Cuando la estación de La Plata fue Graz

¡Qué sorpresa  se llevaron los desconcertados pasajeros del ferrocarril Roca cuando aquella mañana de fines de enero de 1997 fueron a tomar el tren a la estación de La Plata!

Seguir leyendo

Sin comentarios

El arquero que escuchó y no vió un penal

Comizzo intenta sintonizar la radio para escuchar el penal. Esta es la foto obtenida por Marciano Saucedo y que LA NACIÓN nunca publicó

Aquel Domingo en la Bombonera (El estadio del club Boca Juniors) no fue un dia más para 3 de los protagonistas de esta historia. Pero uno de ellos, en especial, se iba a llevar todas las miradas.

Seguir leyendo

San Martin primero en las encuestas

De acuerdo a un curioso sondeo realizado por una encuestadora a 1000 personas en  la ciudad de Buenos Aires y alrededores, en diciembre de 1996, el General José de San Martin resultó ser el preferido de la mayoría de los entrevistados.

Seguir leyendo

Que llueva que Baigorri está en la cueva

En la nochebuena del año 1937 sucedió un hecho muy difícil de explicar. Un ingeniero argentino hizo llover artificialmente en Santiago del Estero. Y nada menos que 60 milímetros. Hacía ya tres años que no llovía.

Pero, ¿Qué había sucedido realmente?. Los diarios de la época, como “La Prensa”, que se caracterizaba por sus nutridos pronósticos del tiempo, anunciaban buen tiempo para ese fin de semana.

Seguir leyendo

Sin comentarios

El río que trepa la montaña

A un brazo del rio Las Tunas, afluente del Tunuyán, en Mendoza, los lugareños lo llaman “el río que sube”, porque sus aguas en vez de ir cuesta abajo lo hacen cuesta arriba. Esto se puede comprobar fehacientemente al arrojar un objeto que flote.  Seguirá inexorablemente también el rumbo ascendente de las aguas.

 

Seguir leyendo

El otro Obelisco

En el año 1994 el arquitecto y artista plástico Leandro Erlich presentó un proyecto para instalar un obelisco de metal en el barrio de la Boca.

El Monumento sería una réplica exacta del Obelisco, emplazado en la Plaza de la República. Conservaría las dimensiones y los 67,5 metros de altura del original pero,  y a diferencia del actual, sería construido sobre una estructura de hierro y revestido con láminas de acero.

Seguir leyendo

¿ La primera paseadora de perros?

Hace muchos años, Octavio Hornos Paz, un gran periodista de este diario (poseedor de una cultura verdaderamente enciclopédica y una contundente humanidad que nos hacía recordar al gran Chesterton) nos decía que en lo posible, como redactores, debíamos olvidarnos de insistir en las notas que señalaban al primero en haber hecho tal o cual cosa, haber logrado alcanzar tal o cual récord, o haber cumplido tal o cual hazaña.

“Nene –nos decía por entonces, cuando nos merecíamos ese término- hay que evitar ese tipo de comentario enfático y definitivo. Siempre hay alguien que hizo algo importante antes del que se atribuye el récord, o la hazaña, y por supuesto, estará dispuesto a mandarnos una carta de lectores para corregirnos”.

Dando la razón el querido amigo Hornos Paz, descubrimos hoy en un ejemplar del diario del 15 de octubre de 1967 la reseña de varias jóvenes que se ofrecían para pasear perros en el área de Barrio Norte. Un oficio insólito por entonces, que en la actualidad no asombra a nadie.

Registrando entonces que La Nación ya mencionaba la existencia de paseadoras de perros a fines de los años 60 (pero a la vez recordando al bueno de Hornos Paz, sin atribuirles ninguna prioridad en el asunto), compartimos con los amigos del Archivoscopio esta curiosa nota publicada por La Nación en su ya lejana edición del 15 de octubre de 1967.

La Extraña “Cabeza del indio” en El Bolsón, Río Negro

La esfinge de piedra con forma de rostro humano en las cercanias de El Bolsón (1965)

Lo que acabas de ver es la llamada “Cabeza del Indio” en El Valle del Rio Azul, El Bolsón, provincia de Rio Negro.

La foto fue tomada por el cronista de La Nación Juan Carlos Moreno, , en 1965.

Por ese entonces, esta formación creada por la mano de obra de la naturaleza, era apenas conocida.

 

Según cuenta Moreno en su nota, publicada en el suplemento dominical de La Nación del 24 de octubre de 1965, su descubridor fue el residente italiano Benedetto Liguori. Un experto montañista afincado en la zona.

Seguir leyendo

El día que un B-25 impactó contra el Empire State

El sábado 28 de julio de 1945, cuando la Segunda Guerra Mundial había concluido en Europa y mientras las operaciones militares continuaban en el Pacífico, los EE.UU. se conmovieron con una noticia tan insólita como dramática. El edificio Empire State de Nueva York, había sido impactado por un bombardero Mitchell B-25 en su piso 79.

¿Cómo pudo ocurrir esto? Muy sencillo. Esa mañana, especialmente neblinosa, el teniente coronel William Franklin Smith Jr. comandaba su bombardero Mitchell B-25 del Ejército Norteamericano en dirección a Newark. Al acercarse al aeropuerto La Guardia de Nueva York, consultó con la torre acerca del clima imperante y le advirtieron que las condiciones meteorológicas eran pésimas en la dirección que llevaba su avión, y que por lo tanto, le convenía aterrizar directamente allí.

¿Qué pasó luego? Tal vez el teniente Coronel Smith, cegado por la espesa neblina que envolvía la aeronave se desorientó, pero el hecho fue que, de pronto el B-25 se apareció en el corazón de Manhattan, pasando muy cerca del edificio Chrysler para finalmente estrellarse contra el ala Norte del Empire State, a la altura de su piso 79.

Por supuesto que de inmediato se produjo una fuerte explosión y se desató un feroz incendio, que costó la vida de todo los tripulantes del B-25, además de la de varios empleados que pese a ser sábado (como el país todavía estaba en Guerra tenían un horario especial) se hallaban ocupados en distintas tareas dentro del edifico. La cifra oficial de bajas fue de 14 muertos, y se contabilizaron más de 25 heridos de distinta gravedad, aunque algunos autores, posteriormente, insinuaron que el número final de víctimas fue mayor y que se escatimó cuidadosamente la información al público.

Los peatones que se movían a esa hora de la mañana por las calles de Nueva York, pasaron un verdadero instante de terror, al ver aparecer bajo el techo de nubes a un bombardero volando sobre sus cabezas, enfilando directo en dirección al Empire State. Muchos corrieron y se escondieron en las entradas de los edificios vecinos. El accidente, fue grave, pero el saldo pudo haber sido mucho peor.

Después de tantos años y pensándolo bien, se nos antoja que algunos de los viejos noticieros de época a los que se tiene acceso en Internet y que reproducen esta tragedia, tal vez pudo haberle sugerido a Osama Bin Laden su siniestro plan contra las Torres Gemelas.

Si fue así, nunca lo sabremos

Jorge Newbery, un accidentado homenaje

En su edición del 3 de mayo de 1937, La Nación consignaba la curiosa información de que el realizarse el día anteriorla ceremonia de inauguración de un monumento al pionero de la aviación argentina Jorge Newbery (que había muerto en un accidente de aviación en 1914 en Los Tamarindos, provincia de Mendoza), una escuadrilla evolucionó en las inmediaciones del cementerio del Oeste, y que uno de las aeronaves de la aviación civil que participaban en el acto, un Moth 168, perteneciente al Centro Universitario de Aviación, terminó capotando en la calle Warnes, frente al hospital Alvear, resultando sus dos tripulantes ilesos.

El evento, entonces, que pudo haber tenido un final trágico, no tuvo consecuencias graves, más allá de la rareza implícita en el hecho de que el homenaje al pionero muerto en un accidente de aviación, terminara en otro.