Cuando el día se convirtió en noche

 

Parece que la tormenta de Santa Rosa se hizo sentir el 2 de septiembre de 1969.

LA NACIÓN publicó al día siguiente un epígrafe a 4 columnas que decía lo siguiente:

“Luego de 39 días sin lluvia la ciudad de Buenos Aires soportó estoicamente una precipitación pluvial que alcanzó a 20,8 milímetros.

Desde las primeras horas de la mañana densos nubarrones invadieron el cielo porteño, y a las 10.45, tal como lo muestra la fotografía que capta un sector de la zona de Retiro, las luces de las calles, edificios y automotores debieron ser encendidas, ya que un oscurecimiento total invadió la capital.

Esta situación meteorológica duró, con algunos intervalos, hasta aproximadamente las 15, en que cesó la lluvia y el cielo se aclaró parcialmente. La anormalidad trajo aparejados, como es de suponer, varios inconvenientes a los habituales medios de locomoción, que debieron circular a moderadas velocidades y causó algunos trastornos en el Aeroparque de la ciudad y en el Aeropuerto de Ezeiza, donde varios vuelos debieron ser demorados hasta estabilizarse el “plafont”.

La tradicional tormenta de Santa Rosa, aunque con algunos días de retraso, no faltó a su anual cita que, indudablemente, no olvida.