Puente del Inca hecho por la naturaleza

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Belleza natural, paisaje encantador, una leyenda curadora, aguas purificadoras ¿qué más se puede decir de este lugar? Lectores de El Archivoscopio… les presento al Puente del Inca, Las Cuevas, Mendoza.

Cuando lo conocí me quedé sin respiración ante aquel espectáculo majestuoso. Era febrero de 2005. Lo recorrí en silencio. Observé su construcción y vi sus baños termales y toqué sus tibias aguas. Vi niños en los pocitos que hay en la superficie, bañándose sentados. Sus papás me contaron que sufrían de asma, tenían problemas en los huesos y que estaban progresando en su recuperación.

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Los alfajores Havanna

 

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 Cómo ya les conté soy hija única. Mi mamá no me dio hermanos pero mis tíos me dieron primos y por suerte tengo 3 primas, que entre ellas son hermanas, y nos llevamos un año con la mayor, 3 días con la mediana y 2 años de diferencia con la menor. Allí tienen a mis hermanas. Por lo tanto las vacaciones de verano como las de invierno estábamos juntas y ¿dónde creen Uds. que nos íbamos toda la familia como “Los Campanelli”?, pues ¡si! A Mar del Plata. Para nosotras 4 era una alegría ya que íbamos a tener playa todo el día, si no llovía, y si nos portábamos bien ligábamos un alfajor Havanna.

En el verano llegábamos a la playa de Peralta Ramos, tipo 9 ó 10 de la mañana con mi tía Amalia, y su marido, mi tío Roberto. Y nos instalábamos en las carpas donde todos nos conocían, así que podíamos deambular por la playa sin mayores problemas, pero con la condición de ser obedientes y no perdernos. Mi tía tomaba sol y mi tío leía el diario. De vez en cuando se escuchaba esta pregunta: ¿Robert, y las nenas? Y allá salía mi tío a dar una vueltita para ver por donde andábamos. Y nos veía sentadas a las 4 en la costa haciendo los famosos castillos de arenas y el bañero dándonos vueltas alrededor, ya que era amigo de la familia, y así pasábamos todos los días de los veranos de los años 60 y 70 en Mar del Plata.

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El Capitán Piluso y la merienda de los chicos

 

 

 

Cuando yo era chica, la nona (mi abuelita) me llamaba a tomar la merienda, así: “¡Teresitaaaaaaaaa! ¡La lecheeee!” y yo iba corriendo a su encuentro donde me esperaba con la leche servida con el pan la manteca y el dulce de leche, y para que no me aburriera mientras tanto, ya que era hija única, me contaba cuentos. Y de esa manera tomaba mi leche.

Un día estaba la tele prendida en mi casa y escuche una voz en off que llamaba: “¡Pilusoooo! ¡La lecheeeee!  Y así fue como me hice habitué de este programa y ya no tomé más la leche sola a la tarde, ahora éramos miles de chicos, los  que tomábamos la merienda con “El Capitán Piluso y Coquito

Chicos de aquellos días volvamos por un ratito a tomar la leche con aquellos inolvidables personajes y recordemos o conozcamos más de ellos, que marcaron un momento en nuestras inocentes vidas de antaño.

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Doña Petrona, la reina de la cocina argentina

 

 

Como buena taurina me encanta la comida y de la buena. Pero no me gusta cocinar. Pero si miro programas de cocina, y lo hago desde muy chica, y claro mi curiosidad empezó con la “Reina de la cocina” doña Petrona C. de Gandulfo, (la C de su apellido es de Carrizo). Seguir leyendo

La llegada a Buenos Aires del Graf Zeppelín

 

 

Reposar en una plaza de Buenos Aires me hace bien, lo hago seguido. Me siento sobre la lona que extiendo sobre el pasto junto con mi libro y el inseparable mate. Pero aquel  día tenía ganas de relajarme y me acosté mirando el cielo que era limpio y celeste. Fue entonces cuando usé mi imaginación para ver lo que habían visto los porteños cuando el Graf Zeppelín navegó sobre nuestra ciudad. Así fue como surgió la idea de armar esta nota para el blog. Seguir leyendo

La fuente de Lola Mora

Las Nereidas 

Me levanté temprano un domingo de otoño y después de tomarme unos mates como desayuno, me calcé las zapatillas, me enfundé en unos jeans y salí de mi casa (Av. Córdoba y Cerrito) a caminar Buenos Aires. El sol caía tibio sobre la ciudad y no había viento así que caminé hasta Puerto Madero y como el día lo ameritaba seguí hasta la Costanera Sur  y allí fue donde la vi, estaba ahí mostrándose desnuda y coronando aquel lugar blanca y esbelta, me acerqué y la miré con ojos de escultora y de envidia ya que jamás podría hacer esa majestuosa obra, les estoy hablando como ya se habrán dado cuento de la fuente Las Nereidas o de manera más popular “la fuente de Lola Mora”.

 

Fue entonces que decidí compartir en este espacio la historia de esta famosa obra y de una joven mujer artista y avanzada para su época, la señora Dolores Mora Vega (1866-1936). La idea de realizar una escultura para suplantar la Pirámide de Mayo fue del entonces, intendente de Buenos Aires, Adolfo J. Bullrich, que se la encargó a Lola, como se la llamaba cariñosamente. Esta comenzó a bocetar su obra y la esculpió sobre mármol de carrara, granito, piedra basáltica y piedra bituminosa. Simbolizaba: a Las Nereidas asistiendo al nacimiento de la diosa Venus.

Esta monumental obra mide 6 metros de lato por 13 metros de ancho. Es de filiación renacentista y estilo barroco.

Los trabajos se realizaron en un galpón y como la escultura eran muy alta, Lola decidió ponerse pantalones para poder estar más cómoda, pero la moral de la época la censuró y tuvo que hacer poner una cerca de madera para que nadie viera semejante atrocidad… estamos hablando del año 1902.

La fecha de su inauguración fue fijada para el 23 de mayo de 1903, y por los desnudos que contenía la obra no pudo ser puesta en el lugar prefijado, Plaza de Mayo. Entonces, se decidió que la instalación sería en el Parque Colón, en las actuales calles Avenida Alem y Juan Domingo Perón, cerca de la Casa de Gobierno. A la inauguración no fue ninguna mujer, se imaginan porqué…

En 1918 se decidió retirar la escultura de su emplazamiento en el Parque Colón y correrla hasta la Costanera Sur, donde está hoy, fue la propia Lola Mora quien dirigió el traslado.

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En 1971 se pensó en trasladarla a la Avenida Santa Fe y 9 de Julio, pero se observó que la base tenía fisuras y se decidió no moverla.

La historia argentina al final inmortalizó a la obra declarándola Bien de Interés Histórico Nacional, mediante el decreto 437 del 16 de mayo de 1997.

Y para rematar todo esto, hoy vemos a la fuente cercada por una estructura vidriada para protegerla del vandalismo urbano, esto ocurrió durante el mes de septiembre de 2000.

… Y esta es la historia, queridos lectores, de la fuente “Las Nereidas”, obra que nos muestra la excelencia del arte argentino, nada que envidiarle al David de Miguel Ángel. Así que les pido que cuando vayan a la Costanera Sur a tomar mate, observen con detenimiento cada detalle de esta obra magistral de una artista plástica argentina, de avanzada para su época, y disfruten de ese magnífico nacimiento de la Diosa del amor.

 

 


Ver Ubicaciones de la Fuente de las Nereidas en un mapa más grande

Trotsky escribió para La Nación

MEXICO - CASA DE TROTSKY - CULTURA

El 6 de Abril de 1930, en el Magazine  de La Nación se publica la primera entrega de la autobiografía de León Trotsky (1879-1940). El líder revolucionario soviético, creador del Ejército Rojo y enemigo jurado de José Stalin, escribe este trabajo desde Constantinopla, adonde debió buscar refugio de los sicarios del mencionado Stalin que estaban tras de sus huellas para ultimarlo. Seguir leyendo

Pasado y futuro del Hotel Villavicencio

Llegar a Mendoza es un placer inexplicable. Ya sea por mi cultura vitivinícola o por el recorrer esa magnífica provincia que jamás me ha defraudado. Esta vez quiero llevarlos de visita al Gran Hotel Villavicencio ya que por estos días se dijo que se construirá un Hotel más moderno junto al actual. Saliendo desde la ciudad de Mendoza, ya sea en auto o en micro, se recorre la ruta 52 pasando por el Monumento Canota.

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Vedettes del ayer

 

En su edición del suplemento dominical del 4 de junio de 1933, La Nación presentaba a toda página un extenso artículo firmado por el sólido crítico teatral Octavio Ramírez, titulado “Vedettes”, ilustrado por una galería de bellos rostros de entonces que iban desde la legendarias (bellas piernas mediante) Mistinguett hasta la exótica Josefina Baker o la aventurera Perla White.

Curioso resulta hoy (tiempo, sin duda, de vedetongas de otra jerarquía) leer la definición del término vedette acuñada por el propio Ramírez, que afirmaba categóricamente: “Pero la “vedette” es siempre una figura más rutilante, más deslumbrante y más suntuosa. Producto de civilización refinada y de gran capital, su fama escénica va siempre aliada a su cartel mundano, de lujo, de joyas, de pieles, de millonarios y de príncipes.” Seguir leyendo

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Como vestían las artistas de cine en 1941

Un clásico del período, el diario presenta en su suplemento dominical del 18 de mayo de 1941 una galería de imágenes titulada “Como visten las artistas de cine”, donde aparecen figuras rutilantes del cine norteamericano de la época, como la enigmática Mirna Loy, la juvenil Ann Rutherford o hasta Maureen O’Sullivan (la madre de Mia Farrow) que aparece decididamente más recatada (y vestida) que en las películas de Tarzan que protagonizara junto a Johnny Weismuller, donde no se salía de un dos piezas bastante provocador para la época. Seguir leyendo

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