Guillermo Vilas visitó El Archivoscopio

 

Simplemente se nos dio. Por años lo admiramos aún sin saber un corno acerca del tenis, ni sus reglas. Claro que los deportes no han sido nunca el fuerte del burgués altamente sedentario que escribe estas líneas. Aún así, nos hemos ubicado frente al televisor en horarios imposibles, cruzando los dedos y siguiendo cada uno de los torneos en que esta auténtica gloria del deporte argentino enfrentó a la aristocracia del tenis de su tiempo, en los años 70 y 80, obteniendo triunfos inolvidables, haciendo leyenda y convirtiéndose en definitiva, el mismo en una.

De quién otro podemos estar hablando que de el Gran Willy, Guillermo Vilas en persona. El mismo que en la década del 70 nos admiró con sus vinchas, su melena al viento, su extraordinaria garra deportiva, la curiosa concentración con la que parecía hipnotizar a la pelota para que siguiera un rumbo no adverso en el partido, el glamour con que dotó al deporte Guillermo Vilas, que con vincha y raqueta en mano era una figura icono de su tiempo, tanto como un guitarrista de rock deslumbrándonos desde un escenario con su guitarra Gibson Les Paul.

 

Fotos exclusivas de LA NACION del Gran Willy a lo largo de su carrera

 

En lo personal, además, la admiración se hacía extensiva a la saludable frecuencia con la que aparecía en las revistas de actualidad acompañado por las más hermosas mujeres de su tiempo (que era el mío, además), princesas, actrices, aspirantes a serlo. El hombre era de un gusto exquisito.

Por todo eso, y por mucho más, a todos los integrantes del Archivoscopio nos encantó que Guillermo Vilas nos visitara recientemente en dos ocasiones.

 

Guillermo Vilas en el Archivo de LA NACION

Fotos de: Fernanda Corbani, Gabriela Miño, Ernesto Castrillon y Alejandra Zoppi

 

¿El motivo de sus visitas? Muy sencillo. Dado que el tenista pasó gran parte de su juventud y la época dorada de su carrera deportiva viajando de un lado al otro, dejó a su padre encargado de la tarea (de la que al parecer no se ocupó en forma demasiado puntillosa) de ir guardando recortes e imágenes que registraban las hazañas que la jalonaron.

Así que le pareció (por suerte para nosotros) la mejor idea visitar el Archivo de La Nación, para ir cubriendo esos baches, esos faltantes, en los registros de recortes e imágenes de su carrera.

Vilas en los titulares de LA NACION

 

 

En largas tenidas, le mostramos en el microfilme las primeras planas del diario con sus grandes triunfos, las fotos de sus partidos históricos, y los recortes ya amarillentos que permanecen en las 4 cajas con material suyo que atesoramos en el Archivo y que miró una y otra vez con fascinación y que le traían una catarata de recuerdos.

Porque aquí hay un dato más que interesante que debemos destacar. Guillermo Vilas tiene ya el mejor archivo propio en su mente analítica, detallista. Para cada foto antigua, para cada recorte tuvo un recordatorio preciso, disparo una anécdota ocurrente y nos cautivó con su charla amena de tipo experimentado que ha visto mundo.

En la primera visita, como bonus, nos regaló además la presencia de su hija Andanin, una auténtica princesa, una muy educada niñita de inteligencia despierta que se bancó varias horas en el Archivo entretenida en su mundo, revisando libros infantiles y disimulando con cortesía su cansancio cuando ya la cosa se le hacía naturalmente pesada.

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Guillermo Vilas es, por supuesto un tipo interesante por la riqueza y variedad de su personalidad. Tanto puede sorprendernos con curiosidades de la historia del tenis, deporte que sigue siendo su pasión, como lo demostraban las zapatillas cubiertas de polvo de ladrillo que tenía puestas, con sus divertidas anécdotas de viajes o su conocimiento profundo sobre el mundo del rock.

Me consta que este último es un dato importante de su carácter. La música no es un entretenimiento o un hobbie superficial para Vilas. En apenas dos minutos confirmó su gusto de sibarita en este terreno, recordando al voleo el album “Bridge of Sighs” de Robin Trower, uno de los más grandes guitarristas de los años 70 (hoy bastante injustamente olvidado).

Pero además, y en eso nos hace acordar a ídolos del ayer (como el inolvidable Fangio, por ejemplo), Vilas es un tipo llano, cordial, que nunca se cansó de firmar autógrafos y sacarse fotos con todos los integrantes de El Archivoscopio (que somos tan cholulos como el que más) y de otros amigos “colados” de la Redacción que se aparecieron “de casualidad” por el Archivo cuando se avivaron de su visita.

Para todos tuvo un gesto cordial, un apretón de manos, un autógrafo fácil, hasta la repetición de la foto tomada con teléfono celular (de esas que invariablemente salen mal), y jamás recayó en el actual vicio de nuestros más recientes ídolos populares de hablar siempre en tercera persona, mostrando de paso un desprecio olímpico por el resto del género humano.

Bueno, en resumen, la visita del Gran Willy ha sido un honor y una alegría de esas que no se disipan con el tiempo, y que quisimos compartir con los amigos de El Archivoscopio.

Agradecimiento especial para Guillermo Stamponi.

  • Ignacio

    Un gigante Willy! El marplatense mas importante de la historia!

  • Diego Gonzalez

    Que grande el Willy!! Tipo humilde y ganador!! Un orgullo que sea argentino!!!
    Gracias Ernesto por compartir ese encuentro!!
    Saludos!

  • Karina Micheletto

    Esta es mi primera entrada al Archivoscopio y estoy sorprendida por el trabajo que hay aca adentro. Felicitaciones!

  • mario oscar garay

    recuerdo cuando le gano a connors necesito cd de cuando jugo con nohad en el lawm tennis como hago para adquirirlo vi el partido gracias fue extraordinario como persona y como deportista