presiones políticas y demás. Pero más que eso, había un sentido de propósito, de misión, de aventura y de realización de algo por el bien de la humanidad que lamentablemente se ha ido desdibujando hasta desaparecer casi completamente 5 décadas más tarde.

    • Pol Cathal

      Coincido con tu opinión respecto a los usos y costumbres de los 50 y que era y es “normal” sacrificar animales para experimentos científicos, lo que no quiere decir que esto sea lo correcto.Estas aberraciones que se hacen en nombre del “progreso” son una muestra mas del nefasto proceder de la corporación científica de este sistema.
      Recordemos que todo adelanto científico está motorizado por la otra corporación: la militar.
      Los “beneficios” para la sociedad se obtienen de manera secundaria.
      Seria de necio negar el progreso de la humanidad gracias a los adelantos tecnológicos, pero habría que preguntarse a que costo se consiguió y se consigue estos avances y si estos están al alcance de todos los humanos.

  • ArgentinoX

    la nota comenta un hecho. real.
    Es de malas personas (por no decir otras palabras) el criticar al periodista. Sovieticos o Norteamericanos… creo que en muchas ocasiones mucho no les importo las vidas que estaban en juego a la hora de demostrar que podian o eran los mejores. La intencion del periodista al mostrar afiches o noticias de aquel momento es como una nota tragica puede ser camuflada ante el publico el cual toma el ejemplo de la misma como algo maravilloso y digno de ser admirado. Cuando en realidad es un hecho por demas aberrante.
    Como di a entender antes, ya sean Alemanes, Norteamericanos, Ingleses, Sovieticos (Ahora Rusos) o Argentinos (tambien) Siempre la “PROPAGANDA” nos mostrara lo mejor… cuando en realidad… con solo escarbar un poco, podremos encontrarnos con atrocidades que bien pueden llegar a parecernos solo producto de nuestras peores pesadillas.

  • Eduardo Murphy

    Pese a que la historia de este perra nos emocione, no debemos olvidar que aun hoy siguen muriendo cientos de miles de animales de animales en laboratorios, torturados por probar cosas tan ridículas como shampoos, cremas de enjuague, cosméticos. No lloremos por ellos. Usemos productos que dicen “No testeado en animales”

  • jr_ewing

    Coincido con el comentario de Ricardo: juzgar acontecimientos que sucedieron hace 70 años con el prisma actual es injusto. Las sociedades evolucionan, pero la historia está allí, estática. Inclusive, hasta me suena un tanto soberbio analizar ahora sucesos de hace 70 años, con parámetros actuales.

    Específicamente, el tema de los derechos de los animales fue de especial atención por el grueso de la sociedad sólo en las últimas dos o tres décadas. Antes de eso, hasta se sacrificaban animales para filmar películas.

    Como ejemplo, para comprender cuanto de injusta puede ser una condena de este tipo, basta señalar que hoy nadie dudaría en repudiar la esclavitud, pero sería necio defenestrar a nuestros próceres del siglo XIX porque tenían esclavos trabajando para ellos.