El Archivoscopio

El Once, una pequeña odisea de todos los días

Por: Gabriela Miño

Comentá (16)

Todos los días, cuando voy a trabajar, recorro la zona del Once. Un día pensé: ¿por qué no sacar fotos? Obviamente tenía que hacerlo con mi celular ya que podrían ocurrir dos cosas: que no accedieran los vendedores ambulantes o que me quedara sin mi cámara. Así que, celular en mano, comencé a caminar hasta la esquina de Corrientes y Pueyrredón, recorrido que lleva diferente tiempo según la hora y fecha del mes. No es lo mismo hacerlo en Navidad, Día del Niño, que un domingo por la mañana. Lo que intento decir es que no resulta una tarea sencilla. Hay que tener buen estado físico y especialmente buenos reflejos ya que hay bastantes obstáculos en nuestro camino: bolsos, mujeres con niños en carrito, paseadores de perros, revendedores con carros que compran la mercadería para venderla en el interior.

En este punto es dificultosa la marcha, ya que hay que evitar tropezarse con los carros o que nos pisen el talón. Su andar es despreocupado y lento. Claro, ellos están en busca del mejor precio, pero en nuestro caso poder tomar la línea B. Recomiendo usar un buen par de lentes si se camina por la zona ya que en cada esquina abundan los vendedores de burbujeros. Se complica cuando tenemos que esperar que el semáforo corte. Allí el personaje en cuestión, en un afán desesperado por vender, comienza a largarnos burbujas sobre la cara. ¡Y pone cara de disgusto cuando las rompemos!

Lo que no deja de asombrarme es la creatividad reinante. Nunca hubiese imaginado que se podía construir una parrilla móvil para hacer tortillas con un carrito del supermercado. Colocan el carbón debajo y allí, sobre la tapa improvisada, las cocinan. Aunque el aroma resulte atractivo confieso que no me animo por el momento a probarlas. Llegando casi a la esquina de Pueyrredón veo otro carrito del supermercado, pero éste es un puesto de flores.

¡Los vendedores de paletas! Se colocan a un par de metros entre ambos y juegan por encima de nuestras cabezas; por suerte no ligué un pelotazo en la frente. También están los tomates locos. Estos últimos son de silicona y parecen estallar al tocar el suelo (espero que no tomen la idea de los paleteros).  Se pueden conseguir los objetos más inesperados, y graciosos. Distintos tipos de accesorios para nuestras mascotas, como correas, pretales, etc. Y simpáticos caniches paseando en carritos.  ¿ Será la nueva moda de los paseadores de perros ?

 

 Una mujer nos hace una demostración de como podemos obtener  distintos looks al instante. Comprando un rulero de silicona.  Lo curioso es su demostración,  lo hace en plena vereda. Con un maniquí de telgopor.

Pasen y vean, el Once es toda una fiesta !!

Un recuerdo del Archivoscopio Pueyrredón y Cangallo  en 1932

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Publicado el 21.03.10 en Archivoscopio, Zapping del ayer.
16 Comentarios de los lectores
  1. Marta

    Me hiciste reir la verdad que los comerciantes tienen mucha creatividad e ingenio. No hubiese imaginado que se podía sacar una peluca a la vereda. Felicitaciones dobles por pasar todos los días y por la nota.

  2. Manuel Varela

    Muy bien explicada la nota, pero una aclaración el barrio es Balvanera, y en lo personal me dá mucha amargura, muchos de esos vendedores son okupas de viviendas de la zona, yo lo padecí hasta que malvendí, las tasas por ABL del primer mundo, seguridad cero y lo que es peor inexistencia al derecho de propiedad privada. Sería interesante investigar sobre eso también, en particular de Rivadavia hacia el sur a tres cuadras a la redonda de la Avda. Jujuy, hasta la Avda San Juan, te vas a sorprender y tendrás material para muchas notas Un cariño muy grande y segui asi.-

  3. Mario

    Esquina de Pueyrredon y Cangallo…

  4. Gabriela Miño

    Gracias Manuel por tu aclaración. Y tomaremos la propuesta de recorrer la zona a la que haces referencia para próximas notas. Seguramente como vos decís sin dejar de soprenderme.

  5. Luis Romo

    Vos porque no los viste usando los changuitos de super para hacer…chorizos!!!

  6. luciano

    Muy buen informe y muy cierto , es una especie de carrera donde tenes que ir sorteando vendedores, perros, y reventando burbujas. Un verdadero embotellamiento humano, un shopping callejero donde podes encontrar , desde un chango parrilla hasta el tomate loco !!! muy lindo infome gaby!!!saludos!!

  7. perroandaluz

    No sabia que pasaba todo eso en esas cuadras del Once! Siempre me niego a andar por ahi, pero ahora parece entretenidisimo!

  8. nancy

    Gaby, me encanto la guia turistica que haces de un paseo cotidiano. Excelente.

  9. ANA MARIA SCIORRA

    hola gaby te felicito tu comentario y descripcion ,me parecieron exelentes .esperamos sigas con tus notas .

  10. Silvina

    Muy buena la descripción de algo tan sórdido como puede ser el Once por la tarde/noche en plan descubrimiento de creatividades ocultas y mirada caritativa y optimista. Una mirada admirada, donde la ingenuidad se vuelve ironía y casi ni se nota el padecimiento cotideano de viajar y viajar en pésimas condiciones. Me encantó la nota. Gracias por aportar una mirada tan risueña donde se opta por tomar lo bueno, jocoso y creativo entre tanta miseria a mi diario trajinar que como el tuyo incluye trenes, subtes, colectivos. Los porteños bahh…

  11. Sylvia

    Totalmente de acuerdo, en el barrio de Once uno puede encontrar las cosas mas raras que se pueda imaginar, una mezcla de todo, lo bueno y lo malo en un mismo lugar. Para mi gusto una zona demasiado estresante. Muy buena la nota.

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  13. Mónica Cataldo

    Me parece una excelente nota, con una descripción inigualable, realmente es una odisea transitar esa zona.Si bien la población creció, ¡qué lástima que haya sido de esta manera!. ¡Felicitaciones para su autora!

  14. ricardo b.

    La nota es un fiel reflejo de esta zona de la Capital que se asemeja mucho a Ciudad del este en los 90… Muy buena descripción y también buenas fotos para ilustrar mejor lo que es esta región “freak”, que muchos recorremos diariamente y que sigue sorprendiéndonos.

  15. J.A.Leiton

    Veo por los comentarios que me preceden que el once o Balvanera como lo conocí no tiene desperdicio, y yo creo ser una criatura más que a sufrido la intrepidez de una amiga de lo ajeno lo cual paso a contarles: mi hija vive en Valentín Gómez y Castelli así que 2×3 yo ando por la zona, una tarde de esas serian las 16o17h salí por la avenida y se me acerca una chica ofreciéndome sus servicios sexuales para lo cual se me colgó del brazo derecho mientras me trataba de convencer de lo especial de sus servicios los cuales decline una y otra vez en fin hay seguimos un trecho ella que si y yo que no, de repente me agarra de mis parte intima, hay si en la calle, como para terminar de convencerme que estaba dispuesta a todo, la verdad me sorprendí tanto, que me aparte con brusquedad, de esta persona y ella por fin se alejo, y me quede parado como un idiota mirando a las demás personas pero nadie noto nada a lo que me puse a pensar y esta porque hiso eso, pensé; “para afanarme” toque mis bolsillos y tenía mi tarjeta y documentos y algo de efectivo ha zafe dije y toco la funda del celular y estaba vacía si vacía, me afano el celu en esa movida, me di vuelta y la veo tomando un taxi, a unos 50mt de donde quede yo parado, como un estúpido mas…eso es todo amigos, de todo lo que conozco ese barrio, es mi última y más cruda experiencia, hasta pronto….

  16. jose luis gomez

    En esa esquina funciono una pipzeria llamada la MUNICH DEL ONCE desde los años1961 al 1979, aproximadamente,yo trabaje en ese lugar y los recuerdo muy bien,pero lo moderno y el consumismo lo cambia todo,de ese local salieron unos 12 locales mas pequeños con las tiendas que siguieron furor en esos tiempos.

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