Hace 130 años el ajedrez consagraba a su primer campeón mundial

 

El austriaco Wilhelm Steinitz, el primer campeón mundial oficial de ajedrez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace 130 años, cuando aún faltaba una década para el nacimiento de los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna (Atenas1896), el reino del ajedrez ya contaba con un monarca oficial.

El 29 de marzo de 1886, en la ciudad de Nueva Orleáns el austriaco Wilhelm Steinitz, de 50 años, era consagrado como el primer campeón mundial de ajedrez tras superar en la final al inglés, Johannes Zukertort,  de 44 años, por 10 a 5, con 5 empates, en un match que se extendió durante 20 partidas.

reproducción del duelo, Zukertort vs. Steinitz por el Mundial de ajedrez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El duelo, que comenzó el 11 de enero en el Cartier´s  Hall, Fifth Avenue, en Nueva York, continuó el 1 de febrero en Harmonie Hall y en  Chess, Checkers and Whist Club en Saint Louis, y culminó en el Chess Club de Nueva Orleáns, puso fin a más de tres siglos de dominios oficiosos: desde los tiempos remotos de Fray Ruy López de Segura (en España, en el siglo XVI) pasando por Francois André Danican, Philidor (en Francia, siglo XVIII) y Howard Staunton, Adolf Anderssen y Paul Morphy (en Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, siglo XIX), respectivamente.

El fray Ruy López de Segura

Tributo a Philidor, en uno de los muros del Teatro de la Ópera, en París

 

 

El inglés, Howard Staunton

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El alemán, Adolf Anderssen

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El norteamericano Paul Morphy

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Steintiz y su visión sobre las causas por las que superaba a sus rivales:

“Me hallaba veinte años adelantado a mi tiempo; jugaba bajo ciertos principios estratégicos que eran desconocidos para Zukertort y el resto de mis rivales; básicamente, mis ideas no eran comprendidas. Más tarde, otros jugadores contemporáneos como Lasker, Tarrasch, Pillsbury, Schlechter y algunos más afín comprendieron mis planes e ideas, las que adoptaron para su repertorio, y como es natural, han logrado perfeccionar la obra teórica del juego que yo había iniciado”.

 

 

 

Aquí reproduzca las partidas del Mundial entre Steinitz y Zukertort, en 1886

 

 

La necesidad de tener un campeón mundial

En la segunda mitad del siglo XIX, los expertos del milenario juego coincidían que el norteamericano Paul Morphy era el mejor jugador del momento, pero su alejamiento del ajedrez, primero, y su enfermedad (paranoia), más tarde, impidió que nuevos desafiadores midieran su destreza y abrió el interrogante. Con la muerte de Morphy, en 1884, el austriaco Wilhelm Steinitz se postuló como el gran candidato a sucederlo; antes, en 1866, Steinitz había derrotado al alemán Adolf Anderssen (para muchos el mejor ajedrecista europeo de la época), por 8 a 6, en un match en el que no se contabilizaban los empates, y que se disputó en  los clubes londinenses: Westminster, London Chess Club y Saint George´s.

La racha triunfal de Steinitz continuó con la conquista del torneo Londres 1872 (superando al mejor jugador inglés, Joseph Blackburne) y Viena 1882 (relegando de la vanguardia a Anderssen); sin rivales en el frente se alejó de la competencia y se dedicó a la difusión de la actividad: primero como comentarista en la revista The Field, y más tarde con algunas exhibiciones de simultáneas con las que recaudó algún dinero para sobrevivir.

En 1876 Wilhelm Steinitz aceptó un desafío con Blackburne al que superó antes del final del match, previstos a 12 juegos, por 7 a 0. Seis años después regresó a la competencia en el torneo Viena 1882 -finalizó 1°-, pero al año siguiente en el gran torneo Londres 1883 (allí se utilizaron por primera vez los relojes mecánicos en reemplazo de los de arena), fue escolta, a tres puntos del vencedor, Johannes Zukertort.

Existe una leyenda que asegura que durante el banquete de honor servido tras el torneo, uno de los organizadores cerró su discurso con un clásico latiguillo: “propongo un brindis para el mejor del jugador del mundo”…, y fue entonces cuando ambos ajedrecistas, Zukertort y Steinitz se pusieron de pie ante la cara de asombro de los invitados.

A raíz de ellos nacieron las primeras negociaciones para la organización de un match; Steinitz y Zukertort designaron a sus respectivos delegados para que una comisión se encargase de la confección del reglamento y financiación del duelo bautizado: Campeonato Mundial Oficial de Ajedrez. Desde sus columnas periodísticas (Zukertort trabajaba en The Field, y Steinitz en The Tribune de Nueva York) los protagonistas intentaban despertar la atención de algún mecenas.

Por ello, en 1886, dos años después de la muerte de Morphy, se firmó el acuerdo del Mundial que consistiría en un duelo, en el que sería declarado vencedor aquel que obtuviera 10 victorias (con igualdad en 9 se agregarían más partidas). El match se disputaría en Nueva York hasta alcanzar los primeros cuatro triunfos, luego se trasladaría a Sain Louis (hasta contar otras 3 victorias) y se cerraría en Nueva Orleans hasta conquistar el décimo punto. La bolsa de premio ascendería a 2000 dólares, de los cuales, u$s 750 serían para el vencedor y u$s 500 para el perdedor.

El modelo de reloj utilizado para el Mundial de 1886

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dado que para el encuentro se utilizó un reloj mecánico de doble esfera (el mismo con el que se jugó el torneo Londres 1883), el ritmo de juego de las partidas fue establecido de la siguiente manera. Los ajedrecistas disponían de dos horas cada uno para ejecutar los primeros 30 movimientos; al completarse la 4ª hora de la sesión, la partida sería suspendida y los rivales contarían con un breve descanso que incluía una rápida cena. A continuación se reanudaba el match con un nuevo control de tiempo para completar la partida: 60 minutos para las siguientes 15 jugadas y así sucesivamente hasta finalizar el juego.  

Muchos años después, recién a partir de 1924, junto con la organización de los Juegos Olímpicos París 1924 se fundó la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, de allí sus siglas francesas), que si bien al comienzo no tuvo injerencia en reformular el sistema de los mundiales, o las Reglas de Londres 1922 -allí en un escrito la mayoría de los ajedrecistas convocados por Capablanca habían acordado las condiciones para que un duelo tuviera el carácter de desafío para el campeón-, el órgano rector de la actividad reconoció aquel match, disputado 38 años atrás, en 1886, como el primer campeonato oficial de la historia del ajedrez. Todo un hito.

Quién era Steinitz

Nacido el 14 de mayo de 1836 en Praga (cuando pertenecía al imperio austrohúngaro) fue el menor de los 13 hijos de una familia judía. De pequeño se destacó en matemáticas y a los 17 viajó a Viena para estudiar Ingeniería en el Politécnico de Viena. Allí conoció a Ernest Fallber que lo introdujo en el juego de ajedrez y sus rudimentos los pulió en la Sociedad de Ajedrecistas de Viena.

Wilhelm Steinitz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En esos salones conquistó los primeros torneos, en 1861 y 1862, respectivamente. Por ello, ese mismo año, fue invitado al Torneo Londres 1862  -se disputó conjuntamente a la presentación de la 2ª Exposición Universal- una prueba en la que se utilizaron relojes de arena y en la que Steinitz finalizó, 6°. En esa competencia ganó sus primera 5 Libras, tras adjudicarse el premio a la brillantes por su juego ante Augustus Mongredien. El resto es historia conocida.

Aquí la partida. 

Algunos aportes de Steinitz

Acaso, junto a Philidor fueron los ajedrecistas que mayores aportes realizaron a la teoría del juego.

Con Steinitz surgieron frases del estilo: “acumulación de pequeñas ventajas”, referidas a la diferencias de contar con la pareja de alfiles, el dominio de las casillas débiles, el ataque por ambos flancos, la búsqueda de posiciones sólidas, el estudio de finales.

 

Steinitz practicaba el cambio de apertura, el paso del peón rey al peón dama, incluso a la salida del caballo.

Wilhelm Steinitz falleció el 12 de agosto de 1900, a los 64 años. Sus últimos días de vida lo pasó al borde de la locura lo que lo llevó a permanecer internado durante algunas semanas en un asilo en la isla de Ward. Sin protocolo ni velorio fue enterrado en Evergreen Cemetery en Nueva York.

Acaso, uno de los mayores elogios y reconocimiento sobre su paso frente al tablero le llegó casi un siglo después cuando el genial ajedrecista norteamericano, Bobby Fischer contó: “Para mí, Steinitz fue el padre de la escuela moderna de ajedrez. Antes de él, el rey era una pieza débil y los jugadores sólo trataban de atacar directamente al rey contrario. Steinitz afirmó que el rey era capaz de cuidarse a sí mismo y que no debía ser atacado hasta que no se dispusiese de ventaja posicional. Los peones debían conservarse en sus casillas originales porque, una vez avanzados, no podían proteger el mismo terreno. Entendía mpas que Morphy sobre el dominio de las casillas; contribuyó mucho a la teoría ajedrecística”. Flor de elogio.

En 2004, tiempo después del centenario de su fallecimiento, el por entonces presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, homenajeó la figura del ex campeón mundial con el descubrimiento de una placa de bronce, la que fue levantada en uno de los muros de la Facultad de Filosofía de la Universidad Charles en Praga, en el borde geográfico entre el histórico gueto judío y el Pueblo Viejo, donde se levantaba el hogar de los Steinitz.

Hace 130 años, el 31 de marzo de 1886, se llevó a cabo la ceremonia de premiación del 1er campeonato mundial oficial de ajedrez, y si bien se trató de una fábula, convertida más tarde en leyenda y que finalizó en anécdota, muchos historiadores coinciden que fue el propio Wilhelm Steinitz, que a pesar de sus años, tras ser consagrado ganador del duelo, levantó sus brazos, ensayos unos breves y cortos saltos al compás de ¡soy el campeón mundial!, ¡soy el campeón mundial!. Y ya nadie se atrevió a contradecirlo.