KASPAROV-DEEP BLUE: hace 20 años las neuronas vencían a los chips

 

Hace 20 años. El ruso Garry Kasparov resultó victorioso en el match ante Deep Blue, en Filadelfia en 1996

Hoy se cumplen veinte años del último triunfo humano frente a una computadora diseñada especialmente para jugar ajedrez; por entonces, tiempos de pruebas y ensayos de la ciencia cibernética empeñada en desentrañar la trama del discernimiento humano en su avance hacia el desarrollo de la Inteligencia Artificial.

El 17 de febrero de 1996, en la ciudad de Filadelfia, el ruso Garry Kasparov, una de las figuras más carismáticas del milenario juego, superaba a la computadora Deep Blue -una creación exclusiva de IBM-, por 4 a 2 después de un duelo a seis partidas, con tiempo de reflexión similar al utilizado en un campeonato mundial -dos horas para 40 movimientos, 60 minutos para las siguientes 20 jugadas, y media hora más hasta finalizar la partida, para cada rival-. La victoria de las neuronas sobre los chips en la desigual batalla despertó el asombro de neófitos y entendidos, y la demanda disparó de inmediato la revancha. La ciudad de Nueva York fue anfitriona del duelo un año más tarde; pero esa fue otra historia.

Kasparov en la ceremonia de premiación recibe el aplauso del Gerente de Sistemas de IBM, Dr. Chung-Jen Tan

 

Hace veinte años, Kasparov señalado por algunos expertos como el mejor entre los veinte campeones mundiales de la historia de esta actividad, ostentaba desde hacía más de una década el liderazgo absoluto en el reino de los reyes y corceles; su indiscutible condición de N°1 había nacido tras el triunfo en la épica batalla ante Anatoly Karpov, en 1985, y la mantuvo hasta su retiro de la actividad profesional tras el Magistral Ciudad de Linares, en 2005. Por ello, en 1996, en el mundo de las 64 casillas, Garry Kasparov atravesaba su mejor momento; tenía licencia para hacer y decir lo que quisiera. Su egocentrismo, además, lo impulsaba a elevar la vara de sus hazañas: conquistó los principales torneos de las ciudades más importantes del mundo, defendió cinco veces de manera exitosa su corona y, además, se impuso en sus matches de simultáneas cronometradas ante diferentes equipos olímpicos.

Garry en la Bolsa de Comercio en 1992 ante el equipo olímpico argentino

 

imágenes de la visita de Kasparov a la Argentina, en la vieja revista Tiempo de Ajedrez, que editaba Luis Scalise 

 

En su visita a la Argentina en 1992 derrotó (a Panno, Rubinetti, Amura,  Zarnicki, Ricardi y Spangenberg), por 4 a 2 y 5 a 1. Y, en 1997 (Panno, Sorin, Ricardi, German, Spangenberg y Zarnicki) cayeron 4,5 a 1,5 y 4 a 2, respectivamente.

No fue extraño, entonces, que ante la tentación de enfrentarse al mayor ingenio creado hasta ese momento, una supercomputadora, ensamblada en paralelo con 32 máquinas, potenciadas por 256 microprocesadores, con una memoria de un Terabyte y capaz de analizar 280.000.000 de jug/seg, bautizada Deep Blue (Azul Profundo), aceptara el desafío y redoblara la apuesta:

“al menos en los próximos cinco años seguiré enarbolando las banderas de defensor del género humano en el avance de las máquinas en el ajedrez”. (dijo Kasparov)

 

El manejo de Deep Blue desde la central de IBM en Nueva York

 

Entre el 10 y 17 de febrero de 1996, y con motivo del 50° aniversario de la aparición de la primera computadora, se llevó a cabo en el Centro de Convenciones de Filadefia, el match con u$s 500 mil en premios entre: Kasparov y Deep Blue. Desde la Central de IBM en Yorktown Heights, Nueva York, partían vía Internet, los movimientos para recorrer los 170 Km que los separaban con el salón de juego; allí, Tan Chung Jen, Gerente de Sistemas reproducía sobre el tablero las instrucciones que leía en un monitor. El experimento tuvo un alto grado de promoción mediática (la máquina tomó la delantera en el marcado al vencer en la 1ª partida, convirtiéndose así en el primer herramental informático que había derrotado a un campeón mundial), y el público que siguió masivamente las alternativas festejó y disfrutó del triunfo final, claro y convincente, a favor del humano;  Kasparov: ganó 3 partidas, empató 2 y perdió 1.

Kasparov, en acción

 

 

 

 

 

 

LAS 6 PARTIDAS

VIDEO

Con resumen de los dos matches Kasparov vs. Deep Blue 1996 y 1997

Hace veinte años el poder de la experiencia e intuición (Kasparov) resultaron barreras infranqueables para los analistas e ingenieros que basaron su estrategia a través de la velocidad de la fuerza bruta de cálculos (Deep Blue). Pese al traspié quedó demostrado que el plan no era malo; con esa misma práctica las máquinas descifraron los secretos y se convirtieron en los mejores jugadores de bridge, damas, backgammon, el cuatro en raya y algunas variantes del póquer.

Acaso, porque todas las posibles variantes (jugadas) de una partida de ajedrez arroje un número superior al de átomos en el Universo (10/78), es decir un N°10 seguido por 78 ceros, las máquinas aún no resolvieron el misterio del juego: disputar una partida perfecta o que la ventaja de llevar las blancas sea decisiva para ganar el duelo. Sin embargo hoy en día, las mejores aplicaciones para celulares ya son capaces de vencer al 99% de los ajedrecistas del mundo, incluidos los grandes maestros. Pero esa también es otra historia.

Mi cobertura del match en La Nación en 1996

 

  • Leo Herrera

    No viví en aquella época (mejor dicho, era muy chico, tenía 3 años), pero supongo que ya entonces comenzaba a hacerse previsible que vendría una nueva generación de computadoras que superara a los grandes maestros. Los programas de computación han avanzado muchísimo, y no me extrañaría que pronto saquen alguna que supere los 4000 de Elo (si no me equivoco, la más poderosa actualmente es Komodo con 3750). Igualmente elijo quedarme con esta frase, que si no me equivoco es de Mihail Botvínik, que decía: “no importa que en algún momento las máquinas (de ajedrez) superen al hombre, el ajedrez no dejará de jugarse. Hace años se han inventado los autos y no por eso la gente dejó de correr”. Yo agregaría a esto que las partidas entre humanos son más entretenidas, he visto juegos entre máquinas y son de lo más monótono. 90% de ellas terminan en empate, y si hay un ganador casi siempre es por tiempo, y no por jaque mate.

    • Gerardo Winogora

      En una nota que escribio Najdorf en Clarin, hace unos 25 años, conto que Botvinik le habia dicho que en algun momento no muy lejano iba a ser imposible ganarle a las computadoras.

      • http://blogs.lanacion.com.ar/ajedrez/ Carlos Ilardo

        Felicitaciones, Gerardo. Sí, yo también recuerdo esa nota. Gran abrazo.