Laberintos…

fotografías crédito Murdoxe

 

Mañana sábado 4 de Agosto se presentará la obra Laberintos en la Casa del Poeta de Morón.

Sobre un texto de Alberto Ramponelli, dirigida por Fernando Gonzalez. Interpretada por Marcelo Gómez, Fernando González, Beatrice Van Der Weyden y Julio Carbajal.

Tuve la oportunidad de ver esta obra en el mes de Abril de este año, y la verdad que logró transportarme a un laberinto muy profundo donde se plantea la existencia humana. Todos los caminos conducen a Roma, dice un viejo refrán. ¿Qué pasaría si un hombre termina atrapado, perdido en una plaza llamada justamente Roma? .

La obra comienza con un hombre que ha perdido su rumbo. En esa búsqueda desesperada se encuentra con tres personajes cuyas actuaciones resultan excelentes. Ellos son El Viejo, La Reina , y el Señor Vivot. Cada uno de los mismos le va dando pistas al protagonista para poder salir del Laberinto. Con frases como :  ” Aquí los nombres no importan”. ” Lo lindo de este lugar es que vinimos a perdernos”, ” Llegue aquí y ya no me puedo ir”.

Dudas que se transportan al espectador. Drama existencial, con fuerte carga simbólica y a la vez anclado en experiencias cotidianas, “Laberintos” nos pone frente a la encrucijada que toda vida plantea y a las alternativas para afrontarla. Laberintos es en definitiva un gran dolor un gran trabajo altamente disfrutable.

No se pierdan Laberintos cuyo autor Alberto Ramponelli.
Este sábado 4 de Agosto de 2012  en La Casa del Poeta (Buen Viaje 1171, Morón Centro)

Atletas argentinos en Los Angeles en 1932

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A continuación compartimos esta página publicada el 12 de junio de 1932. Donde se mostraba quienes integrarían los equipos argentinos que competirían en Los juegos olímpicos de 1932 en Los Angeles.

Allí se destacaba la presencia del maratonista criollo Juan Carlos Zabala, conocido como “El ñandú criollo”, quién ya era barajado como uno de los nombres que podía adjudicarse el triunfo. Algo que luego sucedió.

Zabala con su 1,52 de altura llegó en la primera colocación a la línea de llegada, y se llevó la medalla de oro, con récord mundial incluido de (2h, 31m, 36 segundos)

En la nota se menciona a José Ribas vinculado a la historia del atletismo argentino. En Mayo de 1932 ya había batido el record mundial de los 30.000 metros, cubriendo la distancia en 1 h. 40 minutos, 57”.

Luis Oliva, Hermenegildo de Rossos, Roberto Genta, Héctor Berra, Carlos Hofneister, Samuel Giacossa, Federico Kleger, Pedro Elsa, Sigfrido Vogel.

Y el equipo de boxeadores integrado por Juan J. Trillo, Carlos Pereyra, Carmelo Robledo, Eduardo Vargas,y Luis Sardella. Deporte que se destacó aportando tres de las cuatro medallas (2 de oro y una de plata) y dos posiciones premiadas, ubicándose en la 1ª posición en el medallero de la disciplina, logro no igualado por el olimpismo argentino.


García Ferré el papá de Hijitus, Calculín, y muchos más

 

Como no recordar a  Manuel Garcia Ferré, padre de entrañables personajes como Trapito, Petete, Calculín, Larguirucho, Oaki, Cachabacha, Neurus, Pucho, Serrucho, El Patriarca de los pájaros entre muchos más.

García Ferré nació el 8 de octubre de 1929 en Almería, España. Llegó a nuestro país desde España a los 17 años. Aprendió a dibujar casi al mismo tiempo que a escribir. Autodidacta, estudió arquitectura hasta cuarto año y luego se orientó a la historieta y al dibujo publicitario.  Su primer personaje fue Pi- Pío un pollito linyera. En  algunas entrevistas el autor confesó sentirse un poquito Pi- Pío en Buenos Aires a su llegada al país. “En las grandes ciudades siempre son difíciles los primeros tiempos”.

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¿Donde fue tomada esta foto ?

¿ Donde fue tomada esta foto?

Hubo una época en que el ferrocarril argentino cumplia una función más que importante. Trasladaba gente de un lugar a otro de nuestro territorio y abastecia a los más remotos pueblos.

En esta imagen que les dejo pueden observar la entrada de un tren carguero a una antigua estación del interior de la Argentina. Los tarros de leche posados sobre el andén, aguardan ansiosos ser recogidos para llegar a su destino final.

 

 

¿Te animás a decirnos de que estación, pueblo o ciudad se trata?


Historia de un organito

 

Para los que tuvimos la dicha de conocerlo, en la foto aparece “Manu” el último de los organilleros del país.Su nombre era Héctor Manuel Salvo, siempre acompañado de sus cotorritas de la suerte “Mary” y  “Perica”.

Era común encontrarlo en las inmediaciones de la calle Florida, Pellegrini, Lavalle y Pueyrredón, entre Sarmiento y Cangallo, y a veces recorriendo los domingos en la zona de Palermo.

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Desfile de motociclistas policiales en 1958

 

Cuando los huevos de Pascua no solo eran de chocolate

Cuenta la leyenda que cuando nació el emperador Marco Aurelio una gallina puso un huevo manchado de rojo, signo de buena estrella. Su madre lo ocultó para evitarle persecuciones.

En consecuencia se volvió costumbre entre los romanos regalar  huevos coloreados como signo de felicidad. Cada región tenía su método particular para decorar los huevos.

Crudos o cocidos. Se los hervía con distintas verduras, que por lo general llevaban cebolla, yerbas, flores o frutos. Las encargadas de realizarlos eran muchachas solteras, y se llegó a establecer todo un lenguaje, particular para  decorarlos en cada región.

Grandes supersticiones se crearon alrededor de estos huevos, si el color era firme y parejo, podía simbolizar un buen año de cosechas, o también lo contrario. Con el correr de los años las técnicas se fueron desarrollando de manera más compleja y muy perfeccionista, convirtiendo a los huevos de Pascua en objetos de arte, los cuales eran guardados de generación en generación.

Era muy común regalar huevos artificiales, de mármol, piedras duras, o semipreciosas, de cristal, metal, porcelana, o madera. Muchos de ellos realizados en  mármol por los presos que trabajaban en las minas. Ha veces los mismos se recubrían con una fina lámina de oro y se los decoraba. Había otros huevos macizos que eran regalados por los príncipes.

Francisco I fue quién introdujo la costumbre de regalarlos con algo en su interior.Carl Fabergé joyero de la corte imperial rusa diseñó el primer huevo que realizó para la familia de Alejandro III para la zarina en 1884.

Era de oro y en su interior tenía una gallina del mismo material con ojos de rubí. Y una corona  en miniatura. En Inglaterra hacía fines de la Edad Media, cada fiel aportaba un huevo a su iglesia.

Durante las Pascuas en el momento de entonar el himno, los obispos arrojaban un huevo sobre los cantantes del coro. Los cuales con gran destreza tenían que atraparlo en el aire y se lo pasaban de uno a otro. Regalar huevos de Pascua, siempre fue considerado un símbolo de vida y prosperidad, por suerte acompañada de un exquisito chocolate para todos los golosos como yo.

Miriam Makeba, no sólo el Pata-pata

 

En el gélido junio de 1968, los entendidos que compraron entradas para los shows de Miriam Makeba en el cine-teatro Opera sabían muy bien que la gran cantante negra (expulsada de su Sudáfrica natal por haberse opuesto en forma más que explícita al odioso Apartheid) era una artista completísima, que mezclaba el canto tribal de las distintas etnias africanas con el glamour de una mujer sofisticada que hasta diseñaba el tipo de ropa que usaba en escena (por supuesto inspirado en la vestimenta folklórica de su tierra) es decir mucho más que la fiebre del “Pata-pata”, su hit mundial, un ritmo contagioso que volvía locos a los jóvenes en las discotecas del verano europeo.

La Makeba había decidido trasladarse a los EE.UU. donde debutó en el programa de TV de Steve Allen en 1959, luciendo su hermosa voz de amplio registro, tan profunda como sensual.

Luego en Londres coincidiría con el también cantante y actor de color Harry Belafonte, quién la orientó para moverse en las siempre intrincadas redes del mundo discográfico.

Mientras tanto, la Makeba, alta y esbelta, con una figura sencillamente imponente, fue acumulando maridos, entre ellos el trompetista Hugo Masekela , el mismo que alcanzaría su consagración mundial en el festival hippie de Monterey en 1967 y con su destacada participación en el hit de The ByrdsSo You Want to Be a Rock and Roll Star”, incluido en el legendario album “Younger Than Yestarday”, también de ese año.

Luego de Masekela, incluso, sería el turno del famoso y controvertido militante de los derechos civiles de los negros, Stokely Carmichael.

Cuando vino a Buenos Aires, tal vez para muchos de los jóvenes aprendices locales de playboys que gambeteaban la noche en la pista de Mau-Mau y trataban de sacar el pasito del “Pata-pata”, una danza endiabladamente contagiosa que se bailaba rigurosamente suelta, fue una sorpresa descubrir los quilates de una artista sensacional que con el tiempo se convertiría en una de las más fieles abanderadas de su amado continente africano.