José Copié, una vida de novela: Vivir para contarla

 

Acaso, el título de una de las más exitosas obras de Gabo, el fantástico escritor colombiano Gabriel García Márquez nos permita relacionarla con la historia de vida de un entrañable personaje del ajedrez argentino; el gran maestro postal, escritor y periodista, José Antonio Copié.

El gran maestro de ajedrez postal, José Antonio Copié

En un día como hoy, 24 de marzo de 2014, en un aniversario tan peculiar para la Argentina, a 38 años del último y más sangriento golpe militar que padeció la República, reescribir parte del camino recorrido por Copié, tal vez nos permita ejecutar el ejercicio de la memoria: El de no olvidar y de dar un jaque mate el olvido. Nace la historia.

Copié en tiempos de árbitro: junto a Spassky y Najdorf

y como aficionado; solicitándole un autógrafo a Karpov.

A José Antonio Copié la sal del tiempo le oxidó la cara. Sus hombros cargan con ciertos estigmas del pasado; son fantasmas con los que aún convive. A los 72 años no se da por vencido y aún da batalla frente al tablero de la vida.

Copié, gran maestro postal, fue empleado estatal, militante gremial y hace 38 años sufrió la persecución de la última dictadura militar en la Argentina. En la soledad del exilio, a más de 1.500 Km. de las luces de Buenos Aires, aprendió a arar la tierra para alimentar a su esposa y a sus cinco hijos. Lo sostuvieron sus afectos. Ahora, emérito, nos habla de su vida que vale la pena ser contada.

“Provengo de una familia muy humilde pero instruida. Mis inicios en el ajedrez fueron sobre un tablero de tierra. No teníamos plata para comprar uno por lo que mi papá que era un obrero de la construcción, me enseñó a mover las piezas dibujando el tablero y las piezas sobre el piso de tierra del patio de la casa”.

El primer club de ajedrez que visitó fue el de Villa Martelli, allí comenzó a jugar y alcanzó el grado de jugador de 1era. categoría; sin embargo su dedicación al juego se fue diluyendo a medida que avanzaba su militancia en la política.

La nueva sede del Círculo de Martelli en la calle Laprida.

“A los 16 años empecé con la militancia sindical y colaboré con la resistencia peronista  en 1956”.

En ese año, el gobierno del general Juan Domingo Perón sufrió el derrocamiento por parte de otros pares, en la llamada Revolución Libertadora; continuando un proceso de interrupción de procesos democráticos que se extendieron hasta 1976.

Titulares en la prensa tras el golpe

“En 1972, a los 31, integraba la comisión directiva del gremio de FOETRA, colaboraba en la secretaría de cultura. En 1976 organizamos el XXII Campeonato Nacional Juvenil Argentino. Fue un certamen bárbaro que se adjudicó, el gran maestro Daniel Cámpora. Pero el 24 de marzo de ese año se produjo el golpe militar que derrocó a Isabel Perón y cuatro días más tarde me secuestraron en mi domicilio”.

¿Qué recuerda de ese día?

Era ya tarde, de noche, cuando comenzaron a golpear la puerta de madera de mi casa. Me asusté mucho, estaba con mi mujer y mis dos hijos. No me podía resistir. Ingresó un comando por la fuerza, dieron vuelta todas las cosas de la casa buscando, vaya uno a saber qué cosa, y después me pusieron una capucha y me sacaron a los empujones.

Durante algo más de un mes Copié fue alejado de sus queridos, vivió en la soledad de un cuarto junto a otros prisioneros políticos hasta que un día decidieron soltarlo sin explicaciones, tampoco se las habían dado cuando lo detuvieron.

Por razones de seguridad parecidas al miedo, reunió la poca ropa que había en los cajones, vendió su colección de 18 Informadores (su fuente de inspiración con el ajedrez), su único capital y se aferró a esos magros billetes. Luego salió en busca de un tren que lo alejó de la gran ciudad. Viajó casi tres noches hasta que llegó a un pequeño pueblo, Londres, en la provincia de Catamarca. Allí trabajó la tierra para alimentar a la familia, levantó y plantó comino, verduras y cosechó nueces. Cuando la Junta Militar comenzó a padecer el desgaste de su gestión emprendió el camino de regreso.

¿Cómo fue el regreso?

También se hizo difícil. No era sencillo conseguir trabajo. Empecé en una fábrica de caucho hasta que en 1983 con el retorno de la democracia me reincorporaron a la empresa telefónica (ENTEL), gracias a un petitorio de mis compañeros. Al poco tiempo volvieron a elegirme delegado pero yo ya no quería ver más sufrir a mi familia.

¿Y el ajedrez?

Volví a estudiar. Me volqué un poco más al juego postal y en 1999 logré el título de gran maestro. (Casi sin advertirlo José deja escapar su única sonrisa durante la charla)

Los libro de Copie

El II tomo de su colección

El minucioso trabajo sobre la Olimpíada de 1939

Su trabajo junto a Carlsson

y con el Profesor Caputto

Acaso la bronca de Copié hacia los militares no se trata de una fobia. En su familia, hubo militares como su abuelo Luis Burela que luchó contra la invasión realista a comienzos del siglo XIX. Claro, aquellos militares vendieron hasta su propia casa para donar sus fondos a la causa del ejército. Aquella conducta fue muy diferente a la de la última dictadura del país que dejó una Nación endeudada en más de 40 mil millones de dólares, 30 mil desparecidos, las fábricas desmanteladas, casi 1000 soldados muertos en la guerra de Malvinas y miles de científicos exiliados por el mundo, entre otros horrores más.

¿Y cómo nació la Historia del Ajedrez Argentino?

Lo hice como un agradecimiento a todos los que me ayudaron como Paulino Monasterio, Goyo Lastra, José María Suárez o el doctor Materassi. Atendía a mi familia sin cobrarme durante los años de persecución. Ellos fueron buenos conmigo y son parte importante del ajedrez y nosotros los argentinos necesitábamos tener un libro de historia porque todo lo que nos han contado hasta hoy no ha sido tan veraz. Por eso busqué con esta obra dejar una referencia para que otros en el futuro puedan continuar conla tarea. Enmi libro están citadas las fuentes de cada investigación.

Este reportaje a mi amigo Copié lo realicé hace un par de largos años; afortunadamente ya, su obra Historia del Ajedrez Argentino llegó a su 3er tomo (el primero fue un detalle pormenorizado de la historia del Club Argentino, el segundo para el resto de los clubes y, el tercero para los campeonatos argentinos). Además tuvo tiempo de colaborar con el trabajo monumental llevado a cabo por el Prof. Zoilo Caputto, en su quinto y último tomo “El arte del estudio de ajedrez”, como así también, José Copié se las ingenió para publicar “Remember 1939” (un trabajo sobre el Torneo de las Naciones de 1939), y ayudar al recordado maestro Oscar Carlsson, en su último libro “Selección de mis Estudios”.

“Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir, que hay otra historia, la verdadera historia”. Acaso, José Antonio Copié, sea de esas personas que se atreven a reescribir la historia. Por genuino y verdadero; y porque, y también lo más importante, afortunadamente, él todavía vive para seguir contándola. Todo un maestro.

José Copié; un ejemplo a seguir.