El Ajedrez en Capítulos (V): Una fidelidad de 540 años

 

Isabel I de Castilla (1451-1504) vivió sólo 53 años… pero de manera intensa; durante tres décadas fue Reina de Castilla (1474-1504), y Reina Consorte de Sicilia y Aragón (entre 1469 y 1504), acompañada de Fernando de Aragón, su primo segundo, con quien se casó (1469) gracias a la bula papal de Su Santidad, Sixto IV. Isabel y Fernando II llegaron al trono tras largas batallas contra el Rey Enrique IV y la victoria en la Guerra de Sucesión Castellana.

Imagen de la Reina Isabel La Católica

Acaso su resiliencia fue motor para patear el tablero y cambiar la historia del mundo; durante su reinado dio apoyo al navegante Cristóbal Colón, y expulsó de lo que aún no era España, tanto a moros como a judíos, pese a las recomendaciones de Alfonso X El Sabio, que en su obra “Libro de Xadrez, dados e tablas” (de 1283), y que aún se conserva en El Escorial, había escrito en castellano antiguo: “el ajedrez es una magnífica herramienta para la buena convivencia de musulmanes, judíos y cristianos”. Esta decisión tal vez haya sido la responsable de la expansión del juego de ajedrez por toda Europa; los judíos eran fuerte aficionados y tal vez contribuyeron a su difusión. No resultará extraño, entonces, que casi 100 años después, en 1575, durante el reinado de Felipe II, Madrid recibiera el 1er torneo internacional de ajedrez disputado entre cuatro jugadores: dos italianos y dos españoles.

Pero volvamos a Isabel que participó activamente de la Reconquista recorriendo Castilla de un extremo a otro dando muestra de su carácter y autoestima; se apropió de la capacidad de impartir justicia, una prerrogativa que hasta entonces era exclusiva de los hombres. Sin duda, Isabel fue la dama que todo ajedrecista hubiera deseado poseer sobre el tablero para espantar al rey contrario.

Figuras del ajedrez antiguo

El Alferza

Y, un día apareció la dama

Acaso por todo ello, tres poetas de la edad de oro de las letras valencianas: Francisco Catellvi, Bernardo Fenollar y Narciso de Vinyoles, la incluyeron en sus versos en donde las divinidades de Venus y Marte se enfrentaron en una partida con el arbitraje de Mercurio. En ese poema Scach d´ amor -Ajedrez de Amor- (primer documento de ajedrez moderno, escrito en 1475), la figura de El Alferza (el guardián del Rey) fue reemplazado por la Dama; por una pieza más dinámica, con mayor alcance y poder en el tablero. Fue, sencillamente, el mejor homenaje a la Reina Isabel La Católica.

Esta historia, que además trata sobre los cambios del ajedrez (la inclusión de la dama y la ejecución del enroque en un solo movimiento) son las últimas modificaciones que sufrió el juego en 540 años; todo un signo de fidelidad. Y todo ello estaba registrado en un libro “Llibre dels jochs partits dels schachs en nombre de 100”, perteneciente al segorbino, Francesch Vicent, que se editó el 15 de mayo de 1495 en la imprenta de Lope de la Roca Alemany, sin embargo, el ejemplar para darle más atención al relato, ha desaparecido. Se sabe que uno de los  libro fue destruido en el incendio tras el asalto de las tropas napoleónicas a la abadía de Monserrat en 1811, pero también que un librero de Barcelona, Salvador Babra vendió un ejemplar de la obra de Vincent a un coleccionista americano en 1913. La pista se cierra en dos caminos: Griswold White (1845-1928) o Gustavus A. Pfeiffer (1872-1953). Por ello se creó el premio internacional Von der Lasa, con 18.000 euros en premios para quien encuentre ese incunable. Toda una apuesta.

La Ciudad de las Ciencias y las Artes, en Valencia

Una charla con el investigador

El duelo entre las 2K en Valencia, 25 años después del primer match en Moscú, en 1984.

En Valencia, en 2009 mientras se disputaba la exhibición entre Karpov y Kasparov en la Ciudad de las Ciencias y las Artes, conocí al historiador José Garzón Roger, que con fe de predicador conmueve cuando explica con puntos y comas, los porqués del nacimiento del ajedrez moderno, en Valencia.

José Antonio Garzón Roger en la presentación de “Valencia Cuna del Ajedrez Moderno”

Podemos afirmar que el juego del ajedrez, tal como lo conocemos, es una aportación española, más concretamente de la zona levantina, donde se introdujeron modificaciones sustanciales en el movimiento del alfil y de la dama, que adquiere los que tienen actualmente. Ello hará que a esta modalidad de ajedrez se la conozca como “el ajedrez de la dama” y constituirá la característica fundamental del ajedrez moderno. Todavía, sin embargo, no se efectuaba el enroque como hasta ahora, ni se había resuelto el problema de la coronación del peón, y continuaba dudándose sobre si podía mover de salida una o dos casillas”.

¿Pero podemos señalar a Valencia como la Cuna del Ajedrez Moderno?

-Sí, sí, eso es así y no tengo ninguna duda sobre ello. En 1475, se escribió el poema Scachs d’amor, en 64 estrofas, en el que aparece descripto el movimiento de la dama exactamente igual ala actual. Existe una cuidadosa edición del Maestro Internacional e investigador de la historia del Ajedrez, Ricardo Calvo. Aquí, en el número de estrofas, como en el de páginas que a nuestro juego dedica la obra de Alfonso X (64), no puede verse una simple coincidencia, sino que entra dentro del carácter de perfección simbólica que siempre han buscado los grandes artistas para sus obras. Está compuesto por tres poetas: Francí de Castellví, Narcís Vinyols y Bernat Fanollar. Los dos primeros, bajo el arbitraje del tercero, se enfrentaron en la que podría definirse como la primera partida de ajedrez con reglas modernas.

la obra de 1475

En 1495 (dos años antes de la obra de Lucena), se publica en Valencia la obra de Francesch Vicent, “Llibre dels jochs partitis dels scachs en nombre de 100”. Para colmo de desgracias este incunable se ha perdido, pero, a través de numerosos testimonios, ha podido ser reconstruido con notable fidelidad y nos consta que la mayor parte de los problemas que presentaba seguían la normativa moderna del ajedrez. La adjudicación de Valencia como cuna del ajedrez moderno es incuestionable, y ha merecido el aval de tratadistas como Ricardo Calvo, Yuri Averbach y Eales.

Pese a todo, el factor decisivo para la unificación de las normas de ajedrez debió ser la difusión extraordinaria que proporcionaba la imprenta, por una parte, y, por otra, el carácter de mayor vivacidad y violencia que impuso al juego el nuevo movimiento de dama y alfil, que también contribuyeron a acelerar el desarrollo de la partida.

El incunable perdido

En 1497, en Salamanca, Luis Ramírez de Lucena, hijo de un embajador y que viajó por Francia, Italia y España, publicó su tratado de ajedrez, con el título de “Repetición de amores y arte de ajedrez, con 101 juegos de partido”, en el que se incluyeron tanto las reglas antiguas como las modernas, más la norma del “rey robado” y la de “pieza tocada, pieza movida”, lo que nos induce a creer que los intentos de rectificación no eran algo inusual. También se incluyó el “salto de rey”, según el cual esta pieza, además de su movimiento habitual podía dirigirse a una tercera casilla. El enroque también suponía dos jugadas. En cuanto a la promoción del peón, no parece considerarse la posibilidad de su trasformación en otra pieza que no sea la dama.

Para hacernos una idea del cambio que sufre nuestro juego, tenemos que fijarnos en el potencial agresivo que adquieren la dama y los alfiles; la primera, de una casilla en diagonal, pasa a adquirir la movilidad de cualquier otra pieza, excepto el caballo, con un número considerable de casillas para amenazar o proteger; y en cuanto al alfil, de saltar dos casillas en diagonal, puede dominar cualquier diagonal abierta. El hecho de que el juego incremente la agresividad y, por tanto, la emoción, obliga a reflexionar ya sobre las aperturas, hecho que los tratadistas árabes, compositores fundamentalmente de finales, pasaron por alto, habida cuenta del carácter más tranquilo de las primeras jugadas. Ésas jugadas de las aperturas modernas aparecen por primera vez en el libro de Lucena. Él mismo afirmó que recogió las aperturas que vio utilizar a los mejores jugadores. Todavía, no obstante, seguía practicándose el enroque en dos jugadas, una de las cuales incluye el salto de rey”. Firmado, Garzon Roger palabra y voz autorizada.

Por último toda esta historia puede visualizarse en la nueva película, La dama del Ajedrez, de Agustí Mezquida que fue estrenada recientemente en Madrid. Aquí un adelanto .