Referís ingleses en el fútbol argentino

 

Los árbitros ingleses contratados posan en la sede de la AFA. Parados: Dean, Gibbs y Hartles; sentados: Provan, Gregory, White, Cox y Brown.

Hubo un tiempo en que los árbitros del fútbol argentino estaban muy mal conceptuados. Según las crónicas deportivas publicadas en los diarios La Nación y  El Mundo y en las revistas especializadas que consulté,  su actuación favorecía a los equipos llamados “grandes”y a los locales.  Se rumoreó más de una vez la palabra Soborno. Si hasta hubo algunos casos de violencia provocada por los hinchas en protesta por los malos fallos de los referís perjudicando a su equipo. En 1946 el árbitro Osvaldo Cossio estuvo a punto de ser linchado por los enardecidos hinchas de Newells, luego del partido entre “Leprosos” y “cuervos”.      

Con estos antecedentes y ante la gravedad de la situación, la AFA(Asociación del fútbol argentino)   tomó una decisión salomónica: Contratar árbitros británicos. Por aquellos años estos tenían una reputación muy alta, estaban muy bien vistos, tanto que eran considerados los mejores del mundo. Existía un buen antecedente, la del referí inglés Isaac Caswell, quien tuvo un excelente desempeño durante los 2 años y pico que le tocó dirigir partidos de la primera división A de la Argentina entre 1937 y 1940.

 

 

Fue asi que el 18 de abril de 1948,  ante la gran expectativa del mundo futbolero, se produjo el debut de los británicos.  Aubrey White dirigió el partido que Independiente goleó a Rosario Central por 10 a 2; James Provan impartió justicia en el match en el que Racing club  vapuleó a Boca Juniors como visitante por 4 a 1; William Brown fue el juez del triunfo de River Plate sobre Tigre por 4 a 1 en calidad de visitante; Leonel Gibbs arbitró el triunfo de Newells sobre Vélez Sarsfield por 3  a 1; Calden Dean  dirigió Estudiantes 2  vs  Lanús 1; Harry Hartles controló el partido entre San Lorenzo 0 vs Huracán 1; Davis Gregory fue el árbitro de Banfield 4 vs Gimnasia y Esgrima 2 y a  John Cox le tocó dirimir justicia en el partido entre Platense 3 vs. Chacarita 2.

 

 Leonel Gibbs, árbitro británico que dirigió durante la temporada de 1948 y regresó a su país por cuestiones familiares.

 

El desempeño de los jueces ingleses fue recibido en general con beneplácito. En algunas ocasiones causaba sorpresa la sanción de algunas infracciones que los árbitros locales habitualmente no cobraban. Por ejemplo, en el partido entre Boca y Racing, el referí cobró un penal a favor de Boca por un leve empujón a un rival del defensor de Racing Filippo.  Situaciones como ésta se produjeron con frecuencia, pero tanto los jugadores como el público acataban con respeto las sanciones impartidas por los ingleses, en mayor medida que cuando los partidos eran dirigidos por los jueces locales.

 

Según cuenta Pablo Ramírez en su libro “Fútbol: Historia del Profesionalismo”, “…esta importante novedad dentro de la historia del profesionalismo, produjo resultados sumamente beneficiosos. Bastaría destacar que casi no hubo escándalos de importancia para refirmar de qué modo categórico el desempeño de los jueces extranjeros tuvo autoridad y acatamiento total, no sólo por parte de los jugadores, sino de los dirigentes y hasta del propio público.  Fue evidente que los árbitros restablecieron la paridad entre equipos grandes y chicos, cosa que no ocurría con los jueces locales, inevitablemente sujetos a las presiones de toda índole que siempre los ha volcado insensiblemente en favor de los más poderosos…”.

 

Los árbitros ingleses no sólo mejoraron la manera de dirigir los partidos sino que también y gracias a un pedido de ellos produjeron un cambio histórico en el fútbol vernáculo. A partir de la novena fecha del campeonato de primera A de 1949 los jugadores comenzaron a utilizar camisetas con números en sus espaldas con el fin de ser mejor identificados.

 

Con el transcurrir de los años ésta primera camada de jueces fueron reemplazados por otros ingleses  y luego se fueron intercalando con referis criollos. Los últimos arbitrajes ingleses fueron en 1958, año en que finalizaron sus contratos. El último británico que dirigió aquí fue Robert Turner, quien se radicó en la Argentina y actuó hasta 1962, cuando se retiró por haber llegado al límite de edad.